Monday, August 06, 2007

Assouline

Esta es la entrada de la tienda de Assouline en París. Tiene otras, en Nueva York y Londres. Es una cosa bellísima, ¿no creen? Pero sospecho que esta belleza tiene algún retrato pudriéndose en algún rincón de la casa, uno que no visita a menudo por temor. No quiero adelantarme demasiado, pues francamente no sé qué opinar y sé que, al menos para mí, se trata de un tema escabroso. Adoro las librerías y adoro los libros: me importa que un libro se vea y sienta bien en mis manos, de otra forma me cuesta mucho trabajo leerlo. Por ejemplo, los cuatro tomos de José y sus hermanos que están en Aldus, los compré al inicio con una fuerte reticencia (sabía que no encontraría la novela en ninguna otra editorial, traducida; pero se veían francamente horribles en su color naranja-comercial-mexicana). Además de que me los entregaron todos empolvados. Pero estaban baratos. Luego, al llegar a casa y quitarles el plástico de encima, descubrí que el color naranja horrendo se podía quitar, pues sólo era una cubre-portada y las portadas, en cambio, estaban en colores muy amables y bellos. La tipografía, aunque pequeña, era Garamond y los colofones de Aldus, así como sus como ex-libris eran bellísimos (ya los escanearé y subiré en otra ocasión). Pero sobretodo, estaban baratos. ¡Y era Thomas Mann, Dios Santo!
(Recordé de golpe esa señora que no quería rentar la casa de campo de un amigo porque estaba llena de libros: "no me gustan las casas adornadas con libros". Qué mal gusto, pensé; si los libros pueden adornar tan bien una sala...)
Bien, está eso. Y también: esa tarde en que un amigo me acompañó a comprar un libro que había apartado (El hombre sin atributos de Musil). Era la edición nueva de Seix Barral, presentada en su caja, con ese numero azul, y bonito, en la carátula. Era un libro caro. Mi amigo me preguntó el precio. Se lo dije. Su semblante denotaba decepción y tristeza. ¿Cómo era posible que yo pudiera pagar tanto por un libro? ¿Cómo? Mi amigo, debo decirlo, también adora los libros y la literatura. Pero le parecía un exceso. A mí no tanto. He visto libros más caros. Como la edición que Lumen sacó de las Mil y una noches (dos tomos de como 1500 cada uno). Es un libro bello, debo decir, y de suma importancia, además. Y en fin, estoy hablando de libros que son caros porque salen en nuevas ediciones. Pero seguro hay grandes ligas en todo esto, como libros incunables o primeras ediciones que están en miles de dólares. Creo que ese es un tema aparte, donde no se cobra la edición ni la presentación tanto como se cobra, digamos, la aura histórica del objeto.
Pero esto que hace Assouline ("The first luxury brand in the world that uses books as medium") la editorial-tienda-boutique de libros, me parece casi inmoral. Pues hacen libros bellísimos. Y no, amigos occidentales, de valores griegos, lo bello no siempre es bueno. Sí, Kate Moss puede ser repugnante. Sí, seguramente Lindsey Lohan es el demonio. Y aunque no he leído ninguno de los libros que han sacado, me imagino que han de ser interesantes, a cierto grado, aunque parece que lo que más les preocupa es el diseño. El oler bonito. Tener los dientes limpios, pocas erratas (luego, menos contenido). Creo que fue el Time out de NY que dijo que Assouline era a los libros lo que Cartier a los relojes. Esto me hizo sentir mal pues se tratan, en suma, de libros y objetos que jamás tendré no porque sean antiquísimos, sino porque alguien se lo ha dispuesto así. Por ejemplo, este baúl diseñado por Goyard, que incluye una colección completa, en francés e inglés, de las "famosas Memoires de Assouline" (yo nunca había escuchado hablar de ellas).


Bueno, es bello, ¿no? Como es edición limitada (sólo se harán 100), cuesta 11, 495 dólares. Ahora, ¿es edición limitada para que cueste 11, 495 dólares? Por supuesto. Es irritante, todo esto. No deberían existir libros ni editoriales de diseñador. Eso déjenlo para la ropa de perro o para coches, para muebles y vestidos, para cigarreras, perfumes y relojes. Pero no a los libros. No, por favor: déjenlos en paz. Son buenas cosas, estas cosas. Quizá no hagan al mundo mejor, quizá no posean la fuerza suficiente, quizá no provoquen cambios morales en las personas, pero diablos, lo intentan y hacen un gran esfuerzo, un buen trabajo, estos buenos libros a los que uno puede acceder, usualmente, sin problemas. Muerte a Assouline. Vida a McSweeneys.

2 comments:

Adriana Degetau said...

aaajajajaj, "una casa adornada con libros", digo, uno tiene libros y los pone y ya, pero uno no piensa en adornar su casa con libros. Derrepente aparecen.

Rodrigo said...

¿Isolino?