Estábamos sentados en la sala de televisión, mi padre y yo, él leyendo el periódico y yo un libro de Quim Monzó cuando mi padre se empezó a reír. Hasta aquí, todo bien. Las cosas raras empiezan cuando explico que lo que mi padre leía -como, extrañamente, acostumbra ahora- los obituarios. "Querido diario", dije en voz alta, "hoy mi padre estaba leyendo los obituarios cuando empezó a reírse". Explicativo, mi padre me dice: "Mira, lee". Alguien había mandado hacer una esquela en la que lamentaban "la profunda muerte" de un Fulanito.
Profunda muerte, caray.
Profunda muerte, caray.
Eso se llama un buen, reposado sentido del humor. Ay, Plácido©.
ReplyDelete3 metros bajo tierra... bien profundo.
ReplyDeleteen su sillón favorito, periódico en mano, reía plácido
ReplyDeleteSe habrá muerto cayendo a un pozo?
ReplyDeletehola, memo. saludos a tu papá.
Seguro era un buzo.
ReplyDeleteEs que de veras que luego hay cada muerte superficial que qué barbaridad...
ReplyDeleteSaludos
P.