Como sabes, Guillermo, nací en 1963. Creo que fue una decisión muy valiente y acertada, de quienes creo que son mis papás. Fueron años enriquecedores porque pude convivir con muchos hermanos, unos treinta y cinco. Mientras que los niños “normales” sólo tienen uno o dos. Además, no teníamos que bañarnos si no queríamos.
Ya. ¿Usted diría que con sus posteriores lecturas de la República de Platón, durante sus años de formación filosófica, se sintió de algún modo identificado en la manera en que este filósofo propone educar a los niños?
No, de ningún modo, porque la República propuesta por Platón es opresiva: Uno no puede decir su opinión ni decidir qué estudiar y tiene que bañarse… en cambio en la comuna uno podía criticar a todos, si quería. No había reyes, por decirlo de algún modo.
¿Entonces le parece que eso es lo mejor?
Creo que no se puede decir “mejor” o “peor”, eso ya es un prejuicio burgués.
¿Cómo concilió esto con la doctrina de Aristóteles?
Mira, yo no soy lo que se dice “aristotélico”. Estudio a Aristóteles. Es muy distinto.
¿Entonces se puede tener distancia de todo lo que uno estudia?
Hasta cierto punto.
¿Como cuántos metros?
Tres.
¿Tiene alguna otra anécdota sobre su comuna que quisiera compartir?
Mi primer porrito. No tuvo ningún chiste. Fue a los siete años—
¿Eso es lo que lo llevó a probar drogas cada vez más fuertes?
Bueno, ya no. Pues ya no genero tolerancia. He conseguido cierta estabilidad. Entonces. Te decía que tenía siete años cuando los niños de arriba—
¿Los niños de arriba?
Sí, los mayores. Nos dieron un porrito y fumamos y ganamos el partido.
...
...
Doctor, ¿está bajo el efecto de alguna droga en este momento?
Sí.
Última pregunta: ¿Cuando leyó Las partículas elementales de Houellebecq, se sintió identificado con la vida cotidiana de la comuna que ahí retratan?
Yo no he leído ese libro.
¿Cómo no? Si usted me lo prestó.
Dije que no.
Bueno, muchas gracias.
¿Ya podemos volver al trabajo?
Ya.







