Friday, October 14, 2005

Madre

Mi madre acaba de regresar de viaje. Me trajo Oh the glory of it all de Sean Wilsey. En una de las solapas del guardapolvos viene una fotografía del autor. Cuando la vi, pensé: demonios, esta cara yo la he visto en otro lugar. Eso lo pensé en mi armario, donde mi madre había dejado el libro (como una especie de sorpresa, supongo); cuando llegué a mi escritorio (las personas que conozcan mi cuarto sabrán que son unos pocos pasos), recordé dónde había visto esa cara, en video que viene en el número 11 del McSweeneys Quarterly Concern. Tendrían que ver el video para ver qué tipo de tipo tan excéntrico es este tipo.
En fin, el segundo párrafo de esta memoria, que promete, dice así:
Mi madre era el centro. Mi madre era irresistible. Cualquier cosa que estuvirea diciendo o usando o la manera en que oliera era cautivadora --todos nuestros sentidos estaban sintonizados hacia ella. Desde que fui lo suficientemente grande como para caminar me probé sus zapatos y sus camisones y su perfume, le admiraba y quería ser como ella, tanto que me mandaron con un psicoanalista desde que tuve tres años. El psicoanalista dijo que debía pasar más tiempo con mi padre. ¿Pero cómo? Mi madre era irresistible.

1 comment:

adriana said...

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