Thursday, July 10, 2008
Señor de la luz
Tuesday, July 08, 2008
Convergencia

Arriba, aquella escena de Eyes Wide Shut que para los pelos de punta. Abajo, el proyecto Reddress de Company y Aamu Song (una cantante o cuenta-cuentos al centro del escenario que usa un vestido que se expande en bolsas dentro de las cuales, si quieren, los espectadores pueden acurrucarse mientras escuchan; la cantante gira sobre una plataforma).Friday, July 04, 2008
Thursday, July 03, 2008
La metralleta vino antes que la máquina de escribir

Wednesday, July 02, 2008
Desaparecer a fuerza de analizarse
Monday, June 30, 2008
Privacidad
Mancilla me persuadió de que instalara Site Meter en mi blog desde hace unas semanas y ahora soy poderoso y no quiero soltar este poder. El mismo probablemente lleve en su seno una serpiente, la semilla de mi destrucción, no lo sé, pero por ahora los monitoreo, cada que entran a este sitio. Sé desde dónde lo hacen y cuánto tiempo. Sé que visten cuando me leen y qué entrada en particular. Enfermo, sí, de conocimiento. Tengo un mapa detallado con latitud, longitud, ciudad y país para ubicar la computadora desde donde se asoman a este, mi pequeñito y diminuto espacio personal, donde con todas esas cosas finolis que anoto los engaño para que caigan, uno a uno, en mi trampa, tejida con tanto esmero como lo hace la araña con su red. A ti, lector de Costa Rica: te tengo bien medido. Igual que a ti, amigo de Singapur. Sé cada cuánto entras a este blog, limeño. Témanme, visitantes de Chicago. Témeme Sofía. Témeme Óscar. Témeme Eduardo. Sé qué están haciendo y sé qué hicieron el verano pasado. ¡Soy el panóptico! ¡Soy el Gran Hermano! ¡Soy el recabador de información de Facebook! ¡Soy un dios pequeño pero omnisciente! ¿Enrique, desde Berlín? Hola. Aquí te ubico, a través de mi ojo de buey, de mi ranura en la puerta. ¿No me temen? ¿No les da miedo? Es real. Y no me voy a detener. Optimismo utópico
Sunday, June 29, 2008
Texto de domingo mientras espero el Sushi-Itto
El viernes, con esas ganas de aferrarnos a nuestra juventud, y con ocasión del cumpleaños de Julián, fuimos a ver a los Músicos de José en el Imperial, un lugar que ha conseguido revivir algunas de las experiencias tontas que han alimentado nuestras anécdotas a lo largo de no muchos años. Tontas y llenas de sangre caliente y todas esas importantes cosas que nos parecían, tal vez, más importantes hace unos pocos años. Sólo he ido un par de veces al Imperial, en ambas ocasiones tocaron grupos que me recuerdan con una precisión quirúrgica esos años no tan lejanos -pero me insisto en creer que no sucedieron hace mucho, esos años, pero aún así, no sé, parece que estoy forzando la máquina. Además de Los Músicos de José, hemos visto ahí a DaPuntoBeat y hemos bebido cerveza y otras cosas y observado con lujuria a la bartender (quizá sólo hablo por mí mismo: el viernes se cortó con un vidrio mientras maniobraba para darme el cambio de una cerveza, y vi cómo emanó su rojísima sangre; estuve a punto de agarrarle la mano y asegurarle que todo estaría bien, mientras se la chupaba, como vampiro).Consideren eso la introducción.
Anécdota: estamos ahí, escuchando a la banda, cuando en una especie de trance mi atención se focaliza con dureza sobre uno de los saxofones de la agrupación (noten la foto de autista, arriba) y aunque Lisa Simpson vendrá segundos, ¡no, instantes!, más tarde a mi mente, lo único en lo que puedo pensar mientras observo el instrumento -aunque sea brevemente es la imagen que con más fuerza se instala en mi cabezota- es en una espina dorsal. Pero no en una espina dorsal cualquiera sino en una espina dorsal como la que le crece a The Abomination en Hulk o, mejor, como si hubiera salido de una fantasía combinada de Cronenberg y H.G. Giger: orgánica y a la vez ajena, inhumana. Y esto me perturba. No sólo la imagen sino que en ese momento de alegría, de acompañar a los amigos y de escuchar buena música que debería recordarme grandes buenos tiempos, estoy pensando en cosas tan ñoñas y extrañas y friquis. Dura un momento, sí, pero uno sabe que es en las cosas pequeñas donde se esconden las grandes catástrofes. En fin, se me pasó. Sólo avisando.
(Vuelvo a ver el saxofón y las, ¿cómo se llaman?, ¿teclas?, en fin, las cosas esas donde van los dedos me hacen pensar en los aliens bebés, en los que abrazan la cara para inocular aliens no bebés; me estremezco). Me gusta pero me asusta.
Walser observa una pareja donde uno de ellos fuma
Friday, June 27, 2008
Wednesday, June 25, 2008
Entre semana
Tuesday, June 24, 2008
Sunday, June 22, 2008
Otro domingo en esta ciudad
Friday, June 20, 2008
Entrevista a David Miklos
No es con ocasión de la muy pero muy reciente publicación de su tercera novela La hermana falsa -con la que termina el ciclo que inició en La piel muerta (2005) seguida de La gente extraña (2006)- que realizamos esta entrevista. Sino porque desde hace días, David anda chingue y jode con que lo entreviste.¿Por qué quieres que te entreviste?
Bueno, en primer lugar, porque me caes bien y porque me gustaron las entrevistas que le hiciste a Cabral y a Ortuño, muy ingeniosas como siempre. Luego porque, como buen escritor, soy exhibicionista oculto. O no tanto.
A mí también me caes bien David. Pero no te amo.
Nadie está implicando que me ames, Guillermo. No sé si esto es una entrevista o una declaración de amor.
¿Lamentas que no haya leído tu novela?
¿Quieres ir a ver Hulk el fin de semana?
Ya. Bueno. Iré solo. Total.
No irás sólo a lado alguno: siéntate a acabar tu tesis mientras Refu te lame los dedos.
Me doy cuenta de que no te hice una pregunta.
Sí, la conocí. Una combinación de El Fugitivo con The Green Giant.
¿Cómo está Joe?
Joe está bien. Se come mi begonia apenas me distraigo. Y duerme casi todo el día.
Quizá porque hoy había mucho sol. Sudo.
¿Hay una relación entre el mucho sol, el sudor y la candidez?
El sol, los pajaritos, la gente en el parque, sonriente.
Pero eso no es candidez, creo. Eso es simplemente bonito. ¿Había patos en el parque?
Sí, ahora sí. Es grande Salinger, ¿no crees?
Mucho. Sus cuentos, The Catcher in the Rye, su reclusión. El escritor ideal, en ese sentido.
Pero un gritón, dicen. Es mejor, creo, ser un buen hombre a ser un gran escritor.
Yo no dije que hay una relación entre la buena literatura y la moral. Afirmo que entre un buen escritor que es un mal hombre y un buen escritor que además es un buen hombre es preferible el segundo. Hay que ser buenos, David.
Y ser rapero.
Bueno, él ya no lo es. Pero allí tienes a Benassini, que es un rapero del arte.
Ahora está enredado en cuestiones editoriales. Hace sus remixes.
Y, lo mismo que tú ya no haces El inquilino, él ha abandonado Néctar.
La Tempestad arrasa con el acné literario. Tú ya no haces Salmón.
Vamos a la pizza, ahora.
Snob.
Sabiduría en Vincent La Soudière
Wednesday, June 18, 2008
Entrevista con Antonio Ortuño

¿Descubrieron entonces que te gustaba jugar con Barbies?
Jugué futbol americano. Es un deporte muy viril que consiste en ser apaleado por sujetos del triple de tu tamaño (siempre hay alguien en Colima o Silao –Guanajuato- que es del triple de tu tamaño). Pero eso fue después de que me fue vedado el acceso futuro a simios y Barbies. De haber conservado un suministro normal de changos y rubias no me habría interesado en nada más.
¿Crees que a la fecha los monos y las rubias están fuera de tu alcance?
No: el simio incluso ha firmado libros.
El box deforma orejas y nariz, la gimnasia te deja chaparrito (créeme) y creo que el americano te jode la espalda, ¿te pasó?
Me han dicho que acudes en leotardo al trabajo.
También les exige que marchen el día del trabajo con una manta que reza: "Gracias, señor director". Pero es su derecho corporativo. Sólo tiene que darles tortas y refresco a cambio. Por lo demás… David sabe que tienes una perra llamada Refugio y sabe que puede secuestrarla y obligarte a entrevistarlo.
No bromees con eso Antonio. Ni con lo de Nicolás como Gran Dictador. Ni con lo de Refu. ¿Disfrutas tus días oficinescos?
Estoy sentado igual en sillita con ruedas, sobándome la panza. A veces, cuando Óscar está acá, jugamos a unas como guerritas de carruajes romanos, pero con las sillas. ¿Crees que debería mencionar a Abel? Porque esto lo pienso publicar en mi blog. Y ya hablé que de Óscar, que de Nicolás, que de David que ni está en la redacción. Sería poco solidario de mi parte, creo. Y me cae bien Abel, debo decir.
Ah, la ironía.
Eso ya es tipología sociológica. Los falsos leotardos suenan a pie de una tesis de la UNAM. ¿Cómo va tu tesis, por cierto?
Tú trajiste los leotardos a colación porque fuiste un niño gimnasta, detalle que desconocía. ¿Por qué dejaste la gimnasia?
Sunday, June 15, 2008
El día de la piedra

Bajamos para que yo viera más de cerca el coche y vi que, en efecto, dentro estaba una red metálica con la que colgaron (imagino) la piedra en la grúa antes de dejarla caer sobre el coche. Por favor, noten que alguien pintó una carita sobre la piedra, como pueden ver abajo (también noten a Eduardo, feliz de su descubrimiento).
Saturday, June 14, 2008
Odradek
Thursday, June 12, 2008
Presencia fugaz de los olores
Indiana
Informo que acaban de poner la canción Indiana de los Hombres G, acá en la oficina. Ya la han puesto varias veces, desde hace semanas y hay un momento en el que uno de los integrantes de los Hombres G -harto de que su novia ponga una y otra vez la película de Indiana, según canta- dice "Indiana, Indiana, no sabes decir otra cosa, me tienes hasta la banana". Es una bonita mañana.Tuesday, June 10, 2008
Monday, June 09, 2008
Leer a Lovecraft en la casa de campo
Sunday, June 08, 2008
Bebo café
Wednesday, June 04, 2008
Invertebrados
Tuesday, June 03, 2008
Pequeño testigo
Sunday, June 01, 2008
Thursday, May 29, 2008
Entrevista con Nicolás Cabral
Tengo una pregunta en dos partes. Primero, ¿te molesta que use una foto tuya para esta entrevista y que use, igualmente, el tiempo del trabajo para hacerla?Me molestan ambas cosas. Por suerte, dado que estamos en horario laboral, podría impedir el uso de la foto como parte de las políticas de esta empresa. Quisiera lograr, como Pynchon, que mi jeta no ilustre nada que tenga que ver conmigo.
Sí, de ahí que hasta ahora me haya considerado un hombre feo, con el fin de convencerme de mi inteligencia. ¿De qué mujeres hablas?
Suelo ser olvidado, lo cual siempre me ha parecido estupendo. Me han presentado a personas cuatro, cinco veces, y siempre dicen "Mucho gusto". Sobre literatura y arquitectura: No las concilio, simplemente abandoné la segunda. Pero bueno, miento: el libro que siempre estoy escribiendo, aunque tarde meses en añadirle un párrafo, es un conjunto de relatos sobre la relación entre ciertos espacios y ciertos personajes.
¿Estás intentando llevar la conversación a tu libro de cuentos?
Evidentemente.
Puedo hacerte una descripción, digamos, técnica. Contiene nueve relatos y una nouvelle. Se llama Las moradas. Tendrá, si algún día lo termino, alrededor de 130 páginas.
Es que ya no sé qué preguntarte.
¿Te aburro?
No, sólo no se me ocurre qué preguntarte.
Déjame preguntarte algo a ti. ¿Por qué a Zagal le hablaste de usted en su entrevista y a mí me tuteas? ¿Es porque yo no soy doctor en filosofía?
Es por la edad.
Ah, bueno.
Es como con Margo Glantz, quien por la distancia de edad a todos les habla de usted.
A mí ya no, ¿será que me estoy volviendo viejo?
Tienes, ¿qué, 33?
Casi, en un par de meses.
Sí sabes que Cristo murió a los 33, ¿no?
Sí, pero no soy cristiano. ¿Lo sabías?
Hablando de crédito, ¿es difícil evitar la tentación de créditos que ofrecen los bancos?
No. Siempre exigen que haga la misma firma y no puedo. Oye, ¿crees que algún día podré leer tus nueve cuentos? He leído algunos, en Cuaderno Salmón se publicó uno de ellos.
Como irle al Cruz Azul.
Tú no le vas a nadie.
Yo le voy a los que meten autogol. Y al Celaya. ¡Arriba cajeteros!
Sí, ¿por qué no habría de hacerlo?
Eres una buena persona, Memo. Antes de que trabajáramos juntos, insistías en que yo debía ser buena persona.
Pudiste preguntarlo directamente. Celaya es una de las ciudades más feas y aburridas del planeta Tierra.
Para finalizar, ¿cuánto tiempo más crees que vaya a existir La Tempestad?
No lo sé. Supongo que no puede durar eternamente. ¿Tú cuánto le das?
Hasta que te hartes, francamente. Pero te hartas seguido, así que no sé. No puede ser ese el criterio.
Tendré que editar mucho esto.
Creo que todos se mueren por leerlo. No quites lo de mi matrimonio. Es un dato objetivo.
¿No te da cosa que tu relación con Chaurand haya sido más larga que con otras personas?
Sí.
Monday, May 26, 2008
Kafka contra la metáfora
Sunday, May 25, 2008
Marcia bobs her hair

En las noticias de Yahoo informan en primera, em, plana que Jessica Alba se casó y se fue de parranda después de una "abrupta" boda y que Marcia Cross se hizo un nuevo corte de cabello. Leo esto después de leer un cuento de Bef titulado -lo he olvidado, pero trata sobre la vida de un oaxaqueño en un colonizado Marte. Quizá por ello me llama la atención no tanto lo de Jessica Alba ni lo del nuevo corte de Cross sino la noticia, de menor perfil, que se encuentra debajo de esa y donde se explica que pudieron colocar un nuevo aparato en Marte para, pues, sondear el asunto, ver qué pasa, cómo va la cosa, a ver si nos vamos para allá. Curiosamente, la noche del sábado en el show de Letterman se soltaron un chascarrillo sobre cómo es que, de lanzarse la misión hacia Marte con tripulación humana, se tomarían un año más o menos en llegar y que, por ello, estaban desarrollando una tecnología que permitiría reciclar la orina para poder usarla de nuevo como agua potable. Y Bef, recuerdo en el cuento, hablaba un poco sobre ello. Pero la verdad es que al comenzar a leer la nota sobre el carrito a control remoto que mandaron a Marte me aburrí horrores. No pude leerla. Me distraje con el peinado de Cross, quien actúa en una serie que no veo pero sé que es vista por mis hermanas y por mi primo y por millones de televidentes. Y quizá aquí sería bueno comenzar a hablar con ironía no sólo sobre esas mega-series sino sobre el tiempo que le dedica la gente a hablar sobre estas mega-series (hoy el suplemento cultural de Reforma dedicó sus páginas a este tema, como lo hizo Día Siete hace unas semanas y como, claro, lo hizo La Tempestad hace tiempo) y quizá valdría la pena hablar sobre la televisión como un detonador de una literatura que busca dejar atrás a la ironía (aquí citaría extensamente a Robert Foster Wallace). Pero mejor, para finalizar, ponemos un bonito link a un bonito cuento, aquí.
Domingo
Saturday, May 24, 2008
Pedir pizza, pensar en Indiana Jones


Así que ahora estoy aquí, en casa, encerrado como gordo, comiendo de una pizza que pedí hace rato por teléfono, como gordo gringo, pensando en lo que no he escrito pero ya dije sobre Indiana Jones. Y pienso en su sombrero, en su látigo, en el rostro estoico e irónico que usa Harrison Ford. Pienso en los cómics pulp y en las Astonishing Stories y en una nota que leí no hace mucho sobre un subgénero de los cómics pulp que trataban, en su mayoría, de hombres que -pero no, es agotador escribir sobre esto. Así que me siento, dejo de comer pizza, escucho música y bebo coca cola mientras afuera otros jóvenes de mi edad bailan y ríen y quizá no fumen pero probablemente están, pues, ahí afuera, divirtiéndose, mientras, feliz y contento, me siento a toser y a comer pizza y a beber coca cola y a pensar en Indiana Jones.
Friday, May 23, 2008
Texto de actualidad
"Ese libro", me dijo, "es la gran cosa". De Rimbaud lo único que sé viene de Pierre Michon. Debo haber leído algún poema, en algún lugar. No es algo que tenga presente, debo decir. Excepto, acaso, por su peso histórico, esa solemnidad de la literatura encarnada. La tentación de tener ídolos: de saber que hay cosas que permanecen. Ese mismo día le había preguntado, como ya dije, a los de la oficina por Rimbaud pues estaba leyendo una nota en Internet sobre un texto no inédito pero sí que se había considerado perdido durante unos 135 años. De Rimbaud. (Dejaré de decir Rimbaud). Lo encontró Patrick Taliercio, un cineasta que prepara un documental sobre la obra del poeta, según leí. Durante su investigación documental, en Charleville (la ciudad natal del poeta) compró un monton de periódicos, Le Progrès des Ardennes, en una librería de viejo. El librero no había dado con el texto pues no había reconocido el pseudónimo con el que firmó el poeta: sabía, además, que eran de poco interés, los periódicos. Y hay más, una anécdota de cómo el librero había comprado los periódicos a un señor que los traía a montones en la cajuela de su auto, y en fin, todo eso, la sensación de marginalia y de cosas minúsculas pero importantes, o quizá importantes porque fueron pasadas por alto, me entusiasma tanto como me desagrada: la sensación de arrojar luz sobre todo por un espíritu casi avaricioso, de tenerlo todo, conocerlo todo, saberlo todo, esfuerzo bobo.
Quizá me impresiona por la cantidad de notas que hay, de este tipo: se descubre inédito de tal figura, se exhiben inéditos de esta otra, se encontró una maleta llena de manuscritos, se deciden a publicar tal cosa contra el deseo del autor, ya muerto. Esas bibliotecas ocultas, en los medios, me recuerdan a los niños que desaparecen en oleadas y que son encontrados para, ¿para qué precisamente? Para hacer noticia, llenar la plana. ¿Cuándo leeré yo el texto que Rimbaud escribió bajo pseudónimo y que fue descubierto en un periódico amarillento en una librería de viejo de Charleville? El sueño de Bismark, que es como se titula el texto encontrado, es un texto periodístico. Según el periódico El País, donde leí la nota ayer o ante ayer, hace siglos, Rimbaud mandaba poemas al periódico que no le publicaban pues el editor le exigía, en su lugar: "artículos de actualidad con utilidad inmediata".
Hoy en el Parque España, camino al trabajo, no vi al gordo, ni al perro salchicha, sino a una conductora que, micrófono en mano, hablaba ante una cámara, montada en una bicicleta, casco en la cabeza, toda sonrisas.
Wednesday, May 21, 2008
No sabiendo qué subir
Sunday, May 18, 2008
Atisbos de sabiduría en David González
Saturday, May 17, 2008
Varias cosas
No es que trate de algo, el presente texto, pero igual estoy aquí, tratando de darle sentido. Tendrán que disculparme. Es verdad que gira en torno a algo, al mono de la historia que inventamos en la oficina para explicar el ruido que en ocasiones viene de la pared y que, aunque sabemos se trata de un calentador de agua, emula el sonido de una máquina de escribir. Pero quizá no se trate de ese mono en particular, sino que de ese mono, de sus monadas, es de donde emanan las palabras. La necedad de escribir para no aburrirse. Llueve, afuera. El presente texto viene también del recuerdo de una canción que escuchaba el otro día y que es parte de la banda sonora de una película que vi hace más de un mes, Juno. Una canción en la que, con una voz dulce y suave, una mujer canta: "The monkey on your back is the latest trend". Unos amigos opinan que esa expresión, que ya habían escuchado -"the monkey on your back"- hace referencia no a varios problemas con los que uno carga, sino a un vicio de la mente que consiste en sospechar de todo. Mis amigos a esto le llaman "el mico". A la vez, el otro día, investigando para un textito, me topé con la imagen de arriba, de una serie de pinturas realizadas por el colectivo The Royal Art Lodge. Se lee: "Algunas veces cuando has estado solo durante mucho tiempo tu mente crea un amigo". Pero quizá ese amigo con el que uno carga, siniestro y oscuro, no es una buena compañía. Total que lo que quiero decir es que sería bueno que en lugar de estar aquí, dándole a la escritura, saliera de una buena vez por mi hermana que me está esperando y recogerla y en fin, platicarle y hacerla reír pero ya una vez que entro en ritmo, pues es difícil porque es placentero. Supongo que esto está mal pero--
Friday, May 16, 2008
Replicante #15
La Replicante #15 ya debería estar a la venta. Este número está dedicado, como pueden ver, a la fotografía. Entre los datos interesantes destaquemos este: este número es el primer medio impreso que publica una de las tiras cómicas de Alejandro Cavallazi y Alejandro Vázquez, quienes ahora se la dan de moneros. Lo cual es fantástico. Se les da.Y que la obvia convergencia:
(Como leerán en el crédito de la fotografía de la portada de Replicante, el señor que baila es el padre de Rogelio Villareal, y la otra persona es Narda quien entonces, me cuenta Rogelio, rondaba por el Bar Nueve, a mediados de los ochentas -el padre de Rogelio, dice Rogelio, se negaba a creer que Narda era, en realidad, Nardo; abajo Marilyn y Capote quienes se negaban a creer que todo terminaría. Todo.)Tuesday, May 13, 2008
Árbol de la sabiduría
Cuando lo leí, en la mañana, en el Metrobús, me pareció eso, simpático el cuento. Pero más tarde pensé que era precisamente de lugares como plantas termonucleares de donde el hombre, a lo largo de la historia, no puede alejarse. Ese afán loco que tenemos por conocer. Y recordé una noticia de hace unas semanas, que leí en el periódico, sobre dos científicos hawaianos (Wagner y Sancho, lo juro) que habían puesto una demanda contra un grupo de científicos no hawaianos sino europeos, bajo los argumentos de que los experimentos que planeaban realizar en el CERN (European Center for Nuclear Research) podría, ayayay, acabar no sólo con la raza humana, ni con el mundo sino, ayayaya, ¡con el universo entero! Por supuesto que Wagner y Sancho -y cómo no iba a pasar con esos nombres- ya han sido desacreditados por gran parte de la comunidad científica. Pero uno no deja de pensar: ¿qué tal que en una de esas el acelerador de partículas gigante que se construyó para el experimento y para investigar, según recuerdo, cosas sobre la antimateria crea, caray, un hoyo negro? Yo no soy quién, la verdad, para negarle la razón a Wagner y a Sancho ni para aceptar con confianza que los chicos de la CERN saben lo que están haciendo porque, según entiendo, están precisamente haciendo esas cosas porque realmente no saben lo que están haciendo y quieren saber qué es lo que están haciendo experimentando con las fibras mismas de la materia. Y está bien, caray, que le entren y le experimenten, ¿pero cuándo es suficiente? ¿Qué tanto experimento se necesita en esta bonita vida? ¿Para qué, digo yo? ¿Tendrán estas investigaciones impactos directos y bondadosos en nuestras vidas? ¿No debería ser, hoy por hoy, el utilitarismo el principio básico para la investigación científica? No, dicen los ilustrados. Puede ser que el mundo tenga verdades enormes y nefastas para la humanidad, pero también puede ser que encierre verdades enormes y generosas para la humanidad. Temerosos u osados. ¿Pero cuando existe la posibilidad de, por experimentar, llevarse el universo al traste, vale la pena la apuesta? Probablemente. En fin, un miedo más. Aquella nota, de hace semanas, acá.
Sunday, May 11, 2008
Friday, May 09, 2008
Perder a los hijos para que se conviertan en algo horrible
"En cierta ocasión leí un relato que comenzaba con las siguientes palabras: 'Una beldad perdió a su hijo'. Ella había salido a pasear con él por el jardín cuando de pronto irrumpió gente desde los arbustos de la que su razón la indujo a pensar que eran gentes que sólo ansiaban su propio beneficio. La visión del grupo, que a buen seguro abrigaba intenciones egoístas, le provocó un desmayo. Cuando recobró el conocimiento no acertó a discernir cuánto tiempo había permanecido allí tirada. Su hijo había desaparecido. Nunca volvió a saber nada de él, que con el tiempo se convirtió en un intelectual de primer orden".
¡La desesperación, el horror!
Thursday, May 08, 2008
La vida normal desaparece
Por la tarde leo una nota en la que se habla de una nota escrita por Elfriede Jelinek sobre un crimen cometido dentro de una familia y que ha sido cubierta hasta la saciedad por los medios, tanto la nota de Jelinek como la nota del hombre que mantuvo a su hija, y a sus hijos-nietos, atrapados en su hogar durante años, en Amstetten, Austria. Hasta el momento no he podido leer el texto de Jelinek: fuera de mencionar que se escribe desde una perspectiva feminista (en la que "hilvana pensamientos a partir del suceso") los periódicos donde he leído la nota, electrónicos e impresos, no la traducen del alemán, así que se limitan a ofrecernos palabras clave como "feminista", precisamente, o bien "fantasías masculinas", así como "Amstetten", "La casa del dolor", "Padre-Abuelo-Dios", "Incesto", etcétera. Hasta hace unos días yo nunca había escuchado hablar de Amstetten.Por la noche veo Capote (2005, con Philip Seymour Hoffman). Mientras la veo, imagino a Jelinek recortando la nota sobre Josef Fritzl del periódico, decidiendo que quiere escribir sobre esto, sus tijeras plateadas rozando el periódico. Un tema coyuntural encontrado por un escritor de renombre. Más tarde, cuando veo la escena en la que Capote se decide finalmente a volver a ver a Smith y a Hickock, justo antes de la ejecución de ambos, mi mente se demora sobre el intercambio entre Hickock quien le informa a un perturbado Capote que ha decidido entregar sus ojos a la ciencia. "¿No sería increíble que un día estuvieras caminando por la calle y te encontraras con estos mismos ojos?", le pregunta en la película. "Sí", contesta Capote, "sería algo increíble". Al demorarme en esto pienso en un cuate de la oficina que me cuenta que no pudo terminar de ver Gone Baby Gone, ayer por la noche -pues tenía otras cosas que hacer-. Y a la vez pienso en un video de YouTube que subí hace poco al blog, donde Heidi Julavits habla sobre "esas historas" y "esas temporadas" en las que los medios se concentran con una fuerza inaudita sobre niñas y niños que han desaparecido. Las historias, decía Julavits, aparecen y desaparecen como estas criaturas. Apenas deja de ser de interés general -ya sea con una búsqueda en la que finalmente alguien claudica o con la aparición, sin más, del infante- se olvida y nadie sabe realmente nunca qué fue precisamente lo que ocurrió. Qué buena película es Gone Baby Gone, carajo.
Ahora que la veo por tercera vez, Capote concluye igual que antes: con un Capote reflexivo, mirando por la ventana, al día siguiente, se asume, de que observó la ejecución de Smith. "Una experiencia horrible", informa por el teléfono. Recuerdo ahora aquella vez que, también a través de YouTube, comencé a ver la ejecución por ahorcamiento de Hussein y que tuve que cerrar la ventana pues no pude mirar más: apenas le colocaban la horca. Entonces yo salía con una chica que, más tarde me diría, vio la ejecución completa sólo para arrepentirse. ¿Qué es lo que hace que hagamos estas cosas? No es placer. Nadie sensato, para usar la metáfora de Foster Wallace, baja la velocidad del automóvil cuando pasa junto a un accidente porque disfrute lo que está viendo. Odié la película Funny Games precisamente por esto, pero con ese odio que le tiene uno a lo que no puede dejar de hacer. A los vicios. Al día siguiente de haber leído el texto sobre Fritzl y su familia leí sobre otro caso igual de horroroso ocurrido en Alemania. Un niño descubrió en la nevera los pequeños cuerpos de quienes, se sabría después, eran sus hermanos. Casos similares habían ocurrido ya en Alemania, decía la nota. Mujeres que, después de asesinar a sus hijos, los enterraban en macetas, en casa. No sé si se le ha dado seguimiento a la nota. Pero habrá más, habrá.
Wednesday, May 07, 2008
A veces temo
El elevador desciende
Anoche no podía dormir. El calor, insomnio. Vi una película, Funny Games US, con Naomi Watts, aquí en la computadora del estudio y no subí de nuevo a mi habitación hasta las tres de la mañana. Me acosté y aún estaba intranquilo. Me levanté y crucé el pasillo. Acostado, sin percatarme cómo, mi cabeza estaba cruzando el umbral de la puerta de un elevador. Al momento que las puertas se cerraron para atraparme por el cuello me di cuenta de que la caja, vacía, descendía. Empecé a gritar. Pero el grito no salía, quizá por la presión sobre el pescuezo. Mi primo, en la habitación, encendió la luz. "¿Estás bien?", me preguntó. Había gritado en voz alta, en mis sueños. De nuevo lo despertaron las voces, a mi primo. Mis voces. "Tuve una pesadilla", le dije, agitado. "¿Te desperté?", le pregunté. "Sí", me dijo al momento que apagaba la luz. "Perdón", dije en la oscuridad, "pensé que no había gritado".Tuesday, May 06, 2008
Las trivialidades
Ayer o anteayer, en la oficina, leí la historia de un hombre que, trabajando hasta tarde durante un cierre del periódico en el que trabajaba, decidió dejar a su colega atrás para salir a fumar un cigarro. Cuando de regreso a la oficina se subió al elevador no tendría idea que tardaría cuarenta horas en salir de éste. La historia se titula Up and then down, de Nick Paumgarten y puede leerse en la versión en línea de The New Yorker, aquí. Debajo de esta entrada, el video de seguridad de las cuarenta horas que Nick perdió dentro de una caja de acero dentro de un edificio dentro de su mente dentro de poco probablemente ustedes olviden esto, quizá regresen a su rutina pero por favor: cada que se abra la puerta de un ascensor, piénsenlo dos veces. No entren con un libro en la mano, leyendo. Puede pasar que las puertas se abran y sólo esté el ducto, sin caja. Puede que entren y tarden en salir. Puede que no sea un elevador detrás del cual se encuentra el peligro que acompaña a casi todo lo cotidiano, sino el Metrobús, la esquina, su casa a solas por la noche.
En el gran texto de Paumgarten se habla de la colega de White, una mujer que, cuando su compañero desapareció repentinamente -dijo que saldría un momento- garabateó furiosa una nota de reclamo que pegó en el monitor de su computadora, sin saber que White no la vería sino hasta mucho después, inútilmente. Pensé en esa otra historia que no contó Paumgarten y pensé en Maricarmen, la chica a quien no conozco pero que trabaja en Monterrey y a quien sólo contacto vía MSN para tratar cuestiones de trabajo. Esta chica, que de algún modo es inexistente y existente para mí -la conozco y no, simultáneamente- me contaba hace unos días sobre la ocasión en que se quedó a trabajar hasta tarde, sola. "Sentí miedo", me dijo. Y pensé en ese cuento inconcluso, o no, que está incluido en la colección de textos inconclusos y conclusos de Roberto Bolaño, su póstumo El secreto del mal. El texto, creo recordar, se titula Crímenes y ahora me apresuro a terminar esto pues mientras lo redacto bajo una película en la que sale Naomi Watts, que no es The Shaft (cuyo trailer pueden ver acá) pero que igual tiene que ver con el modo en que uno no sabe cómo van a pasar las cosas, cuando pasan. Diario temo entrar a casa para descubrir que mi familia está muerta. Diario. Todos los jodidos días. Esto es lo cotidiano.








