Thursday, August 23, 2007

Codex Seraphinianus


A Santiago Floresmeyer

De acuerdo con Óscar Benassini un peluquero homosexual de allá de donde vivía, al norte del país, poseía una de las raras copias del Codex Seraphinianus. Cuando le pregunté si acaso intentó seducirlo para obtenerlo me contestó, por supuesto, que no. Del Codex me había enterado por vez primera, sin prestarle demasiada atención, hace como un mes o un poco más a través de un ensayo que busca aires borgesianos que apareció en la página electrónica de The Believer. Pueden entrar a través del link que tengo aquí a la derecha y buscarlo. Me da pereza poner el acceso directo. Perdón. Después, ayer o anteayer, en la bitácora de Javier Moreno, a la cual pueden entrar a través de la bitácora de Mauricio Salvador y después a través de la bitácora de Hermano Cerdo (de nuevo, pereza), vi que subió algunas imágenes del Codex. Simultáneamente, le contaba a Charpenel o le preguntaba al respecto a través del MSN. Charpenel es un amigo, quien también tiene una bitácora. A veces platico con él sobre cosas. Esta fue una de esas. Y me dijo que él conocía el libro, había tomado una clase en la UNAM al respecto. Y lo había visto. ("Muy impresionante", me dijo). Lo cual me pareció sorprendente en varios niveles: que alguien más o menos cercano a mí conociera el libro y que esta cosa, que se publicó en 1981, creada por el arquitecto italiano Luigi Serafini, ya poseyera este estatuto de libro de culto a grados tan grandes que me hace sentir como si estuviera llegando tarde, tardísimo, a la fiesta. Claro que ahora, y de esto habla a grandes rasgos el ensayo de Justin Taylor que apareció en The Believer (por cierto, este Taylor, me entero en The Believer, ha escrito cosas para Bookslut, un sitio en internet que posee uno de los mejores nombres de sitios en internet, en mi opinión), claro que, decía, ahora con Internet el aura de "cosa extraña" y rara y, sobretodo, difícil de conseguir se ha perdido. Uno puede buscarlo en eBay o en Amazon o, en fin, en variados lugares. Caray, uno puede viajar a Hermosillo y seducir a un peluquero. Es fácil.

Ahora, unas imágenes del Codex:

Pueden obtener más información en esta página, que está bien ñoña y hace que todo esto tenga un aire de cosa del diablo. A mí, francamente, lo que más me late es que no haya o no parezca haber una "clave" para el libro, que sólo se hizo por el puro placer de hacer algo bello, un compendio de imágenes sin referentes reales, con referencias a bestiarios y a manuales y a códices. Y ya. Eso es todo. No sé qué más decir. Cómprenme uno.

8 comments:

Ociosofía said...

Como las imágenes no tienen referente, tampoco la dedicatoria. Tal vez fue hecho con la intención del placer de agradar. Gracias

Ociosofía said...

Me sorprende tu cultura y tu ocio. No sé cual más.

Guillermo said...

Same shit.

Garcín Altoalcázar said...

Órale, Sancho, ¡te dedicaron la entrada! ¿Oscar no será tu pseudónimo cuando vives en Hermosillo, donde Guillermo, no lo dice, te conoció y sedujo? Ay, perdón. No hagan caso.

brunos said...

me consta lo que ha tenido que hacer Benassini por conseguir lo que quiere. yo iba a su estética en Hermosillo. Me hacía un corte magnífico que, según él, estaba de moda en budapest.

qué tal si hacemos una rifa fantasma para comprar ese códex.

Adriana Degetau said...

Hay que hacer uno, ¿pa qué lo compras?

Guillermo said...

Garcín, modera tus comentarios. Así no trabajamos doble.

"Brunos", ¿qué tal si mejor hacen la rifa fantasma para regalármelo?

Adri, hagamos eso. ¡Pero ya ponte a escribir!

Adriana Degetau said...

pues es lo que estoy haciendo!