Sunday, February 26, 2006

Ningún hombre es una isla.

Es un poco complicado, trataré de aclararlo. En ocasiones, las personas me contactan. Personas distintas a ti querido lector, personas que no me conocen. No sé de dónde vienen estas personas, pero también sé que no debería sorprenderme y que debería ser mejor, ser amable, un buen tipo.
En este fin de semana me contactaron al menos dos personas de este tipo. Una de estas bellas almas lo hizo a través del correo electrónico. Había leído, me informó, el único texto que me han publicado las agradables personas de La tempestad. Y me dio la dirección de su bitácora electrónica. Y vi que ahí había una fotografía de una parte de mi texto, donde yo tuve la no muy sensata idea de transcribir una parte de una canción de los Flaming Lips. El segundo nombre de esta persona es Mariella. Así que esa es una.
La otra persona fue un chico que dejó un comentario a una de estas actualizaciones y que usa el nombre de Aristóteles como identificación. Entiendo que lee con regularidad la bitácora de un amigo que se llama Alejandro y que le pareció sensacional un comentario de Adriana, una amiga de carne y hueso. Así que esa es otra.
¿Qué más? Sí. Sobre lo de Marat y Jack Nicholson. Bueno, este es un tema aparte pero quiero aclararlo. No, no vi esto en la bitácora electrónica de Enrique G. de la G. Ni siquiera sabía que Enrique G. de la G. tenía una bitácora. Hay muchas cosas que ignoro de Enrique, como su talla de zapato, que seguro es enorme. Es más, me atrevería a decir que Enrique es un misterio. También me atrevería a decir que Enrique, de lo poco que lo conozco, me cae bien, si estuviera con ganas de atreverme a decir cosas. Pero: al menos ahora sé que mi idea de enlazar las imágenes es doblemente corriente. Lo cual supongo se lo debo agradecer a Mariana Martínez, quien también tiene una bitácora y quien seguro también debe recibir comentarios de personas a quienes no conoce.
Yo no sé. Supongo que quiero decir algo con todo esto. En todo caso, debo pensarlo un poco más. Pero es una noche tan, pero tan agradable que me dan ganas de seguir escuchando a los Clap your hands and say yeah! (¡Gracias bombón!) y pensar en si es correcto o no llamar a mi novia bombón ante tantos anónimos testigos. Así que dejémoslo así.

1 comment:

vicente de haro said...

me parece que en tu blog la intertextualidad es cosa de todos los días, saludos memo