Saturday, August 04, 2007

Pasa algo

Lo que pasa es que últimamente estas cosas de la adolescencia, no, antes, de la pubertad, comienzan a regresar, no sé cómo ni a causa de qué --es decir, podría aventar algunas hipótesis, pero en general sólo sospecho que yo nutro todo esto sólo para poder avanzar. Hoy, por ejemplo, fui al Instituto de Investigaciones Filosóficas a buscar un número de una revista que apareció en 1994. Las bandejas de revistas sólo tenían, supuestamente, desde 1998, pero yo sabía que el Instituto tenía desde 1989. Esto, me doy cuenta, me distrae de lo que quiero contar y no es muy interesante. Me salto directo al sentimiento de seguridad que siempre me han brindado las salas de estudio, uno que descubrí en Indiana, en la biblioteca que tenía en la academia semi-militar a la que fui en secundaria.
Unas cuatro o cinco personas estaban sentadas hoy, ahí, en esa bien iluminada sala, cerca del espacio escultórico que queda por el UNIVERSUM. Y todos se veían tan, tan tranquilos. Una chica llevaba una Mac y escribía en ella. Otra chica leía con atención códices. Una pareja de viejitos leía y copiaba de libros, enormes y también viejos. Una chica vestida como si se esforzara por no escoger su ropa revisaba algo en una base de datos electrónica. Nadie levantó su mirada cuando entré a buscar el número de la revista. Y todos guardaban silencio. Como si vivieran en un palacio de hielo. O en una cartuja. O muchos kilómetros bajo tierra, en un espacio seguro y con aire acondicionado. Me quedé más tiempo del necesario.

4 comments:

Miguel Tormentas said...

me habías dicho que fuiste al instituto de investigaciones estéticas

aclara

Guillermo said...

Eso dije, sí. Pero a veces digo una cosa y escribo otra.

SOY13 said...

Imagino que el lugar se asemeja a un museo. Rodeado de tan disímiles esculturas, que encima laten por dentro, el Instituto de Estéticas que presenta esa faceta con cierto tono de espanto.
¿Quién dirige Estéticas? ¿Estrada?

Guillermo said...

No sé quién lo dirige. Pero no hay esculturas. Sólo gente. Con corazones. Que laten (por dentro).