Sunday, June 12, 2005

Más sobre Refu

Mi hermana me grita y me dice que algo ocurre, afuera llueve y está oscuro. Veo lo que ve por la ventana de su cuarto y que da al patio. Bajo corriendo. Antes de salir, me detengo y regreso a mi cuarto por un par de guantes e inmediatamente me arrepiento, cuando ya los tengo en las manos y mientras bajo, por segunda ocasión, las escaleras. Estoy perdiendo el tiempo. Escucho un chillido.
Tomo un palo que normalmente utiliza mi madre para romper piñatas y salgo al patio. Ya no está ahí. Me muevo con cautela y enciendo una luz, Refu olisquea para ver si da con algún rastro de la rata.
No quiero hacer movimientos bruscos, cuando la veo parada sobre dos patas en el garage. Es enorme, está mojada y ensangrentada. Me muestra los dientes. Avanzo para darle un palazo pero Refu se adelanta. Grito cuando la muerde en el hocico. Quiero alcanzarla, con el palo, pero Refu está sobre ella. La rata brinca y muerde de nuevo, en las patas y la nariz de mi perra. Todo es demasiado rápido y cuando mi padre baja y le da un cucharazo --es una cuchara para mole, de las grandes, de las de madera-- me siento lento y torpe y pienso y deseo que la rata esté muerta, pues el golpe la ha mandado a mis pies; todo esto sucede simultáneamente.
La sangre brota de su boca, y lo agradezco. Mañana llevaré a Refu con el veterinario. Está vacunada contra la rabia, pero ahora tiene una mordida en la nariz. Después de meter el cuerpo en una bolsa de plástico y de tapar las coladeras, subo a mi cuarto. Mi padre me hace algunas preguntas y me dice: "Bueno, ahora tendrás una historia que contar".

1 comment:

Pato Pascual said...

Pinche rata no manches.
Que bueno que no mas fue el susto, ojala Refu este bien.