Saturday, February 17, 2007

Contra el pesimismo


Hace unos días fui al cine con un amigo y al ver a un grupo de oficinistas formados en la dulcería, como nosotros (que, esencialmente, también somos oficinistas, pero no como ellos quienes, además de serlo, parecían oficinistas) le comenté sobre una fotografía de Peter Sutherland. Me causaron ternura y a la vez alegría, estos hombres que, sin desesperación, con los medios que se nos han dado, buscaban formar vínculos más fuertes de amistad. Uno le pedía al otro servilletas, mientras el otro iba a apartar lugares, con las corbatas guardadas o aflojadas, con los sacos en el asiento trasero del auto. Pensé en la palabra amistad pero también, inmediatamente, me di cuenta de que señalar a estos hombres, a estos oficinistas, y el parecido que tenían con el registro que había hecho un artista sobre el fenómeno del oficinista enajenado que busca medios para distraerse, parecería, también, una crítica velada. Al señalar a estos hombres, ¿qué hice? Puedo sospechar que hice ambas cosas. Pero una debe prevalecer sobre la otra: ¿me impresionó más su intento por acercarse los unos a los otros? ¿O el absurdo de su situación? Veo ahora que estas cosas se complementan, pero pueden leerse tanto para bien como para mal. Es todavía más conmovedor, dado su situación, su gesto por acercarse. Es todavía más ácida la crítica, al señalar su desesperación. Sea lo que deseen que haya sido mi gesto, por favor recuerden a Elizondo: "Las gentes que se inclinan a considerar la mayor parte de los hechos de la realidad como deleznables, son frecuentemente gentes deleznables".

4 comments:

Anonymous said...

Tiber...
Jajaja. Me pregunto que hubieras dicho si fueran un grupo de medicos...

Guillermo said...

Más o menos lo mismo, puras cosas buenas.

Papelucho said...

Es un buen estilo. estilo internacional.

nasty said...

Mierda. Soy deleznable.

Bueno, prefiero eso que buscar alternativas a mi aburrida vida persiguiendo relaciones superficiales con mis congéneres trajeados.