Monday, May 08, 2006

Qué decir. Cómo decirlo.

Te ponen un casco de fútbol americano y te comienzan a golpear manos anónimas y te preguntas precisamente qué es lo que haces ahí, por qué te aferras a los últimos momentos y a los últimos tragos, pues en dos horas, en menos de dos horas, deberás levantarte de la cama del hotel en el que te estás quedando con tus padres para dirigirte al aeropuerto, solo, y tomar el avión de regreso al D.F.
En el avión: a) Dormirás con la boca abierta. b) Apestarás a alcohol. c) No desayunarás. d) Te darás cuenta de que en el hotel olvidaste: 1) Las guayaberas que te encargaron. 2) El libro de San Agustín de la biblioteca que sacaste. 3) Tu diario que estrenaste esa misma tarde, en uno de tus cuadernos Moleskine.
Cuando te quitas el casco tu amigo Julián y sus amigos dirán cosas confusas como Ya, ya párenle y cosas como ¿Estás bien? Y supondrás que estarás bien y fingirás un momento de la mejor manera y pensarás --Dios mío, estas personas, estas personas están aquí y están felices de estar las unas con las otras y mírenlas Dios mío, vean esos fuertes lazos que los unen, vean lo borrachos que estamos...-- y correrás al baño y orinarás y deseando no hacerlo te verás en el espejo y llorarás calladamente pues, a pesar de que sabes que sabrán, no querrás, en ese preciso momento, que te escuchen llorar, ni te que te vean llorar, así que esperarás un momento para recobrar la compostura y te preguntarás por qué siempre que bebes lloras y te preocupará un momento, pero no entonces, sino más tarde cuando escribas al respecto. Entonces: terminas de orinar, te lavas las lágrimas, sales y te sientas con los demás y procuras no hablar porque sabes que si lo haces tu voz sonará débil y alguien te dirá Guillermo, parece que el alcohol se te está saliendo por los ojos. Pensarás: carajo. Pensarás: jaja. Moverás: la mano y te quitarás la lágrima y saldrás a la calle porque, dices, el calor está horrible adentro, y es verdad pero afuera esperarás el momento ideal para pedirle a alguien que te lleve de vuelta a tu hotel.
Pensarás que esa tarde Julián te llevó a comer mariscos y te habló del puerto de Progreso, donde se quedó Zagal hace tiempo y fantasearás con quedarte una semana en alguna casa de ese puerto, rentado, como lo hace Hand en You shall know our velocity en una casa de Islandia. Pensarás en la ciénaga. Pensarás en que no hay palmeras en el puerto por el huracán y por lo que Julián te explicó sobre la plaga del Amarillamiento letal. Pensarás en la palabra amistad. Pensarás en los libros de Julián y en el sol rojo de aquella tarde y en su madre y en su hermana y en su perra Dora, a quien no conocías. También pensarás en el calor y en el sudor y en la arena blanca y en cómo se atascó un momento el auto en ella y en cómo no entiendes cuando los yucatecos hablan demasiado rápido y en cómo no entiendes tantas otras cosas y en el riesgo que tomarás más tarde, el mismo domingo, y casi lunes, al escribir sobre estas cosas sin pensar antes en qué decir ni en cómo decirlo.

3 comments:

Enrique G de la G said...

Estaba estudiando la obra de Gavin Turk y caí en su representación de Marat, que me recordó una nota tuya de hace unas semanas ¿o meses ya? La ves en http://mikesmithstudio.com/projects/death_of_marat
¡Salud!

El Serch said...

Demasiado rock para mi edá...

Atte,

Alguien que perdió su juventú a los 27

kiks said...

así como la ven este memo se avienta dust in the wind en la lira es una pistola el chaparrito