Tuesday, August 21, 2007

Las cosas que hacemos con las manos

Iba a escribir sobre muletas y metáforas, sobre Jimmy Corrigan y Cioran, el humor autodenigrante y un texto que leí en Internet, hace poco, de una conocida donde se habla de las maneras en que interpretamos lo que los demás dicen, para nuestro beneficio, contra el suyo. E iba a subir la imagen, con la que no he dado, del robot que aparece constantemente en Jimmy Corrigan: the smartest kid on earth, en la que el robot camina torpemente, ayudado por un par de muletas.
Pero realmente no me quiero meter en todo esto pues está al borde de lo íntimo y lidiar con ese tipo de cosas, aquí en un espacio público, es darte, lector, las armas con las que puedes verme con desagrado, justificadamente. Así que doy dos pasos atrás y doy con Film: analog lines, un nuevo corto de Wolphin. En general, el video gira en torno a lo que puede brindarle o no "autenticidad" a una obra de arte, aún cuando hemos despojado de ella todo intento de sacralización aurática. Esto me hace pensar en un texto de 1986, The originality of the Avant-Garde de Rosalind Krauss, en el que hablaba sobre el método de Duchamp para hacer unas cajitas que, bueno, no recuerdo muy bien qué contenían o en qué consistían pero cuyo objetivo era hacer varias muchas pequeñas cajitas que fueran idénticas. Esta es la portada del libro de Krauss:


Lo que me interesaba de aquello, del proceder de Duchamp, era que para confeccionar las cajitas buscó un determinado tipo de cartón, mismo que tuvo que rastrear en varioas locales de París pues no había suficiente. Y aunque buscaba duplicar para quitarle originalidad a sus mentadas cajitas, Duchamp regresaba al mismo cartón, a la sensación única que algo podía producirle. Al tacto.

Ahora recordé un texto de Weschler, Thumb in eye (que apareció en el McSweeney's 14) donde, a partir de Le Grand Pouce, de 1968, de Cesar Baldaccini escribe uno de esos magníficos ensayos que escribe. Por supuesto que se asocia este pulgar de Cesar con otro tipo de pulgar, pulgar de César, y con las asociaciones de poder (como las manos que empuñan, o empuñaban, espadas para formar un arco en Baghdad en signo de victoria) pero también con esa curiosa tendencia que tenemos de tapar el sol con el dedo, o bien, de darle perspectiva a las cosas. Hay una imagen que no encuentro, de una bahía en China, en la que dos manos sostienen un enorme marco que encapsula un escenario para los turistas de esta bahía, en Weihai. Con todo esto, ¿qué? Nada. Ganas de escribir cosas, de sentir este teclado, de llenar el tiempo --como el niño que metió el pulgar en la grieta de la presa-- antes de comer.

3 comments:

Justo Medio said...

Me recordó a ciertas esculturas de 'El lado oscuro del corazón'

Guillermo said...

Chale.

Garcín Altoalcázar said...

¡Totalmente chale, amigo! Aunque si es cierto que el sol no se puede tapar con un dedo, es probable que tal empresa se realice con la escultura de que hablas...
Yo no entiendo el arte contemporáneo, en absoluto. Me falta filosofía posmoderna. Y ganas.