Friday, July 20, 2007

Quiero esto.

Se llama Bookinist y lo diseñó el alemán Nils Holger Moormann. Como pueden ver, es una silla que se puede mover de aquí para allá y tiene compartimentos para libros y una lamparita integrada, para la lectura y también tiene "compartimentos secretos" a la Lay-zee Boy (esos sillones que esconden en sus brazos compartimentos, que para el control remoto, que para la guía de TV, que para la cerveza fría, que para parecerte a Homero Simpson). Sólo que en estos compartimentos secretos pues puedes guardar que tu Moleskine, que tu separador de libros, que tu lupa -pues siempre se necesita una lupa, sin una lupa uno no puede ser feliz- que el saca puntas...


En fin, el sillón (que debo confesar no se ve tan cómodo; pero muchas veces muchas cosas que parecen cómodas en realidad no lo son -como mantener relaciones afectivas o amistosas con tu ex- aunque quizá valgan la pena; en realidad esto no lo sabré hasta que me sienta en este bonito sillón). Que es bonito, deben aceptarlo. Le viene bien el color. Lo quiero. Dénmelo. Esto y la vela que huele a libro. Para más información, pueden ir aquí.

10 comments:

Miguel Tormentas said...

por qúe no aceptas que eres como todos los demás y que quieres un iphone

Guillermo said...

¿Sólo puedo querer una cosa, según tú? ¿Es lo que dices? Porque parece que es lo que dices. Y peor, parece que lo que dices es que todo mundo sólo quiere un Iphone y nada más. Que por supuesto que quiero un Iphone. Pero demonios Alejandro, se supone que das clases de lógica. Y tomaste clases de economía.

Maldito --iba a decir, Maldito socialista. Pero veo que en realidad eres un pro-monopolista.

Mariana said...

jajajajaja.

pues yo creo que casi todo lo que parece cómodo y placentero no lo es.

Alucard said...

De aquí para allá, que tan cómodo es no lo sé, pero estaría bien tener uno para probar cómo es una lectura prolongada en el.

Garcín Altoalcázar said...

Zagal tiene dos de esos. Uno en su oscura oficina de patentes (esa que nadie conoce) y otra que es una variación de esta misma, sólo que es un "toilet". Me recuerda un capítulo estúpido de "Home improvement" en el que Tim Allen construía el "baño del hombre", más o menos descrito en el post (que para la chela, que la luz, que la tele para no perderte el americano, que la comida...). Pues Zagal se mandó construír un "baño del intelectual". Obviamente nadie más que Mariana (esa de la que habla tanto en el bló, la que murió) conoció ese sitio.
Si nadie más, ni siquiera tú conoce esos sillones, ¿cómo sé de su existencia? Esa es una pregunta para Preguntadeldía.

Guillermo said...

Garcín, podrías, tal vez, no sé, ¿no decir tonterías? Porque está chistoso y así pero, ¿qué pasa? ¿Qué onda con esa obsesión con Zagal? El mueble está interesante y está ingenioso y uno desea poseer uno de ellos. Pero, vamos. Por favor. Detente. Ya. Basta. Toma un libro y léelo. Échate al sol. Detente. Por el amor de Dios. O por el amor de algo sacro. Como sea. Vete a cortar el pelo. Algo. No sé. Compra un perro, que hace maravillas.

Enrique G de la G said...

Está genial. Luego apareció este otro mueble, más apropiado para Proust o para Marat: http://www.moormann.de/moebel/sitzmoebel/lese-lebe.html

Guillermo said...

Se ve bueno Enrique, pero no creo que alguien cupiera ahí recostado. Aunque sí, debería sacar su línea Bett-Lesen. Sé que una amiga, que apenas se despierta abre su libro, le interesaría.

A mí me interesaría. Aunque me cuesta más trabajo leer en la cama (y ciertamente, escribir) que en el, ejem, escritorio.

Te cuidas.

Adriana Degetau said...

y para guardar que la quesadilla de queso, de quesillo y de requesón.
debería tener un retrete integrado.

Justo Medio said...

Ustedes son bien normales.