Tuesday, August 29, 2006

Miren cómo me desgarro

Confiese, pues, lo que sé de mí; confiese también lo que de mí ignoro; porque lo que sé de mí lo sé porque tú me iluminas, y lo que de mí ignoro no lo sabré hasta tanto que mis tinieblas se conviertan en mediodía en tu presencia.

Confesiones, X, V, 7.

¿A dónde con esto? ¿Para qué? ¿No basta mi diario íntimo? ¿Por qué "íntimo"? Quiero confesarme, sí. Quiero dar ojos a los demás a través de los míos, también. Quiero hablar un poco del periodo de tiempo y del entorno en el que me tocó vivir, pero sobretodo quiero conocerme, quiero hacer de ese grito que dice que no estamos solos el mío.

Hoy: conseguí una antología de diarios íntimos. Sigo leyendo autobiografías. Me abruman, a menudo. Esos ojos tan grandes y limpios, que todo lo ven tan claro y que no claudican. Pienso en Gide. Pienso en Althusser, es verdad. También en Tolstoi y Dostoievski. En Gombrowicz y en amigos que saben enumerar y que se ocupan de sus propias vidas en sus propias bitácoras electrónicas. Insisto en llamar a esto "bitácora" cuando no es una bitácora. No es una caja negra de avión. O tal vez sea eso, un registro de algo que va en picada. Pero me gusta pensar que se trata más de una disciplina, de un esfuerzo que durará años --como Mi diario de Gamboa. ¿Por qué me llaman la atención? Los dibujos en los márgenes de sus cuadernos, Kafka. La sospecha y la constante tentación hacia el fracaso, Ribeyro. Pero también: el pedestal, Chautebriand. Y a su modo, como pedestal invertido, Agustín. Pero siempre, un ojo que ve por la ventana y no ve sino hielo, como el joven Musil y su Nocturnario, como si estuviera en el último, congelado círculo del infierno. Pero en todos, sospecho, un grito como el grito de Mahoma, que se vacía más que una cuba sin fondo.

3 comments:

Justo Medio said...

¿Por qué se desgarra? ¿No está Mahoma salvado?

the litlle queen said...

A la edad de 16 anyos que es cuando empezó Anne Frank su diario y cuando te sientes el nucleo del mundo y quieres expresar todas tus decepciones en un papel... pues en esa época alguien dijo que escribir un diario era signo de individualismo y de introversión. Eso fue lo peor que podrían decir, me corté las manos y deje de escribir.
Mucho mas tarde ante las necesidad y la cantidad de papeles perdidos por los rincones decidí llamarlo "Diario de abordo de la vida". Ya no lo inicio con los dias y los sucesos como cuando adolescente, ahora es otra cosa ahora es una guiá de como sobrevivirte.

Miguel Tormentas said...

definitivamente estás de vuelta memo