Tuesday, June 14, 2005

Sobre la alegría, pero no tan cursi.

Ahora escribiré sobre la alegría que me da la anticipación de dos eventos cuya relación, el núcleo de su relación, sólo se encuentra en mí. Pero como bien apuntaba Sergio Pitol, es difícil escribir bien sobre la alegría; es mucho más sencillo escribir sobre la tristeza o el terror y la angustia. La Guerra y la Paz, de Tolstoi, según Pitol, es uno de los pocos ejemplos donde se describe la alegría con fidelidad.

Los dos eventos que anticipo con felicidad:
1. La culminación de mi tesis.
2. El viaje a San Francisco.

Y esto me pone feliz, como en su momento me alegró que aún había libros de Bolaño por esperar, o que vendría Pearl Jam o México, o que habría un nuevo libro de Houellebecq pronto (y lo habrá, en Agosto, se llama "La tentación del hijo", o algo parecido; ignoro cuándo lo traducirán al español, y me pregunto si podré aprender francés para entonces).

En San Francisco entrevistaré a Salvador Plascencia, autor de The people of paper, publicada por, oh sí, orgasmo literario, McSweeneys. Y ahora, el pánico: me han dado una hora con él, y aunque sé con seguridad las cosas que quiero saber sobre él, el peso de la certidumbre sobre cómo me comporto con gente a la que recién conozco es más fuerte.

Pero por ahora todo es alegría. De verdad. Quiero decir esto: soy feliz. Estas cosas me ponen feliz. Y lo quiero decir con fuerza, como, sí, demonios, como hombre; y no como, oh, no sé, una nena que se pone feliz con cualquier cosa y da brinquitos de alegría --mi felicidad es de fiebre, una felicidad dionisiaca. Tal vez no debería exegarar. Dionisiaca no, mi alegría, sino colorida (oh, terrible metáfora), o mejor, carnosa; sí. Es una alegría de, en fin, sangre caliente. De revolución congelada. De muchachos son encías sangrantes.

No he leído La Guerra y la Paz. No sé cómo es una descripción fiel de la felicidad. La mejor que tengo, la mejor que he visto, es la de Bob Esponja. Me siento así, como si viviera en una piña, en el fondo del mar, en el fondo de bikini.

5 comments:

Marie-Laure Bosch said...

La gran confusión con Guillermo es saber qué sí es real y qué no.
Me alegra que visites tierras gay. Ojalá me cuentes más al respecto. Además tengo que hacerte un par de preguntas muuuy personales.

Hernán said...

La felicidad se resume en poderte bañar con agua caliente, cagar sentado, dormir la noche entera d emanera pacífica, ser amado y soñar con nunca ser olvidado. Todo lo demás es complementario. Claro, dentro de estos campos hay ciertos requerimientos. Por ejemplo, para poder cagar necesita unao antes haber comido.

Anonymous said...

Curiosamente hoy me encuentro con mood para poder escribir algo respecto al tema de tu texto.

La verdad no intentaré pensar mucho antes de escribir, sino que simplemente intentaré escribir lo que la musa --¡oh musa!-- me inspire.

Creo que lo primero que se podría decir es que hablar sobre la alegría es díficil. Evidentemente, pues aunque uno ha sentido alguna vez ese sentimiento, no sé sabe con que intensidad se puede ser alegre, por tanto se puede hablar de la alegría en un sentido parcial. Y este aclaración es cierta, pues estar alegre se puede decir de muchas maneras; sí, lo sé: maldito Aristóteles tiene razón, no se puede hablar nunca de algo unívocamente, pues la realidad es tan rica que sería un error querer expresarla, y yendo más allá si el mundo es díficil de expresar, la subjetividad, que es un mundo aún más complejo, con mayor dificultad se puede expresar. Volviendo a la idea que quiero expresar, es importante notar de donde surge lo que llamamos alegría; la alegría surge y se identifica con el gozo. El gozo es algo que hay y no podemos negar, pues lo experimentamos en alguna ocasiones (no sé porque he cambiado al gozo, si en el fondo es hablar de alegría ¿cuestión del lenguaje?) ¿realmente puede haber un gozo perdurable en esta vida? ¿para qué el gozo? No será la alegría un engaño más de esta maldita vida, que nos hace pensar que se puede ser feliz. En está parte es donde llegó al sentimiento que poseo con más claridad ¿se puede ser feliz? pues alegre se puede estar, pero no es la alegría una droga, un opio que nos vela los ojos, y nos impide ver que todo en esta vida es miserable. Si realmente se pudiera ser feliz, jamas sufriríamos; sufrimos, luego la alegría es una ilusión estúpida.
Pues si es duro pensar esto. Quizá a menudo no lo hacemos, o más bien si lo hacemos, sin embargo como somos superficiales (por lo menos en sentimientos), solemos soportar el tedio, pues nos conformamos con cualquier gozo frivolo. Pero en el fondo, es escabullir al "problema" para que carajamos estamos aquí. ¿Para ser felices? Entonces porque sufrimos...

(ups! ya no tengo más tiempo de escribir, luego continuo)

Anonymous said...

por que la gente utiliza los blogs ajenos para hacer el suyo ?? jaja. de la alegria se ha hablado demasiado ya, pero no hay como mirar al cielo gris y lleno de nubes mientrtas te cae una intensa y tibia lluvia sobre la cara en un caluroso dia de verano tapatio.

adri said...

hooola memo!! hace rato que no leía tu blog. Qué bueno que vas a san franciso!!!!! suerte!!
otra cosa: propongo que anónimo abra su blog!