Tuesday, March 10, 2009

Martes

Estoy en la oficina, no es temprano pero es de mañana y tengo una cortada en la cara de la rasurada. Ha pasado ya "el domingo y el lunes. Luego, una noche y una mañana formaron el tercer día de Hans Castorp en la reserva, un día de diario sin nada de particular: el martes". Me pregunto si más tarde en el día yo también veré "el crepúsculo que avanzaba rápidamente, ese crepúsculo de hoy que era tan difícil de distinguir del de ayer, del de anteayer y del de hacía ocho días". Para entonces yo ya habré notado que "había caído la noche y parecía que apenas había transcurrido la mañana. Aquel día subdividido y artificialmente abreviado se había deshecho entre sus dedos", me percataré, "se había evaporado, como pudo comprobar felizmente sorprendido -o, en el mejor de los casos, pensativo-; porque el horror ante esta fugacidad es algo aún ajeno a su edad. Sus ojos no habían dejado de mirar el mundo del todavía".

3 comments:

Doug said...

cuidado con las afeitadoras, Memo... me estás convenciendo de leer a ese Mann.

Juan Manuel Escamilla said...

Yo detesto los libros grandes porque son poco portátiles. Es preciso, para leerlos, tener un escritorio tranquilo donde poder hacerlo. Pero yo leo, sobre todo, de camino. Por eso aún no he leído a Mann. Además, no me gustan las ediciones de Edhasa, en general; tampoco la de El fin de la aventura, que estoy leyendo ahora mismo.

¿No se te hace medio loser cortarte con la rasuradora? ¿Y luego contarle al mundo que eso te pasó? Un poco M-Emo de tu parte, hacerlo...

¿Por qué no comemos algún día? Desde aquel café no he vuelto a la Condesa. No estaría mal, volver a la Condesa por un café.

Frutero said...

"Una cortada en la cara de la rasurada": Ay, Memo© se convierte en un súbito escritor surrealista. O en un zombie.