Tuesday, August 19, 2008

Entrada 901

Al regresar del trabajo enciendo la televisión y pasan un segmento donde recuerdan atletas agotados que llegan o no a la meta para tirarse al suelo y llorar, para desplomarse en los brazos de jueces, para permanecer quietos, la respiración agitada, los cuerpos torcidos. Al regresar del trabajo, con dolor en las muñecas de teclear y la espalda hecha nudos, enciendo la televisión y veo lo que les digo que vi y en seguida un comentador, al tanto de la naturaleza de los videos que acaban de presentar, se arranca sin decir agua va en una defensa: "¡Ustedes dirán, qué locura! ¿Para qué sufrir? ¡Pues no señores! ¡Es una elección de vida y hay que ser consecuentes hasta el final!". En el Metrobús, personas viendo a través de las ventanas, callados, los ojos amarillos. Al regresar del trabajo me tiro en el sofá a ver la televisión sin ganas de abrir un libro ni de encender la computadora para continuar con la recién empezada novela o con las postergadas correcciones y no sólo no pienso en los consejos de algunos amigos sino que cuando le cambio de La Jugada Olímpica a una entrevista con Billy Crystal me tardo en registrar su discurso sobre el sacrificio por las artes y por supuesto no recuerdo en ese momento que en la comida le dije a Nicolás que ser un atleta profesional era una mala elección de vida. Y llego, les digo, cansado del trabajo, con un cuello tieso y la vista nublada, para cenar, ver la televisión, no pensar en nada y sentarme a escribir un texto en el que realmente no creo: no me siento agotado como se sienten agotados los atletas ni siento el romanticismo de quien eligió una vida para no poder abandonarla ni me trago esta onda de vidas paralelas mediadas por la televisión, sólo me pongo a escribir y veo cómo se mueven mis manos, ocupadas, muy ocupadas sobre el teclado, sin importarles que tengo una horrorosa comezón en la oreja izquierda. Me detengo, pues, un momento, me rasco la oreja y cambio de posición.

6 comments:

Frutero said...

No se queje. No finja que no se queja. Y escriba bien "horrorosa". Ay, Memo!

Luis Panini said...

¿Otro jueves existencialista?

Mario Gensollen said...

Caray, eso de las malas elecciones de vida... ¿Acaso la vida de Nicolás, la tuya o la mía son buenas elecciones? Creo que si somos pragmáticos, Slim, Harp, entre otros, son los que eligieron bien... Y si, en efecto, son buenas nuestras elecciones, ¿por qué no son también buenas las de los atletas?

Frutero said...

¿Ser pragmático significa dedicarse a acumular dinero y explotar a los consumidores? ¿En serio crees que Harp y Slim eligieron bien, Mario? A Harp lo secuestraron. Y, ay susto, ahora es un filántropo oaxaqueño. Slim es un asco: un empresario adicto al monopolio, no al libre mercado. En fin.

Justo Medio said...

Qué chistoso que de Slim sólo se pueda decir eso.

Justo Medio said...

Y ya se que nadie leerá este comentario. Pero no me interesa ser leído, escribo por el puro placer de escribir. Como un artista. Sí.