Friday, September 19, 2008

Guillermo regresa películas

El personaje moderno del cual me ocupo ahora y al que llamaré Guillermo, pues es un nombre con el que me siento cómodo y familiarizado, puede ser visto saliendo de la oficina hacia la noche de la ciudad de México, encaminándose a su automóvil donde le aguardan el par de películas que debe regresar al Blockbuster y que dejó allí desde la mañana, cuando llegó a la oficina, con la intención de regresarlas aquella noche. Casi lo había olvidado, por supuesto, y cuando las ve, esperándolo en el compartimento sin compuerta diseñado para guardar distintas cosas -acaso cajas de DVD- en la puerta de su automóvil, no sólo recuerda que aún tiene ese pendiente sino que se sorprende también de su curiosa capacidad previsora; no es sólo el saberse capaz de adivinar que si las hubiera dejado en casa le hubiera costado mucho más trabajo tomar el auto, al salir de la oficina, encaminarse a casa y llevarlas lo que le sorprende, sino que esa previsión también llevaba oculta un pequeño placer: estando en el Blockbuster podrá, por qué no, rentar una nueva película. Esto, decide Guillermo ya que se encamina hacia el Blockbuster y se desliza en el tráfico y se somete a sesiones ligeramente idiotas de locutores en la radio, podría ser el cuento de nunca acabar: rentar, regresar, volver a rentar y piensa, aunque -debe decirse- momentáneamente, como este sistema todavía tiene la ilusión de libertad (uno puede dejar de rentar cuando quiera) a diferencia de otros sistemas de renta -sólo se le ocurre, en realidad, otro- como los ofrecidos en línea, como Netflix, quienes mandan, constantemente, películas, sin parar, siempre algo esperando en el reproductor de DVD. Ah, la invasión de nuestras pequeñas libertades.
Varios minutos y pensamientos más tarde, Guillermo se estaciona en el Blockbuster, se baja del automóvil, piensa en un posible secuestro -pues sabe, porque lo reconoció en la pantalla, que en ese mismo Blockbuster filmaron la escena del secuestro en Amores Perros- entra al establecimiento, deja las películas que iba a regresar y pasea en silencio y en solitario no por los anaqueles del centro del establecimiento -rara vez lo hace ya- y se dirige directamente a las secciones de estreno. Toma una película de Woody Allen que no había visto pues la quitaron muy rápido del cine y está a punto de gritarle a un par de idiotas -se descubre estresado- que gritan cuando hablan. Son gordas y hablan por teléfono, un solo teléfono, al mismo tiempo con alguien que está en altavoz. Y cuando gritan, cacareando entre ellas, una dice: "¡Todo el mundo me está escuchando, saludos a todo el Blockbuster!" Y Guillermo supone que, bueno, debería tomarse las cosas con más calma; ella con su autoconciencia y él con el estrés y sus recriminaciones excesivamente escrupulosas (de vez en cuando debería permitirse odiar a la gente sin verse en la necesidad de narrar algo para dejarlo pasar).

7 comments:

Oscar said...

Mira, bueno, "Miren" "Lean" "Piérdanse por ahí, amiguitos".
Entonces, mira, Guillermo, está bien, ya, vela, rentaste Iron Man. No es tan mala, no es una basura; Iron Man es una película entretenida. Ya.
Y, pues, la cosa es, mi tema, que la gente deje de opinar aquí; es mejor que te acusen o te elogien, pero ya, basta de anexos con buenas ideas.
A ver, finalmente, te vale madres ¿no? Sí.
Aparte, yo soy el que más te quiere, nalgón lúcido equilibrado atormentado.

Hay perros que muerden porque los perros, sabemos, muerden.

Colmillo y el otro colmillo. Dos colmillos.

Reuerda esto: La verga es cuadrada.

David Miklos said...

This is water, this is water.

Guillermo Núñez said...

Óscar, ¿por qué sólo comentas cuando bebes? Ironman la renté el otro día. Ayer no renté Ironman -esa la renté el miércoles junto a The Savages- sino Cassandra's Dream. Yo también te quiero barbón peludo.

David, ¡hola David!

wikisof said...

hola óscar y david! hola memo! Memo, eres como una vieja anciana...

ruth said...

ya te habías tardado con otra de sus "emocionantes" chocoaventuras

Frutero said...

Ruth (Memo): vete a amargar otro chocorrol.

Anonymous said...

y a pesar de todo, ruth te sigue leyendo.

Café