Monday, August 29, 2005

Drama cotidiano

Hubo un tiempo en el que todo era paz y la separación no existía. Un tiempo en el que mi trabajo era más sencillo pues mi computadora podía entrar a Internet sin necesidad de un cable. Eran tiempos mejores. Ahora debo correr desde mi oficina a la biblioteca de la universidad para que pueda mandarle correos y trabajos a la computadora de mi jefe. ¿Por qué? Porque la tecnología ha avanzado y cada vez necesita menos materia, ya no poseemos entradas de floppy disks a nuestras computadoras y los usb's se han estropeado. Antes de la carencia de unidad que nos proporcionaba Internet, esto no era un problema.
Soy un imbécil, me repito. Esto no es en realidad un problema. Es un particular que quieres subir a un universal, es una pequeña y estúpida anécdota que quieres engrandecer para que parezca que tu vida es mucho peor de lo que imaginas y experimentas. Pues, sospechas, imbécil, que tu vida debería poseer un mayor sinigificado y que te sientes ligeramente culpable porque no es así. Tus preocupaciones, en el gran esquema de las cosas, son nada. Y ahora, peor, quieres hacer parecer que esta revelación añade cierta desesperación a tu existencia. Pero la verdad es que la pasas muy bien. Te divierte inventarte problemas. Y te divierte aún más advertir que te imaginas pequeños dramas personales como si esto fuera una virtud.
Pues no es una virtud.
La verdad es que cada vez te cuesta más escribir en tu bitácora. Primero porque sabes que ahora te leen, algunas personas, y no te puedes obligar a escribir ciertas cosas que realmente te preocupan. Segundo, porque comienza a aburrirte. Jugueteas con la idea de escribir poesía en secreto, en un cuaderno que guardarás debajo de tu colchón. La única manera de avanzar, descubres, es hablando de ti mismo y de tus pequeños truquitos literarios. Piensas que piensas que piensas que hace un momento estuviste a punto de tirar la coca-cola sobre tu teclado (por torpe) y que en el fondo lamentas que no haya sido así. Hubieras tenido un pequeño drama que contar. Y luego contarías sobre tus pequeños dramas. Y entonces dejarías de hacer literatura y comenzarías a escribir algo de importancia. Pero no tiraste tu coca-cola (porque tienes reflejos de lince). Este es tu nuevo drama.
Esto debería constituir un vistazo a la naturaleza del horror.
Pero no constituye nada.
Quiero escribir sobre cómo se desgarran los cuerpos en el vacío. Jodida moral.

Friday, August 26, 2005

Las cosas que debe hacer Adriana Degetau

1. Regresarme mis libros.
2. Ver Harry Potter y darme la razón.
3. Comer pizza.
4. ¡Regresarme mis libros! ¡Umph!

Carver

Hoy al salir de casa vi una gran paloma negra en una esquina de la cochera. Uyuyuy.

Granitos en la cara

Asumió que me había encontrado en internet porque en Amazon.com vio que una persona había comprado el número trece de McSweeneys, editado por Chris Ware, la novela gráfica Jimmy Corrigan: the smartest kid on earth, también de Chris Ware y Blankets de Craig Thompson. Asumió esto porque le presté Jimmy Corrigan y porque vio Blankets y el McSweeneys número trece en mi librero. Y pensó que nadie más compraría esos libros y los tendría alineados en uno de los anaqueles más bajos de su librero. Y yo también lo hubiera creído, pues aunque no me parece improbable que alguien comprara estos libros, sí me sorprende que alguien los compre al mismo tiempo. A pesar de que yo los tengo amontonados en el mismo lugar, no los compré a la vez. El McSweeneys me llegó por correo y es una gran cosa, el Jimmy Corrigan lo pedí en el Comic Castle de Universidad y lo trajeron desde Monterrey y el Blankets lo compré el San Francisco. Me encantó escribir este post. Me dio la oportunidad de hablar sobre los lugares a los que he ido para comprar mis libros y los rincones de la tierra desde donde llegan a mis manos. Por otro lado, me molestó un poco tener que confesar que aún, a mis veintitres años, con granitos en la cara y la hormona alborotada, leo comics. Sin embargo, como el lectos már atento se dio cuenta, esta vergüenza se vio ligeramente mitigada al llamarlos "novela gráfica"; lo cual suena mucho más hip y cool. Adoro los eufemismos.
Curiosamente en el McSweeneys número 13, dedicado absolutamente al comic, viene el siguiente apartado en una de las cuartas de forro (en letra chiquita y que ahora traduzco para que lo puedan disfrutar, y temer):
Comprendo que si veo este libro y resulta que me gusta alguna de sus imágenes, anécdotas de comics, o historias ilustradas, podré ser considerado por aquellos que son más inteligentes y cultos que yo como un: iletrado, pueril, o, aún peor, virgen. A pesar de esto, puedo probar, bajo la pena de perjurio, que en alguna u otra ocasión, he tenido relaciones sexuales con al menos otra persona:
una vez:___
dos veces:___
más de dos veces:___
un millón de millones de veces:___
El nombre de él o ella:_______
¿Se le puede contactar fácilmente? Sí___ No___ Si es así, ¿cuál es su teléfono?_______
Otros comics que leo: Batman, Superman, Spiderman, Gen 13 (sí, es verdad), Tintin, Astérix, Calvin y Hobbes, Fox Trot y alguna vez Mafalda, The Far Side, Garfield... y Archie.

Sunday, August 21, 2005

Houellebecq

Lo encontré en un cajón. Antes llevaba este poema en la cartera, escrito rápidamente en una hoja bien doblada, y quería que significara algo. Ahora sé que simplemente me gusta. Apenas lo transcriba, lo haré bola y lo tiraré al cesto de basura.
En una sala porno, jubilados jadeantes
contemplaban escépticos
los brincos mal filmados de parejas lascivas;
sin ningún argumento.
He aquí, yo me decía, el rostro del amor,
el auténtico rostro
Seductores, algunos; esos siempre seducen;
los otros sobrenadan.
El destino no existe ni la fidelidad,
mera atracción de cuerpos.
Sin apego alguno, sin ninguna piedad;
juegan y se desgarran.
Seductores algunos, por ende, codiciados,
llegarán al orgasmo.
Hartos ya, tantos otros, no tienen ni siquiera
deseos que ocultar;
Sólo una soledad que acentúa el impúdico
goce de las mujeres
Tan sólo una certeza: "Eso no es para mí",
pequeño drama obscuro.
Morirán, es seguro, algunos desencantados,
sin ilusiones líricas;
practicarán a fonto el arte de despreciarse,
de modo bien mecánico.
A quienes nunca fueron amados me dirijo
A quienes no gustaron;
A los ausentes todos del sexo liberado,
Del placer ordinario;
No temáis nada, amigos, mínima es vuestra pérdida,
no existe, no, el amor
es sólo una vícticama cruel cuyas víctimas sois;
juego de especialistas.

Thursday, August 18, 2005

Recomendaciones para hoy.

Sé que en este espacio la tentación de dar opiniones y reseñar novedades y dar recomendaciones es muy fuerte. Incluso tengo amigos que han escrito en este tipo de espacios sólo con la intención de dar recomendaciones de la semana. Generalmente procuro evitar este tipo de impulsos, pero ahora no puedo más. Así que ahí les va una sana y alegre recomendación que habrán de seguir al pie de la letra si quieren ser mejores y más felices personas.

Les recomiendo ser profesores adjuntos en una preparatoria de puros hombres y tener que hacer muchas cosas por la mañana, con el tiempo justo, sin haber desayunado para que después, cuando lleguen a la oficina en la universidad, después del suplicio de la prepa, puedan tener mucha, mucha hambre. Entonces podrán disfrutar enormemente de una tasa de café aguado con unas canelitas de Marinela. Una gloria para el paladar del asalariado (también deben usar corbata y un saco, aunque haga mucho calor, aunque suden, aunque el tiro se les suba por la entrepierna). Les advierto, esto es un gusto adquirido.

Sunday, August 14, 2005

Sobre perder a un amigo

Nunca he perdido a un amigo así que no tengo nada que decir al respecto.

Wednesday, August 10, 2005

Lo que se espera

Esto es lo que va a pasar. Julián, el amigo, agarrará sus chivas y se largará a tierras más cálidas donde el peligro de los huracanes es mayor. Extrañamente, ahí será más feliz o tendrá mayores oportunidades para serlo. Y entonces se le extrañará y podremos afirmar esto sin temor a ser juzgados, sin temor a que él mismo opine que sea una declaración extrañamente torcida y peligrosamente homoerótica, pero no lo será pues estará basada en algo sólido como la amistad.
Y después pasará el tiempo.
Y después nos volveremos a ver.
Y platicaremos de cómo pasa el tiempo, de cómo parecía apenas ayer cuando esperábamos el nuevo disco de Pearl Jam, de cómo esperábamos que fuera el fin de semana para salir de la ciudad o para que saliera tal o cual película. Nada de esto ocurrirá hasta después de este sábado, pero apenas llegue comenzaremos a contar en reversa, esperando el nuevo libro de Houellebecq o el nuevo disco de Pearl Jam o a que finalmente se recopilen los archivos de Bolaño o a que salga la cuarta parte de Indiana Jones o a que llegue la fecha en que veamos a los Foo Fighters y así se nos irá pasando el tiempo y nos preguntaremos si habrá un momento en que dejaremos de esperar a que sucedan estas cosas. No llegará ese momento y será, probablemente, lo único que no esperaremos con ansia pues apenas lo veamos a la distancia advertiremos que habremos perdido esa base sólida que nos permita esperar tonterías con desesperación. Supongo que quiero decir algo con esto, algo que le escribiré a Julián por correo al día siguiente de que se haya ido, o tal vez no al día siguiente si no dos días después pues no querré demostrar ningún sentimiento o en particular. Tal vez debería esperar una semana. Dos, para no ser pesado. Tal vez un mes. Sí, un mes antes de escribirle y decirle que todo está bien por acá, que finalmente me he titulado, que he estado leyendo a Musil. Le preguntaré qué le pareció La literatura nazi en América, le preguntaré qué le pareció Lovecraft: against life, against the world, le preguntaré si leyó el último Replicante. Le aseguraré que habré rockeado. Que seré feliz. Que todo está bien.
Julián, por su parte, sudará.

Tuesday, August 09, 2005

Contagio

Más sobre higiene, tomado de Higiene Escolar, de 1929, por el Prof. L. Burgerstein:

Es preciso inculcar los hábitos de limpieza en la casa, en el vestido, en el cuerpo, especialmente en las manos, incluso las uñas de los dedos; prohibir el uso de objetos que utilizan otras personas, especialmente pañuelos, vasos, gorras, lápices, etc.; además, hay que evitar cualquier contacto de sus propias mucosas (labios, nariz, ojos) con los dedos, sobre todo si están sucios, que humedezcan distintos objetos con la saliva, que se tosa o estornude con la cara dirigida a otras personas, y cuidarse de alimentos crudos. Es de gran valor el abundante movimiento al aire libre, y el endurecimiento corporal.
Pues yo estoy enfermo. Hace unos días comí sushi, toqué mucosas con mis mugrosas manos y no he evitado besar manos. Así que todo se entiende bastante bien. Ahora sudo, visto mi bata morada, escribo y leo en el baño a Kafka.

Friday, August 05, 2005

La lectura, la escritura

Lecciones de Higiene literaria

a) La impresión ha de ser de un color negro intenso y de contornos muy precisos, y el papel no ha de ser brillante ni ha de permitir que las letras se transparenten en el lado opuesto. Durante la lectura, la distancia entre los ojos y el libro ha de ser tan considerable como lo permite la estatura del lector; se tiende a aproximar los ojos al objeto a leer (y escribir), adoptando una posición contraria a las reglas de la higiene, no sólo porque la actitud erguida exige un mayor trabajo muscular que las posiciones encorvadas, antihigiénicas, sino también por la siguiente razón: la imagen del objeto que se produce en el ojo, aumenta por la aproximación; como el ojo inexperto posee una gran capacidad para acomodarse con exactitud a los pequeños objetos cercanos, en la proximidad los objetos aparentan ser mayores que cuando se miran a distancia; esto, por supuesto, da origen a posiciones y actitudes viciosas.
Ha de procurarse no leer con una luz deficiente ni en una actitud viciosa, que no se dedique tiempo excesivo a la lectura, ni se empleen libros impresos con caracteres demasiado pequeños o apretados. Por lo que se refiere a las ventajas e inconvenientes higiénicos de las escrituras redondas y angulares, puede afirmarse que las ventajas están de parte de la primera y las desventajas de la última.
b) La escritura ha de ser objeto de reflexiones más minuciosas que la lectura. Se comenzará, desde luego, con el empleo del lápiz y papel, pasando lo más pronto posible al uso del papel y tinta. Por desgracia, a pesar de los diferentes ensayos practicados, aún no se ha logrado hallar un material que por todos los conceptos sustituya favorablemente estos medios. El papel para la escritura no debe ser áspero, ni brillante, ni ha de permitir que lo escriuto se transparente al lado opuesto; la atura del cuaderno no deberá ser mayor de 20 cm. y la longitud de la línea no ha de exceder de 11 cm; cuanto más alto y ancho sea el cuarderno, tanto más se facilitará que los escritores adopten actitudes viciosas. La altura de las letras minúsculas no ha de ser menor de 3 mm; pero si exceden de 5 mm., no guardan ya relación con las dimensiones de los dedos. También será preciso que se evite adoptar un tipo de escritura demasiado pequeño o demasiado fino.

Monday, August 01, 2005

El abismo

No sé cómo comenzar. Ahora tengo ganas de escribir "para variar". Y dejar estas frases introductorias y entrar directamente al abismo, que es el tema de esta actualización. Desde hace semanas quiero escribir sobre el abismo. A veces, acostado en mi cama, pienso: "Mañana escribiré sobre el vacío". Después, duermo. Más tarde, al despertar recuerdo lo que había pensado, o mejor dicho recuerdo que me había dicho algo precisamente antes de dormir, algo que era importante para mí, en un nivel. Así que paso algo del tiempo de la mañana pensando en qué era precisamente aquello sobre lo que quería escribir (en la regadera, mientras me visto frente al espejo de cuerpo completo que tengo en mi armario, al lavarme los dientes) y luego llega la idea, finalmente, después de años de viaje, después de siglos de haber deambulado en el desierto; pero de otra manera, cambiada, casi no reconocible, un poco coja y mal arreglada: "Más tarde escribiré sobre el abismo", me digo, aunque sé que era otra cosa, muy similar y cercana a la idea que tenía en el principio.
Y es el horror helado.
Siempre pienso un poco antes de comenzar a escribir. No pienso precisamente sobre lo que voy a escribir ni cómo lo haré, no a menudo, al menos, pero pienso lo suficiente como para llegar a ese lugar donde puedo escribir sin demasiadas trabas. Pienso en el pasado y en el presente y en cómo serán las cosas más tarde y pienso en las estrellas y la historia de la humanidad y del pensamiento y de la literatura y en las amebas y en el movimiento de cerrar y abrir lo ojos; también pienso en movimiento de mi pecho cuando estoy agitado, pienso en los fluidos y en los sonidos que hace mi estómago. Imagino que soy una máquina. Imagino que no importo, o lo reconozco. Después, las cosas vienen un poco fácil. Después no lo es tanto pues recuerdo lo que quería contar originalmente, mostrar las imágenes con las que quería presentar esto: el vacío y la falla de Kier que aparece en Garden State, película tan buena.
Y luego pienso en el abismo del que habla Bolaño.
Luego, en el vacío de los cuerpos.
Después, en cómo los llenamos.
Y no consigo escribir bien.
Hoy compré los cuentos completos de Kafka. Hoy vi, también, en los brazos de una persona el libro de Calasso, K. No fue hasta este momento que pensé en la relación. En la fila para pagar mi libro (carísimo), también estaban dos argentinas muy altas y delgadas que me hicieron pensar en la manera en que las nubes, a veces, crecen como montañas. Otro libro que compré fue Los invasores de marte, de Trino. Que la verdad, es bien cagado. Finalmente, pensé, con lo de las nubes, en que el sodio de la ciudad de México hace que la luz se disperse sobre la ciudad, igual que en algunas ciudades costeras. No sé cómo acabar esto.

M.hizo bien

Primero: gracias de nuevo, con todo el cariño que le corresponde. Y ahora:
Obviamente uno sabe que cuando dice "Este es el mejor regalo que me han dado" está exagerando y está utilizando una frase hecha y trillada y terrible, el tipo de frases que deberían guardarse en un cajón de madera, con un montón de ladrillos, y tirarse en las fosas marianas, nada menos; pero extrañamente, cuando las palabras terminan de rodar fuera de la lengua de uno, se da cuenta de que es verdad, pues no sólo es uno de los únicos libros de Bolaño que no ha leído, sino que es uno de los libros de Bolaño que nunca había visto. Y entonces, lo toma, lo palpa y se da cuenta de que es real. Y después lee la dedicatoria, una cosa tan precisa y atinada que le hace pensar a uno que, para escribir dedicatorias, en comparación, quiere decir, uno es bastantes inútil.
Y el regalo incrementa exponencialmente su valor cuando descubre el sello: University of Notredame Library, y después, la colocación:
PQ
8098.12
.Q38
L58
1996
Supone que de alguna manera esto está mal, pero no le importa. Es agradable, el sentimiento. La lista de libros que pospondrá para leerlo es:
1. The infinite Jest.
2. The facts of winter
3. The people of paper
4. Cien años de soledad (de verdad).
5. La boda de Hitler y Maria Antonieta en el infierno
6. Lovecraft: against life, against the world
7. Uniones.
8. Tres mujeres.
9. El hombre sin atributos.
10. Impresiones de África
11. La Rosa
12. Los hechizados
Ay, y tantos otros.

Monday, July 25, 2005

To fuck some trophy, boy, you won at the bar, tonight.

Creo que lo mejor que me ha pasado en los últimos días de las semanas pasadas fue un sueño en el que tenía el poder de mover las cosas con mi mente. Era un sueño lúcido, además, y tenía sus propias reglas. No podía mover cosas, por ejemplo, si no concentraba mis fuerzas telequinéticas con la suficiente enjundia. Y aún soñando, pensaba "Vaya, esto es como si fuera un jedi".
Un buen sueño, muy recomendable. Quería comentárselos antes de comenzar el cuerpo de esta actualización, misma que promete deslumbrarlos hasta cegarlos de sabiduría, arrebatarlos de las tinieblas de la ignorancia y mover su núcleo para que sean mejores personas de lo que son ahora.
Entonces: un buen subtítulo para este post, podría ser "Shooting star, you make me sad". Y deberían leerlo con la tonadita, la misma, idéntica, que utiliza Elliot Smith para cantarla. Lo mismo con el título. ¿Han escuchado esa canción? ¿Shooting star? Dios, deberían escucharla, es algo que necesitan en sus vidas. Sin esto serán la mitad de hombres, o la mitad de mujeres, o la mitad de lo que hayan elegido ser, de lo que podrían ser. Y eso no es algo que se presume, no, estar incompleto a sabiendas de que sólo basta escuchar una canción para no estarlo es imperdonable. Así que vayan y escuchen esa canción hasta que comiencen a tener problemas con su sistema motriz.
Me llegó a cansar el discurso del adolescente ascético que fui durante la secundaria y la preparatoria, pero ahora no comprendo por qué. A lo mejor porque es difícil no querer las cosas que uno quiere cuando tiene calentura. Yo nunca he ligado en un bar. Nunca. Soy un inepto, en ese sentido. Y mucho tiempo conseguí convencerme de que se necesitaba ser una mala persona para ligar en un bar. Lograrlo, llevarte a una chica a tu casa, o a una persona, necesitaba no una sintonía entre dos cuerpos, ni un espacio entre dos personas reducido; se necesitaba desear cosas malas con el espíritu, y en silencio. Se necesitaba saber que uno podría patear niños en la calle, si lo quisiera. Fumar. Beber absenta. Experimentar con drogas. Usar arete. Participar en orgías. Convencer a monjas de que se salieran del conveto, o de que utilizaran vibradores. No pagar impuestos. En suma, ser malo.
Me costó trabajo reconocer que sólo hacía falta un poco de autoestima. Mucho trabajo.
Pero ahora sigo estando convencido de que también se necesita vivir en el juego del macho alfa, de los trofeos y de las medallas, del sexo por deporte y de la extraña pulsión a vivir nuestra juventud con intensidad.
Es difícil escribir sobre esto, porque en el fondo hay algo que aún no me trago. Tal vez es el hecho de mi físico, de mi carisma y de mis posibilidades para relacionarme con las personas. No sé qué sea, pero aún así, cuando estoy en un bar y observo cómo se reducen los espacios en las personas y como actúan de manera tan histriónica para obtener algo que ambas personas quieren pero que no hacen explícito, cuando estoy ante una seducción que acontece, me siento enfermo; me dan ganas de acercarme a las personas y darles un par de cachetadas y de pedirles que actuaran como si estuvieran actuando con verdad. Pero nunca me atrevo. Este es mi rol, me digo, sentado, en el bar, sólo estoy aquí para observar. Y registrar. Y beber. Y pensar que pienso que estoy pensando en cómo mover el cenicero de la barra con mi mente.

Thursday, July 21, 2005

Oficina

Hoy vestí para el trabajo un pantalón café que es muy agradable al tacto y tiene unas bolsas traseras muy amplias. También llevé un suéter negro de un material que siempre me pone a dudar sobre la ortografía en general, a saber, cashimire; era una apariencia muy seria, este color negro, así que debajo llevé mi playera azul que tiene un estampado y que reza así: El festejado, mismo que mandé estampar ex profeso, para una fiesta de cumpleaños que me celebraba a mí, sobre todas las cosas.
Tambié usé unos tenis verdes, Puma, sobre los que alguna vez tuve la siguiente conversación con mi jefe:
-¿Para qué son tus tenis?
-¿Qué quieres decir?
-Pues sí, ¿para qué?
-...
-¿Tienen alguna función en particular?
-Camino con ellos.
-No, pero son para correr o algo así.
-Ah, este, no lo sé. Supongo que son para uso casual.
-...
Más tarde descubrí que, según el dibujo de la suela y lo que me dijo un amigo y mi experiencia persona, son muy eficientes para manejar mi auto, que es de velocidades.
Las cosas que hice hoy en el trabajo:
1.Bebí algunos líquidos (un vaso de agua y dos tasas de café).
2.Llegué diez minutos tarde.
3.Revisé mi correo, actualicé mi blog y visite www.mcsweeneys.net así como www.elpolemista.com
4.Escribí un texto sobre la depresión laboral, para mi jefe.
5.Busqué un libro en la biblioteca.
6.Lo encontré.
7.Tiré una caja de cartón a la basura.
8.Hice reír a mi jefe colocándome la caja de cartón sobre la cabeza, antes de tirarla.
9.Momentáneamente, jugué solitario.
10.Mandé un libro por mensajería.
11. Acomodé algunos libros.
12.Llené un formato que debía ser formado.
13.Encontré unos archivos que debían ser encontrados.
14.Revisé un texto.
15.Pensé en que algunas obras de arte no sobrevivirán a sus artistas.
16.Tecleé varias, muchas cosas.

Las Putas

No hace sol ni es de día, llueve y es de noche. La dejas en su casa después de cenar y tomas Nuevo León y rumbo a Insurgentes y haces contacto visual con tres prostitutas paradas en la esquina y piensas en ti mismo, Guillermo, pues esto es algo que haces a veces, pensar en ti mismo, y ves la hora que marca el reloj de tu automóvil, pues tú no traes reloj, y aceleras rumbo a tu casa y ves las pastrullas y sus luces azules y rojas y los alcoholímetros y piensas que tu hermana ya está de vuelta en México y que en realidad nada ha cambiado, comenzando por ti, y aceleras más y después piensas que el sábado pasado chocaste por estos rumbos, precisamente a esta altura de Insurgentes, pasando el parque hundido donde también hay personas que venden su cuerpo, personas a las que no querrías conocer pues son mucho más extrañas que tú, personas que se asemejan al demiurgo que aparece al final de La otra parte de Kubin, un demiurgo hermafrodita, o personas que sin haber leído El banquete les gustaría ser, o son, mejor dicho, como algunas de las ensoñaciones de ese cadáver que ya no existe, Platón. Así que sigues y vas a tu casa y todo mujndo está dormido y ves la televisión y casi por azares del destino resulta que también en la televisión pasan un programa conducido por trannies y es terrible y casi asqueroso, pero en realidad te da risa porque a altas horas de la noche estas son las cosas que te dan risa. Apagas la televisión y no abres ningún libro antes de dormir.
Al día siguiente, te levantas tarde para el trabajo y entras y sales de la regadera, abres y cierras el lugar donde guardas la mayoría de tus artículos de higiene personal (excepto el cortauñas, que guardas en un cajón), de donde sacas y metes un desodorante. Un desodorante nuevo que arde porque tiene mucho alcohol. Y ahora trabajas. Y escribes esto, en la universidad, y piensas en qué título es más apropiado para el presente post: Si "Las putas", o si sería mejor poner "El desodorante nuevo". No te decides.

Sunday, July 17, 2005

El choque y el susto

Existe un tipo de personas que no piensan muy bien lo que van a hacer, personas que tienen amigos, de los cuales algunos se llaman Julián, otros se llaman Fernando, y conocen y extrañan a personas que ahora están en el extranjero, y de vez en cuando escriben frases capciosas que hacen dudar a las personas.
Este tipo de personas, decía, además de no pensar bien las cosas, toman decisiones de las que tal vez se arrepentirán más tarde. Aunque en el momento en que las llevan a cabo, estas malas y retorcidas ideas, les divierten muchísimo. Como cuando Hernán, otro amigo de una de estas personas, habla por teléfono para avisar que verá a una de estas personas en su casa pues le lleva el libro que le ha pedido. Así que la persona lo espera abajo, pues esta persona tiene una perra labrador que insiste en entrar a la casa o intentar salir, dependiendo, cada vez que alguien toca el timbre, así que la persona sale de casa anticipando la llegada de Hernán, que es inminente, para que Hernán no toque el timbre y la perra labrador no salga de casa corriendo, cuando se abra la puerta. Así que la persona está ahí afuera, un momento nada más, esperando ver los faros del auto de Hernán, que se aproximan. Y entonces se le ocurre. Le parece una excelente idea, esto de agacharse y correr hasta que se arrincona detrás de la cajuela de un auto y ve pasar el auto de Hernán y observa cómo se estaciona frente a su casa y corre como ninja, rápido y en silencio, hasta que se encarama detrás del auto de Hernán y cuando éste sale le grita y lo asusta y Hernán grita también y pone cara de que 1) algo no está bien, 2) se está cagando los pantalones, 3) está estornudando, 4) está ante algo que nunca había visto, 5) lo quiere matar, simultáneamente.
Hernán ya no le quiere prestar el libro a esta persona, y duda en invitarlo al Bull, y tiene razón. Y todo es muy gracioso. Pero en el fondo, la persona se siente mal, porque lo está disfrutando demasiado.
En fin. Otra cosa: hoy choqué con la patrulla de un policía. No pasó nada.

Friday, July 15, 2005

Rushmore y la bondad de las personas

Estimado Hijo de Puta Que Se Robó Mi Única Copia del DVD de Rushmore:

Hace poco conseguí el DVD de Life Aquatic, de Wes Anderson, esteralizada por Bill Murray. La he visto un par de veces desde que la compré. Trae varias cosas en el detrás de cámaras. Hay una cosa en particular, muy curiosa, que es un documental elaborado por uno de los pasantes de Anderson (y que también actúa en la película, como un pasante).
Ahora la película está aquí, en mi librero, entre el DVD de The Royal Tenembaums, también de Anderson (¡como ya sabrás!) y de la trilogía de Indiana Jones.
¿Lo ves imbécil?, por tu culpa, no está entre The Royal Tenembaums y Rushmore. Ese es su lugar natural. ¡Regrésamela o sufrirás mi furia!
Cambiando de tema, estoy pensando en comprar Bottlerocket. A ver si la venden en Videodromo.
Saludos cariñosos,
Guillermo.

Wednesday, July 06, 2005

Pies griegos

Esto será rápido. Existen varios tipos de pies. Los egipcios (que son como los que yo tengo, similares a los de Pedro Picapiedra, con los dedos bajando en estatura), los griegos (que tienen el dedo de enmedio más largo que el resto, un poco como E.T.) y otro tipo que no recuerdo ahora pero que deben ser poco interesantes.
Esto será rápido porque quiero ir a casa, a comer. Y porque no hay mucho que decir al respecto, excepto afirmar que a mí me gustan los pies griegos. En las mujeres, sobretodo. O mejor dicho, exclusivamente. Y es raro, porque en general los pies me causan un poco de repulsión. No comprendo, por ejemplo, la fijación que tiene Tarantino con los pies (como en From Dusk till Dawn, donde permite que Salma Hayek le meta sus pezuñas en el hocico, o como en Kill Bill Vol. 1, una de las películas con mayores tomas a los pies --nótese que Uma Thurman tiene pies griegos). Hay un libro de Jordi Soler que se llama La mujer de los pies feos. No lo he leído. Sólo quería decirlo.
Creí que esto sería más interesante. Hay veces que sólo escribo por escribir.

Tuesday, July 05, 2005

Visiten, a menudo

Estos lugares:
(Gran, gran cosa, hecha por personas que no saben muy bien lo que están haciendo; supuestamente, fungiré como editor de la versión electrónica, busquen y preguntan por la versión impresa).
Donde a veces, hay buenas cosas.
Que siempre es bueno.
También vayan a París. En esta época del año es muy bonito.

Sunday, July 03, 2005

Literatura

Cuando Ulises escuchó la historia de la Odisea, contada por un viejo y ciego poeta, se soltó a llorar al advertir que su cuerpo se desmoronaba y permancía en la historia, al descubrir que el duro deseo de durar no sería suficiente para evitar que su imagen le sobreviviera.

¿Qué es la historia? La Reina Católica.
¿Qué es la literatura? La ropa de la Reina Católica, la ropa que le confecciona un sastre real, el olor que desprende la Reina Católica, quien no se bañaba, como sabemos, a menudo, y que el sastre real percibía cada vez que bajaba la cabeza para tomarle las medidas de la cintura.

Aunque no podía decir qué era, sabía que algo estaba mal, y debía estarlo pues mi madre lloraba desconsolada o con arrebato y furia y mis hermanas veían por la ventana la casa donde, repetía mi madre, "Ella vivía".
No fue sino hasta tiempo después que comprendí lo que sucedía, los gritos que venían del cuarto de mis padres y lo que significaba la palabra divorcio, que en aquél momento sólo me hizo llorar, como si fuera un botón que alguien activara o, mejor, un machete, porque mis hermanas lloraban también. Todo mundo lloraba. Yo, simplemente, lo hacía momentos más tarde.
"Mírenla bien", dijo, "ahí es donde vive". Fue después de la escuela, nos llevó en el auto y guardó silencio en todo el trayecto. Era un fraccionamiento. Los niños jugaban en sus bicicletas. Las casas eran pequeñas y de un color amable. El cielo estaba nublado y no comprendí, cuando entendí qué hacíamos ahí, porqué mi madre haría algo así. ¿Por qué nos llevó a ese lugar? ¿Sabría que esa imagen se quedaría en nuestra cabeza?
No hablamos de eso.
"...meneando las nalgas..."
"Escucha lo que estás diciendo", le dijo mi padre.
Escúchalo tú!", le contestó mi madre.
Estábamos comiendo.
Y ahora aquello no existe. La gente sabe. Lo ha sabido. Pero ya no hablamos al respecto. Y hoy, que los vi juntos, a mi padre y a mi madre, intercambiando besos y miradas, descubrí algo. Algo fuera de lugar. Y era mi jodida memoria. No siempre pienso en esto. Ni siquiera cuando abrazo a mi madre con verdadero cariño, o a mi padre con confianza real. Es sólo algo que, por las noches, me asalta.
Conozco personas que tienen miedo de que algún día escriba cosas. Las comprendo.