Monday, May 16, 2005

A ese ojete que tiene mi copia de Rushmore:

Devuélveme mi película, quienquiera que seas. Dámela o algo terrible y funesto te sucederá y le sucederá a tu familia. Tienes veinte días. No es bueno esto de aprovecharse de las bondadosas personas que poseen una deficiente memoria. Tal vez debo llevar una base de datos, como me lo sugirió Adriana, o tal vez, simplemente, no debo andar prestando mis cosas. O tal vez, como eres un ojete, no te presté nada y entraste un día a mi cuarto y me robaste esa maravilla del mundo cinematográfico que es Rushmore, del siempre grande Wes Anderson quien, ¿sabían esto?, se siente incómodo al escribir en sus guiones cualquier cosa que esté relacionada con la sexualidad. ¿No es esto extraño? Un poco, sí, pero no es algo malo ni ojete ni que merezca la muerte como robarle un objeto preciado a una buena e inocente persona como yo.
Con cariño,
Guillermo.

1 comment:

adri said...

jajajajajaja....

...y ya