Tuesday, December 29, 2009

"The power of love"

Cómo es cuando uno está harto. Imagina lo que podría escribir, si tuviera ganas. Le da vueltas y no toma, como quien dice, el problema por los cuernos. Hace horas, al entrar a la privada después de regresar de no les diré dónde pensó en finalmente escribir sobre la no muy distante mañana en que se encontró con el portero de la privada donde vive cubriendo un pequeño, diminuto, para Pitufos, puente de madera con pintura color carne. Por la noche de aquél día, recuerda ahora, encontró que detrás de la caseta donde vela las noches el portero de la privada donde vive, se había colocado un nacimiento con ríos de papel aluminio y una especie de explanada hecha a partir de musgo y papel arena; el puente color carne esaba allí también, acompañado de figuritas de animalitos y luces de colores que parpadeaban. El pesebre tenía en su centro una cuna hecha a partir de una lata de Coca Cola cortada a la mitad. Figuritas que representaban a San José y a la Virgen María miraban con atención la lata vacía (unos días más tarde un muñeco demasiado grande estaría en su lugar, representando a un niño recién nacido). Guillermo, pues hemos estado hablando de Guillermo todo este tiempo, miró la lata de Coca Cola -inspeccionando con discreción, temeroso de que el portero saliera de su caseta e iniciara una conversación que se vería obligado, Guillermo, a interrumpir para finalmente retirarse a su casa- y pensó "El ingenio" y pensó "Los esfuerzos" y pensó que todo eso estaba muy bien. Lo hizo sin sentirse mal (pensar estas cosas) pues no había más que una brisa de ternura en su cabeza, nada más; el reconocimiento, la empatía, el imaginar al portero recortando con esmero una Coca Cola por la mitad. Quizá había otras cosas, en su cabeza, además de la titilante ternura, pero de tanta costumbre (tan familiares eran dichos sentimientos) pasaron como un mal hábito, desapercibidos.
Y también le hubiera gustado escribir de algo más, a Guillermo. Pues hace rato que veía la televisión pasaron Volver al Futuro II y Guillermo pensó por un largo rato en lo que pensó el cartero después de encontrar a Marty McFly en la carretera, bajo la lluvia, tal y como habían dicho las indicaciones con más de 70 años. ¡Eran precisas! ¡Contra toda probabilidad, había alguien ahí, un joven atolondrado en una chamarra de cuero y con rostro de consternación! "Sólo un hombre puede ayudarme", le dijo ese muchacho antes de correr hacia la oscuridad, empapado, dejando al cartero solo con su automóvil. Y al regresar a casa, ese cartero, ¿con qué cara lo haría? ¿Pensaría durante mucho rato en el muchacho, evidentemente desequilibrado, que se encontró en la carretera sin arrojar luz alguna sobre el misterio de la carta con más de 70 años? Sería una historia interesante, averiguar las respuestas a estas preguntas. Y quizá también sería interesante averiguar por qué Alice Braga -pero esto sólo es una impresión- aparece en lo que parecen ser películas exclusivamente apocalípticas o distópicas como Blindness (2008), I Am Legend (2007) y próximamente Repo Men (2010). Igualmente interesante sería averiguar si es significativo que el personaje de Sean Connery en Der Name der Rose (1986) se llame William, igual que en Finding Forrester (2000) y que en ambas películas su enemigo intelectual sea intepretado por F. Murray Abraham. ¿Por qué es esto? ¿Por qué repentinamente estas preguntas, estas ansias, este hartazgo? No lo entiende, no lo entiende.

Monday, December 28, 2009

Lecturas de 2009

En el blog de Hermano Cerdo continúan con el especial de las lecturas del año. Acá las más memorables de las que hice. Luis Panini, David Miklos, Javier Moreno, René López Villamar y muchos varios otros enlistaron las suyas.

Wednesday, December 23, 2009

Feliz navidad

No hay una razón particular por la cual ahora deba ponerme a contarles esto, ahí les va, sin embargo; paren oreja. El otro día manejaba a casa y me subí a un distribuidor vial que fue construido a modo, digamos, de parche, con una planeación, digamos, de muy en el ahora y el aquí; así la cosas, desde este camino uno puede ver dentro de edificios de departamentos que se han visto obligados ahora a sacarle más provecho a sus cortinas. Como a la mitad del camino vi que un motociclista se había detenido, era de noche y llevaba una chamarra negra, pantalones negros, casco negro y motocicleta negra. Estaba allí, pegado a uno de los extremos laterales del distribuidor, de pie, el motor aún en marcha. Lo pasé de largo y ya que lo iba dejando atrás concluí que el motociclista se había detenido no por un desperfecto ni para atender una llamada, sino porque estaba viendo algo -estaba viendo, en efecto, hacia lo que estaba más allá del distribuidor, un hotel de paso cuyas ventanas daban ahora al distribuidor vial. No pensé de inmediato que estaba intentando ver dentro de una de las habitaciones, ni imaginé qué es lo que podía o quería ver, pero sí pensé que quizá -es muy extraño esto- era un detective en una misión, un detective privado a quien se le había encargado vigilar a un hombre de negocios o a una mujer y que la pista lo había conducido a ingeniárselas para ver, o intentar ver, dentro de una habitación, desde un distribuidor vial. Después pensé, nomás, que era un pinche cochino pero no dejó de sorprenderme que funcionara así mi mente.

Tuesday, December 22, 2009

Una simple formalidad

En las noticias, esto:

"El actor francés Gérard Depardieu fue interrogado por la Policía de una comisaría de París después de haber causado graves desperfectos a un vehículo".

Y esto otro:

"La justicia estadounidense reachaza abandonar la persecución contra Polanski"




Anotaciones

Leo Under the dome de Stephen King. No sé por qué. También empecé a leer El estudio en escarlata, de Arthur Conan Doyle. Para leer estos libros interrumpí la lectura de El Don apacible.

Monday, December 21, 2009

Los peces en el río

"Beben y beben y vuelven a beber, pero mira cómo beben de ver a Dios nacido".

Friday, December 18, 2009

Mythobarbital



Vía OB. Un adelanto de "Mythobarbital / Fall of the Titans", de la compañía Abattoir Fermé.

Wednesday, December 16, 2009

Friday, December 11, 2009

Colaboré en Istor


El número actual de Istor está dedicado a la Historia Antártica, celebrando los 50 años del Tratado del Antártico. Colaboré con un detallado reporte sobre mi expedición más reciente a ese tierra de nadie. También colabora Adrian Howkins con su texto Las sombras de Amundsen, Scott y Shackleton. Mi colega Cornelia Lüdecke colabora con su Exploración científica de la Antártida. También pueden leer el texto de Jorge Berguño, Evolución y perspectiva del Sistema Antártico y a Klaus Dodds con La administración del continente polar. Igualmente, encontrarán textos de Robert Musil, Rafael Rojas, Joseph Hodara y al inmortal César Albarrán.

En realidad lo que hice fue reseñar Recordatorio de Federico Gamboa de Álvaro Uribe. A continuación un fragmento no de mi reseña ni de Recordatorio... sino del diario de Gamboa, en el que anota sus impresiones al visitar las catacumbas de París:

"Estremece el pensar lo que significa contubernio semejante; pensar que una mano extraña haya colocado junto al fémur de un criminal la tibia de una virgen, que la calavera de un santo corone el esqueleto de una prostituta, que los niños anden revueltos con impurezas y pecados, y que el todo sirva de exhibición al vulgo, a cualquiera que obtiene una tarjeta, a ignorantes que se las dan de espíritus superiores y a señoras que chillan ante la mirada negra y la eterna mueca de los pobres cráneos, colgados aquí y allí, cual condenados por delitos ignotos a la peor de las picotas: la curiosidad malsana de las multitudes".

Si a usted le da curiosidad leer esta excelente revista, ¡corra a comprarla!

Wednesday, December 09, 2009

Me compré un café

Tengo aquí a la izquierda el segundo café del día, normalmente lo tomo inmediatamente después de comer pero hoy no comimos juntos, los compañeros de la oficina y yo, como normalmente hacemos (uno de ellos comió en compañía de su encantadora novia y el otro, sospecho, se fue a ver un partido de fútbol a su casa; lo hubiera acompañado a verlo en el restaurante de comida yucateca como hemos hecho en el pasado, pero quiso la fortuna que mi padre me hablara para invitarme a comer con mi hermana). Así, después de comer en familia, caminé hasta el puesto del café que se encuentra junto a los tacos de guisado a los que a veces vamos, los de la oficina y yo y el resto de los oficinistas de la zona a quienes se les apetezca, y me encontré con la simpática vendedora de café que usualmente se encuentra allí no en las tardes sino en las mañanas. Dadas las circunstancias, me animé a preguntarle: "¿Ahora estás en las tardes?". "No, es que en la mañana fui a hacerme un nuevo look". Acompañó la frase con una especie de saludo marcial para subrayar el mohawk que ahora adorna su cabeza. "¿Veniste en la mañana?", me preguntó. "Sí", le dije. Y añadí, "Pero ahora me voy a llevar el café a la oficina...". En este momento, me percaté, bajé la voz y decidí que sería mejor no ahondar en explicaciones -no sé por qué decidí esto. Nos despedimos y ahora estoy aquí, en la oficina, esperando a que el resto de los compañeros regresen de donde se encuentran. Pero, todo esto, ¿le interesa a alguien? En la última entrada escribí que me había cortado el pelo. Y es verdad, me lo corté. Pero, ¿para que estás tú ahí leyendo esto? No lo entiendo. Es un misterio.
Ah, pero qué bien me sentí ayer cuando René pasó a visitar a la oficina (es un decir, en realidad vino a tratar asuntos y negocios de suma importancia) y me dijo que había leído que me había cortado el pelo. Uno continuamente descubre, con sorpresa, que posee un ego.
Ya cambiado el tema, no olviden leer "El clon", el texto que René escribió para el número más reciente de La Tempestad (en cuya oficina, como ya adivinaron, es donde me encuentro). Creo que es el único texto en la historia de la revista en el que se menciona a Arnold Schwarzenegger desde el primer párrafo. Normalmente no se le toma en cuenta sino hasta como la mitad del cuerpo de los materiales que nos envían. Me despido con ese chiste.

Saturday, December 05, 2009

Me corté el pelo

Me sorprendió encontrar la peluquería vacía excepto por un par de peluqueros. Obligado a hacer conversación -aunque después de un rato se disculpó por no permitirme leer con lo que consideró interrupciones- el peluquero me contó el modo en que la crisis les había pegado, ahora las personas espaciaban más sus visitas mensuales y dejaban pasar más tiempo entre corte y corte (así fue como me recibió: "¿Ya había pasado tiempo desde la última vez que viniste, no?", "Pues, el mes", le dije, "No", me dijo, "creo que tiene más tiempo"; estuve a punto de explicarle que quizá se debió al fin de semana que pasé en cama enfermo -ahora sólo puedo cortarme el pelo los fines de semana- pero no quise insistir con explicaciones). Le dije algo así como que finalmente a todos nos había pegado la crisis y que al menos el pelo no dejaba de salir, pero me encontré con una persona que sólo asentía y esperaba el momento en que se viera libre de la necesidad de hablar por cortesía, o al menos esa fue mi impresión; nada, ningún conocimiento, iba a salir de nuestro pequeño intercambio, nutrido por la cortesía de quienes se embarcan en una relación servicial. Cuando callamos, en el libro que leía antes de empezar a hablar con el peluquero, El nacimiento de Alexéi Varlámov, leí la última frase de un capítulo: "Lo único que deseaba era que terminaran la espera, los miedos, los sueños, esta gravedad, no en vano llamada así por su peso".

Thursday, December 03, 2009

Sueño recurrente

Anoche volví a soñar que visitaba una tienda de cómics que a veces era librería. Es un sueño recurrente. Encontraba varios números atrasados de revistas que no llegan a México pero que siempre quiero. Es un espacio curioso, el de esta librería con la que sueño a veces. Me ha pasado que entre las noches que lo sueño y las que no, pasan meses o incluso años y cuando vuelvo a soñar con el local, a veces sé, sencillamente, que ha cambiado de administración o que el catálogo entero de lo que venden ha sido modificado. He llegado a soñar que visito el local pero está cerrado, clausurado, orillados a la bancarrota por la falta de negocio. Anoche, sin embargo, cuando soñé, la tienda era visitada por mucha gente y el negocio parecía próspero.

Ayer me subí a una báscula

Subí de peso.

Monday, November 30, 2009

Omnibús de anécdotas


Acompañado de mi tos de perro me formo en la fila para recargar la tarjeta del Metrobús, esta noche, de regreso a casa. Pienso en la cantidad de textos que he escrito que tienen que ver con el medio de transporte e incluso llego a fantasear con llegar a casa y escribir un texto largo sobre la relación que ha crecido entre el Metrobús y mi vida en los últimos meses, cuando lo he utilizado con mayor regularidad. Imagino que vincularé la entrada que escriba con el resto de las entradas que he escrito que estén relacionadas, aunque sea tangencialmente, con el tema. Recuerdo algunas, en este momento. Abandono la idea. Pero no abandono la otra fantasía -el tipo de fantasía que uno dibuja con el objetivo de mantenerla a raya- donde una revista o un periódico o cualquier medio interesado en la experiencia urbana me contacta para preguntarme si estaría interesado en escribir una columna semanal o mensual o bimestral en la que yo escribiría sobre algo, alguna experiencia común, interesante para el "lector de a pie", y yo aquí interrumpiría al editor invitador para sugerirle, ¡espera!, ¿por qué al lector de a pie y no al lector en tránsito, el lector que como millones de otros se sube a un medio de transporte y comparte la experiencia común de padecer el accidentado avanzar que no lleva a ningún lado sino a la rutina? El editor invitador se deprime y cuelga.

*

En la preparatoria en la que estudiaba se publicaba un pequeño periódico de cuya redacción eventualmente formaría parte sólo para descubrir que mi ortografía era pésima -creo que no tuve una ortografía más o menos decente sino hasta la universidad- y en el cual, recuerdo, alguna vez se publicó un texto donde un estudiante había escrito una historia que giraba en torno a un joven que se subía a un colectivo y usaba calcetines blancos con zapatos negros. Se insistía mucho en esto pero nunca se hacía claro, se daba por entendido, que usar calcetines blancos con zapatos negros era naco. El texto, según recuerdo, así se titulaba: "calcetines blancos y zapatos negros". Cuando el editor del pequeño periódico pasó a mi salón para distribuir el número que le seguía a ese un compañero se quejó de la publicación en general y de dicho texto en particular -el resto de los textos eran más bien de opinión y este era el único, digamos, descriptivo, con aspiraciones literarias; un texto, recuerdo, que se demoraba en las atmósferas con una mirada que buscaba ser irónica (emulaba conversaciones, impostaba términos y tonos, acentos, el tipo de textos que imitan el "ay manito" citadino y el olor a garnacha en mor de una mal entendida autenticidad). El editor, un alumno de la preparatoria, contestó: ¡Ese texto pudo haber aparecido en cualquier suplemento cultural del país!

*

Abro el libro que leo mientras espero al Metrobús y temo humedecerlo con residuos del gel antibacterial que se ofrece gratuitamente a la entrada de la estación. Ahora que lo uso estoy más al tanto de todo lo que toco y no quiero tocar nada, incluyendo mi rostro o mi cabello. Padezco comezón en la cara todo el trayecto. Evito rascarme con las uñas o la palma y el dorso, que imagino más higiénico que la palma, no alivia gran cosa, o al menos imagino que no alivia gran cosa. Ya dentro decido no sentarme ("llevo todo el día sentado", calculo) y busco equilibrio contra uno de los pasamanos que se encuentran en el gusano que es el estómago del Metrobús, al mismo tiempo que acerco mi libro a mis ojos, aprovechando al máximo la luz. Antes de llegar a la siguiente estación, el Metrobús se detiene pero no lo hace por un semáforo sino porque algo le impide avanzar. Cuando noto que ha pasado demasiado tiempo y que algunos de los usuarios comienzan a impacientarse, me preocupo. Un atropellado. Un choque. Una manifestación. Una catástrofe. Me asomo por el gran ventanal al frente del camión y veo a dos uniformados cruzando la calle con apuración. Carajo, pienso. Carajo, me estoy imaginando cosas de nuevo; no son uniformados, o sí lo son, pero son meseros del Garabatos que está al frente. Pienso, por un momento, en Calcetines blancos, el texto malito de la preparatoria, de nuevo. Vuelvo a mi libro. Eventualmente, el Metrobús avanza. Me distraigo. Es la ironía y el ridículo. Me distraigo porque un Sport Billy en pants y tenis enciende su celular y le dice con una voz muy varonil: "Hola nena, ¿dónde estás?". Está hablando en serio, con toda la seriedad posible. "Ya pasan de las ocho y se me hizo raro que no me hablaras". Vuelvo, intento con todas las ganas, volver a la lectura pero él dice más tarde "Sí, ese día la regamos horrible, debimos habernos quedado en La ostra y luego haber ido al SPA. Hubiera estado increíble". El pensamiento cruza mi cabeza: quizá esto es la envidia. Estar leyendo un libro, sin nadie con quién hablar, y escuchar con odio y tirria la llamada casual que un enamorado le hace a su enamorada. Visto así, cualquier cosa podrá sonarme ridícula. Y entonces me animo: bueno, bien por él y la raza humana. Qué gusto que se encuentren y se hablen, decido. Qué bueno soy. Es bueno que vea lo bueno que puede ser el mundo. Y caray, es sensacional que se ejercite, este joven fortachón que carga con su celular y su bebida energizante, que encuentra el tiempo para hablarle a su novia. Dejo de leer. Miro al resto de los usuarios. Algunos leen. Otros están cansados. Son mis hermanos, los humanos.

Sunday, November 29, 2009

Fin de semana de soltero

"Quedarse en casa no es de ningún provecho. De ningún modo debe hacerlo".
Dostoievski, El doble.

Thursday, November 26, 2009

Caricaturizado

Leo a través de Facebook, ese lugar donde uno muestra su cara y lo que esté pensando, una cita de Houellebecq: "No es muy importante ser algo cuando uno escribe... Lo que nunca hay que olvidar es que lo que los demás piensan de uno no es problema de uno, sino de los demás".

Pero también, Coetzee: "La identidad no es un asunto puramente privado. No somos tan sólo nuestro yo secreto, somos también la caricatura que existe de nosotros en el espacio social".

Esto otro, de Sándor Márai: "La caricatura escondía a la persona que no podía o no se atrevía a mostrarse, puesto que uno no solamente es aquel que es, sino también su propia caricatura, invariablemente".

Cierto temor en el Metrobús

Anoche al salir del trabajo me dirigí a la estación del Metrobús. Cuando se acercó el que no se detiene en la Colonia del Valle sino el otro, el que pasa incluso más allá de la estación donde me bajo, hacia El Caminero, cerré mi libro, me levanté de la banca y vi por la ventana del Metrobús que se acercaba a una mujer de cejas tatuadas y rostro flaco que me hizo pensar en un galgo, la mirada fija hacia el frente. Dudé. La conocía. Me di cuenta de que era una loca junto a la cual me había sentado alguna vez. Permanecí sobre la plataforma hasta que se cerraron las puertas del Metrobús. Dejé pasar uno más, y otro más, y de ese modo no me subí hasta el tercero.

Tuesday, November 24, 2009

Mujeres

Leo en el cuento Serenade de Kevin Moffett:

Women jogging in place at intersections until the light changes, maintaining their heart rate, trying so hard, aspiring, succeeding. How clearly they are succeeding. Tiny headphones plug their ears. What is the secret? When the light changes so do they. There is no secret.

Más adelante:

I worry that women with dogs do not need me. I worry that women with children do not need me. Smiling women, women with talent, women with any talent whatsoever. I worry that women have a No Vacancy light they can switch on and off whenever they want. Lately all women I meet sound like my ex-wife. This may not be uncommon, except: I don't have an ex-wife.

Tempestad #69, Estéticas de la Catástrofe


A continuación, los contenidos:

LITERATURA
Como parte de nuestro dossier “Estéticas de la catástrofe”, Mauricio Montiel Figueiras analiza los relatos que han explorado los territorios de la distopía. En la sección de actualidad se reseñan libros recientes de László Krasznahorkai, Clarice Lispector, J.M.G. Le Clézio y Martín Caparrós.

CINE
“‘Héroes’ de nuestro tiempo” se detiene en seis figuras que materializan las ansiedades del presente: el zombi, el clon, el alienígena, el vampiro, el ciborg y el mutante. Gerardo Yoel y Alejandra Figliola reflexionan sobre la posición del espectador en el cine catástrofe. Una lectura de El listón blanco de Michael Haneke en la página 44.

MÚSICA
¿Música y catástrofe? Jeremy Glazier reflexiona sobre esa problemática relación en la música minimalista, especialmente en John Adams. En “Actualidad del arte” se revisan la reedición de la obra completa de The Beatles, las producciones recientes de Oumou Sangare y Marino Formenti y una grabación con piezas de Gérard Grisey.

ARQUITECTURA
Alejandro Hernández Gálvez estudia los significados de la noción de catástrofe en la arquitectura contemporánea. En la página 66, dentro de “Formas útiles”, se analizan las conexiones entre vivienda y ciudad en el complejo Linked Hybrid de Pekín, diseñado por Steven Holl Architects.

ARTES VISUALES
Ciertas tendencias catastrofistas en las artes visuales parecen operar en concordancia con el orden dominante, explica Benjamín Valdivia dentro de “Estéticas de la catástrofe”. La retros-pectiva de John Baldessari y exposiciones de Abraham Cruzvillegas, Ariel Guzik y Wolfgang Laib son reseñadas en la sección de actualidad.

ARTES ESCÉNICAS
Además de trabajos recientes de Àlex Rigola y Daniel Veronese, revisamos dos obras presentadas en el Festival Cervantino: Hamlet y El proyecto Andersen, de Meno Fortas y Ex Machina, respectivamente (pp. 34 y 35). Dentro del dossier principal, Noé Morales Muñoz medita sobre la problemática relación entre teatro y cataclismo.

A continuación, una de las portadillas interiores (el desplegado corresponde a las páginas 12-13 de la revista; a la derecha, una imagen de The Day of The Dead, con Bob, uno de los pocos zombis en la historia del cine zombi que tiene un diálogo; a la izquierda, un anuncio de Tag Heuer). Quizá les interese verlo a la luz del texto Ante el dolor de los demás de Susan Sontag, especialmente donde escribe sobre la famosa fotografía de Robert Capa en la que retrata a un soldado caer durante la Guerra Civil española y el modo en que fue presentada en la revista Life. Tanto Lawrence Weschler como John Berger tienen textos sobre el tema.


"The race is endless"

Pueden ver el número en línea, acá.

Monday, November 23, 2009

Las tuberías detrás de las paredes


Es un sonido ascendente y burbujeante, el que recorre los muros de mi casa. Es agua que sube al tinaco automáticamente desde la cisterna, recorriendo las tuberías que se elevan caligráficas, como ramas de un árbol de metal, lo que escucho ahora. Hay noches que este sistema sanguíneo pasa desapercibido, como pasa desapercibido la mayor parte del tiempo el sonido que hace mi corazón bombeando ininterrumpidamente sangre a través de las hebras que son mis venas. Por supuesto, a lo largo de los años, el sonido del agua se ha vuelto familiar pero por alguna razón este año me llegó como una sorpresa -como si sólo hubiera sido hasta hace unas cuantas semanas de este mes que lo hubiera descubierto, ese sonido que en mi cabeza dibuja un sistema intricado de tubos (los imagino detrás de las paredes, como las ratas en el cuento de Lovecraft, agitándose, oxidadas). A veces el sonido viene del lado derecho de mi habitación (me encuentro sentado en mi cama, escucho el agua detrás del librero que se encuentra en el extremo derecho más distante del cuarto) a veces del muro que tengo inmediatamente a mi izquierda. Pero ahí el sonido, cuando aparece, es descendente y rápido, agua que se pierde rumbo al desagüe que imagino vasto y lejano, debajo del suelo, abarcando la ciudad entera como una mano de innumerables articulaciones.
Me hizo pensar en el proyecto de David Byrne, Playing The Building.

"Zombi", un tropo


David me pasó este texto sobre cómo un audiolibro de David Sedaris fue lanzado en formato de disco de vinilo. El texto termina así: "We had a funeral for one format, but you can think of this as the ultimate zombie,” Ms. Thomas said. “The record is coming back from the dead".

Saturday, November 21, 2009

Unfriendly alien children posing as humans

La plancha aún despedía un poco de calor en nuestra estación de teppanyaki cuando vi cómo se acercaba un mesero, dirigiéndose a una familia sentada cerca de nosotros. Una mancha negra y morada, como un moretón, comenzaba a desdibujarse del acero inoxidable al tiempo que bebía mi café y veía al mesero tropezar -con su propio pie, aparentemente- para apoyar el peso de su cuerpo sobre su mano, sobre la plancha aún caliente de la estación vecina. La quitó en el acto, gesto de dolor correspondiente. Le salió un sonido de los labios similar al que uno hace cuando se enchila pero más extendido, mismo que me recordó al sonido de líquido hirviendo que se escucha en aquella escena de Amores Perros, cuando la sangre de la víctima, asesinada por el sicario, se desparrama sobre la plancha de un restaurante japonés. Casi de inmediato recordé la versión que John Carpenter hizo en 1995 de The Village of the Damned (la última película en la que Christopher Reeve actuó antes de su accidente a caballo), original de 1960, específicamente en el momento en que el pueblo despierta del sueño inducido para descubrir que algunos de los habitantes durmieron al tiempo que hacían actividades como manejar o bien, horror, cocinar una parrillada (el cuerpo de un hombre es descubierto asándose sobre el metal). El mesero nos llevó la cuenta pocos minutos más tarde, sonrisa en la cara, mano herida.

Thursday, November 19, 2009

Apestaba

Regreso de tomar un café. Frente al monitor de la computadora me percato de que mi ropa se impregnó del olor a plástico quemado que inundó repentinamente el café donde estaba. La gente parecía muy preocupada pero nadie sabía de dónde provenía el olor a chamusquina. Decidieron apagar las luces y esperar.

Me gusta cuando leo en libros que algo huele a cordita. Nunca la he olido.

Monday, November 16, 2009

...

Como un cangrejo me he desplazado del estudio donde escribía hasta hace poco de vuelta al escritorio en mi recámara, con la esperanza de volver a escribir. Escribo a diario pero no para mí. Lo más cercano que llego a eso se encuentra aquí, en esta bitácora; pero apenas pasan unos días sin tocar el procesador de texto que me permite escribir en este espacio, siento que le he perdido el gusto -abrí otro lugar donde en realidad no escribo, apenas copio citas de libros que me gustan, y lo disfruto mucho más- y mi cuaderno personal hace ya semanas que no lo abro ni para registrar el paso cotidiano. Vacas flacas.

Thursday, November 12, 2009

"No podemos entenderlo, no podemos imaginarlo"


Más de Ante el dolor de los demás de Susan Sontag, ahora a partir de una pieza de Jeff Wall, Dead Troops Talk (A vision after an ambush of a Red Army patrol, near Moqor, Afghanistan, winter 1986), (1992): "No han vuelto a la vida tambaleantes para denunciar a los hacedores de la guerra, los cuales los enviaron a matar y a morir a manos de otros. Y no son aterradores para los demás, pues entre ellos (en el extremo izquierdo) se sienta un saqueador afgano vestido de blanco del todo absorto en hurgar en la mochila de alguno, en quien no reparan, y sobre ellos (arriba a la derecha) en el camino sinuoso que baja de la aldera, dos afganos entran en la foto, tal vez soldados ellos mismos, los cuales al parecer, por las Kalashnikov reunidos a sus pies, han despojado a los soldados muertos de sus armas. Estos muertos están desinteresados del todo en los vivos: en quienes les han quitado la vida; en los testigos y en nosotros. ¿Por qué habrían de buscar nuestra mirada? ¿Qué podrían decirnos?".

Wednesday, November 11, 2009

Cuando se habla del buen gusto

Susan Sontag en Ante el dolor de los demás, a partir de la imagen de una mano mutilada que estaba entre los escombros del WTC y que apareció en el Daily News sin volver a reproducirse en otros medios (que pueden ver, si así lo quieren, aquí):

"Esta insólita insistencia acerca del bueno gusto en una cultura saturada de incentivos comerciales que reducen los criterios del buen gusto, acaso sea desconcertante. Pero tiene sentido si se entiende como la ocultación de un conjunto de preocupaciones y ansiedades sobre el orden y el ánimo públicos que no es posible nombrar, así como una indicación de la incapacidad, por lo demás, para formular o defender las convenciones tradicionales acerca de cómo llorar la muerte. Lo que puede mostrarse, lo que no debería mostrarse: pocos asuntos levantan tanto el clamor público".

Acá, un afiche de una película y otro de la misma serie.

Monday, November 09, 2009

Entrada 1240


Leyendo dummy

"Sólo los animales son felices y tienen muchos hijos".

Friday, November 06, 2009

La mente ilustrada

"Get answers to every single question about this horrible incident".

Tuesday, November 03, 2009

Tomar a los monstruos en serio

Enrique, de nuevo, me mandó un vínculo hacia este texto ("Monsters and the Moral Imagination", de Stephen T. Asma) que no había podido leer hasta hoy. Un acercamiento distinto al de Newitz en Pretend We're Dead, que está marcado por una lectura económica y de sospecha; el de Stephen T. Asma parece tener a la filosofía clásica detrás (en especial, la ética y poética aristotélica) como puede verse en los siguientes párrafos:

In a significant sense, monsters are a part of our attempt to envision the good life or at least the secure life. Our ethical convictions do not spring fully grown from our heads but must be developed in the context of real and imagined challenges. In order to discover our values, we have to face trials and tribulation, and monsters help us imaginatively rehearse. Imagining how we will face an unstoppable, powerful, and inhuman threat is an illuminating exercise in hypothetical reasoning and hypothetical feeling.

You can't know for sure how you will face a headless zombie, an alien face-hugger, an approaching sea monster, or a chainsaw-wielding psycho. Fortunately, you're unlikely to be put to the test. But you might face similarly terrifying trials. You might be assaulted, be put on the front lines of some war, or be robbed, raped, or otherwise harassed and assailed. We may be lucky enough to have had no real acquaintance with such horrors, but we have all nonetheless played them out in our mind's eye. And though we can't know for sure how we'll face an enemy soldier or a rapist, it doesn't stop us from imaginatively formulating responses. We use the imagination in order to establish our own agency in chaotic and uncontrollable situations.

Quizá, como puede verse hacia el final del artículo al que me mandó Enrique, Asma es un poco rápido e ingenuo al despachar el tema de si podemos o no definir a un hombre como monstruoso. En fin, se tendría que leer su libro On Monsters: An Unnatural History of Our Worst Fears.

Monday, November 02, 2009

Cetrero

Enrique me pasó esta imagen, con un simpático mensaje y una aliteración: "Estaba viendo la Cappellone deglo Spagnoli en Santa Maria Novella, y vi una imagen de un tipo con su halcón, así que te envío una imagen, aunque no sea la mejor resolución". El cetrero, de blanco y con un sombrero como de cucurucho, se encuentra sentado, entre la mujer que carga un simio y la que toca el instrumento.

Friday, October 30, 2009

Anderson y Salinger

¿Ven cómo los chicos del blog de la redacción de Letras Libres luego ponen vínculos a textos que les parecen interesantes? Hoy subieron uno que dirige a una conversación entre Wes Anderson y Arnaud Desplechin. La estaba leyendo y me topé con esto que le dice Desplechin a Anderson:

"The first time I had to introduce one of your films in Paris, it struck me that that you are to American cinema what J.D. Salinger is to American literature. You create a sort of pure cinematic world and the characters connect from one film to another and the films together are drawing a world that is constantly expanding. It seems so close in style to what Salinger did".

Y pues eso me recordó esto que yo había escrito acá.

La entrevista completa puede leerse acá.

Thursday, October 29, 2009

Un breve catálogo


Un grupo de adolescentes que pasan un fin de semana en una casa de campo o una pareja adulta que pasa por un momento difícil pero que se ve obligada a detenerse durante lo que creerán es momentáneamente en un hotel en un camino apartado y de difícil acceso o también en una cabaña en la profundidad del bosque o cerca de una playa fría o un grupo de invitados a una mansión de un hombre excéntrico que al principio no se toman en serio lo que sus sentidos les informan o una familia que se muda para habitar, o creen que para habitar, a una propiedad privada erigida sobre un antiguo camposanto de una civilización o cultura olvidada y resentida o una adolescente introvertida que a pesar de sí misma y de lo que cree conveniente se ve obligada por una u otra razón a inmiscuirse en situaciones que no le competen o un extraño que llega en la noche a una comunidad apartada, para su mal o para el mal de ellos, por ejemplo. Pero también está el horror psicológico y el horror de monstruos y el horror autoconsciente y el terror sobrenatural o el terror natural y catastrófico o el horror que viene de las estrellas o de las profundidades o de los espacios oscuros que se ocultan en la cotidianidad.

Tuesday, October 27, 2009

¿Obreros de la escritura?

Me prestaron Documentos de cultura, documentos de barbarie (vaya usted a saber por qué titularon así The political unconscious. Narrative as a socially simbolic act) un libro de hace veinte años, de Fredric Jameson. Lo estoy leyendo por curiosidad. Entiendo la mitad. Me faltan muchas horas de estudio. Y venía en el camión leyendo cuando finalmente me topé con un párrafo que entendí. Como un claro en el bosque, leí:

"No se puede sin deshonestidad intelectual asimilar la 'producción' de textos (o en la versión althusseriana de esta homología, la 'producción' de conceptos nuevos y más científicos) a la producción de bienes por los obreros industriales: escribir y pensar no son trabajos enajenados en ese sentido, y es indudablemente fatuo que los intelectuales traten de embellecer sus tareas -que pueden en su mayoría subsumires bajo la rúbrica de elaboración, producción o crítica de la ideología- asimilándolas al trabajo real en la línea de montaje y a la experiencia de la resistencia de la materia en el genuino trabajo manual".

El párrafo está escrito como una nota al margen sobre los errores que se cometen en los esfuerzos por configurar una "teoría materialista del lenguaje", cuyos orígenes, según entiendo, se encuentran en olvidar los límites de la metáfora que supone "producir" textos. El tono del libro de Jameson en general es así, aspirando a una especie de pureza intelectual en aras de, creo, objetividad conceptual y de subrayar la radicalidad de sus propuestas (como puede leerse desde el primer capítulo: "Este libro afirmará la prioridad de la interpretación política de los textos literarios [...] Es esta evidentemente una exposición más extrema que la modesta pretensión, aceptable sin duda para todo el mundo, de que ciertos textos tienen una resonancia social e histórica, a veces incluso política").

Creo que el párrafo del que hablo me llamó especialmente la atención porque por alguna razón a menudo pienso en la comparación que hacía Walser de su labor como escritor con otros trabajos, manuales todos ellos; no con el objetivo, creo, de "embellecer" su obra, sino de presentarla humildemente -así, se compara (sin identificar) con albañiles o agricultores, si no me falla la memoria. Por supuesto, Jameson tiene razón: escribir, por más callos que le salgan a uno o por más agotados que nos sintamos, no es un trabajo tan arduo como trabajar en una fábrica. En fin, venía pensando en eso en el camión, sin rumbo fijo.

Friday, October 23, 2009

Viernes por la noche


Fui a ver esa película donde actúa Meryl Streep junto a Stanley Tucci que no es El diablo viste a la moda (2006). Se trata de una película muy distinta donde Meryl Streep se ocupa de una de las artes menores, no la cosmética o la moda, sino la gastronomía, para convertirse eventualmente en una figura de poder en el imperio gastronómico. La historia del personaje de Streep, Julia Childs, se relata paralelamente a la de una joven que intenta formarse o realizarse a la sombra de esta gran figura. Una pequeña diletante, en realidad, que confía en que con empeño y entusiasmo, teniendo a la figura de la cocinera como deidad y su libro de cocina como Biblia (un poco como el ratoncito de Ratatouille), podrá realizarse y encontrarse (en la cocina). Como todas las películas que tienen como tema central una de estas artes menores, uno sale con una curiosa sensación de bienestar: la verdad es que uno acaba de pasar un buen rato. Como diría uno de los enemigos de la sociedad abierta, Platón, estas artes "adulatorias" (aquí leáse arte en el sentido de técnica) se ocupan no de nuestro bien sino que "captándose a la insensatez por medio de lo más agradable en cada ocasión, produce engaño, hasta el punto de parecer digna de gran valor". Una imagen de un pescado a la mantequilla: en la oscura sala del cine todos salivamos. "Así pues, la culinaria [¿pero es esto lo mismo que la gastronomía? Quizá Platón se refiere a la dietética] se introduce en la medicina y finge conocer los alimentos más convenientes para el cuerpo, de manera que si ante niños u hombres tan insensatos como niños, un cocinero y un médico tuvieran que poner en juicio quién de los dos conoce mejor los alimentos beneficiosos y nocivos, el médico moriría de hambre." Sobre la cosmética, Platón afirmó que es "perjudicial, falsa, innoble, servil, que engaña con apariencias, colores, pulimentos y vestidos, hasta el punto de hacer que los que se procuran esta belleza prestada descuiden la belleza natural que produce la gimnástica".
No anotaré aquí las razones por las que Popper coloca a Platón como un enemigo de la sociedad abierta (ni preguntaré en voz alta si eso de la sociedad abierta es realmente deseable) porque es viernes por la noche y no las tengo a la mano pero seguramente tenía algo que ver con La República y la visión utópica (según Popper, un anhelo) que tenía Platón de la misma. Sólo quiero anotar esta curiosa alimaña que recientemente alimenta varios de mis pensamientos, la sospecha.
Incidentalmente, hay un momento en la película en la que la joven que busca realizarse cocinando -y escribiendo al respecto en un blog- se decepciona de sí y de la figura a la que ha decidido seguir. Su paciente esposo, un arqueólogo, le pregunta qué es más importante: la persona de carne y hueso que fue Julia Childs o la persona que imaginó la joven que fue Julia Childs. La joven escritora que está por realizarse en la cocina, le contesta que, sin duda, la que importó fue la que imaginó.
Si yo fuera un crítico de la cultura serio haría un análisis más extenso sobre el lugar que ocupan los medios periodísticos y electrónicos en estas dos narraciones (El diablo viste... y Julia & Julie) así como el curioso lugar que ocupan los maridos o las figuras masculinas en ambas historias (en una de ellas Tucci es representado como homosexual y en otra como un burócrata con una satisfactoria vida sexual; en cuanto a las jóvenes: en El diablo..., la contraparte masculina es, interesantemente, un chef que puede ocupar tiempo de sus conversaciones sobre el grosor de una papa frita y que eventualmente se frustra sexualmente, y en Julia... es un arqueólogo quien también se frustra sexualmente). Pero no estamos para estas cosas, la verdad.

Una especie de convergencia


Thursday, October 22, 2009

"Get a life!"

Le estaba contando a David que saliendo de la oficina iré a rentar Adventureland (me la recomendó y había leído en Mcsweeney's Recommends que, bueno, la recomiendan). La última vez que había pasado al Videodromo la había visto pero en su lugar renté Re-Animator, basada en el texto de Lovecraft sobre las aventuras de Herbert West, obsesionado con reanimar cuerpos. Desde entonces me quedé con la espinita y total que eso le contaba y le preguntaba si no le parecía curioso que el protagonista de Adventureland participara en Zombieland, aún por estrenarse, y que si, a la vez, no le parecía también curioso que la chica que sale en Zombieland apareciera en Superbad (una película que vi con David y Adriana, dueña, incidentalmente, de un gato que es como un muerto viviente), del mismo director de Adventureland. Antes de perder su paciencia, David me dijo que era curioso también que -pensando en los muertos vivientes de Zombieland- la chica que sale en Adventureland es la misma que sale en esa otra película de muertos vivientes que es Twilight (que no he visto pero entiendo que es muy popular). En fin, en algún momento de esta conversación David me encomió a que me consiguiera una vida. En lugar de eso, seguí bobeando en la red y en la lista de datos inútiles que ofrece IMDB leí que en un momento dado de Adventureland aparece el centro comercial donde los personajes de la versión original de The Dawn of the Dead (1978) se refugian, el Monroeville Mall que se encuentra a las afueras de Pittsburgh, PA. Aquí una imagen del centro comercial:

No sé si alcancen a distinguir el nombre de la tienda, Lazarus. Pueden encontrar más imágenes acá.

Tuesday, October 20, 2009

Más sobre La guerra fue breve

Busqué en mi librero, en el estudio, en la sala de televisión y no encontré mi ejemplar de La guerra fue breve, del cual hablé, poco, hace un par de entradas. Copiaré lo que quería copiar más tarde, pensé. Veré televisión, me dije. Pero camino a la sala de televisión volví a repasar en mi cabeza los lugares donde pude haber dejado el libro y sin mucho drama, me puse a buscar de nuevo el libro. Revisé una vez más en mis libreros (quizá no lo acomodé en la B de Bernal sino en la G de Granados) sin resultados y comencé a percatarme del animalillo maligno que se había hospedado en mi mente, la obsesión. No vería la televisión hasta que diera con el libro. Finalmente lo encontré, detrás de unos libros y después de un buen rato -alguien lo acomodó allí- no sin perder algunos pelos.
Hoy una persona cercana a mí (mi madre) me regaló un producto contra la caída de cabello, este:
Aquí muestro sólo las ampolletas. También viene un shampoo. Y ahora, sin más rollo, les regalo algunos fragmentos del texto "Calvicie", que pueden leer íntegro en La guerra fue breve:

Uno quisiera olvidarse de uno mismo, pero la calvicie es un recordatorio constante de que tú eres tú y estás cambiando; día a día te ves peor que antes, te sale panza y los excesos te producen crudas más denigrantes.
***
Hasta ahora, nadie ha explicado satisfactoriamente por qué a los hombres se les cae el pelo más que a las mujeres, y por qué sólo ciertos hombres empiezan a perder el pelo prematuramente. Se ha hablado de una disminución en la producción de una hormona; mas, para explicar la calvicie, a uno no se le ocurre, al final, otra razón que el destino. La herencia genética y el destino, que a la mera hora no sino la misma cosa.
***
Al hombre de éxito se le suele representar con una melena abundante que se deja crecer a capricho; mientras que los calvos son sinónimo de amargados o perdedores. Pero más de un calvo nos ha dado una sorpresa, al estar rodeado de jóvenes hermosas que comparten su discreto encanto y fortuna.
***

Bernal Granados nos regala, además, esta cita de Prosas apátridas, de Julio Ramón Ribeyro: "Todas las calvicies son desgraciadas, pero hay calvicies que inspiran una profunda lástima. Son las calvicies obtenidas sin gloria, fruto de la rutina y no del placer, como la del hombre que bebía ayer cerveza en el Violín Gitano. Al verlo, yo me decía: ¡en qué dependencia pública habrá perdido este cristiano sus cabellos!".

Mañana comienzo mi tratamiento capilar, con toda la tristeza del mundo.

Monday, October 19, 2009

Óscar Benassini se está muriendo...

...¡por enseñarte a hacer revistas!

Para más información sobre el Taller de Creación de Revistas, impartido en Hermosillo (esa capital de la cultura que alberga la hermosa Bahía de Kino), pueden visitar el siguiente vínculo. ¡No dejen pasar esta oportunidad!

La guerra fue breve

Ocurre que el fin de semana conseguí la cuarta temporada de The West Wing y empecé a verla. Hubo un día que a las tres de la mañana me descubrí pegado frente al televisor después de varias horas, aún entretenido. En algún momento de dicho trance, sin embargo, pude terminar La guerra fue breve, de Gabriel Bernal Granados, un curioso libro de ensayos y viñetas autobiográficas. Algunas curiosidades aparte -como tener en las manos un libro de una editorial escrito por uno de los editores de la misma- debo decir que disfruté mucho el libro. Y esto, también debo decirlo, lo escribo a las últimas horas de un día laboral donde ya contemplo irme corriendo a casa para ver el resto de la cuarta temporada de The West Wing. Anoto unas líneas rápidamente. 1. Dejé el libro en casa, así que lo poco que sigue es de memoria. 2. Recuerdo especialmente "Castidad", el texto que, a su modo, le da título al libro. 3. Recuerdo mucho el texto sobre una vecina. 4. Recuerdo y comprendo empáticamente el texto dedicado a la calvicie. 5. La impresión general de que se está ante un libro escrito para escritores, ¿tiene esto sentido? 6. La impresión general de haber perdido el asombro por lo que uno escribe y por descubrir que uno es capaz de escribir, de saberse ante un juguete nuevo -pero, en este caso, sin caer en el engolosinamiento. 7. Es un buen libro, pero, no olvido, ya quiero irme corriendo a ver The West Wing; esto dice más, claro, de mí y del estado general de las cosas, que del libro de Bernal Granados. 8. Apenas pueda copiaré algunos fragmentos, para el disfrute de todos.

Friday, October 16, 2009

Hasta en la sopa, los zombies

Con ocasión de las festividades de Halloween, el comedor Barracuda ofrece a sus comensales una serie de platillos especiales, entre ellos un hot dog con la misma salsa que le ponen a las alitas y varios quesos. Los han bautizado como "Levanta zombies".

También venden pan de muerto.

Thursday, October 15, 2009

Más muertos vivientes en los medios

Otro de mis investigadores de tiempo completo, Nicolás Cabral, me dio la pista para dar con esta entrevista que le hicieron a Paul Virilio en La Nación. A la pregunta de si podrá la ciencia vencer a la muerte ("varios equipos de investigadores han logrado identificar un gen del envejecimiento"), Virilio contesta:

"La vida es una pasión contagiosa. Ni la ciencia ni -sobre todo- las tecnologías pueden abolir los riesgos que ella comporta. Vivir es peligroso ¡y aun mortal! Por ende, es imposible separar la vitalidad de la mortalidad... a menos que pretendamos crear de pies a cabeza una generación de muertos vivientes, de zombis, que serían para las sociedades futuras lo que fue el esclavo para las pretéritas. El superhombre del eugenismo finisecular es, en realidad, un "subhombre", un infrahumano y, sin duda, un transhumano. Luego de la búsqueda astronáutica del extraterrestre en el siglo XX, se prepara para mañana la búsqueda del extrahumano. Parece que se prefiere el ser verosímil, el clon exótico, al ser semejante. Esperamos asistir a la sucesión del prójimo por ese ser lejano, verosímil, que es producto de la ingeniería genética... Pero siempre es la misma ilusión lírica del sabio loco, la gran ilusión colonial de las biotecnologías: tras haber conquistado lejanas tierras y colonizado a pueblos exóticos, se quiere conquistar el "libro de la vida" explorando el mapa del genoma humano. ¡Ahora se pretende inventar una humanidad mejorada, una poshumanidad! Siempre la misma sed de dominar, de colonizar a los vivos".

Ayer, viendo y leyendo, en The Superficial, encontré otra curiosa mención de muertos vivientes. Al comparar a Kim Kardashian con Shauna Sand, se afirmó: "Kim Kardashian doesn't look like she died five years ago but continues to walk among us in search of more collagen".

Finalmente, hoy salió este texto de Charlie Higson en The Guardian, titulado "The truth about boys, girls, zombies, vampires and sex".

Tuesday, October 13, 2009

Un extraño en nuestro cuerpo


David Miklos me pasa este texto de Xan Brooks, en The Guardian, con ocasión de los 30 años de Alien. Un párrafo:

But there is an argument that these films actually reflected wider concerns. There was a growing sense in the 70s that a range of environmental factors – be it pollution, pesticides, food additives, man-made cancers – meant that we were no longer in control of our bodies. That our sense of self can change, mutate and become monstrous.

Aquí pueden ver la escena extendida del "nacimiento". Curiosamente, ayer mi jefe nos pasaba este video, y reía y reía.

Monday, October 12, 2009

Otro fin de semana de soltero


Regresaba caminando a mi casa, leyendo, cuando me topé con una frase que decía "empty evenings spent staring at a screen".

También, de The Day of the Locust de Nathanael West: "Every day of their lives they read the newspapers and went to the movies".

El fin de semana vi cuatro películas.

Friday, October 09, 2009

Un poco sobre Libros Magenta


No sé por qué inicié con La ciudad imaginada de Alberto Chimal -había avanzado un poco en La guerra fue breve, de Bernal Granados, uno de los editores de Libros Magenta (Ana Rosa González Matute, la otra, también tiene un libro publicado en la editorial, que iniciaron en 2006, En sueños surgen las responsabilidades) y lo estaba disfrutando mucho, pero lo dejé un rato. Quizá inicié con el libro de Chimal (y con esto quiero decir que es el único de los Libros Magenta que he terminado) porque, en un breve descanso en el trabajo me leí de corrido el cuento que le da título a la colección, "La ciudad imaginada". Nunca había leído nada de Chimal (cosa rara, pues a menudo paso por su sitio Las historias), o al menos tenía la impresión de que nunca lo había hecho. ¿Por qué es esto? Quizá nunca había leído sus cuentos ordenados, pensados para un volumen. Y se leen bien, así. Pocos días después de leer ese texto en la oficina -como sólo puede leerse en la oficina, con otras lecturas y pendientes- anoche, de regreso a casa en el Metrobús, pude leer el resto de los textos que conforman el libro. Y son buenas historias, fantásticas, con un toque de slipstream (sólo uno de sus textos, "La balanza", me costó trabajo).

Para más información sobre Libros Magenta y su catálogo pueden visitar su sitio electrónico, acá. Les adelanto que el de Bernal Granados se ve bien y que publicaron una colección de ensayos de Guy Davenport, ¿Qué son las revoluciones? Pero bueno, habremos de leerlos.

Entrada 1221

Sergey Brin, presidente de tecnología y cofundador de Google, escribe acá, en el New York Times, sobre un paso más en un sueño ilustrado, en un tono que llama a la congregación, a ratos con ecos bíblicos.

Ahora se me ocurre. Hay libros, libros antiquísimos, como la Biblia, la Ilíada, o el Corán, que por más bibliotecas que se hayan quemado, no se han perdido en la historia. ¿Es esto una especie de supervivencia del libro más fuerte, el libro apoyado por grupos de poder?

Tuesday, October 06, 2009

Nada, tonterías que leo

Leo esto, en la nueva The Believer (lo que puede leerse en línea). Un párrafo:

“You can have your picture taken with him!” she shouted in English as we passed. We recognized her companion then. He was the old guy smoking a cigar on the cover of the Lonely Planet guide to Cuba.

Busqué la portada de ese Lonely Planet. Encontré estas dos imágenes: la primera y la segunda. El texto, por alguna razón, me hizo pensar en aquella ex-novia que quería que fuéramos a Cuba. También, alguna vez, quiso que fuéramos a Nueva York. Nunca hicimos un viaje juntos. Eventualmente, creo recordar, hizo su viaje a Cuba con la persona con la que ahora está casada. También me hizo pensar en la Cuba descrita por Houellebecq en Plataforma, la predicción de la próxima desaparición de la Cuba del "exotismo político". Me asusta un poco que no sea realmente hasta este texto que encuentro cierto interés en la Cuba turística. Me temo que se debe a la rara mezcla de ignorancia e imprudencia que se desprende de los diálogos entre Strand y Wallenstein (que, a su vez, me recuerda a la ignorancia de Will y Hand de Y.S.K.O.V. de Eggers; y que, a su vez, me recuerda la mía) pero que está acolchonada en la informativa crónica que le da cuerpo al artículo.
La verdad es que no tengo interés alguno en visitar Cuba, no pronto.
Por lo demás, lamento que el texto sobre turismo en Transilvania, The Undead Travel ("How an English Dracula Revived the Romanian Tourist Industry"), de Avi Davis, no pueda leerse sino en la versión impresa.
Un futuro en el que a México vengan turistas interesados en experimentar "el riesgo" y "el peligro" de falsos narcotraficantes.

Monday, October 05, 2009

Laputa

Hasta ahora se me ocurre que la "Cloud City" de Star Wars Episode V podría ser un descendiente de Laputa de Swift, ese lugar donde viven "absent-minded technologists". Se me ocurre hasta ahora, claro está, porque he leído mal Los viajes de Gulliver, a diferencia de, digamos, Eduardo Charpenel.
En fin, bobeando, veía esto que me pasó Óscar y de allí saqué la imagen, del libro Drawings on Geology, es un dibujo anónimo. Llegando a casa revisaré la tesis Charpenel para ver qué dice de Laputa.

***
Todavía no he revisado aquello pero seguí viendo ilustraciones y encontré estas otras dos, una del infierno de Dante hecha por un anónimo del siglo XV (es raro que a diferencia de otras versiones, por ejemplo la de Botticelli, ésta parezca colocarse en una geografía real -con sus montañitas alrededor y tal). En esta otra entrada recordaba al Chatwin que compara el cono invertido de nuestro continente, cada vez más al sur, hacia Tierra del Fuego, con la "montaña" del mítico Antictono (la contra-tierra) del que habla Dante -y del que se habla desde los Pitagóricos, según me doy a entender, más o menos, en la red.

La siguiente es de un tal Mark Dion, de 2001, titulada "Viaje a través del tiempo hacia la ciudad bajo el basurero". Que no sólo me hace pensar en Santa Fé, en la Ciudad de México (que, como es bien sabido, está construida sobre un antiguo, pero no tan antiguo, basurero) sino en todo ese subgénero de películas de horror sobre casas encantadas o "embrujadas" colocadas sobre antiguos cementerios (indios o no), esos pueblos sumergidos bajo el agua de una presa o, sencillamente, en el viaje a través del tiempo que es la arqueología. Y, obviamente, en The Rats in The Walls de Lovecraft.

De algún modo todo esto aún tiene que ver con las mentes ilustradas y los "absent-minded technologists" de Laputa.

Sunday, October 04, 2009

El término zombi utilizado como metáfora, en los medios

Hoy en un texto de opinión escrito por Juan E. Pardinas para el diario Reforma, titulado "¿Calderón contra los zombis?" puede encontrarse, una vez más, el término utilizado como tropo para describir a Luz y Fuerza del Centro: "Es una empresa zombi, un muerto viviente que requiere recursos adicionales para existir".

Luz y Fuerza, afirma Pardinas, se encuentra en quiebra técnica, es decir, "que el total de sus ingresos no es sufiente para cubrir sus deudas y otras obligaciones de pago".

El texto de Pardinas puede reducirse a una advertencia sobre el mal uso de términos -comparándolo con Obama a quien la extrema derecha de Estados Unidos califica de "comunista", como si "comunista" fuera un insulto o descalificativo a priori, defiende a Calderón a quienes lo "acusarán" de privatizador o neoliberal (Pardinas entrecomilla estos términos). Así, una vez más, acude al término zombi para hacer claro su punto:

"Luz y Fuerza Central es un cadáver ambulante. Si Calderón decide agarrar por los cuernos al zombi, le ocurrirá algo similar que a Obama. No lo acusarán de 'comunista', pero sí de 'privatizador' y 'neoliberal'".

Yo también creo que el uso de términos es algo que debe realizarse con cuidado, procurar no tomar el todo por la parte y tal. Se me ocurre ahora lo curioso que es descalificar a una empresa porque requiere más recursos de los que produce para existir, llamarla un "muerto viviente". (que, vamos, es lo mismo que decir viviente). ¿No somos todos eso, finalmente? Al menos sé que mis ingresos no son suficientes para cubrir mis deudas o el resto de mis obligaciones de pago. Creo, pues, que ya es hora de que se cambie el tropo de zombi por algo más cercano, una metáfora más sencilla de comprender. Se crearían menos confusiones. Propongo "capitalista". O "ser vivo que necesita más, siempre, aunque no lo necesite".

Wednesday, September 30, 2009

¡La Tempestad 68: el fantasma de la libertad!


Amigos, lectores desconocidos, colegas: miren lo que ya hay, un nuevo número de La Tempestad. Miren, bajita la mano, yo creo (o sea, yo, que trabajo en ella, aunque, debo decir, haciendo menos que más) que esta revista se ha vuelto la mejor revista de artes en México. Atiendan, por favor, que digo en México. Y de artes. Es más: de arte contemporáneo. Nadie discutirá que, en espectáculos/soft porn, la mejor es TvyNovelas. O que en cetrería la mejor es Rapaz (¿vieron su número dedicado al Herpethoteres cachinnans? Estuvo buenísimo, mis respetos). Y no lo digo por mí, de verdad. Lo digo por el trabajal que le meten mis colegas (¡saludos muchachos, muchachas!) y, especialmente, las continuas y agradables sorpresas que nos deparan nuestros colaboradores. Es así que hoy, miércoles 30 de septiembre de 2009, se me ocurre decirles que esta es una gran revista, llena de esfuerzos, alegría, seriedad, pasión; la sal de la vida. Pero ya estuvo bueno, les voy a transcribir a continuación algunas probaditas de lo que pueden encontrar en el número 68, yendo por artes:

En Literatura: Como parte de "El fantasma de la libertad", nuestro tema de portada, Sergio González Rodríguez ofrece una mirada panorámica de la narrativa escrita después de la caída del Muro de Berlín. En "Actualidad del arte", José Luis Bobadilla revisa la traducción más reciente del poema Paterson, de William Carlos Williams; Gabriel Bernal Granados reseña Tríptico del desierto de Javier Sicilia. (También hay reseñas de David Miklos y Nicolás Cabral).

En Cine: El dossier "Visiones de lo real" es un acercamiento a cineastas que han construido nuevas formas de realismo, desde distintos puntos del planeta. Horacio Bernades, por su parte, examina las tensiones del cine contemporáneo a partir de la página 112. En actualidad, la visita de Peter Greenaway a Guanajuato. (Así como reseñas de César Albarrán Torres [Bastardos sin gloria], Abel Cervantes [Lejos de la tierra quemada] y Lorena Villa Parkman [Entre los muertos]).

En Música tenemos a Jeremy Glazier escuchando la música que definió los tiempos de existencia del Muro y sus repercusiones en las sonoridades que se han desarrollado luego de su derrumbe. Además, reseñas de producciones recientes de Dirty Projectors, Beat Furrer, Julian Plenti (¡por el Benassini!) y Freddie Hubbard.

En Arquitectura: Dentro de "El fantasma de la libertad", Daniel Garza Usabiaga expone la sintomatología de la arquitectura posmoderna, consolidada en el capitalismo tardío. "Formas útiles" alberga (pág. 64) la lista con los diez mejores edificios inaugurados en los últimos 12 meses.

En Artes Visuales tenemos una conversación entre Néstor García Canclini y Nico Cabral. Canclini reflexiona sobre conceptos como libertad, globalizacion, consenso y disenso en el panorama del arte contemporáneo, en sintonía, como se entiende, con nuestro tema principal. Además se revisan las exposiciones de Cildo Meireles, Gilbert & George, Katya Gardea Browne y Franz West, en "Actualidad del arte".

Finalmente, en Artes Escénicas Enrique Olmos de Ita investiga las direcciones tomadas por las artes escénicas luego del desplome del Muro de Berlín. El "Cuaderno para invenciones" (CPI) incluye un homenaje a los recientemente fallecidos Pina Bausch y Merce Cunningham. Además, un repaso a lo más destacado del Festival de Aviñón en la página 48.

¿Finalmente? Bueno, en realidad hay más, como el resto del CPI (poemas de Truong Tran, textos de Marcelo Cohen, poema de Luis Felipe Fabre, fotografías de Brian Ulrich, un ensayo de Fernando de León, texto rescatado de Clément Pansaers o imágenes de Per-Oskar Leu), columnas de Alessandra Poggianti (a propósito de la pieza de Margolles en la pasada Bienal de Venecia), de Abel Muñoz Hénonin (sobre los estudios cinematográficos en México), Pablo Codero sobre el ¡METAL!, Analía Melgar sobre tecnología y danza, una de su servidor, sobre el libro electrónico y Eduardo Cabral sobre el 50 aniversario del Guggenheim. También: ilustraciones y cartones de Jorge Pinto, Pelafustán, Alan Sánchez, Fraga, Manuel Meza. Y caracoles, hay más: tenemos su ciudad (Montreal, visitada por Fernando Espinosa Lanz), tenemos sus entrevistas (a Guy Ben-Ner), su cuestionario (a Charles Bernstein), la sección "Arte y Mercado"...

Y todo lo pueden ver gratuitamente, acá.

Tuesday, September 29, 2009

Opiniones de Abel Cervantes

Ayer, mientras comíamos, concluyó: "Entre menos contacto humano, mejor".

Monday, September 28, 2009

Una sola errata


Encontré una sola errata en la edición de Siruela de Fuera de la literatura de Joseph Conrad, una antología de textos de no ficción a cargo de Miguel Martínez. En las páginas 65-66, correspondientes a su texto "Visita a Polonia" de 1915, donde Conrad recuerda las experiencias de sus lecturas de infancia, debería leerse:

"¡Qué no habría leído entonces! A veces, la mayor de las dos monjas llegaba deslizándose y lanzaba una mirada de desconfianza sobre las páginas que tenía yo abiertas, y apoyaba la mano levemente en mi cabeza y me sugería en un susurro cargado de dudas: 'Tal vez no sea buena idea que leas tú esos libros'".

Pero en mi edición, en lugar de un susurro cargado de dudas, es uno cagado de dudas.

Gracias por su atención.

Sunday, September 27, 2009

Al tanto

Todo el tiempo quiero algo nuevo.

Saturday, September 26, 2009

El conocimiento en los confines del mundo


Desde hace una semana Abel me prestó Aguirre, der Zorn Gottes (1972), de Werner Herzog pero no fue hasta anoche que pude verla. Comentamos que hubiera sido interesante hablar más en extenso del lugar que ocupa la naturaleza en la obra de Herzog -pues el tema fue tocado, pero sólo a partir de su Grizzly Man (2005), en el número 65 de la revista donde ambos trabajamos, ¡La Tempestad!, en "El nuevo opio del pueblo" (páginas 98-101), de John W. White- y es curioso, apenas unos días antes había leído en The Guardian sobre Rogue Film School, dirigida por Herzog, que inicia cursos en enero del año entrante, abocada específicamente a la práctica de películas tipo guerrilla (viendo Aguirre... y leyendo el listado de trivia que ofrece imdb.com, sobre la misma uno comprende de dónde sacó experiencia Herzog para entenderse a sí mismo como una autoridad en filmaciones de este estilo, de dejar medio cuerpo en el campo). Además del documental Grizzly Man, sólo he visto Rescue Dawn, otra película -de ficción- donde la naturaleza también ocupa un lugar prominente, mostrando belleza destructora, de caos y aparente sinsentido (una obviedad se hace, una vez más, clara: las dimensiones de la naturaleza no son las del hombre). Hay una extraña continuidad temática entre sus películas de ficción (el hombre ilustrado que busca conquistar, doblegar la naturaleza a su gusto -como en Fitzcarraldo, filmada diez años después de Aguirre...) y un salto aparente hacia sus películas de no-ficción, donde la naturaleza, creo, es vista con ojos distintos, de asombro (quiero ver Encuentros en el fin del mundo), pero sin olvidar sus dimensiones o poder.
Y miren, yo veía los ojos locos de Klaus Kinski viajar sobre el río y pensaba tanto en el asesino Willard que viaja en el río como en el hombre que se ha convertido en la pequeña deidad, el coronoel Kurtz, esa fuerza de la naturaleza a la que Willard ha sido enviado para dominar. Pensaba en Conrad. Y ahora pienso en la calvicie de Kurtz y pienso en la calvicie del Juez de Blood Meridian, de McCarthy, ese iluminado que buscaba conocerlo todo para dominarlo todo: "Whatever exists, he said. Whatever in creation exists without my knowledge exists without my consent" (p. 198, en la edición de bolsillo de Vintage). Ahora se me ocurre lo significativo del viaje de Aguirre, ese gran traidor, hacia el sur de nuestro continente (inicialmente, en búsqueda del dorado, hacia el final, parece, en busca de todo).
Todavía más al sur, Bruce Chatwin cuenta en En la Patagonia, lo siguiente sobre Tierra del Fuego:

"La flota holandesa de Schouten y Le Maire contorneó, en 1619, el cabo, y lo llamó Horn (Hornos, en castellano, por razones fonéticas y no de significada), no porque tuviera forma de cuerno sino en homenaje al Hoorn del Zuiderzee o mar del Sur holandés, los catógrafos habían dibujado la Tierra del Fuego como el extremo norte del Antictono y la habían poblado con los monstruso correspondientes: gorgonas, sirenas y el roc, aquél condor gigantesco que levantaba elefantes.
Dante situó su Colina del Purgatorio en el centro del Antictono. En el canto 26 del Infierno, Ulises, arrebatado en su loca trayectoria hacia el sur, divisa la isla-montaña que surge del mar, en el mismo momento en que las olas cubren su barco destruido por su deseo apasionado de transgredir los límites impuestos al hombre".

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Los límites naturales, se entiende. Todavía más al sur de Tierra del Fuego, ese fin del mundo, se encuentra la Antártida. Ahora, una revelación: Abel es muy paciente conmigo. Mientras él me pasa películas como las de Herzog, abriendo mis horizontes culturales, yo le propongo que vayamos a ver Terror en la Antártida (Whiteout, 2009, originalmente), que se estrenó este fin de semana en nuestras salitas de cine. Y, ¿saben qué hace Abel?, me acompaña. Igual y lo hace sólo por la promesa de esos primeros diez minutos donde nos ofrecen a Kate Beckinsale en todo su esplendor, pero el caso es que lo hace. Obviamente, la película es un churro, un asco. Y yo de algún modo sabía que eso sería lo que íbamos a ver -Abel reconoció que también lo sabía de antemano- pero aún así, me he prometido, a estas películas se les debe dar una oportunidad. Finalmente, tenía algunos de los elementos que harían de ésta una buena película -un pequeño drama que ocurre en un universo cerrado, helado, un misterio (cuya resolución es más que genérica) y tal. Antes de entrar, recuerdo, como de pasada le mencioné a Abel que me interesaba la película porque creía que de algún modo estaba en la línea de 30 Days of Night (2007) que a su vez de algún modo refería a, lo que ahora veo, es una de mis películas favoritas: The Thing, de John Carpenter (1982). Le recomendé a Abel que viera la película de Carpenter.
¡Y no me lo van a creer! Pero anoche, después de ver la de Herzog, prendí el cable y en TCM ¡pasaban The Thing! Tenía ya unos cuarenta minutos de empezada. No me importó. Ya me la sabía. Además de los comentarios al margen que se hacen sobre el racismo (en la mejor línea de Night of the Living Dead de Romero) o, con mayor obviedad, los riesgos que corre el hombre alienado, ahora se me ocurre que esta es, también, una historia que nos habla sobre el mal. Pienso ahora en el Gran Traidor, Satanás, quien ofreció el conocimiento al hombre, quien, de acuerdo a Dante, se encuentra atorado en noveno círculo del Infierno, el círculo congelado. Me encantaría hablarles más al respecto, y lo haría si "tuviera un estilo áspero y ronco, cual conviene para describir el sombrío pozo". Pero no lo tengo y no es empresa que deba tomarse a la ligera. Así pues, sólo esas sugerencias.

Friday, September 25, 2009

Solo en la oficina

Es hora del día en que me encuentro solo en la oficina, pensando en el Musil adolescente que, de acuerdo a sus diarios, veía por la ventana el modo en que el grosor del hielo cubría lo que alcanzaba a ver, pensando en aquél cuento de Roberto Bolaño donde un vendedor de calcetines entra a una oficina con lo que uno sospecha es una intención poco honorable, en esa voz que habla al otro lado del muro anunciando la presencia de una tercera persona en una habitación anónima de un hotel de paso, en una puerta clausurada y un mono en la pared, en eso pienso, ahora, que estoy solo en la oficina.

Aquí reportando, el último hombre en la tierra.

Monday, September 21, 2009

Reconocer las virtudes menos luminosas

En más de una ocasión he escuchado el curioso tropo de "francotirador" cuando alguien se refiere a un crítico, específicamente al tipo de crítico mordaz que rara vez dice qué le gusta para, la mayor parte del tiempo, decir qué es lo que no le gusta, y destruirlo con sus tiros certeros. Hace unas horas leía en la compilación Fuera de la literatura de Joseph Conrad (edición de Miguel Martínez-Lage), lo siguiente:

"Poseer el don de la palabra no es nada del otro mundo. Un hombre provisto de un arma de largo alcance no se convierte en cazador o en guerrero por la mera posesión de un arma de fuego; son necesarias muchas otras cualidades y se precisa de un determinado temperamento para que llegue a ser una cosa o la otra. A quien posea un arsenal de frases en el que una de cada cien mil tal vez acierte a dar en la lejana y huidiza diana del arte le pediría yo que en sus tratos con la humanidad fuese capaz de reconocer como debe sus virtudes menos luminosas. No le querría yo impaciente con las flaquezas y defectillos del ser humano, ni desdeñoso de sus errores. Tampoco querría que esperase demasiadas muestras de gratitud de ese mismo género humano cuyo destino, como ilustran los casos individuales, en su mano está representar como algo rídículo o como algo terrible. Quisera que contemplase con generosidad y capacidad de perdón las ideas y los prejuicios de los hombres, que de ninguna manera son resultado de la mala intención, sino que dependen de su educación, de su condición social, incluso de la profesión de cada uno".

Y acaso en ese último momento uno se percate de que Conrad cae en el mismo error de Sócrates, a saber, la creencia de que los hombres no actúan con intenciones malignas y que bastaría sacarles de su error para hacer de ellos algo mejor de lo que son. En cualquier caso, líneas antes, Conrad hace ver que señalar lo negativo en lugar de perdonarlo, sacarlo a la luz y mostrar que hay poco de valía, iluminar todo con la misma luz abrasadora, tiene poco sentido, poco más que erigirse como un gran juez capaz de juzgar, capaz de demoler, de tirar a distancia. ¿Qué propone el que destruye? Nada, sólo se alegra.

"Es como si el descubrimiento que han hecho muchos hombres en momentos muy distintos de la historia, es decir, que el mal abunda en el mundo, fuese una fuente de alegría orgullosa y malsana entre algunos de los escritores modernos. Esa manera de pensar no es la adecuada si se aspira a abordar con seriedad el arte de la ficción. Dota a su autor, a saber por qué, de una percepción cómoda y jubilosa de su propia superioridad".

Miren qué bonito


Publicado en 2006 por Duke University Press, Pretend We're Dead: Capitalist Monsters in American Pop Culture, la tesis doctoral de Annalee Newitz (a quien pueden leer en techsploitation.com) llega a mis manos gracias a la bondad aparentemente sin límites de L.A.

Por una oficina más productiva

El diseño de Jurjen van Hulzen acá.

Sunday, September 20, 2009

Mi mayor roce con la gloria

Recuerdo haber salido antes de que William T. Vollmann terminara de leer su texto (era la presentación de la versión en siete volúmenes publicada por McSweeney's de Rising Up and Rising Down) pero también de haberlo hecho en el momento en que parecía que estaba por terminar. Yo tenía 22 años y miedo de perder el último metro que me llevaría de vuelta a la altura de Lexington donde se encontraba mi hotel -estaba en The Village, creo recordar- así que salí apurado, con una mochila llena de libros (la mayor parte de mis compras las había hecho horas antes y agregar los libros de Vollmann me parecía ya un exceso; lo lamento desde entonces). Habían pasado un par de horas desde que había llegado y la noche se había cerrado, por decir. Al salir le pregunté a una jovencita -más por guapa que por duda- la hora. No me contestó y se limitó a indicarme sonriendo, sardónica, una torre sobre la que descansaba un reloj enorme. Corrí al ver la hora.
Me vino a la mente esto hace rato que leía De eso se trata (apenas lo terminé) donde Juan Villoro habla de Lowry en "'Mezcal' dijo el cónsul" así: "Su mayor roce con la gloria es que un día encontró a Einstein, el genio le pidió la hora y él señaló el reloj de un edificio en Cambridge." No tengo claro, ay, si Villoro habla ahí de Malcolm o de su hermano Hugh.

Friday, September 18, 2009

Memorias del internado

Ruinas en el bosque de una antigua escuela exclusiva para señoritas que doblaba también como un hospital para tuberculosos y que no podía verse desde la escuela militarizada, uno debía caminar hasta allí. Llegué a ver las ruinas en los meses en los que la nieve aún no cubría el bosque y el lago no estaba congelado, cuando el clima aún estaba lo suficientemente cálido como para dar paseos prolongados, durante el tiempo que lo permitían los prefectos. Las ruinas eran negras, sombreadas en los bordes por el verde del moho. Ahora que he estado tosiendo, como si cada una de mis arcadas fuera un dibujo fino y preciso de mis bronqueos, esas pequeñas plantas que llevamos dentro, me viene a la mente aquella estructura abandonada, por alguna razón.

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Le acabo de escribir a Robert Walser, el especialista en Heavy Metal.