Friday, January 11, 2008

Sobre el amor a los separadores

Guillermo está como de pisa y corre, de que abre un libro pero teme que debe cerrarlo casi de inmediato, esto desde ayer. Están ahí los Cuentos completos de Di Benedetto -¡perdón Julián!- y empieza uno pero no puede terminarlo. Ultimamente Guillermo tiene problemas para terminar las cosas. Especialmente los libros. Específicamente a qué se debe esto no lo sabe pero--
Comienza antologías. Le da la impresión de que sólo antologías, revistas y libros de cuentos es lo que puede tolerar. El Edgar Allan Poe de Baudelaire o su Crítica literaria que compró en la FIL están ahí, en el escritorio, donde deberían estar las cosas que Guillermo va a leer de inmediato pero quizá el problema no es ese sino que--
Así que pasea por la red. Escucha música de Andrew Bird, a quien acaba de descubrir (leyó un cómic donde hablan de él) y ha bajado al estudio con el propósito de corregir una novela, su novela, la única, pero nada. No sale nada. Sólo se distrae. Sólo puede escribir en el blog y en su diario, en lo fragmentario, en lo que se basa en impresiones. Pero nada dura, parece querer decir Guillermo. En su vida, últimamente. O si dura es porque está hecho de algo que--
Querría culpar a los libros enormes que realmente exigen tiempo. Guillermo quiere levantarse y abrir de una buena vez A la búsqueda del tiempo perdido pero no lo hace. Tiene iniciado, así, Los miserables y Memorias de ultratumba. Y Ulises. Y The infinite jest. Y Against the day. Y.

3 comments:

Cynthia Ramírez said...

Uno lo dudaría, pero tu post no da pie para ponerse incrédulo. Rendida a mi experiencia y a tu post, concluyo: La "cuesta de enero" tiene una dimensión laboral - intelectual y la que se jode es la concentración!!

The Phoenix said...

me quedé en "Guillermo está..." e inmediatamente quise poner un bonito comento

Guillermo said...

Cynthia: la cuesta de enero indeed.
Sergio: I had you at hello maricón.