Monday, May 30, 2005

Hoy desperté temprano, desayuné y pensé y ya.

Islandia es el país con mayores escritores per capita. Aparentemente, se escribe mucho sobre la nieve. Yo entiendo que la nieve es blanca y fría. Que uno puede dibujar sobre ella con la orina y que si permanece demasiado tiempo acostado sobre ella, sobre la nieve, ésta tiende a mojarte el trasero.
En www.believermag.com leí la entrevista que le hacen a Steve Martin sobre su último libro y, entre otras cosas, sus opiniones sobre la mediatización. Comulgo con su idea de que se ha perdido la línea entre lo relevante y lo irrelevante. Asesinan a un hombre, ejemplifica, y el reportero le pregunta a un niño de seis años lo que siente.
Esto no significa, creo, que para el niño sus sentimientos no sean importantes. Significa que el reportero hace trampa. Que construye. Ya no existe una autoridad pues todos somos autoridad. Ya no existen los clásicos, sólo textos sobre textos. Pretextos.
Vi el otro día en la televisión el día infantil en el congreso. Una niña decía para las cámaras: "Sólo espero que los diputados no nos recuerden como un montón de niños que venimos para hablar y ya; espero que tomen conciencia sobre nuestras opiniones y peticiones y que hagan algo al respecto. Porque, si no son ellos, ¿quién lo hará?" Después le cambién a Fashion TV.
El otro día leí en el blog de un amigo que los blogs estaban hechos para poder decir algo, para ser críticos; no auto-críticos, no, sino que era una herramienta: ¡Se le había dado voz a las masas, o al menos, a las personas con algo que decir! ¡Oh!
En efecto, antes de la red, el papel no existía y a todo mundo se le obligaba a cerrar el pico. Y todas las personas que querían decir algo no podían hacerlo y debían hacer otras cosas con sus vidas, como trabajar en una carnicería. Gracias a la red, el hombre ha sido liberado de la tiranía. Las voces finalmente, las de todos y al mismo tiempo, podrán ser escuchadas con claridad. Todo mundo podrá opinar y supongo que esto debe celebrarse. Hay que celebrarlo leyéndonos entre nosotros, sí. Así todo mundo tendrá su lugar. Y su opinión sobre temas importantes. Los temas importantes ya están decididos. No hablemos sobre nosotros, hablemos de temas de relevancia. ¡Es nuestro compromiso! ¡Tomemos conciencia! ¡Una sola y polifónica conciencia!
Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror.

1 comment:

Hernán said...

No estoy seguro que la voz que se escucha sea uniforme y clara. De hecho lo dudo. Creo que la posibilidad de que todos tengamos voz solo hace más ruido. No es por tirano, pero si creo que hay gente que no debería hablar, y esas personas por lo general son a los que más caso se les hace.