Sunday, August 26, 2007

Cierta sabiduría en Marcel Schwob

Y así como Eros dirige los centelleos de los ojos y aguza las puntas de las flechas, Anteros desvía las miradas y embota la asperaza de los dardos. Es un dios bienhechor que tiene su asiento entre los muertos. No es cruel, como el otro. Posee el nepentes que proporciona el olvido. Y sabiendo que el amor es el peor de los dolores terrestres, odia y cura el amor. No obstante, es impotente para expulsar a Eros de un corazón ya ocupado. Entonces se apodera del otro corazón. Así lucha Anteros con Eros.
Vidas imaginarias, Séptima.

1 comment:

Garcín Altoalcázar said...

Por doloroso que resulte, prefiero el efecto de Eros que el de su contrapartida.