Thursday, March 05, 2009

Caos y confusión


En mi casa, sobre un escritorio, un libro gordo en cual no avanzo porque me ocupo con otras lecturas. Conmigo, en el fondo de la mochila, un libro delgado que llevo a todos lados -a la oficina- para leer cuando vienen esos momentos muertos, la oportunidad de la lectura. Amigo lector, tú conoces bien esta enfermedad. La dispersión, esa vida de caos y confusión. Esa vida que te lleva al café a matar los minutos que quedan antes de regresar a la computadora para abrir el libro que, desde hace semanas, demasiadas, llevas contigo en el autobús, al baño, al asiento en el avión, a la sala de espera: The Sportswriter de Richard Ford. Ah, la angustia de ver cuarenta paginitas más para terminarlo pero que, sabes, no podrás terminar a menos que te obligues. En cambio, no, por las noches te obligarás a otra cosa, al libro gordo en el cual apenas se avanza, por más que lo intentes.
Y es así que abres The Sportswriter, incapaz de concentrarte. Pues pronto piensas en otra cosa. Específicamente: en una imagen que hace tiempo viste en un Art Now, un still de la película Electric Earth, de Doug Aitken. El párrafo -¡pues es todo lo que avanzas!- que te lleva a esa imagen se encuentra en el onceavo capítulo de la novela, cuando Frank Bascombe está a punto de realizar una llamada telefónica, con esa curiosa derrota encarada con una sonrisa. Dice:

In the phone booth I lean heavily on the cool plexiglass, staring at a wire shopping cart stranded in the empty parking lot, while the operator in faraway 401 runs through her listings. At a distance across the blacktop, a burger joint is open on Easter. Ground Zero Burg -a relic of the old low-slung Forties places with sliding screens, windows all around and striped awnings. A lone black car sits nosed under the awning, a carhop leaned in talking to the driver. The sky is white and skating toward the ocean at top speed. Things can happen to you. I know that. Evil lurks most everywhere, and death is too severe for most ordinary remedies. I have dealt with them before.

2 comments:

Frutero said...

¿Qué bueno es Ford, no? Otro de esos aburridos geniales. El bostezo de oro para Ford. Y para ti, de paso, Ay, Memo©.

Nena said...

Es fatal eso de tener varios libros a la vez...A mí todavía me esperan los que compré en la FIL, porque claro, ya me encapriché con Baricco y e sido negligente con todos esos empezados.

Saludos!