Sunday, April 05, 2009

Unos sobre otros

Calor en la ciudad, caños abiertos, olores, sudor. No está mal, en realidad. Un vaso de agua, ventanas abiertas, la perra descansando a la sombra. Pero: ni leo lo que debo leer, ni escribo lo que debo escribir. En lugar de eso, la televisión apagada, el reincidente domingo de soltero, familiarizarme con la nueva computadora. Anoche: algunas cervezas, algunas tonterías. Un poco antes, insistirle a Óscar, quien vino de visita, que mi nueva computadora está hecha de carne, como si fuera un aparato de ExistenZ, que cuando le instalo programas o cuando bajo aparatitos de la red segrega toxinas que me hacen sentir bien, que tiene dientes y ombligo, que le enseño a hablar y que lo hace con una voz grave (como, ahora pienso, imagino fue lo que le sucedió al hijo del protagonista de Cell, de Stephen King). Me pregunta, me preguntó, Óscar, si subiría mi pendejada al blog. Pues le parecía una pendejada, todo lo que le dije de que mi computadora está hecha de carne (como si fuera un animalito que se retuerce, que se llena de moretones cuando tecleo durante mucho tiempo). La idea de que mi computadora fuera como la máquina de escribir que aparece en la película The Naked Lunch le daba más como pena, en lugar de risa. Pena por mí, por escucharme decir cosas así. "Cómo dices pendejadas", me dijo, con ese tono de rabia amable tan curiosa que a veces le sale al mono ese, al Wild Thing, mi gordita viril. Pero luego dejé de decirlo y dije otras cosas y reímos y escuchamos y estuvimos de pie en el bar con otros buenos amigos, el tiempo que le dedico a la lectura escurriéndose como todos los días, con los pendientes encaramándose unos sobre otros.

3 comments:

Frutero said...

No comments.

Doug said...

Love is in the air. Encaramáos los unos sobre los otros.

Oscar said...

Etc.