Thursday, October 16, 2008

Vida de oficina, vida de basura

Torre Vivaldi en Ámsterdam: "El edificio de 24 pisos de alto –construido para albergar los servicios financieros de Ernst & Young- incluye un restaurante-bar, un auditorio, salas de juntas, una biblioteca, una sala de noticias e instalaciones para ejercitarse además de las oficinas, salas de conferencias de video y una sala para la mesa de directivos". Entiendo que en los HQ de Google, en California, el Googleplex, los servicios dentro del edificio todavía son mejores: que tus muchos restaurantes, que tus peluquerías, tus guarderías para los niños, tus scooters para ir de edificio a edificio, tus fines de semana con partidos de hockey entre miembros de la compañía, tu enorme vida de roedor, tu colorida y bella colonia de hormigas.


Wednesday, October 15, 2008

Mañana iniciaremos la construcción de una ciudad



En una ocasión una de mis hermanas estaba en mi habitación, platicando conmigo. A mitad de una oración se detuvo y me preguntó de qué se trataba un libro que estaba acomodado entre otros, Underworld, de Don Delillo. Antes de que pudiera contestarle -de inventar algo (lo dejé a la mitad)- me preguntó si era sobre el once de septiembre. No, no era sobre el once de septiembre. Al menos eso podía decirle: se ubicaba en la era de la Guerra Fría. A la fecha lo único que recuerdo de esa lectura incompleta era la importancia narrativa de una bola de baseball y un montón de aviones que se estaban pintando en el desierto. No volví a pensar en aquella tarde hasta la semana pasada, cuando leí Windows on the World de Beigbeder, para el club de lectura de Viejas Ancianas. Me lo recordó el apartado 9.04, cuando Beigbeder sale de la torre Montparnasse, esa tercera torre gemela, según su relato, erecta aún al otro lado del oceáno, en Francia, para caminar hasta el cementerio de Montparnasse donde le da una visita a la tumba de Baudelaire. Después camina hasta el "extraño monumento" que ahí construyeron, para el mismo poeta. Una especie de gárgola (como las que, debemos recordar, aparentemente, antes protegían a los rascacielos de Nueva York cuando todavía se era lo suficientemente supersticioso como para colocarlas en lo más alto), un "genio del mal" que mira a la distancia, en posición de Pensador de Rodin, la torre que recién abandonó Beigbeder. Me pregunto si de aquí debemos entender que dicha torre no se había caído como sus forzadas gemelas lo hicieron. Pero no me lo pregunto demasiado. La imagen, abajo, de lo que ve el genio del mal:




Hay cierta actitud visionaria, opino, en Beigbeder. Pensaba en esto por la tarde, cuando leía un texto sobre un visionario mayor, Lebbeus Woods, quien consigue con sus diseños imposibles de arquitectura futurística lo que a ratos alcanza a rascar Beigbeder: a fuerza de elevarse sobre ciertos establecimientos morales (a saber, dado que el "genio del mal" observa con indiferencia una torre, ésta no cae) alcanza a ver bienes futuros. Woods, obviamente, lo hace de modo más concreto y mejor articulado. Por supuesto, ninguno de los diseños de Woods serán construidos, si bien, de algún modo, ya se han hecho. Por ejemplo, éste, en el que un pedazo de metal -una enorme astilla que se entierra en una construcción dolorosamente:
Que creo que casi con obviedad recuerdan al Pentágono:


Aunque los diseños de Woods, según leía hoy en un artículo que luego puedo informarles dónde aparecerá, muestran situaciones que podrían parecernos atroces, lo hacen con un tono en el que el Apocalipsis o los cataclismos, humanos o no, pueden, finalmente, crear situaciones de "borrón y cuenta nueva". Heridas cauterizadas, parches dolorosos pero fucionales y necesarios. A la vez, esto me recordó una cosa que había visto tiempo atrás en Dezeen, un sitio de noticias de arquitectura y diseño en el que, aquella vez, mostraban una serie titulada "Realidades Virtuales" creada por los arquitectos del despacho NL. En su momento recuerdo que la serie me pareció efectista, especialmente la siguiente imagen en la que una serie de torres se elevan del suelo como si fueran enormes árboles que crecen en la pradera -enormes mastadontes que viven en paz. Pero la imagen no me brinda sensación placentera alguna.

Quizá debido a que tengo muy en mente esa imagen del video de Pearl Jeam Do The Evolution en la que rascacielos brotan del suelo vertiginosamente, opresivamente, como también lo vi en Brazil de Terry Gillian, impidiendo, según recuerdo, el paso de esa especie de Ícaro que vuela entre ellas.


Cada vez que pasa un camión y vibra el edificio donde trabajo imagino que un enorme terremoto destruirá la ciudad entera. Un gesto natural que no podríamos juzgar moralmente, a pesar de toda su enorme y fría maquinaria, de lógica irrefutable.

Martes-Miércoles

Oh cielos, qué cansado estoy. No pude terminar Revolutionary Road porque me distraje releyendo el Ulysses (¡genial, magnífico!) y viendo Solaris de Andréi Tarkovski de nuevo (¡la recomiendo ampliamente!). Por lo demás ya estoy de nuevo acá, trabajando como loco en esta magnífica revista que es La Tempestad, la mejor revista de arte en México. ¿México? ¡El universo! Un enorme abrazo de puras mamadas a todos.

Tuesday, October 14, 2008

Lunes-Martes

Me permito un momento de vanidad para anotar que el lunes, ayer, me desperté temprano, terminé finalmente A la búsqueda del tiempo perdido (lo recomiendo ampliamente) fui a correr con Refu, me di un baño, corrí a la oficina -a punto de llegar tarde- trabajé hasta las dos en cosas de importancia máxima, salimos a caminar y platicamos de cosas interesantísimas, pero no me quedé para el café, como normalmente hago, pues aún tenía trabajo por adelantar, así que regresé a la oficina -en el camino compré La montaña mágica que le había prestado a Mauricio y no me ha regresado (tuve un curioso intercambio con el librero: "¿Es para ti?", "Es para mí", contesté; era la última copia que tenían y le expliqué que era un repuesto pues presté uno que tenía y no me lo habían regresado y el librero me contestó "Sí, eso no se hace, prestar libros", etcétera)- y total que regresé, trabajé hasta las ocho, y en el camino a la casa, en el Metrobús, reinicié el libro de Mann. La edición que compré trae un prólogo del autor que la otra edición que tenía no traía; se me hizo curioso, el prólogo, pues Mann asegura que es un libro sobre el tiempo (sí, claro) y sobre cosas importantes en la historia (lo cual es verdad, también) pero que uno no podía terminar La montaña mágica en seis días, o seis semanas, ni seis meses. Curioso pues lo terminé anoche. En fin, hoy empecé Revolutionary Road de Yeats y creo que lo terminaré al rato.

Saturday, October 11, 2008

Sábado por la noche

Fluidos corporales: lágrimas, de ver televisión, mocos, que sorbo, sin estar enfermo, y sudor. Nada más, nada más.

Friday, October 10, 2008

RAL

Modern Guilt

La Biblia dice: "Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis."
Beck canta: “Don’t know what I’ve done, but I feel afraid".

Wednesday, October 08, 2008

Hammelin

Cierto horror en What is the What de Dave Eggers:

--Don't fear me, she said. --I am just a woman! I am a mother trying to help you boys. Come to me, children! I am your mother! Come to me!
The unknown boys ran toward her. Achor Achor stayed with me. When they were twenty feet from her, the woman turned, lifted a gun from the grass, and with her eyes full of white, she shot the taller boy through the heart. I could see the bullet leaving his back. His body kneeled and then fell on its side, his head landing before his shoulder.
Before anyone could run, the woman shot again, this time hitting the arm of the other strong boy. The impact spun him around, and he fell. When he raised himself to run, a last bullet, which entered through his clavicle and exited through his sternum, sent the boy swiftly to heaven.
--Run!
It was Achor Achor, running past me. I had not moved. I was still mesmerized by the woman, who was aiming her gun at me.
--Run! he said again, this time grabbing my shirt from behind. We ran from her, diving into the grass and then crawling and hurtling away from the woman, who was still shouting at us. --Come back! she said. --I am your mother, come back, my children!

Oficina

El torcido placer de las incomodidades de la oficina, según Frank Wheeler:
It was his bright, dry, daily ordeal, his personal measure of tedium. It had taught him new ways of spacing out the hours of the day -almost time to go down for coffee; almost time to go out for lunch; almost time to go home- and he had come to rely on the desolate wastes of time that lay between these pleasures as an ivalid comes to rely on the certainty of recurring pain. It was a part of him.

En Revolutionary Road de Richard Yates.

Saturday, October 04, 2008

Convergencia

Pasaban The Bride of Frankenstein en la televisión cuando se disparó ese relámpago -esa sinápsis- en mi cabeza y recordé a Harrison Ford siendo entrevistado en Inside the Actors Studio. Ford contaba una anécdota del rodaje de Indiana Jones and The Temple of Doom: Spielberg estaba molesto porque los elefantes que estaban usando estaban amarrados. Los entrenadores de elefantes insistían en que no podían no amarrarlos y a la vez llevarlos en caravana. Y Spielberg contestó que eso no era posible, él recordaba haber visto una película de Tarzán, o The Jungle Book, no recuerdo, en la que los elefantes iban en caravana, sin ser amarrados, y carajo, era así como él quería llevarlos. James Lipman, quien entrevistaba a Ford entonces, no parecía entender y Ford, como niño emocionado, giddy as a school boy, le explicaba: "¡Había tomado la imagen de ver películas!", con ojos de que Spielberg era una enciclopedia de memoria cinematográfica andante. En fin, eso fue lo que recordé, en un instante, cuando en The Bride of Frankenstein vi una escena en la que reviven, precisamente, a la esposa de Frankenstein, en la que la cámara ve desde el fondo del laboratorio hacia el techo de la torre donde Frankenstein lleva a cabo sus experimentos. No encontré la escena de esa película en YouTube, pero imaginé que era un refrito de la escena del famoso "It's Alive!" de la primera parte de la serie. En Indiana Jones es el minuto 4.02, en Frankenstein el minuto 2.39.


Tempestad #62


Para cuando ustedes lean esto ya podrán encontrar la revista en donde normalmente la encuentran. En este número, según se lee en la sección "En este número" podrán encontrar, según las partes y por orden de importancia:
1. Literatura: En nuestro dossier "Imaginar el futuro" Sergio González Rodríguez analiza las formas de la utopía en la narrativa contemporánea. La sección de actualidad incluye una entrevista con Enrique Vila-Matas, además de reseñas de libros de Juan Gelman, Bernard Malamud, Fogwill y Lolita Bosch.
2. Música: Diego Fischerman aborda la estela de Kafka en la música contemporánea. Manuel Rocha Iturbide reflexiona sobre las relaciones entre música y utopía. Jeremy Glazier hacia la crónica del festival que celebró el centenario de Elliot Carter. Además, notas sobre el Brad Mehldau Trio, Panda Bear y Battles.
3. Arquitectura. ¿Cómo ha abordado la arquitectura el concepto de utopía? Alejandro Hernández Gálvez se detiene en algunas respuestas en el dossier que dedicamos a "Imaginar el futuro". En "Formas útiles" se aborda el talento formal de la firma danesa BIG. Los mejores edificios de los últimos 12 meses se enlistan en las páginas 72 y 73.
4. Artes Visuales: En una entrevista, el artista visual Miltos Manetas postula a Franz Kafka como el padre del arte conceptual. Gabriela A. Piñero nos habla de utopías recientes en las artes visuales. Reseñas sobre la última Manifiesta, exposiciones de Jeff Wall y Anish Kapoor y un compendio de ensayos de Benjamin Valdivia.
5. Artes Escénicas: El dossier sobre utopías del arte contemporáneo incluye un ensayo de Gustavo Emilio Rosales sobre las concepciones del futuro en la danza y el teatro actuales. Shaday Larios Ruiz explica los aportes de Kafka a la escena. Una mirada al Festival de Aviñón en "Actualidad del arte".
En palabras de Sergio Pitol, "¡¿Qué tal?!"

Friday, October 03, 2008

No.

¿A poco no estaría increíble que yo tuviera una columna en el periódico o en algún lugar donde sacaran textos regularmente y que tratara sobre las aparentes nimiedades que uno vive en la ciudad pero que en realidad son pequeñas piedras sintomáticas de algo, algo difícil de nombrar pero palpable, algo que se cuela entre los pequeños espacios que sobreviven entre la masa del transporte público al que me trepo de vez en cuando, entre las caras desangeladas y agotadas que veo a diario en la calle o en las opiniones sueltas al aire, a menudo realizadas sin pensarse dos veces, una columna donde yo hablaría sobre esto y lo otro pero de un modo renuente, dando pasos atrás en cada oración, o no atrás sino más a fondo, de modo que fuera sobretodo mi voz esforzándose por ser clara lo que distinguiera a la columna antes que el aquí y el ahora citadino, antes que estas historias bobas de ciudad que uno a diario registra para dejarlas ir sin más en la magma de la memoria? ¿A poco no?

Tuesday, September 30, 2008

Imaginación


"Is he wild? Tame? Terrible? Rough? Smooth?".

El proceso

Parte del proceso incluye entrar a la oficina donde se está coordinando el trámite que estás llevando a cabo y esperar a que la persona que se ocupa del trámite, quien es mujer y viste jeans y un suéter nada favorecedor, termine su llamada personal. Su llamada personal está siendo sostenida con alguien a quien llama Manita y que probablemente, por la confianza con la que intercambian opiniones, sea su hermana. Su hermana menor. Su Manita a quien le informa que ya le informó a la persona que Vende los Perfúmenes vendrá hasta el lunes pues le dijo que a ella, su Manita, no le depositan sino hasta la quincena, así que quien Vende los Perfúmenes podría venir de nuevo el lunes, como vendré yo, de nuevo, según me informan, para recoger las copias de los docuemntos que llevé para que revisaran y sellaran con el sello especial necesario para registrar el otro documento que llevé en la otra oficina donde debo registrarlo y me está diciendo algo, complejo y sin sentido, a lo que asiento, a lo que dijo Sí, ok, entiendo, aunque no entiendo, pero sólo quiero irme de ahí, correr demonios, llegar a un lugar limpio y bien iluminado donde me preguntaré por qué carajos me someto a estos pequeños infiernos.

Saturday, September 27, 2008

Permítanme entretenerlos

Hay un momento en que, como saben, la madre de familia retratada en Funny Games pregunta por qué no los matan y ya, por qué se andan con tanto rodeo. Y el psicópata, uno de los psicópatas, responde que uno no debería olvidar la importancia del entretenimiento. Y yo también me he colocado en esa situación de tener que contestar que tal producto cultural o tal cosa ante la cual me detuve más de un minuto para dejarme someter me resultaba "entretenida", puerta de salida para cualquier ironía. No, no ironía: escape para cualquier obligación a defender mi postura. No me parecía, quiero decir, gran cosa. No me resultaba, asumo, una gran obra de belleza o de reflejo de la condición humana. También para mí lo entretenido es un pase de salida, una carta comodín. Un concepto tan maleable como etéreo. El rap de Memo Ríos sobre la muerte de Pedro Infante me resulta gracioso, entretenido.
Pero, ¿detesto el entretenimiento? No me considero lo suficientemente serio como para que sea así. De hecho a menudo pido a gritos entretenerme, cosa que no pueden hacer algunas grandes obras de la literatura. A veces abro a Virginia Woolf y me da hueva. Veo que pasan el Padrino y deseo adelantarle a las partes que me gustan, pero es la televisión y no puedo. Prendo y apago la radio, embotado. Lo cual seguramente habla algo en concreto sobre mis gustos: que tengo varios y son inconstantes. Pero, ¿es terrible lo que dice esto? Lo que detesto es poder decir que, digamos, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal me parece "una película entretenida" y con ello significar a la vez que me pareció genial y a la vez que es una opinión que no defendería a muerte. En parte porque sé que eso de andar defendiendo opiniones es como andar defendiendo colores y en parte porque el significante "entretenimiento" ya da para cualquier lado. Todo esto a raíz de la defensa del entretenimiento de Chabon, en la introducción de su Maps and Legends. Donde se hace ver que lo entretenido se reduce, en suma, a lo placentero. De ahí que en realidad cualquier cosa pueda resultarnos tan entretenida como algo que finalmente ha estragado nuestro gusto. Ah, esa pequeñeces que nos gustaría que fueran infinitas.
Le recuerdo que escribí esto para hacer tiempo. Pero ya luego escribo más, no se apuren.

Thursday, September 25, 2008

Entretenimiento

En Awake de Tobias Wolff leo:

"They were just having fun, that was how he’d seen it, the two of them having some fun before going their separate ways, as people did, people their age with their whole lives still ahead of them. You didn’t want to get tied down now, when you didn’t know who you might still meet and what might open up, what chances and adventures".

En el recuerdo de Marco Cassini sobre David Foster Wallace, leo:

"At one point, he confessed with obvious embarrasment that he and his girlfriend had recently gotten cable TV, wich he had for a long time resisted getting, and he told me how every time he found something good to watch, he immediately feared that there might be something better to watch on the next channel, and therefore he would never stop zapping, and never really watch anything at all, which usually resulted in an argument with his girlfriend".

Kierkeegard tiene un nombre para esto.

Pero, ay, no una una solución.

Wednesday, September 24, 2008

Monday, September 22, 2008

Ciudad de México

Hoy bajé del Metrobús y me encaminé a casa. Pasé por una calle oscura en la que una mujer esperaba con su hija a que pasaran clientes potenciales como su servidor para los esquites que vendía. El olor a agua caliente y enlimonada, con un fuerte toque de elote flotante llegó a mi nariz a unos metros del puesto. Regresé envuelto en un recuerdo de kermés y puestos de cartón donde niños de secundaria juegan a casarse con niñas de secundaria. "¿Lo quiere con todo?", me preguntó. "¿Qué es todo?", contesté preguntando. "Mayonesa, chile, limón, queso...". Lo pedí sólo con chile y limón y recordé aquella vez que saliendo de la universidad, donde ya no estudiaba sino trabajaba como asistente de un profesor, me encontré a una amiga, o un poco más que eso, pero habiendo dejado de ser un poco más que eso, al poco tiempo de que dejara de serlo, entrándole sabroso a una mazorca con su chile, su limón y su crema -pedazos en los bráquets- y ahora me arde la panza pero entonces, hace rato, estaba muy rico y no sólo eso, también me hizo sentir seguro; me imaginé que si un pillo, un amigo de lo ajeno, me sorprendiera en una esquina y me amenazara con un "Guárdame este fierrito", yo tendría tiempo de arrojarle agua caliente y enchilada a los ojos y salir corriendo. Por las mañanas experimento la misma sensación cuando llevo café caliente.

Estar atento

Friday, September 19, 2008

Guillermo regresa películas

El personaje moderno del cual me ocupo ahora y al que llamaré Guillermo, pues es un nombre con el que me siento cómodo y familiarizado, puede ser visto saliendo de la oficina hacia la noche de la ciudad de México, encaminándose a su automóvil donde le aguardan el par de películas que debe regresar al Blockbuster y que dejó allí desde la mañana, cuando llegó a la oficina, con la intención de regresarlas aquella noche. Casi lo había olvidado, por supuesto, y cuando las ve, esperándolo en el compartimento sin compuerta diseñado para guardar distintas cosas -acaso cajas de DVD- en la puerta de su automóvil, no sólo recuerda que aún tiene ese pendiente sino que se sorprende también de su curiosa capacidad previsora; no es sólo el saberse capaz de adivinar que si las hubiera dejado en casa le hubiera costado mucho más trabajo tomar el auto, al salir de la oficina, encaminarse a casa y llevarlas lo que le sorprende, sino que esa previsión también llevaba oculta un pequeño placer: estando en el Blockbuster podrá, por qué no, rentar una nueva película. Esto, decide Guillermo ya que se encamina hacia el Blockbuster y se desliza en el tráfico y se somete a sesiones ligeramente idiotas de locutores en la radio, podría ser el cuento de nunca acabar: rentar, regresar, volver a rentar y piensa, aunque -debe decirse- momentáneamente, como este sistema todavía tiene la ilusión de libertad (uno puede dejar de rentar cuando quiera) a diferencia de otros sistemas de renta -sólo se le ocurre, en realidad, otro- como los ofrecidos en línea, como Netflix, quienes mandan, constantemente, películas, sin parar, siempre algo esperando en el reproductor de DVD. Ah, la invasión de nuestras pequeñas libertades.
Varios minutos y pensamientos más tarde, Guillermo se estaciona en el Blockbuster, se baja del automóvil, piensa en un posible secuestro -pues sabe, porque lo reconoció en la pantalla, que en ese mismo Blockbuster filmaron la escena del secuestro en Amores Perros- entra al establecimiento, deja las películas que iba a regresar y pasea en silencio y en solitario no por los anaqueles del centro del establecimiento -rara vez lo hace ya- y se dirige directamente a las secciones de estreno. Toma una película de Woody Allen que no había visto pues la quitaron muy rápido del cine y está a punto de gritarle a un par de idiotas -se descubre estresado- que gritan cuando hablan. Son gordas y hablan por teléfono, un solo teléfono, al mismo tiempo con alguien que está en altavoz. Y cuando gritan, cacareando entre ellas, una dice: "¡Todo el mundo me está escuchando, saludos a todo el Blockbuster!" Y Guillermo supone que, bueno, debería tomarse las cosas con más calma; ella con su autoconciencia y él con el estrés y sus recriminaciones excesivamente escrupulosas (de vez en cuando debería permitirse odiar a la gente sin verse en la necesidad de narrar algo para dejarlo pasar).