Thursday, June 12, 2008

Presencia fugaz de los olores

Acabo de borrar una entrada. Hay cosas que son para mí. Sin demasiado ingenio cambio el tema y les comparto: hoy el metrobús olía entero. Ayer olía también, pero en oleadas. Hoy olía a cuerpos, ayer a un pedo macabro. Debe ser la humedad que trae la lluvia pero algo permite que ahora las partículas sólidas que desprenden los cuerpos viajen de un lugar a otro hasta que se posan sobre la membrana de proteínas de mi nariz. ¿Es así como funciona? Se elevan, estos olores. De los charcos y, cuando bajo del metrobús y camino hasta el parque sobre la calle Sonora, de la tierra mojada y los árboles. De las chicas que pasan corriendo, temprano por la mañana. El olor del cigarro del grupo de aprendices de chef que esperan afuera de la academia de gastronomía, tabaco en la lengua, estragándose el gusto. No paso por alto el puesto de flores que está frente al negocio de Pilates que siempre alberga los cuerpos entusiastas de jóvenes, posados sobre esas camas, moviendo esas ligas, esos músculos. ¿A qué huele allí? No lo sé, las ventanas sólo permiten que asome los ojos, no la nariz. Volviendo al parque: huelen sus hojas, huelen sus perros. Los hocicos mordiendo pelotas de tenis. El estanque con patos que ahora, ¿se han ido? ¿Han emigrado? Ahora mismo aspiro y huelo mi carne y pienso en lo que acabo de borrar.

3 comments:

Mario Gensollen said...

¿A qué huelen las carnes de Memo?

Frutero said...

Ay, Memo©, misterioso Memo. ¿Qué habrás borrado? ¿Estás jugando a Lovecraft? ¿A la descripción imposible del peor olor imaginado? ¿Habías subido algo de orden pornográfico? ¿O polémico? Nunca lo sabremos. Y yo no te diré a lo que huele mi casa.

Pascual said...

el parque, sonora, los perros en su clase mordiendo pelotas de tenis, la florería, los pilates, la escuela de gastronomía, es mi rumbo tambien ;-D