Vía esto.
Tuesday, August 24, 2010
Sunday, August 22, 2010
24.Oct.2009
Buscaba algo en mi diario personal y me encontré con esta "entrada", donde transcribí de Todo lo que quería decir de Gustave Flaubert, de Maupassant:
"...amó las letras de una manera tan absoluta que en su alma rebosante de este amor no cabía ninguna otra ambición.
Jamás tuvo otras preocupaciones ni otros deseos: era casi imposible que hablara de otra cosa. Su mente, obsesionada por preocupaciones literarias, volvía una y otra vez a la literatura, y declaraba inútil todo aquello que suele interesar al resto de la gente".
No sé qué estaba pensando pero ese día anoté, antes de transcribir eso en mi cuaderno, "Un amor así".
No sé qué estaba pensando pero ese día anoté, antes de transcribir eso en mi cuaderno, "Un amor así".
Tuesday, August 17, 2010
Dragones
De Un asesinato que todos cometemos de Heimito von Doderer:
Conocía al dedillo esa parte de la historia del reino animal: por ejemplo, que los batracios constituían una rama anterior a la de los reptiles, habiéndose hallado numerosos fósiles, y que en la actualidad aún existía un tipo de salamandra muy grande en Japón, de más de un metro de largo. Günther habló, además, de los auténticos dragones de épocas anteriores, de los dragones serpiente, de los dragones voladores de hasta nueve metros de envergadura, de las gigantescas especies sin alas, parecidas a montañas andantes: y a continuación describió con tanta viveza como precisión el paisaje de aquel período y señaló que la faz de la Tierra bajo el cielo tórrido y azul de esos siglos debía de tener unos rasgos infinitamente vacíos y abiertos, con grupos ambulantes de fascinants y mudos animales, con unas montañas chatas, unas planicies recién abandonadas por el agua, las formas rígidas de los bosques de equisetáceas rodeados de pantanos rebosantes de vida.
Conocía al dedillo esa parte de la historia del reino animal: por ejemplo, que los batracios constituían una rama anterior a la de los reptiles, habiéndose hallado numerosos fósiles, y que en la actualidad aún existía un tipo de salamandra muy grande en Japón, de más de un metro de largo. Günther habló, además, de los auténticos dragones de épocas anteriores, de los dragones serpiente, de los dragones voladores de hasta nueve metros de envergadura, de las gigantescas especies sin alas, parecidas a montañas andantes: y a continuación describió con tanta viveza como precisión el paisaje de aquel período y señaló que la faz de la Tierra bajo el cielo tórrido y azul de esos siglos debía de tener unos rasgos infinitamente vacíos y abiertos, con grupos ambulantes de fascinants y mudos animales, con unas montañas chatas, unas planicies recién abandonadas por el agua, las formas rígidas de los bosques de equisetáceas rodeados de pantanos rebosantes de vida.
Friday, August 13, 2010
El pulpo
Me acaban de pasar esto, a propósito de El pulpo (1973), de Roger Caillois:
"Caillois se entusiasma con la posibilidad de captar una mitología “en su estado incipiente”, fenómeno que rara vez ocurre. Después, dice, el triunfo del racionalismo, la ciencia y la técnica obligan a la mitología a nuevos medios de expresión (el psicoanálisis viene a subrayar el carácter “polifálico” del pulpo).
Pero como a Caillois le importa destacar la continuidad entre la materia y la imaginación, dice que la conversión del pulpo en monstruo, en Mal, en vehículo de la destrucción y la catástrofe, es un corolario de su morfología corporal: ni fauces, ni dientes ni garras, lo que asusta del pulpo es su succión, sus ojos patéticos, sus tentáculos y sus ventosas, la blandura de su abrazo lúbrico y, finalmente, su capacidad mimética".
Extrañamente, me lo pasaron no por las entradas anteriores sino porque a la hora de la comida Nicolás nos contaba de un sueño que había tenido de adolescente en el cual aparecía Camus. No, ni siquiera por eso. Estábamos hablando del Pulpo Ojete y de Paul, el otro pulpo. Es muy extraño, todo esto.
"Caillois se entusiasma con la posibilidad de captar una mitología “en su estado incipiente”, fenómeno que rara vez ocurre. Después, dice, el triunfo del racionalismo, la ciencia y la técnica obligan a la mitología a nuevos medios de expresión (el psicoanálisis viene a subrayar el carácter “polifálico” del pulpo).
Pero como a Caillois le importa destacar la continuidad entre la materia y la imaginación, dice que la conversión del pulpo en monstruo, en Mal, en vehículo de la destrucción y la catástrofe, es un corolario de su morfología corporal: ni fauces, ni dientes ni garras, lo que asusta del pulpo es su succión, sus ojos patéticos, sus tentáculos y sus ventosas, la blandura de su abrazo lúbrico y, finalmente, su capacidad mimética".
Extrañamente, me lo pasaron no por las entradas anteriores sino porque a la hora de la comida Nicolás nos contaba de un sueño que había tenido de adolescente en el cual aparecía Camus. No, ni siquiera por eso. Estábamos hablando del Pulpo Ojete y de Paul, el otro pulpo. Es muy extraño, todo esto.
"Words come to me in dreams"

Por razones que no vienen a cuento, ayer estaba releyendo la entrevista con Ed Ruscha que apareció en la The Believer de marzo de 2006. Al contestar si tomaba o no textos o frases de la televisión, Ruscha contestó:
Not su much television. Radio, particularly the car radio, and isolated sightings of some hot word I'd see in a book or a magazine. I was never that affected by television. I didn't even have a TV as a kid. I didn't get one until I was seventeen. Our family just didn't have it, so the TV Age skipped med. I rarely think about it as a vehicle, whereas other forms of mass communication, I do -radio, movies, even dreams. Words come to me in dreams. If I do remember sentences, I have to write them down instantly or they're forgotten five seconds after I'm out of bed. I'm going to forget them unless I absolutely sit down and write them. There is some wicked truth behind dreams. They are so out of your control. They're involuntary. There's got to be some protein to them, something important happening in dreams -especially the words that come out of them. It's a diabolical time.
Not su much television. Radio, particularly the car radio, and isolated sightings of some hot word I'd see in a book or a magazine. I was never that affected by television. I didn't even have a TV as a kid. I didn't get one until I was seventeen. Our family just didn't have it, so the TV Age skipped med. I rarely think about it as a vehicle, whereas other forms of mass communication, I do -radio, movies, even dreams. Words come to me in dreams. If I do remember sentences, I have to write them down instantly or they're forgotten five seconds after I'm out of bed. I'm going to forget them unless I absolutely sit down and write them. There is some wicked truth behind dreams. They are so out of your control. They're involuntary. There's got to be some protein to them, something important happening in dreams -especially the words that come out of them. It's a diabolical time.
Wednesday, August 11, 2010
Valvas.
De algo me estaba acordando.
En la regadera, hoy por la mañana, cuando me pasé una mano por la cara noté que ya empezaba a descarapelarme. Eso me recordó el fin de semana que acabo de pasar en Mérida, los cuarenta minutos que pasé en el agua, en una playa de Sisal, a donde se llega por un camino flanqueado por manglares, pero no era eso lo que quería recordar ahora.
Cada vez se me dificulta más escribir sobre mí mismo.
Vida fragmentaria.
De esto mismo escribía anoche, en mi diario. Es bien sabido, el género autobiográfico más atómico de todos es el que desempeña el dietista.
El otro día estaba buscando el pasaje de Los demonios donde se habla sobre las noticias de calamares gigantes* que vivían en las alcantarillas de Sao Paulo -era una conversación entre la Dobril, el Dr. Williams y, creo, Stangeler- pero no pude dar con él. Esto lo buscaba porque la vez anterior que había ido a Mérida, algo había dicho L., la novia de J., sobre tentáculos que salían del agua, como anoté acá, y me lo recordó.
Pero encontré algo más en Los demonios (un demonio, sugiere la novela, es una idea que lo obsesiona a uno, una segunda realidad) y que está relacionado con los calamares y los tentáculos y lo subterráneo. Está en nocturnario de uno de los personajes, la señora Kaps. (Incidentalmente: Musil llevaba un nocturnario pero sólo lo llamaba así porque escribía de noche, no porque registrara sus sueños; sólo he conocido una persona que escriba sobre sus sueños disciplinadamente, pero no conviene hablar de eso aquí). Del diario nocturno de la Kaps:
Me había quedado aquí. Pero en ese instante oí algo que pataleaba y se revolvía en lo hondo, entre el fango. Fui a ver qué era. Una vez en los subterráneos, no me pareció que el peligro fuera tan grave como había pensado en casa, cuando tenía al muchacho conmigo. No percibía ninguna amenaza ni en los corredores más secos ni en los más húmedos. Por otra parte, había olvidado traerme el cuchillo de cocina grande. Estaba allí sin nada en la mano. Habría estado perdida. Y sin embargo, entré en las cavernas húmedas (así es como se llamaban en mis sueños). Me quedé de pie, justo al lado del agua. Se oía un rumor, un murmullo. "Se acabó", pensé. Si los tentáculos hubieran salido, me habría muerto de asco.
*J. me pasó, unos días antes de ir a Mérida, una noticia sobre unos yucatecos que habían matado a un tapir. Lo habían confundido con un extraterrestre, aseguraron. También proliferaban noticias sobre tiburones en playa Progreso. Por mi parte encontré, también en playa Progreso, testimonios de locales que aseguraban haber encontrado rastros de ritos satánicos.
Cada vez se me dificulta más escribir sobre mí mismo.
Vida fragmentaria.
De esto mismo escribía anoche, en mi diario. Es bien sabido, el género autobiográfico más atómico de todos es el que desempeña el dietista.
El otro día estaba buscando el pasaje de Los demonios donde se habla sobre las noticias de calamares gigantes* que vivían en las alcantarillas de Sao Paulo -era una conversación entre la Dobril, el Dr. Williams y, creo, Stangeler- pero no pude dar con él. Esto lo buscaba porque la vez anterior que había ido a Mérida, algo había dicho L., la novia de J., sobre tentáculos que salían del agua, como anoté acá, y me lo recordó.
Pero encontré algo más en Los demonios (un demonio, sugiere la novela, es una idea que lo obsesiona a uno, una segunda realidad) y que está relacionado con los calamares y los tentáculos y lo subterráneo. Está en nocturnario de uno de los personajes, la señora Kaps. (Incidentalmente: Musil llevaba un nocturnario pero sólo lo llamaba así porque escribía de noche, no porque registrara sus sueños; sólo he conocido una persona que escriba sobre sus sueños disciplinadamente, pero no conviene hablar de eso aquí). Del diario nocturno de la Kaps:
Me había quedado aquí. Pero en ese instante oí algo que pataleaba y se revolvía en lo hondo, entre el fango. Fui a ver qué era. Una vez en los subterráneos, no me pareció que el peligro fuera tan grave como había pensado en casa, cuando tenía al muchacho conmigo. No percibía ninguna amenaza ni en los corredores más secos ni en los más húmedos. Por otra parte, había olvidado traerme el cuchillo de cocina grande. Estaba allí sin nada en la mano. Habría estado perdida. Y sin embargo, entré en las cavernas húmedas (así es como se llamaban en mis sueños). Me quedé de pie, justo al lado del agua. Se oía un rumor, un murmullo. "Se acabó", pensé. Si los tentáculos hubieran salido, me habría muerto de asco.
*J. me pasó, unos días antes de ir a Mérida, una noticia sobre unos yucatecos que habían matado a un tapir. Lo habían confundido con un extraterrestre, aseguraron. También proliferaban noticias sobre tiburones en playa Progreso. Por mi parte encontré, también en playa Progreso, testimonios de locales que aseguraban haber encontrado rastros de ritos satánicos.
Tuesday, August 10, 2010
Martes
Guillermo Íñigo dice: (10:06:23 a.m.)
Leo en La Jornada que "Rosa María Robles muestra La piedad en el Museo de las Artes de la UdeG".
"Utiliza una 'cobija auténtica' de una persona victimada por la delincuencia organizada en esa entidad.
Guillermo Íñigo dice: (10:06:32 a.m.)
"Sus obras provocan 'sentimiento de angustia y de soledad', dice Élmer Mendoza".
Óscar. dice: (10:07:20 a.m.)
:(
Óscar. dice: (10:07:27 a.m.)
Qué asco.
Guillermo Íñigo dice: (10:07:37 a.m.)
¿Minerva Cuevas se cambió el nombre a Rosa María?
Óscar. dice: (10:07:48 a.m.)
Maaargoooolleeessss.
Guillermo Íñigo dice: (10:07:53 a.m.)
¿Tú duermes en cobijas auténticas?
Óscar. dice: (10:08:02 a.m.)
Sí.
Guillermo Íñigo dice: (10:08:08 a.m.)
¿Te gusta cuando me hago el culto?
Óscar. dice: (10:08:15 a.m.)
Pues me da risa.
Guillermo Íñigo dice: (10:08:16 a.m.)
El súper interesante.
Óscar. dice: (10:08:17 a.m.)
Porque...
Guillermo Íñigo dice: (10:08:21 a.m.)
Ya.
Óscar. dice: (10:08:27 a.m.)
O sea, sí sabes de cosas y de otras no, y la cagas.
Leo en La Jornada que "Rosa María Robles muestra La piedad en el Museo de las Artes de la UdeG".
"Utiliza una 'cobija auténtica' de una persona victimada por la delincuencia organizada en esa entidad.
Guillermo Íñigo dice: (10:06:32 a.m.)
"Sus obras provocan 'sentimiento de angustia y de soledad', dice Élmer Mendoza".
Óscar. dice: (10:07:20 a.m.)
:(
Óscar. dice: (10:07:27 a.m.)
Qué asco.
Guillermo Íñigo dice: (10:07:37 a.m.)
¿Minerva Cuevas se cambió el nombre a Rosa María?
Óscar. dice: (10:07:48 a.m.)
Maaargoooolleeessss.
Guillermo Íñigo dice: (10:07:53 a.m.)
¿Tú duermes en cobijas auténticas?
Óscar. dice: (10:08:02 a.m.)
Sí.
Guillermo Íñigo dice: (10:08:08 a.m.)
¿Te gusta cuando me hago el culto?
Óscar. dice: (10:08:15 a.m.)
Pues me da risa.
Guillermo Íñigo dice: (10:08:16 a.m.)
El súper interesante.
Óscar. dice: (10:08:17 a.m.)
Porque...
Guillermo Íñigo dice: (10:08:21 a.m.)
Ya.
Óscar. dice: (10:08:27 a.m.)
O sea, sí sabes de cosas y de otras no, y la cagas.
Friday, August 06, 2010
El arte de ser
"¿Pero qué hacemos si lo que queremos es que el mundo nos observe? Mira, mamá, estoy respirando. Mírame hacer mis primeros pinitos, usar la bacinica, arañar a mi hermanita; jugar a la botella. ¡Diablos, es la primera vez que cometo adulterio! ¡Qué gran tipo! Eso de seguro amerita una marca conmemorativa en la supercarretera de mi propia vida. Así que ahora escribo mi emocionante historia. Existe, sin embargo, un problema".
El resto, acá. De William Gass.
El resto, acá. De William Gass.
Tuesday, August 03, 2010
La Tempestad 73, la intemperie del amor*

Miren. Pasan muchas cosas en este número. Una de ellas, no la más importante, es que se publica mi cuento "Retrato de un hombre cansado", que finaliza con una línea que le robé a un escritor que me gusta. Les pido perdón por eso. Otras cosas que pasan son: Eduardo Abaroa escribe una columna de artes visuales titulada "Teoría del superfundamento". David Miklos publica, en el dossier Repetir, reanudar, crear, un texto titulado "Tres glosas y un colofón" a propósito de la relectura de Elizabeth Cook de la Ilíada. En ese mismo dossier Patricio Fontana escribe sobre Las cinco obstrucciones de Lars von Trier, realizadas a partir de El humano perfecto de Leth. Vesta Mónica Herrerías, por su parte, escribe "Reinventar los iconos", sobre las fotografías de Zbigniew Libera. Shaday Larios Ruiz escribe sobre una reescritura de Dido yEneas a cargo de Sasha Waltz. Gustavo Prado también discurre sobre reinterpretaciones, desde el lado del diseño, abordando la influencia decisiva que fue Dieter Rams en Jonathan Ive. Finalmente, David Buchanan le da un vistazo a la reinterpretación que los Flaming Lips (y otros) hicieron del Dark Side of the Moon. Estas cosas no están en la revista en este orden.
Hay más.
Otro dossier, el de portada: La intemperie del amor. Ahí pueden encontrar "Las perversiones del amor", una lectura de la obra de Jelinek realizada por Asunción Sainz Lerchundi. Les copio un fragmento donde Sainz Lerchundi señala el "implacable análisis" de Jelinek, quien "reduce las relaciones familiares a una serie de comportamientos fatales: la mujer labora hasta encontrar un hombre que la retire del trabajo. Ésta, a cambio, le proporciona cierto desahogo sexual y un par de hijos, se deja maltratar sumisamente al tiempo que se ocupa de la limpieza y el alimento familiar.". También: "Hombres y mujeres sueñan con relaciones amorosas y sexuales totalmente fuera de su alcance". Etcétera: Abel Cervantes escribe sobre la obra de Christoffer Boe en "El instante que se desvanece" ("Los personajes de Boe son marionetas que el autor manipula a placer arrebatándoles recuerdos, alterando sus sentimientos..."); Diego Fischerman escribe sobre Keith Jarrett en "Tormenta e impulso"; Daniel Montero sobre Nan Goldin en "La negación de Narciso"; Robert Stejin sobre MaisonDahlBonnema en "La excepción del amor", ópera de la que se desprenden estas líneas:
"Cerré la puerta con el viento/ y me deslicé por las escaleras / en mi senda viscosa / en mi bola de nieve / rebotando en la pared / con mis vientos / delicadamente, rebotando delicadamente / llorando delicadamente, cantando delicadamente / una canción de espermabebé / una canción para mi espermabebé / llena de viento / nunca antes escuchada / mi niñobaba virgen / lleno de nieve / nieve de bebé rosa / sobre su féretro / amarillo de baba".
Mencioné la columna de Abaroa, también hay otras, en la sección de agenda: "El dolor de Carmen Balcells" de David Miklos; "La publicidad y el acto de ver" de Larissa Ferrer; Miguel Galperin escribe sobre "Música, disonancia y terror"; Samael Barrios sobre los "desarrollos inteligentes" de suburbios... Chale, es que todavía hay mucho material que no alcanzo a cubrir aquí. En la sección de actualidad, por ejemplo, hay una entrevista con Annette Messager, reseñas de obras de Abraham Cruzvillegas, de Messager, de Efecto Drácula y Pierre Soulages, de Enrique Vila-Matas, Eduardo Milán, Hugo Gola y Horacio Castellanos Moya; también de Jacques Audiard, de Sebastián Silva, Diego Luna y Steve McQueen. Y de Xiu Xiu, y de Salvatore Sciarrino, y de LCD Soundsystem y de Vijay Yver Trio. Y de: Grace Allen Barkey, Juan Ríos, Raúl Parrao y Barutta + Lamas. También hay textos sobre el Salón internacional del mueble de Milán, sobre Theurel & Thomas, Martin Margiela, sobre el nuevo museo del Chopo y sobre el diseñador gráfico James Joyce (el otro).
Además... se seleccionan las mejores exhibiciones, en artes visuales, de 2009-2010 y se cuestiona, con el cuestionario LT (esa serie de preguntas "inocentes") al compositor Peter Ablinger. Por ejemplo, ¿saben cómo descubrió Ablinger su vocación? "Seguramente", dice, "cuando, a los 14 años, leí aquella biografía kitsch sobre Van Gogh".
En CPI (Cuaderno para invenciones, a veces llamado "Carpeta de inventos", por los no iniciados), hay, además de mi cuento, textos de Román Luján (poemas), una crónica de Carlos Jesús González sobre su paso por la Bienal de Berlín, un cuento, muy bueno, de Oliverio Coelho, titulado "El traidor" y unas piezas de Carlos Laszlo, con introducción de Óscar Benassini, que se presentan bajo el título de Ante la bandera de la juventud todos somos iguales, lo cual es cierto, pero también es cierto que sólo los jóvenes mueren jóvenes (es algo que leí en Internet).
Hasta pronto.
*No sé por qué pero ahora se me ocurre citar esta cita de Lacan que aparece en la introducción del dossier que le da título a este número, a saber, "El amor es dar lo que no se tiene a alguien que no lo quiere".
Hay más.
Otro dossier, el de portada: La intemperie del amor. Ahí pueden encontrar "Las perversiones del amor", una lectura de la obra de Jelinek realizada por Asunción Sainz Lerchundi. Les copio un fragmento donde Sainz Lerchundi señala el "implacable análisis" de Jelinek, quien "reduce las relaciones familiares a una serie de comportamientos fatales: la mujer labora hasta encontrar un hombre que la retire del trabajo. Ésta, a cambio, le proporciona cierto desahogo sexual y un par de hijos, se deja maltratar sumisamente al tiempo que se ocupa de la limpieza y el alimento familiar.". También: "Hombres y mujeres sueñan con relaciones amorosas y sexuales totalmente fuera de su alcance". Etcétera: Abel Cervantes escribe sobre la obra de Christoffer Boe en "El instante que se desvanece" ("Los personajes de Boe son marionetas que el autor manipula a placer arrebatándoles recuerdos, alterando sus sentimientos..."); Diego Fischerman escribe sobre Keith Jarrett en "Tormenta e impulso"; Daniel Montero sobre Nan Goldin en "La negación de Narciso"; Robert Stejin sobre MaisonDahlBonnema en "La excepción del amor", ópera de la que se desprenden estas líneas:
"Cerré la puerta con el viento/ y me deslicé por las escaleras / en mi senda viscosa / en mi bola de nieve / rebotando en la pared / con mis vientos / delicadamente, rebotando delicadamente / llorando delicadamente, cantando delicadamente / una canción de espermabebé / una canción para mi espermabebé / llena de viento / nunca antes escuchada / mi niñobaba virgen / lleno de nieve / nieve de bebé rosa / sobre su féretro / amarillo de baba".
Mencioné la columna de Abaroa, también hay otras, en la sección de agenda: "El dolor de Carmen Balcells" de David Miklos; "La publicidad y el acto de ver" de Larissa Ferrer; Miguel Galperin escribe sobre "Música, disonancia y terror"; Samael Barrios sobre los "desarrollos inteligentes" de suburbios... Chale, es que todavía hay mucho material que no alcanzo a cubrir aquí. En la sección de actualidad, por ejemplo, hay una entrevista con Annette Messager, reseñas de obras de Abraham Cruzvillegas, de Messager, de Efecto Drácula y Pierre Soulages, de Enrique Vila-Matas, Eduardo Milán, Hugo Gola y Horacio Castellanos Moya; también de Jacques Audiard, de Sebastián Silva, Diego Luna y Steve McQueen. Y de Xiu Xiu, y de Salvatore Sciarrino, y de LCD Soundsystem y de Vijay Yver Trio. Y de: Grace Allen Barkey, Juan Ríos, Raúl Parrao y Barutta + Lamas. También hay textos sobre el Salón internacional del mueble de Milán, sobre Theurel & Thomas, Martin Margiela, sobre el nuevo museo del Chopo y sobre el diseñador gráfico James Joyce (el otro).
Además... se seleccionan las mejores exhibiciones, en artes visuales, de 2009-2010 y se cuestiona, con el cuestionario LT (esa serie de preguntas "inocentes") al compositor Peter Ablinger. Por ejemplo, ¿saben cómo descubrió Ablinger su vocación? "Seguramente", dice, "cuando, a los 14 años, leí aquella biografía kitsch sobre Van Gogh".
En CPI (Cuaderno para invenciones, a veces llamado "Carpeta de inventos", por los no iniciados), hay, además de mi cuento, textos de Román Luján (poemas), una crónica de Carlos Jesús González sobre su paso por la Bienal de Berlín, un cuento, muy bueno, de Oliverio Coelho, titulado "El traidor" y unas piezas de Carlos Laszlo, con introducción de Óscar Benassini, que se presentan bajo el título de Ante la bandera de la juventud todos somos iguales, lo cual es cierto, pero también es cierto que sólo los jóvenes mueren jóvenes (es algo que leí en Internet).
Hasta pronto.
*No sé por qué pero ahora se me ocurre citar esta cita de Lacan que aparece en la introducción del dossier que le da título a este número, a saber, "El amor es dar lo que no se tiene a alguien que no lo quiere".
Realidad daimónica
Monday, August 02, 2010
Una biblioteca especializada en demonología

Al día siguiente de haber leído lo que a continuación transcribiré, correspondiente al capítulo "Los subterráneos de Neudegg" de Los demonios de Heimito von Doderer, una mujer leía, en la mesa contigua a la mía en el café de todos los días, un volumen titulado Brujas medievales, en una edición de bolsillo. Se lo pedí prestado, momentáneamente. Lo examiné. Se lo devolví. Eran cuentos.
Esa misma tarde descubrí el nombre del demonio que supuestamente me tienta -en un examen que alguien me mandó y que pueden tomar aquí. Lo que sigue es lo que encuentra René Stangeler en la biblioteca del castillo Neudegg:
"Parecía una biblioteca especializada en demonología. No obstante, igual que sucedía con las obras literarias, la colección obviaba la abundante bibliografía que había aportado la Edad Moderna sobre la brujería y los procesos contra brujas: no encontró ni un Soldan, ni un Hansen. En cambio, dio con un ejemplar muy bien conservado de la Démonomanie, de Bodin, en la edición de París de 1581. René se quedó asombrado al encontrar junto a él a Ambroise Paré, renovador de la cirugía. Sin embargo, cuando abrió el pequeño volumen infolio, encuadernado en cuero de ternera, se dio cuenta de que en medio de las "opera chirurgica" había algo más. Era una edición de comienzos del siglo XVII de un tratado traducido del francés al latín: De monstris et prodigiis -"Sobre monstruso y prodigios"-. Después de este volumen -clasificado por materia a pesar de su pequeño formato-, empezaba una serie disparatada. Comenzaba con un libro plenamente moderno, uno de los más extraños que existen: la Histoire des monstres, de Ernst Martin; contiene la biografía exacta de todos los monstruso conocidos de la Edad Moderna, desde "gemelos siameses" a seres de naturaleza horrible. Lo seguían los antiguos trabajos de medicina de Maximilian Markwitz, que también tratan sobre monsutros, así como los de Otto Luther y el francés Cattin. Había una tesis doctoral del año 1854, escrita en latín: De monstro quodam, de Albert Georg Luecke. El grupo se cerraba con el manual de Choulant, un índice bibliográfico sobre la medicina antigua".
Otros autores, obras y obras de consulta encontrados por Stangeler son: Teophrast von Hohenheim; De malfranzos morbo gallico praeservativo ac cura, de Bartholomeus Steber; el Dictionnaire infernal; Le monde enchanté. Cosmographie et Histoire naturelle fantastique du moyen-age, de Fernand Denis; un tratado sobre basiliscos y dragones del conde Luigi Bossi; Cautio Criminales Friedrich von Spee (actas de procesos de brujas) y otros... También el Lumen animae, de Farinatos de Vyena, del cual Stangeler recordó esta frase: "El dragón es el símbolo de la envidia, que él mismo alberga porque no tiene veneno".
Esa misma tarde descubrí el nombre del demonio que supuestamente me tienta -en un examen que alguien me mandó y que pueden tomar aquí. Lo que sigue es lo que encuentra René Stangeler en la biblioteca del castillo Neudegg:
"Parecía una biblioteca especializada en demonología. No obstante, igual que sucedía con las obras literarias, la colección obviaba la abundante bibliografía que había aportado la Edad Moderna sobre la brujería y los procesos contra brujas: no encontró ni un Soldan, ni un Hansen. En cambio, dio con un ejemplar muy bien conservado de la Démonomanie, de Bodin, en la edición de París de 1581. René se quedó asombrado al encontrar junto a él a Ambroise Paré, renovador de la cirugía. Sin embargo, cuando abrió el pequeño volumen infolio, encuadernado en cuero de ternera, se dio cuenta de que en medio de las "opera chirurgica" había algo más. Era una edición de comienzos del siglo XVII de un tratado traducido del francés al latín: De monstris et prodigiis -"Sobre monstruso y prodigios"-. Después de este volumen -clasificado por materia a pesar de su pequeño formato-, empezaba una serie disparatada. Comenzaba con un libro plenamente moderno, uno de los más extraños que existen: la Histoire des monstres, de Ernst Martin; contiene la biografía exacta de todos los monstruso conocidos de la Edad Moderna, desde "gemelos siameses" a seres de naturaleza horrible. Lo seguían los antiguos trabajos de medicina de Maximilian Markwitz, que también tratan sobre monsutros, así como los de Otto Luther y el francés Cattin. Había una tesis doctoral del año 1854, escrita en latín: De monstro quodam, de Albert Georg Luecke. El grupo se cerraba con el manual de Choulant, un índice bibliográfico sobre la medicina antigua".
Otros autores, obras y obras de consulta encontrados por Stangeler son: Teophrast von Hohenheim; De malfranzos morbo gallico praeservativo ac cura, de Bartholomeus Steber; el Dictionnaire infernal; Le monde enchanté. Cosmographie et Histoire naturelle fantastique du moyen-age, de Fernand Denis; un tratado sobre basiliscos y dragones del conde Luigi Bossi; Cautio Criminales Friedrich von Spee (actas de procesos de brujas) y otros... También el Lumen animae, de Farinatos de Vyena, del cual Stangeler recordó esta frase: "El dragón es el símbolo de la envidia, que él mismo alberga porque no tiene veneno".
Thursday, July 29, 2010
Convergencia


Arriba, The Weather Project (2003), de Eliasson. Abajo, bomberos chinos acercándose a la explosión de un oleoducto en Dalian (a mediados de este julio). Una mejor convergencia, acá, en la primera entrada de Matt Haber.
Dinero
Tres titulares del New York Times, hoy:
"As Death Soar in the Desert, a Morgue Grows Crowded", de James C. McKinley Jr., sobre el poco espacio que queda en la morgue de Arizona debido a la cantidad de indocumentados que fallecen en los desiertos cercanos a Tucson.
"Ruling Against Arizona Is a Warning for Other States", de Julia Preston, sobre el fallo de la juez Bolton en el que frena una ley que criminaliza ser inmigrante sin portar documentos legales.
"Congress Rethinks its Ban on Internet Gambling", de Sewell Chan, sobre una propuesta del congreso de Estados Unidos para poner un impuesto a las apuestas en línea, de donde se desprende esta cita del representante Barney Frank: "Algunos adultos gastarán su dinero imprudentemente, pero el gobierno federal no tiene el propósito de impedírselos legalmente".
Tuesday, July 27, 2010
Thursday, July 22, 2010
"Disfruta de los mejores y más variados canales"

Bueno*, quizá les interese saber que el otro día estaba sentado frente a uno de los televisores que se encuentran en mi casa, disfrutando de la conversación que Steve Carrell sostenía con David Letterman. Permítanme enfocarme en el momento en el que Carrell recordaba una conversación que había tenido con una de sus hijas, de nueve años. Le explicaba cómo solía ser la televisión. Para empezar, dijo, "tenía perillas". Uno debía levantarse del asiento y cambiar de canal. Había cierto esfuerzo, ¿lo ven? Aún más: no existían todos los canales que existen ahora. "¿Pero y el Kidz Channel?", preguntaba la hija. "No, nada. Entonces, tenías que levantarte temprano para ver caricaturas. De otro modo, tenías que conformarte con lo que veían los adultos, de los cuatro o cinco canales disponibles". No había Disney Channel. Ni el canal Sony, para el caso. No había canales especializados en cocina, en viajes, en viajes culinarios o culturales. No había canales dedicados exclusivamente a shows de entrevistas ni canales que explotan la melancolía por la antigua televisión. Estuve pensando en esto un rato, momentos más tarde, ya en mi cama, en la oscuridad de mi cuarto. ¿Qué de bueno hay en que uno tenga todo lo que quiere cuando quiere? ¿Son tan interesantes nuestros intereses? ¡Exijo la diferencia impuesta por gente más sabia que yo!
*Historia curiosa: en la preparatoria tenía un compañero que cada vez que entregaba una tarea en la que se nos pedía dar rienda suelta a nuestra opinión (un reporte de lectura o un ensayo) , pero que no involucraba hacerla en la casa sino en el momento ("Tomen una hoja y escriban qué opinan sobre..."), iniciaba sus textos con "Bueno," como si se encontrara en medio de una conversación, algo que, creo, hacía con el objetivo de establecer, para sí mismo, claramente las reglas discursivas de lo que realizaría a continuación. No era el más inteligente de mis compañeros.**
**Esto de "Historia curiosa" es un modo de emular el "Interesting story", que cuenta Dave Eggers al inicio de su A.H.W.O.S.G., a saber: "My father once related how he and his friend Les had come up with a way, when stalling for time in a meeting or disposition [...] instead of saying "Um..." or "Uh..." one could say "Now...", a word that accomplishes two things: it serves the same stalling purposes as "Um..." or "Uh..." but instead of being dumbsounding offputting, it creates suspense for what is coming next, whatever that might be...".
*Historia curiosa: en la preparatoria tenía un compañero que cada vez que entregaba una tarea en la que se nos pedía dar rienda suelta a nuestra opinión (un reporte de lectura o un ensayo) , pero que no involucraba hacerla en la casa sino en el momento ("Tomen una hoja y escriban qué opinan sobre..."), iniciaba sus textos con "Bueno," como si se encontrara en medio de una conversación, algo que, creo, hacía con el objetivo de establecer, para sí mismo, claramente las reglas discursivas de lo que realizaría a continuación. No era el más inteligente de mis compañeros.**
**Esto de "Historia curiosa" es un modo de emular el "Interesting story", que cuenta Dave Eggers al inicio de su A.H.W.O.S.G., a saber: "My father once related how he and his friend Les had come up with a way, when stalling for time in a meeting or disposition [...] instead of saying "Um..." or "Uh..." one could say "Now...", a word that accomplishes two things: it serves the same stalling purposes as "Um..." or "Uh..." but instead of being dumbsounding offputting, it creates suspense for what is coming next, whatever that might be...".
Tuesday, July 20, 2010
Convergencia



El cuerpo del Ché Guevara (que, obviamente, también remite a esto), rescate de bombero chino en el derrame de "mil 500 toneladas de petróleo en el mar causado por un escape en dos oleoductos y que ha creado una mancha que ocupa una superficie de casi 100 kilómetros cuadrados cerca de las costas de Dalian", y Lando Calrrisian, inspeccionando el cuerpo congelado en carbonita de Han Solo, en El imperio contraataca.
Monday, July 19, 2010
F. D. S. D. S.
Sábado. Levantarse, correr, escribir, desayunar, bañarse, arreglar la bicicleta prestada, devolverla, regresar a casa en Metrobús, ver televisión. Leer algo de Curso de literatura europea, de Nabokov. No tomar apuntes excepto una nota, mental: no leer a Jane Austen. Volver a considerarlo, unas medias horas más tarde. Comer: sopa, empanizada, arroz, agua de limón, café. Más café. Café con Nabokov. Jane Austen, quizá deba leerla. Pero, ¿seguir leyendo a Nabokov? Televisión. Culpa. Pensar volver a Nabokov y saltarse sus lecciones sobre Austen, Dickens y pasar a su lectura de Madame Bovary, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Por el camino de Swann, La metamorfosis y Ulises. No volver a Nabokov, seguir con la televisión hasta que dan las horas de dormir. Domingo. Despertar, levantarse, correr, escribir, desayunar (mal), bañarse, leer a Nabokov, decidirse a no leer a Jane Austen a menos que se consiga una vida con más tiempo, cambiar de Nabokov a Heimito von Doderer, Los demonios. Salir de casa, Los demonios en mano. Comprar boleto (1) para el cine. Comer, hamburguesa, cerveza, papas fritas, leer Los demonios. Dejar el restaurante. Ver revistas. Ver libros. Comprar café, leer Los demonios. Entrar al cine. Salir del cine. Regresar a casa. Ver televisión, nada. Culpa. Leer Los demonios. Cenar (mal). Dormir. Lunes.
Friday, July 16, 2010
Thursday, July 15, 2010
Gusanos macabros en el fondo marino
De casualidad, releí "El Gusano", un cuento de Llamadas telefónicas que me hizo recordar esto. Hay un momento en que el narrador, Arturo Belano revela que su abuelo vivió en Santa Teresa, el pueblo maldito de 2666:
"Pronto supe que era del norte o que había vivido mucho tiempo en el norte, que para el caso es lo mismo. Soy de Sonora, dijo. Me pareció curioso, pues mi abuelo también era de allí. Eso interesó al Gusano y quiso saber de qué parte de Sonora. De Santa Teresa, dije. Yo de Villaviciosa, dijo el Gusano."
Pero lo interesante era ver cómo Arturo Belano mira a El Gusano :
"De golpe me encontré sin ganas de librerías, sin ganas de paseos, sin ganas de lecturas, sin ganas de cines matinales (sobre todo sin ganas de cines matinales). La proa de una nube enorme apareció sobre el centro del D.F., mientras por el norte de la ciudad resonaban los primeros truenos. Comprendí que la película de Jacqueline se había interrumpido por la proximidad inminente de la lluvia y me sentí solo. Durante unos segundos no supe qué hacer, hacia dónde ir. Entonces el Gusano me saludó. Supongo que después de tantos días él también se había fijado en mí. Me volví y allí estaba, sentado en el mismo banco de siempre, nítido, absolutamente real con su sombrero de paja y su camisa blanca. Al marcharse los técnicos cinematográficos, comprobé asustado, el escenario había experimentado un cambio sutil pero determinante: era como si el mar se hubiera abierto y pudiera ahora ver el fondo marino. La Alameda vacía era el fondo marino y el Gusano su joya más preciada".
"Pronto supe que era del norte o que había vivido mucho tiempo en el norte, que para el caso es lo mismo. Soy de Sonora, dijo. Me pareció curioso, pues mi abuelo también era de allí. Eso interesó al Gusano y quiso saber de qué parte de Sonora. De Santa Teresa, dije. Yo de Villaviciosa, dijo el Gusano."
Pero lo interesante era ver cómo Arturo Belano mira a El Gusano :
"De golpe me encontré sin ganas de librerías, sin ganas de paseos, sin ganas de lecturas, sin ganas de cines matinales (sobre todo sin ganas de cines matinales). La proa de una nube enorme apareció sobre el centro del D.F., mientras por el norte de la ciudad resonaban los primeros truenos. Comprendí que la película de Jacqueline se había interrumpido por la proximidad inminente de la lluvia y me sentí solo. Durante unos segundos no supe qué hacer, hacia dónde ir. Entonces el Gusano me saludó. Supongo que después de tantos días él también se había fijado en mí. Me volví y allí estaba, sentado en el mismo banco de siempre, nítido, absolutamente real con su sombrero de paja y su camisa blanca. Al marcharse los técnicos cinematográficos, comprobé asustado, el escenario había experimentado un cambio sutil pero determinante: era como si el mar se hubiera abierto y pudiera ahora ver el fondo marino. La Alameda vacía era el fondo marino y el Gusano su joya más preciada".
No tengo el libro a la mano -me hicieron el favor de pasarme el párrafo en cuestión- no sé dónde ande, carajo. Estuve buscando el fragmento en línea. Y di con esto, un texto de ciencia titulado "Macabros gusanos en el fondo del mar", en la revista de ciencia ficción argentina (ahora en línea), Axxon. Más sobre ella, en la columna de Alberto Chimal en el número 72 de La Tempestad.
Tuesday, July 13, 2010
Se me cae el pelo, mientras leo esto
Un fragmento de Levemente ondulado de Roberto Appratto:
Hablo con voz pausada, serena, para decirte/ que te quedes así, sentado, / si es posible, en actitud de cumplir / estrictamente mis palabras: es en presente, es en imperativo, que te digo que te concentres / que te mantengas alejado del alcohol / y de las malas compañías: que estés solo, / profundamente solo, / aún en presencia de los otros, / que no harán sino molestarte / con textos imprecisos, torpes, mal puntuados, / la impresión indirecta y borrosa de sus almas;
[...]
Deja que tu pasado, / a menudo abrumado por el dolor, / por la incertidumbre, / por la entrega absoluta a causas imposibles / por la lenta pero implacabale corrosión de tu orgullo / se evapore...
Hablo con voz pausada, serena, para decirte/ que te quedes así, sentado, / si es posible, en actitud de cumplir / estrictamente mis palabras: es en presente, es en imperativo, que te digo que te concentres / que te mantengas alejado del alcohol / y de las malas compañías: que estés solo, / profundamente solo, / aún en presencia de los otros, / que no harán sino molestarte / con textos imprecisos, torpes, mal puntuados, / la impresión indirecta y borrosa de sus almas;
[...]
Deja que tu pasado, / a menudo abrumado por el dolor, / por la incertidumbre, / por la entrega absoluta a causas imposibles / por la lenta pero implacabale corrosión de tu orgullo / se evapore...
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