Wednesday, April 08, 2009

Paredolia

En uno de los muros de mármol rosa del baño que solían utilizar mis hermanas cuando aún vivían en casa de mis padres se puede distinguir un patrón que dibuja el rostro de lo que a mí me parecía -cuando llegué a utilizar dicho baño- un extraterrestre meditabundo y sabio, cara alargada en forma triangular, los ojos cerrados, en un momento zen, congelado. Si me concentraba lo suficiente podía distinguir también a un hombre detrás del extraterrestre, los brazos extendidos hacia arriba, a punto de abrazarlo por detrás (en mi cabeza, yo imaginaba que no lo iba a abrazar sino a arrebatar, a robar, para sus propios y oscuros propósitos). Siempre tuve la impresión que mis hermanas nunca vieron a este extraterrestre, en los dibujos de su mármol. Nunca me lo comentaron. Vieron, en cambio, el rostro del hombre que grita en el nudo de la madera que se dibuja en uno de los muros del comedor de la casa. Me imagino que no vieron el del baño porque, en realidad, sólo se distinguía si uno orinaba de pie y, por lo tanto, jamás tuvieron el punto de vista -o al menos no tan seguido- como yo lo tenía cuando utilizaba su baño.
Apenas unos meses atrás me enteré que todos los múltiplos del nueve suman nueve.

1 comment:

Frutero said...

En el baño de la nueva casa hay, en el mármol, dos gatos zombies vigilados por un perro zombie. Es verdad.