Yo le pediría de la manera más atenta que tuviera la bondad de ocuparse de los pendientes que tiene acumulados de tal modo que pueda concentrarse en las actividades que, se repite constantemente, le apremian con mayor importancia.
Sunday, October 17, 2010
Thursday, October 14, 2010
"Si los objetos hablaran más claro..."
Nada, no hay forma. Empezaba diciendo: "Vivíamos cerca de la escuela". Esto se me ocurrió anoche, iniciar un texto así. Pensaba que sería buena idea escribirle una carta, iniciando así. Quizá no quise avanzar porque no quiero escribir sobre aquello, una anécdota de mi adolescencia que involucra vivir en una zona residencial, valga la redundancia, valga decir "valga la redundancia" cuando es claro que en esta ciudad no lo es, cercana a una escuela, un grupo de niñas, videos de Metallica en VHS que se vieron una y otra vez, y, recuerdo ahora, una carne asada mal cocida. Pero estoy encerrado en una habitación con una pequeña biblioteca y un vaso de agua, ropa sucia y pendientes acumulándose en la cabeza. Aquí son muy pocas las cosas que me parecen importantes. Entre ellas, sin embargo, se encuentra el saber qué callarse.
Es claro que son escasas las cosas que hago por dinero.
Entre ellas no está el ser claro.
El pasado domingo anoté esto en mi cuaderno personal:
"Avanzo lentamente en Tworki (El manicomio). Ayer leí un pasaje en el que, un domingo, el protagonista, Jurek, lee una novela. La historia en la novela que lee, que ocurre en una escuela, avanza lentamente. Acaba de entrar el profesor al aula. Es domingo. Saldré".
Es jueves por la noche. Más temprano de lo que creía. Mañana, la oficina.
Es claro que son escasas las cosas que hago por dinero.
Entre ellas no está el ser claro.
El pasado domingo anoté esto en mi cuaderno personal:
"Avanzo lentamente en Tworki (El manicomio). Ayer leí un pasaje en el que, un domingo, el protagonista, Jurek, lee una novela. La historia en la novela que lee, que ocurre en una escuela, avanza lentamente. Acaba de entrar el profesor al aula. Es domingo. Saldré".
Es jueves por la noche. Más temprano de lo que creía. Mañana, la oficina.
Tuesday, October 12, 2010
Sunday, October 10, 2010
Propongo
Que uno se haga caso y deje de visitar el sitio electrónico, como se lo había propuesto, donde Iván Thays reúne notas de periódicos acompañándolas de textos como este:
"Aquí algunos diarios que suelo leer comentan el Premio Nobel a Mario Vargas Llosa. El diario Clarin dice esto y luego esto también.
En Página 12 recogen algunas declaraciones de Vargas Llosa.
En El País el viernes le dedicaron la portada entera, y luego un especial con el en Manhattan (está dictando en Princeton), y artículos de José María Guelbenzu, Héctor Abad Faciolince, Fernando Iwasaki, y Javier Cercas. Además, la locura en Frankfurt después del premio".
Clarín lleva acento. Cuando un pronombre personal desempeña la función de sujeto en una oración, como en el caso de "y luego un especial con él en Manhattan", debe acentuarse. Ya estuvo bueno. Debo dejar de hacerme esto.Biblioteca
He armado una biblioteca de libros que tengo y que no he leído pero quiero leer o leer mejor en los próximos meses, quizá la única razón de peso y fondo por la que me mudé (la razón práctica, en realidad, es que este espacio donde ahora habito está más cerca de la oficina). Alfabéticamente, enlisto los autores que veo ahora sobre mi librero: San Agustín, William Beckford, Bellow, Benjamin, Bioy, Borges, Boswell, Brandes, Broch, Chatwin, Davenport, Dostoievsky, Dahl, Philip K. Dick, Fitzgerald, Richard Ford, Foster Wallace, Gaddis, Daniel Handler, Hemingway, Herodoto, Ibargüengoitia, Frederic Jameson, Samuel Johnson, Joyce, Danilo Kis, D. H. Lawrence, Mario Levrero, Lovecraft, Mann, Manjarrez, Marías, McCarthy, Melville, Montaigne, Nabokov, Ondjake, Petrovic, Petrescu, Poe, Proust (quizá el más importante, en mis planes), Philip Roth (ahora se me ocurre que debí haber traído también los de Joseph Roth), Pynchon, Shakespeare, Bram Stoker, Swift, Tabucchi, Updike, Valéry, Lawrence Weschler, Sean Wisley, James Wood y Woolf.
Sobre mi escritorio: House of Leaves de Danielewski, una antología de cuentos de vampiros, el The Best American Non Required Reading de 2007 y del mismo año el The Best American Short Stories. Sobre mi buró: los diarios y cuentos de Cheever, Primates y filósofos de Frans de Waal, Madame Bovary, El XIX en el XX de Christopher Domínguez y La risa de Henri Bergson.
Es una biblioteca pequeña pero me gusta.
Sobre mi escritorio: House of Leaves de Danielewski, una antología de cuentos de vampiros, el The Best American Non Required Reading de 2007 y del mismo año el The Best American Short Stories. Sobre mi buró: los diarios y cuentos de Cheever, Primates y filósofos de Frans de Waal, Madame Bovary, El XIX en el XX de Christopher Domínguez y La risa de Henri Bergson.
Es una biblioteca pequeña pero me gusta.
Thursday, October 07, 2010
Leo en House of Leaves
"I've come to believe errors, especially written errors, are often the only markers left by a solitary life: to sacrifice them is to lose the angles of personality, the riddle of a soul".
Wednesday, October 06, 2010
Leo el blog de Iván Thays
En la entrada titulada "¿Habrá un nuevo libro de Harry Potter?", publicada hace dos días, leo:
"En conversación con Ophra Winfrey, JK Rowling desliza la posibilidad de que haya un nuevo libro de Harry Potter. Tendría que ser una precuela, creo, luego de que en el último se cerrarán las historias".
Propongo: Revisar el nombre "Ophra Winfrey".
Propongo, es más: "En conversación con Oprah Winfrey, J.K. Rowling deslizó la posibilidad de un nuevo libro de Harry Potter".
Propongo también: "...luego de que en el último se cerraran las historias".
Propongo: no entrar a Moleskine Literario. Por un tiempo, al menos.
Propongo: Revisar el nombre "Ophra Winfrey".
Propongo, es más: "En conversación con Oprah Winfrey, J.K. Rowling deslizó la posibilidad de un nuevo libro de Harry Potter".
Propongo también: "...luego de que en el último se cerraran las historias".
Propongo: no entrar a Moleskine Literario. Por un tiempo, al menos.
Friday, October 01, 2010
Leo el blog de Iván Thays
En la entrada titulada "Los elegidos de GRANTA [sic]", leo:
"Recuerdo que GRANTA [sic], que ha hecho estas evaluaciones cada diez años para el mundo anglosajón, siempre se preguntó quiénes debían aparecer: cuentos notables, aunque de autores desconocidos, apuestas arriesgadas o nombres ya consagrados".
Propongo:
Aclarar que los cuentos notables no son personas.
Propongo:
Aclarar que los cuentos notables no son personas.
Wednesday, September 29, 2010
Leo en Moleskine Literario de Iván Thays
En su entrada "Prix Femina 2010, primera selección":
Propongo:
"Apareció la primera selección, la longlist digamos, del Prix Femina 2010, tanto para Mejor Novela en francés como parsa [sic] Mejor novela [sic] extranjera. En este segundo rubro encontramos a dos escritores de los cuales Moleskine Literario es fan absoluto: Alberto Barrera Tyzska y Goncalo Tavares".
Propongo:
Más allá de la posibilidad quisquillosa, o no, de usar términos en español que puedan reemplazar "longlist", como se hizo, digamos, en el título de la entrada, al menos escribir bien el nombre de dos autores de los que alguien se considera un admirador absoluto: Alberto Barrera Tyszka, Gonçalo Tavares.
Convergencia elemental, querido Watson
Edward Hopper, People in the sun, de 1960. Nueve años antes, en 1951, un destello atómico ilumina a observadores V.I.P., de acuerdo a la serie de imágenes que veo acá.
La convergencia es tan, digamos, precisa, que se me dificulta no pensar que Hopper ya conocía la imagen. Rápidemente busqué en Google "People in the sun" + "Atomic Bomb" y di con esto, de hace dos años. El eco entre energía atómica y sol no es nuevo, evidentemente. George Steiner ya se lo preguntaba, creo, en Presencias reales: ¿No es sorprendente que una operación de bombardeo nuclear se llamara Operación Sol Naciente? No es coincidencia, tampoco, que la adaptación al cine de Las partículas elemantales, de Houellebecq, una novela, entre otras cosas, sobre la posibilidad de una vida eterna a través del encuentro entre física subatómica y biología, tuviera este cartel:
Óscar Benassini me dijo que la imagen le recordaba a la primera que se encuentra en esta serie, de 1932 (Futurama: feria mundial en Nueva York) y que apareció en la edición semestral de artes visuales de La Tempestad, verano de 2009, editada por Karla Jasso. Me la buscó en Google y al ver la misma serie me dijo: "qué curioso, está esa misma que estabas viendo":

Y a su vez, estas últimas me recordaron la entrada de hace dos días que puso Enrique en su blog, acá.Hasta parece que nos ponemos de acuerdo.
Sunday, September 26, 2010
Breve panorama
Sergio González Rodríguez en su columna del domingo, en El Ángel, a propósito de la nueva novela de Ricardo Piglia:
La narrativa argentina está a la vanguardia de la lengua española. Mientras España suele favorecer los prestigios convencionales del acto de narrar -en franca imitación del modelo anglosajón, de las directrices de su mundo editorial- y desconfía demasiado de las innovaciones, los escritores argentinos consuman un vasto e intenso replanteamiento de lo consabido. Dan cuenta de esto las obras de Fogwill, César Aira y Piglia o, entre los de menor edad, Rodrigo Fresán y Martín Kohan. En Chile comienza a buscarse algo semejante al caso argentino gracias a escritores como Álvaro Bisama, Patricio Jara, Alejandro Zambra o Patricio Fernández. Y en Perú se observa a su vez la emergencia de nuevas voces y perspectivas: Fernando Iwasaki, Enrique Prochazka, Diego Trelles Paz y Daniel Alarcón. Por su parte, la narrativa en México se debate entre la tradición y lo nuevo sin lograr el predominio de una de las dos tendencias: el problema frente a las inercias y las influencias continúa vigente. Algo semejante ocurre también en Colombia.
La narrativa argentina está a la vanguardia de la lengua española. Mientras España suele favorecer los prestigios convencionales del acto de narrar -en franca imitación del modelo anglosajón, de las directrices de su mundo editorial- y desconfía demasiado de las innovaciones, los escritores argentinos consuman un vasto e intenso replanteamiento de lo consabido. Dan cuenta de esto las obras de Fogwill, César Aira y Piglia o, entre los de menor edad, Rodrigo Fresán y Martín Kohan. En Chile comienza a buscarse algo semejante al caso argentino gracias a escritores como Álvaro Bisama, Patricio Jara, Alejandro Zambra o Patricio Fernández. Y en Perú se observa a su vez la emergencia de nuevas voces y perspectivas: Fernando Iwasaki, Enrique Prochazka, Diego Trelles Paz y Daniel Alarcón. Por su parte, la narrativa en México se debate entre la tradición y lo nuevo sin lograr el predominio de una de las dos tendencias: el problema frente a las inercias y las influencias continúa vigente. Algo semejante ocurre también en Colombia.
Entrada 1,420
Leo a Donald Barthelme. De su cuento "The Abduction from the Seraglio":
"She's got values. What' I'm trying to suggest is, she's in a delicate relation to the real.
I can't understand this. She is so great. When we go partying she always takes care to dance with Bill Cray's four-year-old girl, who's a fool for dancing. She made me read War and Peace, which struck me at first glance as terrible thick. She renews my subscription to the Texas Observer every year. She contributes regularly to the United Way and got gassed in great cities a time or two while expressing her opinion of the recent war. She's kind to rat-poison salesmen. She's afraid of the dark. She took care of me that time I had my little psychotic episode. She is so great. Once I saw her slug a guy in a supermarket who was whacking his kid, his legal right, with undue enthusiasm. The really dreadful thought, to me, is that her real might the real one.
[...]
We used to walk down the street together bumping our hipbones together in joy, before God and everybody. I wanted to float in the air again some feeling of that. It didn't work. I'm sorry. But I guess, as the architects say, there's no use crying over split marble. She will undoubtedly move on and up and down and around in the world, New York, Chicago, and Temple, Texas, making everything considerably better than it was, for short periods of time. We adventured. That's not bad".
"She's got values. What' I'm trying to suggest is, she's in a delicate relation to the real.
I can't understand this. She is so great. When we go partying she always takes care to dance with Bill Cray's four-year-old girl, who's a fool for dancing. She made me read War and Peace, which struck me at first glance as terrible thick. She renews my subscription to the Texas Observer every year. She contributes regularly to the United Way and got gassed in great cities a time or two while expressing her opinion of the recent war. She's kind to rat-poison salesmen. She's afraid of the dark. She took care of me that time I had my little psychotic episode. She is so great. Once I saw her slug a guy in a supermarket who was whacking his kid, his legal right, with undue enthusiasm. The really dreadful thought, to me, is that her real might the real one.
[...]
We used to walk down the street together bumping our hipbones together in joy, before God and everybody. I wanted to float in the air again some feeling of that. It didn't work. I'm sorry. But I guess, as the architects say, there's no use crying over split marble. She will undoubtedly move on and up and down and around in the world, New York, Chicago, and Temple, Texas, making everything considerably better than it was, for short periods of time. We adventured. That's not bad".
Friday, September 24, 2010
La Tempestad 74

En este nuevo número de La Tempestad, Eduardo Milán reflexiona acerca del desacuerdo en la poesía (como parte del tema de portada, "Artistas del disenso"). En actualidad hay entrevistas con Alan Pauls y Elizabeth Cook así como reseñas de libros de Robert Creeley, Boris Pahor y Eliot Weinberger. Yo escribí una sobre Los demonios de Heimito von Doderer. También hay poesía de Forrest Gander, en el Cuaderno para invenciones, y pequeñas reseñas (no más de quinientos caracteres) de libros como Aroma de alcanfor de Naiyer Masud, El libro de las maravillas de Lord Dunsany, Mi Emily Dickinson de Susan Howe, Curso de literatura europea de Nabokov o la biografía literaria de Robert Walser escrita por Jürg Amann y que reproduzco a continuación nomás porque se me antoja:
"Un editor visita una de las buhardillas donde vivió ese subarrendado nato que fue Robert Walser. Un hombre, vestido como criado, abre la puerta para cerrarla de inmediato. El amo saldrá en seguida, asegura. La puerta se abre de nuevo. Es el mismo hombre, ahora vestido como amo y señor. Es Robert Walser: 'Parece que se divierte haciendo que los que le buscan no lo encuentren'. Pero, ¿alguien lo busca?, se pregunta Amann en esta biografía".
Iré más rápido: en cine Jorge La Ferla se enfrenta a la obra disensual de Jean-Luc Godard. Nicolás Cabral interpreta El origen de Christopher Nolan. También se revisan los filmes más recientes de Alejandro Amenábar, Roman Polanski y Michael Rowe.
Dentro del tema de portada, en música, Jeremy Glazier escribe sobre el disenso sonoro que representa la música de Mauricio Kagel. Las nuevas producciones de Brian Ferneyhough, Peter Ablinger, Keith Jarrett & Charlie Haden y Arcade Fire se comentan en las páginas 26 y 27.
En cuanto a arquitectura y diseño: cuatro textos integran "Presencia del diseño mexicano", un dossier en el que se analizan las obras de Eduardo Barrera, Héctor Galván, Emiliano Godoy y Carla Fernández. Nuestra selección de los 10 mejores edificios internacionales construidos entre 2009 y 2010 puede consultarse dentro de "Formas útiles".
Artes visuales: Néstor García Canclini propone una discusión entre el arte relacional (Nicolas Bourriaud) y la estética del disenso (Jacques Rancière). Reseñas de exposiciones de Neto, Alÿs y Adriana Lara, así como de la colectiva Panamericana, en el apartado de actualidad. La serie Antibalas de Milagros de La Torre se presenta en "Cuaderno para invenciones".
Artes escénicas: Enrique Olmos de Ita lee el trabajo escénico de Kzryzstof Warliwoski como una forma particular de disenso político en la página 93. En "Actualidad del arte", vistazos críticos al Festival de Aviñón y a trabajos recientes de Héctor Bourges, Rimini Protokoll y Alberto Villarreal.
En este número estrenamos diseño, gracias, especialmente, a Óscar Benassini y Fedro Ceballos. (Estábamos hartos de que la Vanity Fair nos copiara el diseño para sus páginas interiores). A mí me gustaron especialmente las páginas 17, 18-19, 41, 80-81, 84-85, 105 (que les muestro a continuación, creo que en orden) y las 64-65 y 75 (que pueden ver cuando la compren o bien, acá).






"Un editor visita una de las buhardillas donde vivió ese subarrendado nato que fue Robert Walser. Un hombre, vestido como criado, abre la puerta para cerrarla de inmediato. El amo saldrá en seguida, asegura. La puerta se abre de nuevo. Es el mismo hombre, ahora vestido como amo y señor. Es Robert Walser: 'Parece que se divierte haciendo que los que le buscan no lo encuentren'. Pero, ¿alguien lo busca?, se pregunta Amann en esta biografía".
Iré más rápido: en cine Jorge La Ferla se enfrenta a la obra disensual de Jean-Luc Godard. Nicolás Cabral interpreta El origen de Christopher Nolan. También se revisan los filmes más recientes de Alejandro Amenábar, Roman Polanski y Michael Rowe.
Dentro del tema de portada, en música, Jeremy Glazier escribe sobre el disenso sonoro que representa la música de Mauricio Kagel. Las nuevas producciones de Brian Ferneyhough, Peter Ablinger, Keith Jarrett & Charlie Haden y Arcade Fire se comentan en las páginas 26 y 27.
En cuanto a arquitectura y diseño: cuatro textos integran "Presencia del diseño mexicano", un dossier en el que se analizan las obras de Eduardo Barrera, Héctor Galván, Emiliano Godoy y Carla Fernández. Nuestra selección de los 10 mejores edificios internacionales construidos entre 2009 y 2010 puede consultarse dentro de "Formas útiles".
Artes visuales: Néstor García Canclini propone una discusión entre el arte relacional (Nicolas Bourriaud) y la estética del disenso (Jacques Rancière). Reseñas de exposiciones de Neto, Alÿs y Adriana Lara, así como de la colectiva Panamericana, en el apartado de actualidad. La serie Antibalas de Milagros de La Torre se presenta en "Cuaderno para invenciones".
Artes escénicas: Enrique Olmos de Ita lee el trabajo escénico de Kzryzstof Warliwoski como una forma particular de disenso político en la página 93. En "Actualidad del arte", vistazos críticos al Festival de Aviñón y a trabajos recientes de Héctor Bourges, Rimini Protokoll y Alberto Villarreal.
En este número estrenamos diseño, gracias, especialmente, a Óscar Benassini y Fedro Ceballos. (Estábamos hartos de que la Vanity Fair nos copiara el diseño para sus páginas interiores). A mí me gustaron especialmente las páginas 17, 18-19, 41, 80-81, 84-85, 105 (que les muestro a continuación, creo que en orden) y las 64-65 y 75 (que pueden ver cuando la compren o bien, acá).






Thursday, September 23, 2010
Comezón
Leo en el blog de Iván Thays:
El pasado, la memoria, el problema de aquello que desaparece con el tiempo, la Guerra Civil y la historia reciente de España analizadas por el escritor Antonio Muñoz Molina en conversación con el historiador Justo Serna han sido el eje del plato fuerte de la primera jornada del Hay Festival que se celebra en Segovia. [...Sigue la cita, de El País...]
Propongo:
Empezó el Hay Festival Segovia 2010 y Antonio Muñoz Molina conversó sobre la Guerra Civil Española y la reducción que han hecho sobre ella los libros de historia (y las novelas, añadiría). Muñoz Molina, quien ha escrito la novela-río La noche de los tiempos (Seix Barral) que retoma el tópico, dijo:
El pasado, la memoria, el problema de aquello que desaparece con el tiempo, la Guerra Civil y la historia reciente de España analizadas por el escritor Antonio Muñoz Molina en conversación con el historiador Justo Serna han sido el eje del plato fuerte de la primera jornada del Hay Festival que se celebra en Segovia. [...Sigue la cita, de El País...]
Propongo:
Cuando se cite un texto sobre lo que dijo alguien (en este caso, Antonio Muñoz Molina) no decir que es esta persona quien lo dijo.
Wednesday, September 22, 2010
Ocio
Leo en el blog de Iván Thays:
Propongo:
Seguiré al pendiente.
Cristina Siscar fue a entrevistar para la revista “El Péndulo” a Mario Levrero en 1978. En el suplemento “Radar Libros” comenta la experiencia de conocer personalmente, y a través de sus obras, ha este escritor uruguayo que cada vez consigue más lectores en América Latina.
Propongo:
Cristina Siscar entrevistó a Mario Levrero en 1978 para la revista El Péndulo. En el suplemento Radar Libros comentó la experiencia de conocer a este escritor uruguayo.
Seguiré al pendiente.
Tuesday, September 21, 2010
Fragmento de conversación
Aquí en la oficina.
Lorena dice (04:18:31 PM)
Yo comí sopa de papa y poro y calabacitas que me sobraron de ayer, con queso y crema.
Lorena dice (04:18:35 PM)
Y dos taquitos de aguacate.
Guillermo Íñigo dice (04:19:03 PM)
¿¡Tacos de aguacate?!
Guillermo Íñigo dice (04:19:08 PM)
Esos no son tacos.
Lorena dice (04:19:24 PM)
¡Claro que lo son!
Guillermo Íñigo dice (04:19:32 PM)
No.
Guillermo Íñigo dice (04:19:39 PM)
Eso es verdura con verdura.
Guillermo Íñigo dice (04:19:51 PM)
Eso, más que taco, es pecado.
Lorena dice (04:18:31 PM)
Yo comí sopa de papa y poro y calabacitas que me sobraron de ayer, con queso y crema.
Lorena dice (04:18:35 PM)
Y dos taquitos de aguacate.
Guillermo Íñigo dice (04:19:03 PM)
¿¡Tacos de aguacate?!
Guillermo Íñigo dice (04:19:08 PM)
Esos no son tacos.
Lorena dice (04:19:24 PM)
¡Claro que lo son!
Guillermo Íñigo dice (04:19:32 PM)
No.
Guillermo Íñigo dice (04:19:39 PM)
Eso es verdura con verdura.
Guillermo Íñigo dice (04:19:51 PM)
Eso, más que taco, es pecado.
Monday, September 20, 2010
En la oficina
Estoy por irme a dormir pero abro En la tierra de Robert Creeley, en la edición bilingüe que publicó Textofilia, y leo de Caves:
It's time to go to bed
again, shut the light off,
settle down, straighten
the pillow and try to sleep.
Tomorrow's another day
and that was all thousands
and thousands of years ago,
myriad generations, even
the stones must seem changed.
Y pues me pongo a pensar no sólo en que sí, que otra vez, venga, y me pongo a pensar, también, en la buena idea que es adoptar el punto de vista de la ameba pero pronto vuelvo a pensar en el aquí y el ahora y el mañana inmediato y los pendientes que aún tengo por resolver en la revista a pesar de que acabamos de terminar un nuevo número pero ya de nuevo dale y dale y está bien, la verdad, y entonces descansa mi alma momentáneamente y sigue con Creeley y se topa con The ball:
Room for one and all
around the gathering ball,
to hold the sacred thread,
to hold and wind and pull.
Sit in the common term.
All hands now move as one.
The work continues on.
The task is never done.
Ay.
Room for one and all
around the gathering ball,
to hold the sacred thread,
to hold and wind and pull.
Sit in the common term.
All hands now move as one.
The work continues on.
The task is never done.
Ay.
Saturday, September 18, 2010
Tierra Adentro, agosto-septiembre 2010
El próximo 22 de septiembre, a las 19:00 horas, se presenta el nuevo número de Tierra Adentro, en la Fonoteca de la Ciudad de México. Participan Mónica Nepote, Laura Emilia Pacheco, Eduardo Antonio Parra, Daniel Sada, Rogelio Sosa y Daniel Wence. Se presenta en la Fonoteca pues este número ofrece un dossier sobre arte sonoro. También se le dedica un dossier a Carlos Monsiváis y al libro electrónico, con textos de Nathalie Armella Spitalier, Mauricio Salvador, Carmina Estrada, Rogelio Villarreal, Anuar Jalife y José Israel Carranza. A continuación, reproduzco el texto con el cual participé en dicho dossier.¿(En) qué estás leyendo?
Hace poco, después de pasar todo el día frente al monitor de la computadora en la oficina, regresé a casa y me senté un par de horas frente al de la televisión. Me entretuve pues estaban pasando Boogie Nights (1997), de P.T. Anderson. ¿Conocen esta película? Hay un momento, hacia lo que creo es el final de la historia, en el que el coronel James (Robert Ridgely) aborda al pornógrafo Jack Horner (Burt Reynolds) con una propuesta en mancuerna con otro pornógrafo, Floyd Gondolli (Philip Baker Hall). La junta tiene un propósito sencillo: que Horner acepte el nuevo modelo propuesto por Gondolli, a saber, crear una mayor distribución con actores no profesionales, amateurs. Menos calidad en sonido, iluminación y grabación: ¡el futuro en video! Así, se prescindiría de estrellas como Rollergirl o Dirk Diggler o de los grandes costos de producción al tiempo que se le daría cabida, democráticamente, a gente que haría este trabajo, esencialmente, por gusto. Ustedes ya vieron la película: Horner, en principio, se niega. Lo que él hace es arte.
Lo interesante aquí, creo, es que esa noche que volví a ver la película ocurrió una cosa curiosa: al toparme con esa escena, en la que un pornógrafo se da ínfulas de artista y se niega a aceptar ese futuro en el que todo sería más fácil y barato aunque desprovisto del aura que le brinda la plataforma sobre la que trabaja, creí que había dado con la analogía perfecta para tratar un tema que, en realidad, me preocupa más o menos poco. Si todo va de acuerdo a lo planeado, este texto lo están leyendo en un medio impreso y tardará en llegar a la red. Aún más, ustedes, lectores, debido al contexto en el que se presenta, ya están familiarizados con el tópico: el libro electrónico. Creo que es significativo que, espontáneamente, me encuentre buscando modos de explicarme el paso que, supuestamente, experimentamos a cuentagotas actualmente; es decir, el de los medios impresos a los electrónicos. Sospecho que en realidad se puede decir poco sobre esto pues vivimos un estado de transición. Poco sensato, quiero decir. Creo que fuera de las predicciones, limitadas y finalmente provisionales, son contadas las cosas que alguien pueda decir sobre este tema que no se reduzcan a tecnicismos que, en realidad, importan poco para el lector común. No se pase por alto, por favor, la ingente cantidad de líneas que se han escrito al respecto. Es bien sabido: entre más oscuro sea un tema –en este caso, un futuro más o menos inmediato- más se habla al respecto.
Por supuesto, la analogía con el pornógrafo que se da ínfulas de artista y que se niega a aceptar el futuro con la llegada de nuevas tecnologías, tiene límites claros. El principal de ellos es que no brinda nada a la discusión pues pasa por alto la materia de la que están hechos los libros. Los libros, lector, están hechos de ideas. ¿Por qué estamos tan apurados por la plataforma en la que se presentan? ¿Realmente altera la tinta electrónica los hábitos de lectura a un grado que la experiencia retinal de leer palabras en una plataforma u otra sea completamente distinta?
A propósito de esta serie de ideas inconexas, quizá convenga aclarar que 1) esto lo escribe alguien a quien le gusta leer literatura pero que se ve obligado a enterarse de otras cosas ya sea por el trabajo que realiza de 10:00 a.m. a 20:00 (aproximadamente) y que no es especialmente ducho en nada; 2) que esta persona en particular lee, de un tiempo para acá, casi todo en una plataforma electrónica (la computadora, “en línea”, como quien dice) pero no posee un libro electrónico (es decir, un Kindle o la versión de Sony o el iPad o etcétera); no está negado, sin embargo, a que en el futuro próximo o lejano lea en uno de estos aparatos, así como no está negado, digamos, a que en un futuro utilizará medios de transporte que utilicen energía solar, eólica o lo que convenga; 3) en el fondo le viene dando un poco igual y sólo pondera al respecto porque ha descubierto que es más fácil escribir sobre esto que hablar sobre libros, es decir, sobre ideas. Un modo de reformular este tercer inciso: me temo que la mucha tela que da para cortar la preocupación por el libro electrónico es una fábrica que poco tiene que ver con la de la literatura (o la disciplina que les interese); es una preocupación por medios, plataformas y, acaso, hábitos de lectura que, de cualquier modo, no reflejan, en realidad, más que las preocupaciones de un reducido grupo de personas (aquellas que, en fin, se preocupan por la materialidad con la que recibimos nuestras dosis de ideas). Creo que estamos discutiendo si el papel couché refleja más o menos la luz y si es incómodo o no para leer. Estamos discutiendo si un modelo particular de martillo tiene una mejor agarradera que otra, si dicha agarradera es más ecológica o no. Lamento un poco, ante este estado de cosas (en las que los fenómenos materiales se transforman en obsesión y fetiche) recurrir a la abstracción para finalizar este texto, pero no veo de qué otro modo pueda discutir algo que aún está, digamos, cuajando. Ahí les va: la sed de conocimiento pero, sobre todo, el ansia por suplir esta necesidad, es algo que en realidad está destinado a un puñado de personas. Que ese puñado de personas, invito ahora, se ponga a leer. ¿En qué medio? El que sea, francamente.
Sunday, September 12, 2010
Leyendo

Lo empecé hoy. En la introducción de Johnny Truant leo esto, que me hizo eco a la entrada anterior:
"Then no matter where you are, in a crowded restaurant or on some desolate street or even in the comforts of your own home, you'll watch yourself dismantle every assurance you ever lived by. You'll stand aside as a great complexity intrudes, tearing apart, piece by piece, all of your carefully conceived denials, whether deliberate or unconscious. And then for better or worse you'll turn, unable to resist, though try to resist you still will, fighting with everything you've got not to face the thing you most dread, what is now, what will be, what was always come before, the creature you truly are, the creature we all are, buried in the nameless black of a name".
En algún momento del fin de semana me hicieron saber algo que sé muy bien pero que extrañamente, dicho por alguien más, al escucharlo enunciado como una característica fácil de notar, me obligó a preguntarme por el grado con el cual presento o no la caricatura que hago de mí mismo en el exterior. Lo que me dijeron es que soy demasiado consciente de mí mismo. Esto, a la vez, me hizo pensar en aquello de nuestros cabellos y en cómo están contados, de acuerdo a cierta tradición cristiana, pero también en la recomendación que alguna vez me dio mi peluquero, respecto a la caída de mi pelo: "No pienses tanto en ello, el estrés no ayuda".
En algún momento del fin de semana me hicieron saber algo que sé muy bien pero que extrañamente, dicho por alguien más, al escucharlo enunciado como una característica fácil de notar, me obligó a preguntarme por el grado con el cual presento o no la caricatura que hago de mí mismo en el exterior. Lo que me dijeron es que soy demasiado consciente de mí mismo. Esto, a la vez, me hizo pensar en aquello de nuestros cabellos y en cómo están contados, de acuerdo a cierta tradición cristiana, pero también en la recomendación que alguna vez me dio mi peluquero, respecto a la caída de mi pelo: "No pienses tanto en ello, el estrés no ayuda".
Tuesday, September 07, 2010
Steiner, Bloom
Esto del Shakespeare: The Invention of the Human de Bloom me recuerda a Steiner: "[Iago's] grand boast 'I am not what I am' deliberately repeals St. Paul's "By the grace of God I am what I am".
Fines de semana de soltero
De "Morning" de Donald Barthelme:
-Going home.
-No, thank you.
-You're afraid of it?
-Indeed, do I still live?
-What are you afraid of?
-One old man alone in a room. Two old men alone in a room. Three old men alone in a room.
-Well maybe you could talk to them or something.
-And say: Howdy, have you heard about pleasure, have you heard about fun? Let's go out and bust up a bar, it's been a long time. What are you up to, what are your plans? Still lifting weights? I've been screwing all night, how 'bout you? "You please me, happiness!"
-Well I don't think about this stuff a lot of the time.
-Humility is barefoot, Lewdness is physically attractive and holds a sprig of colewort, the Hour is a wheel, and Courage is strangling a lion, by shoving a mailed fist down its throat.
-How did the party end?
-I wasn't there.
-Going home.
-No, thank you.
-You're afraid of it?
-Indeed, do I still live?
-What are you afraid of?
-One old man alone in a room. Two old men alone in a room. Three old men alone in a room.
-Well maybe you could talk to them or something.
-And say: Howdy, have you heard about pleasure, have you heard about fun? Let's go out and bust up a bar, it's been a long time. What are you up to, what are your plans? Still lifting weights? I've been screwing all night, how 'bout you? "You please me, happiness!"
-Well I don't think about this stuff a lot of the time.
-Humility is barefoot, Lewdness is physically attractive and holds a sprig of colewort, the Hour is a wheel, and Courage is strangling a lion, by shoving a mailed fist down its throat.
-How did the party end?
-I wasn't there.
Leyendo

Estoy leyendo esto. Estaba pensando en transcribirle este siguiente fragmento, de Houellebecq, a un amigo a propósito de unas entradas pasadas y algo que habíamos platicado, sobre todo por la coincidencia:
"En nuestro último encuentro me sorprendió que usted siga haciendo búsquedas en Google sobre su nombre, hasta el punto de utilizar la función de alerta, que te comunica cada nueva aparición. Por mi parte yo he desactivado esta función y después he renunciado a las búsquedas".
Pero luego me distraje con esto de la vida pero seguí leyendo. Es muy extraña la resistencia con la que siempre me acerco a los textos de Houellebecq, pues terminan de convencerme, una vez más, de que se trata de uno de mis autores favoritos, quizá, sobre todo, porque me coloca en una disposición que me obliga, en suma, a pensar. Otro fragmento que me gusta, a propósito de los textos autorreferenciales -que, a fin de cuentas, no sé qué tanto a cuento venga en un intercambio epistolario, sigo creyendo que cuando uno escribe a alguien en específico son mayores las dificultades para representarse honestamente:
"No valoro especialmente la literatura de la confesión; el problema es que me gustan casi todas las literaturas. Me he regodeado con Montaigne y con Rousseau, pero sigo sintiendo un delicioso shock nervioso leyendo este juicio de Pascal sobre Montaigne, este fustazo en plena cara, de una insolencia extraordinaria: '¡Ese proyecto idiota que tiene de pintarse!'. Me gustó también muchísimo ese opuesto radical de la literatura de la confesión que es la literatura del imaginario; mis ditirambos sobre Lovecraft son quizás exagerados; da igual, los asumo".
De inmediato Houellebecq habla sobre la "vía media" que supone, para el novelista, canibalizar la propia vida para construir personajes. Hace unos meses me escribí con S.T. Joshi a propósito de un texto que tiene sobre Lovecraft y los rasgos autobiográficos en su obra ahora recopilado, según me aclaró, en la colección de ensayos Primal Sources (2003) -creo que es difícil entender que Houellebecq considere a Lovecraft como si fuera la antítesis de la literatura "de la confesión", especialmente, si recuerdo bien, a partir de su ensayo donde también echaba luz sobre esto- y creo, en fin, que está por sacar una biografía, I Am Providence, si no es que ya salió.
En una carta posterior, Houellebecq regresa al tema autorreferencial:
"Pues bien, esta tendencia a la confesión, que manifiesto de cuando en cuando, procede, creo, de dos fuentes muy distintas. La primera es, como ya he dicho, la certeza muy arraigada de que ninguna confesión cambia nada de la personalidad propia, no cura ni agrava sus posibles fallas, la certeza antipsicoanalítica, en suma, una de las únicas que no me han abandonado nunca, junto con la inexistencia de Dios. La segunda es una sobreestimación de mí mismo que me aqueja de tanto en tanto y que me induce a pensar que ninguna confesión podrá agotar la riqueza indefinida de mi personalidad, que se podría sondear sin fin en el océano, no de mis posibilidades, y que si alguien cree conocerme se debe simplemente a que carece de información".
Qué extraña es la primera afirmación. ¿No sería más bien una razón para no confesarse? Hay un tema aquí: decidir cambiar, transformarse en lo que realmente es uno (el mandato bíblico, según Steiner), o bien, negarse a cambiar y seguir siendo uno mismo, como quería Nietzsche. ¿Por qué ambos caminos pasan por la autobiografía o el testimonio? No lo entiendo.
Hoy volví a pensar en una nota que me pasaron anoche, esta, y en esta otra también, de finales de agosto (Twitter me avisa que Thays acaba de subir esto; es precisamente por este tipo de cosas por las que Thays vive y muere, recuerdo hace unos días que subió un texto titulado, con su peculiar entusiasmo por el cotilleo, "¿Franzen o Franzenfraude?"), en fin, las recordé por lo que sigue, escrito en mayo de 2008 a propósito del libro de la madre de Houellebecq que se publicó entonces:
"Peldaño a peldaño, mi relación con la casi totalidad de los medios de comunicación de este país ha llegado ciertamente al odio total, en el sentido en que se habla de 'guerra total' (curiosa guerra, por lo demás, en la que estoy desarmado; sería más exacto hablar de guerra de exterminio total dirigida contra mí). [...] ¿La separación entre dominio público y vida privada, entre el hombre y la obra? Todo eso se ha vuelto demasiado complicado, hoy día ya no se tienen en cuenta estos escrúpulos".
Sigo leyendo.
"En nuestro último encuentro me sorprendió que usted siga haciendo búsquedas en Google sobre su nombre, hasta el punto de utilizar la función de alerta, que te comunica cada nueva aparición. Por mi parte yo he desactivado esta función y después he renunciado a las búsquedas".
Pero luego me distraje con esto de la vida pero seguí leyendo. Es muy extraña la resistencia con la que siempre me acerco a los textos de Houellebecq, pues terminan de convencerme, una vez más, de que se trata de uno de mis autores favoritos, quizá, sobre todo, porque me coloca en una disposición que me obliga, en suma, a pensar. Otro fragmento que me gusta, a propósito de los textos autorreferenciales -que, a fin de cuentas, no sé qué tanto a cuento venga en un intercambio epistolario, sigo creyendo que cuando uno escribe a alguien en específico son mayores las dificultades para representarse honestamente:
"No valoro especialmente la literatura de la confesión; el problema es que me gustan casi todas las literaturas. Me he regodeado con Montaigne y con Rousseau, pero sigo sintiendo un delicioso shock nervioso leyendo este juicio de Pascal sobre Montaigne, este fustazo en plena cara, de una insolencia extraordinaria: '¡Ese proyecto idiota que tiene de pintarse!'. Me gustó también muchísimo ese opuesto radical de la literatura de la confesión que es la literatura del imaginario; mis ditirambos sobre Lovecraft son quizás exagerados; da igual, los asumo".
De inmediato Houellebecq habla sobre la "vía media" que supone, para el novelista, canibalizar la propia vida para construir personajes. Hace unos meses me escribí con S.T. Joshi a propósito de un texto que tiene sobre Lovecraft y los rasgos autobiográficos en su obra ahora recopilado, según me aclaró, en la colección de ensayos Primal Sources (2003) -creo que es difícil entender que Houellebecq considere a Lovecraft como si fuera la antítesis de la literatura "de la confesión", especialmente, si recuerdo bien, a partir de su ensayo donde también echaba luz sobre esto- y creo, en fin, que está por sacar una biografía, I Am Providence, si no es que ya salió.
En una carta posterior, Houellebecq regresa al tema autorreferencial:
"Pues bien, esta tendencia a la confesión, que manifiesto de cuando en cuando, procede, creo, de dos fuentes muy distintas. La primera es, como ya he dicho, la certeza muy arraigada de que ninguna confesión cambia nada de la personalidad propia, no cura ni agrava sus posibles fallas, la certeza antipsicoanalítica, en suma, una de las únicas que no me han abandonado nunca, junto con la inexistencia de Dios. La segunda es una sobreestimación de mí mismo que me aqueja de tanto en tanto y que me induce a pensar que ninguna confesión podrá agotar la riqueza indefinida de mi personalidad, que se podría sondear sin fin en el océano, no de mis posibilidades, y que si alguien cree conocerme se debe simplemente a que carece de información".
Qué extraña es la primera afirmación. ¿No sería más bien una razón para no confesarse? Hay un tema aquí: decidir cambiar, transformarse en lo que realmente es uno (el mandato bíblico, según Steiner), o bien, negarse a cambiar y seguir siendo uno mismo, como quería Nietzsche. ¿Por qué ambos caminos pasan por la autobiografía o el testimonio? No lo entiendo.
Hoy volví a pensar en una nota que me pasaron anoche, esta, y en esta otra también, de finales de agosto (Twitter me avisa que Thays acaba de subir esto; es precisamente por este tipo de cosas por las que Thays vive y muere, recuerdo hace unos días que subió un texto titulado, con su peculiar entusiasmo por el cotilleo, "¿Franzen o Franzenfraude?"), en fin, las recordé por lo que sigue, escrito en mayo de 2008 a propósito del libro de la madre de Houellebecq que se publicó entonces:
"Peldaño a peldaño, mi relación con la casi totalidad de los medios de comunicación de este país ha llegado ciertamente al odio total, en el sentido en que se habla de 'guerra total' (curiosa guerra, por lo demás, en la que estoy desarmado; sería más exacto hablar de guerra de exterminio total dirigida contra mí). [...] ¿La separación entre dominio público y vida privada, entre el hombre y la obra? Todo eso se ha vuelto demasiado complicado, hoy día ya no se tienen en cuenta estos escrúpulos".
Sigo leyendo.
Sunday, September 05, 2010
Entrada 1408
Antes de casarse, Emma había creído estar enamorada; pero como la felicidad que esperaba de aquel amor no había hecho su aparición, pensó que se habría equivocado. Y se preguntaba intrigada qué es lo que había que entender concretamente en la vida por palabras como dicha, pasión y ebriedad que le habían parecido tan maravillosas en los libros.
En cierto modo fue intrascendente, como la mayoría de las cosas lo son. Por otro lado, debo decir que no he dejado de pensar en ello.
El cuerpo humano.
El incendio que se había desatado en los sótanos de su alma había quedado extinguido.
Hacía mucho que había encontrado un hueco en su interior, siempre el mismo. Instalado allí, generaba en él una angustiosa repugnancia. La vida desgasta. El gote continuo acaba minando incluso la piedra.
...pero es desgraciadamente cierto que me siento en la vida como en un hotel y sé que tarde o temprano tendré que dejar mi habitación.
En cierto modo fue intrascendente, como la mayoría de las cosas lo son. Por otro lado, debo decir que no he dejado de pensar en ello.
El cuerpo humano.
El incendio que se había desatado en los sótanos de su alma había quedado extinguido.
Hacía mucho que había encontrado un hueco en su interior, siempre el mismo. Instalado allí, generaba en él una angustiosa repugnancia. La vida desgasta. El gote continuo acaba minando incluso la piedra.
...pero es desgraciadamente cierto que me siento en la vida como en un hotel y sé que tarde o temprano tendré que dejar mi habitación.
Wednesday, September 01, 2010
Fracasar mejor
Óscar dice: (11:19:54 a.m.)
¿Por qué tu vida es fracaso tras fracaso?
Óscar dice: (11:20:08 a.m.)
Oso tras oso.
Óscar dice: (11:20:09 a.m.)
...
Óscar dice: (11:20:13 a.m.)
¿No te cansa?
¿Por qué tu vida es fracaso tras fracaso?
Óscar dice: (11:20:08 a.m.)
Oso tras oso.
Óscar dice: (11:20:09 a.m.)
...
Óscar dice: (11:20:13 a.m.)
¿No te cansa?
Tuesday, August 31, 2010
Los demonios

Escuché "Machinehead" del Sixteen Stone de Bush hasta el cansancio, aunque debí haber puesto otras, como "Come down" o la melosa "Glycerine" e incluso, más adelante, "Mouth", de otro disco. Debo haber comprado y rayado el Sixteen Stone dos veces de tantas veces que lo puse, esas tardes de secundaria cuando en lugar de hacer tarea o salir con mis amigos me encerraba en mi cuarto, sin atisbo de melancolía, para ponerme unos audífonos y jugar Doom y, más tarde, Doom II, matando, en una carnicería en la cual no ahondaré, demonio tras demonio, avanzando por corredores con muros claustrofóbicos y a los cuales no convenía acercarse demasiado porque se pixeleaban. Recuerdo que los espacios que eran particularmente perturbadores eran los abiertos pues uno podía pasar minutos enteros recorriéndolos sin dar con lo que se buscaba y uno, además, tenía la sospecha de que debían recorrerse enteros para no pasar nada por alto. Después vino, según recuerdo, Quake. Creo que Quake II traía su propia banda sonora, de NIN. Yo jugaba en PC, manipulando el teclado. Era muy bueno para los shooters, siempre y cuando fuera con teclado. No me gustaba la música de NIN que venía con Quake, así que ponía, de nuevo, a Bush, esa agrupación que los "medios especializados" llamaban "el Nirvana inglés". Mi cuarto tenía alfombra.
En la caja del Doom II, que tenía a un colérico Belcebú en su portada, guardé las cartas que me enviaron amigos y familiares a la academia militarizada cuando estuve un año de secundaria fuera de México, ese tiempo de mi vida que continúa presentándose, en mi mente, como mi auténtico pasado.
Tenía pocos amigos, en realidad. Había varias cartas que habían mandado amigas de mis hermanas. Eran cartas extrañas, especulativas y con un aire distraído. Las releí en varias ocasiones, a mi regreso. Tiempo después las tiré todas, excepto las que escribió mi padre.
En la caja del Doom II, que tenía a un colérico Belcebú en su portada, guardé las cartas que me enviaron amigos y familiares a la academia militarizada cuando estuve un año de secundaria fuera de México, ese tiempo de mi vida que continúa presentándose, en mi mente, como mi auténtico pasado.
Tenía pocos amigos, en realidad. Había varias cartas que habían mandado amigas de mis hermanas. Eran cartas extrañas, especulativas y con un aire distraído. Las releí en varias ocasiones, a mi regreso. Tiempo después las tiré todas, excepto las que escribió mi padre.
Salamandras
Leo en Un asesinato que todos cometemos, de Heimito von Doderer:
-Lo querías, claro. Dices 'lo quería'. ¿Estás tan seguro de ser la misma persona...? Ahora bien, de ser cierto, entonces... a decir verdad, ya eras un adulto en aquella época..."
"Escucha Günther: hace un momento decías que te 'aburría de antemano' eso del intercambio de cartas y tal. ¿Lo recuerdas con tanta nitidez? ¿También pensabas así en aquél momento? ¿Con estas mismas palabras? ¿Eras tan... tan libre, diría yo, como para pensar de esa manera y rechazar sencillamente el aburrimiento? ¿No te torturó nunca como... un asunto sin resolver, como un desorden existente en un punto determinado?
-No, si era el desorden lo que quería.-Lo querías, claro. Dices 'lo quería'. ¿Estás tan seguro de ser la misma persona...? Ahora bien, de ser cierto, entonces... a decir verdad, ya eras un adulto en aquella época..."
Monday, August 30, 2010
"¿Con todos los vegetales?"
Me estaba buscando en la red a través de Google. Es decir: aburrido y sólo interesado en mí mismo, busqué mi nombre en la red, a través del buscador de Google. Después de varios vínculos, descubrí que la tesis de licenciatura que está en la biblioteca de la universidad donde estudié (la que escribí, pues) desde 2005 ha sido consultada en tres ocasiones (todas durante el segundo y tercer trimestre de 2006). Aunque, creo que debe decirse, por alguna razón el registro se detiene en 2007.
Las personas que consultaron mi tesis también consultaron:
Ética Nicomaquea, de Aristóteles.
Metafísica de Aristóteles, la edición trilingüe.
La edición de la obra de Aristóteles de Jonathan Barnes.
La Suma teológica de Santo Tomás de Aquino (texto latino de la edición crítica Leonina, traducción y anotaciones por una comisión de PP. Dominicos presidida por Francisco Barbado Viejo con una intrudcción general de Santiago Ramírez).
Una Historia de la filosofía.
Esto no consigue deprimirme del todo.
El otro día una compañera del trabajo me encontró en Google Maps (a través de su herramienta "Street View"). Mi rostro no se distingue, aparece pixeleado, como quien dice. Es mucho rollo contar por qué me encontró. No es tan interesante.
"¿Con todos los vegetales?" es una pregunta que escucho con cierta frecuencia. Cada tanto, por comer en la calle, por la naturaleza de mi trabajo, como en sandwicherías. Pero desde la última vez que me la hicieron, a principios de la semana pasada, la pregunta aparece una y otra vez, en mi cabeza. Estuve pensando en esto hoy por la mañana, durante mi camino hacia el trabajo, en el Metrobús, y creo que la razón por la cual formulo una y otra vez la pregunta no es sólo por su peculiar musicalidad (como el "Now shut up, you distasteful Adbekunkus" de Cortázar) sino porque es muestra de los epiqueremas cotidianos que, por alguna razón, me parecen absurdos -la razón, creo, es que estudié filosofía y puedo llegar a darle vueltas a tonterías sin pensar en lo desgastante que eso puede llegar a ser. De tal modo: sin saberlo, cuando me preguntan "¿Con todos los vegetales?" mi primera reacción es decir "Sí, con todos" (dado el caso) pero en mi cabeza -esto se me ocurrió en el camión- debe pasar, aunque sea momentáneamente (un "momentáneamente" prácticamente imperceptible y que sólo se aclara pasado el tiempo), la idea de que la pregunta "¿Con todos los vegetales?" debería ser acompañada por una aclaración: con todos los vegetales se refieren a los vegetales disponibles en el establecimiento, en la ración apropiada para el sándwich y no, claro, a todos los vegetales que existen en el mundo.
Tipo de videos que aparecen en la programación del televisor que lleva el Metrobús:
1. Videos chuscos.
2. Videos musicales.
3. Cápsulas informativas (generalmente trivia).
4. Cortometrajes.
Videos que me hacen pensar que sería bueno que no pasaran videos en el Metrobús: 1, 2, 3 y 4.
Las personas que consultaron mi tesis también consultaron:
Ética Nicomaquea, de Aristóteles.
Metafísica de Aristóteles, la edición trilingüe.
La edición de la obra de Aristóteles de Jonathan Barnes.
La Suma teológica de Santo Tomás de Aquino (texto latino de la edición crítica Leonina, traducción y anotaciones por una comisión de PP. Dominicos presidida por Francisco Barbado Viejo con una intrudcción general de Santiago Ramírez).
Una Historia de la filosofía.
El otro día una compañera del trabajo me encontró en Google Maps (a través de su herramienta "Street View"). Mi rostro no se distingue, aparece pixeleado, como quien dice. Es mucho rollo contar por qué me encontró. No es tan interesante.
"¿Con todos los vegetales?" es una pregunta que escucho con cierta frecuencia. Cada tanto, por comer en la calle, por la naturaleza de mi trabajo, como en sandwicherías. Pero desde la última vez que me la hicieron, a principios de la semana pasada, la pregunta aparece una y otra vez, en mi cabeza. Estuve pensando en esto hoy por la mañana, durante mi camino hacia el trabajo, en el Metrobús, y creo que la razón por la cual formulo una y otra vez la pregunta no es sólo por su peculiar musicalidad (como el "Now shut up, you distasteful Adbekunkus" de Cortázar) sino porque es muestra de los epiqueremas cotidianos que, por alguna razón, me parecen absurdos -la razón, creo, es que estudié filosofía y puedo llegar a darle vueltas a tonterías sin pensar en lo desgastante que eso puede llegar a ser. De tal modo: sin saberlo, cuando me preguntan "¿Con todos los vegetales?" mi primera reacción es decir "Sí, con todos" (dado el caso) pero en mi cabeza -esto se me ocurrió en el camión- debe pasar, aunque sea momentáneamente (un "momentáneamente" prácticamente imperceptible y que sólo se aclara pasado el tiempo), la idea de que la pregunta "¿Con todos los vegetales?" debería ser acompañada por una aclaración: con todos los vegetales se refieren a los vegetales disponibles en el establecimiento, en la ración apropiada para el sándwich y no, claro, a todos los vegetales que existen en el mundo.
Tipo de videos que aparecen en la programación del televisor que lleva el Metrobús:
1. Videos chuscos.
2. Videos musicales.
3. Cápsulas informativas (generalmente trivia).
4. Cortometrajes.
Videos que me hacen pensar que sería bueno que no pasaran videos en el Metrobús: 1, 2, 3 y 4.
Tuesday, August 24, 2010
Sunday, August 22, 2010
24.Oct.2009
Buscaba algo en mi diario personal y me encontré con esta "entrada", donde transcribí de Todo lo que quería decir de Gustave Flaubert, de Maupassant:
"...amó las letras de una manera tan absoluta que en su alma rebosante de este amor no cabía ninguna otra ambición.
Jamás tuvo otras preocupaciones ni otros deseos: era casi imposible que hablara de otra cosa. Su mente, obsesionada por preocupaciones literarias, volvía una y otra vez a la literatura, y declaraba inútil todo aquello que suele interesar al resto de la gente".
No sé qué estaba pensando pero ese día anoté, antes de transcribir eso en mi cuaderno, "Un amor así".
No sé qué estaba pensando pero ese día anoté, antes de transcribir eso en mi cuaderno, "Un amor así".
Tuesday, August 17, 2010
Dragones
De Un asesinato que todos cometemos de Heimito von Doderer:
Conocía al dedillo esa parte de la historia del reino animal: por ejemplo, que los batracios constituían una rama anterior a la de los reptiles, habiéndose hallado numerosos fósiles, y que en la actualidad aún existía un tipo de salamandra muy grande en Japón, de más de un metro de largo. Günther habló, además, de los auténticos dragones de épocas anteriores, de los dragones serpiente, de los dragones voladores de hasta nueve metros de envergadura, de las gigantescas especies sin alas, parecidas a montañas andantes: y a continuación describió con tanta viveza como precisión el paisaje de aquel período y señaló que la faz de la Tierra bajo el cielo tórrido y azul de esos siglos debía de tener unos rasgos infinitamente vacíos y abiertos, con grupos ambulantes de fascinants y mudos animales, con unas montañas chatas, unas planicies recién abandonadas por el agua, las formas rígidas de los bosques de equisetáceas rodeados de pantanos rebosantes de vida.
Conocía al dedillo esa parte de la historia del reino animal: por ejemplo, que los batracios constituían una rama anterior a la de los reptiles, habiéndose hallado numerosos fósiles, y que en la actualidad aún existía un tipo de salamandra muy grande en Japón, de más de un metro de largo. Günther habló, además, de los auténticos dragones de épocas anteriores, de los dragones serpiente, de los dragones voladores de hasta nueve metros de envergadura, de las gigantescas especies sin alas, parecidas a montañas andantes: y a continuación describió con tanta viveza como precisión el paisaje de aquel período y señaló que la faz de la Tierra bajo el cielo tórrido y azul de esos siglos debía de tener unos rasgos infinitamente vacíos y abiertos, con grupos ambulantes de fascinants y mudos animales, con unas montañas chatas, unas planicies recién abandonadas por el agua, las formas rígidas de los bosques de equisetáceas rodeados de pantanos rebosantes de vida.
Friday, August 13, 2010
El pulpo
Me acaban de pasar esto, a propósito de El pulpo (1973), de Roger Caillois:
"Caillois se entusiasma con la posibilidad de captar una mitología “en su estado incipiente”, fenómeno que rara vez ocurre. Después, dice, el triunfo del racionalismo, la ciencia y la técnica obligan a la mitología a nuevos medios de expresión (el psicoanálisis viene a subrayar el carácter “polifálico” del pulpo).
Pero como a Caillois le importa destacar la continuidad entre la materia y la imaginación, dice que la conversión del pulpo en monstruo, en Mal, en vehículo de la destrucción y la catástrofe, es un corolario de su morfología corporal: ni fauces, ni dientes ni garras, lo que asusta del pulpo es su succión, sus ojos patéticos, sus tentáculos y sus ventosas, la blandura de su abrazo lúbrico y, finalmente, su capacidad mimética".
Extrañamente, me lo pasaron no por las entradas anteriores sino porque a la hora de la comida Nicolás nos contaba de un sueño que había tenido de adolescente en el cual aparecía Camus. No, ni siquiera por eso. Estábamos hablando del Pulpo Ojete y de Paul, el otro pulpo. Es muy extraño, todo esto.
"Caillois se entusiasma con la posibilidad de captar una mitología “en su estado incipiente”, fenómeno que rara vez ocurre. Después, dice, el triunfo del racionalismo, la ciencia y la técnica obligan a la mitología a nuevos medios de expresión (el psicoanálisis viene a subrayar el carácter “polifálico” del pulpo).
Pero como a Caillois le importa destacar la continuidad entre la materia y la imaginación, dice que la conversión del pulpo en monstruo, en Mal, en vehículo de la destrucción y la catástrofe, es un corolario de su morfología corporal: ni fauces, ni dientes ni garras, lo que asusta del pulpo es su succión, sus ojos patéticos, sus tentáculos y sus ventosas, la blandura de su abrazo lúbrico y, finalmente, su capacidad mimética".
Extrañamente, me lo pasaron no por las entradas anteriores sino porque a la hora de la comida Nicolás nos contaba de un sueño que había tenido de adolescente en el cual aparecía Camus. No, ni siquiera por eso. Estábamos hablando del Pulpo Ojete y de Paul, el otro pulpo. Es muy extraño, todo esto.
"Words come to me in dreams"

Por razones que no vienen a cuento, ayer estaba releyendo la entrevista con Ed Ruscha que apareció en la The Believer de marzo de 2006. Al contestar si tomaba o no textos o frases de la televisión, Ruscha contestó:
Not su much television. Radio, particularly the car radio, and isolated sightings of some hot word I'd see in a book or a magazine. I was never that affected by television. I didn't even have a TV as a kid. I didn't get one until I was seventeen. Our family just didn't have it, so the TV Age skipped med. I rarely think about it as a vehicle, whereas other forms of mass communication, I do -radio, movies, even dreams. Words come to me in dreams. If I do remember sentences, I have to write them down instantly or they're forgotten five seconds after I'm out of bed. I'm going to forget them unless I absolutely sit down and write them. There is some wicked truth behind dreams. They are so out of your control. They're involuntary. There's got to be some protein to them, something important happening in dreams -especially the words that come out of them. It's a diabolical time.
Not su much television. Radio, particularly the car radio, and isolated sightings of some hot word I'd see in a book or a magazine. I was never that affected by television. I didn't even have a TV as a kid. I didn't get one until I was seventeen. Our family just didn't have it, so the TV Age skipped med. I rarely think about it as a vehicle, whereas other forms of mass communication, I do -radio, movies, even dreams. Words come to me in dreams. If I do remember sentences, I have to write them down instantly or they're forgotten five seconds after I'm out of bed. I'm going to forget them unless I absolutely sit down and write them. There is some wicked truth behind dreams. They are so out of your control. They're involuntary. There's got to be some protein to them, something important happening in dreams -especially the words that come out of them. It's a diabolical time.
Wednesday, August 11, 2010
Valvas.
De algo me estaba acordando.
En la regadera, hoy por la mañana, cuando me pasé una mano por la cara noté que ya empezaba a descarapelarme. Eso me recordó el fin de semana que acabo de pasar en Mérida, los cuarenta minutos que pasé en el agua, en una playa de Sisal, a donde se llega por un camino flanqueado por manglares, pero no era eso lo que quería recordar ahora.
Cada vez se me dificulta más escribir sobre mí mismo.
Vida fragmentaria.
De esto mismo escribía anoche, en mi diario. Es bien sabido, el género autobiográfico más atómico de todos es el que desempeña el dietista.
El otro día estaba buscando el pasaje de Los demonios donde se habla sobre las noticias de calamares gigantes* que vivían en las alcantarillas de Sao Paulo -era una conversación entre la Dobril, el Dr. Williams y, creo, Stangeler- pero no pude dar con él. Esto lo buscaba porque la vez anterior que había ido a Mérida, algo había dicho L., la novia de J., sobre tentáculos que salían del agua, como anoté acá, y me lo recordó.
Pero encontré algo más en Los demonios (un demonio, sugiere la novela, es una idea que lo obsesiona a uno, una segunda realidad) y que está relacionado con los calamares y los tentáculos y lo subterráneo. Está en nocturnario de uno de los personajes, la señora Kaps. (Incidentalmente: Musil llevaba un nocturnario pero sólo lo llamaba así porque escribía de noche, no porque registrara sus sueños; sólo he conocido una persona que escriba sobre sus sueños disciplinadamente, pero no conviene hablar de eso aquí). Del diario nocturno de la Kaps:
Me había quedado aquí. Pero en ese instante oí algo que pataleaba y se revolvía en lo hondo, entre el fango. Fui a ver qué era. Una vez en los subterráneos, no me pareció que el peligro fuera tan grave como había pensado en casa, cuando tenía al muchacho conmigo. No percibía ninguna amenaza ni en los corredores más secos ni en los más húmedos. Por otra parte, había olvidado traerme el cuchillo de cocina grande. Estaba allí sin nada en la mano. Habría estado perdida. Y sin embargo, entré en las cavernas húmedas (así es como se llamaban en mis sueños). Me quedé de pie, justo al lado del agua. Se oía un rumor, un murmullo. "Se acabó", pensé. Si los tentáculos hubieran salido, me habría muerto de asco.
*J. me pasó, unos días antes de ir a Mérida, una noticia sobre unos yucatecos que habían matado a un tapir. Lo habían confundido con un extraterrestre, aseguraron. También proliferaban noticias sobre tiburones en playa Progreso. Por mi parte encontré, también en playa Progreso, testimonios de locales que aseguraban haber encontrado rastros de ritos satánicos.
Cada vez se me dificulta más escribir sobre mí mismo.
Vida fragmentaria.
De esto mismo escribía anoche, en mi diario. Es bien sabido, el género autobiográfico más atómico de todos es el que desempeña el dietista.
El otro día estaba buscando el pasaje de Los demonios donde se habla sobre las noticias de calamares gigantes* que vivían en las alcantarillas de Sao Paulo -era una conversación entre la Dobril, el Dr. Williams y, creo, Stangeler- pero no pude dar con él. Esto lo buscaba porque la vez anterior que había ido a Mérida, algo había dicho L., la novia de J., sobre tentáculos que salían del agua, como anoté acá, y me lo recordó.
Pero encontré algo más en Los demonios (un demonio, sugiere la novela, es una idea que lo obsesiona a uno, una segunda realidad) y que está relacionado con los calamares y los tentáculos y lo subterráneo. Está en nocturnario de uno de los personajes, la señora Kaps. (Incidentalmente: Musil llevaba un nocturnario pero sólo lo llamaba así porque escribía de noche, no porque registrara sus sueños; sólo he conocido una persona que escriba sobre sus sueños disciplinadamente, pero no conviene hablar de eso aquí). Del diario nocturno de la Kaps:
Me había quedado aquí. Pero en ese instante oí algo que pataleaba y se revolvía en lo hondo, entre el fango. Fui a ver qué era. Una vez en los subterráneos, no me pareció que el peligro fuera tan grave como había pensado en casa, cuando tenía al muchacho conmigo. No percibía ninguna amenaza ni en los corredores más secos ni en los más húmedos. Por otra parte, había olvidado traerme el cuchillo de cocina grande. Estaba allí sin nada en la mano. Habría estado perdida. Y sin embargo, entré en las cavernas húmedas (así es como se llamaban en mis sueños). Me quedé de pie, justo al lado del agua. Se oía un rumor, un murmullo. "Se acabó", pensé. Si los tentáculos hubieran salido, me habría muerto de asco.
*J. me pasó, unos días antes de ir a Mérida, una noticia sobre unos yucatecos que habían matado a un tapir. Lo habían confundido con un extraterrestre, aseguraron. También proliferaban noticias sobre tiburones en playa Progreso. Por mi parte encontré, también en playa Progreso, testimonios de locales que aseguraban haber encontrado rastros de ritos satánicos.
Tuesday, August 10, 2010
Martes
Guillermo Íñigo dice: (10:06:23 a.m.)
Leo en La Jornada que "Rosa María Robles muestra La piedad en el Museo de las Artes de la UdeG".
"Utiliza una 'cobija auténtica' de una persona victimada por la delincuencia organizada en esa entidad.
Guillermo Íñigo dice: (10:06:32 a.m.)
"Sus obras provocan 'sentimiento de angustia y de soledad', dice Élmer Mendoza".
Óscar. dice: (10:07:20 a.m.)
:(
Óscar. dice: (10:07:27 a.m.)
Qué asco.
Guillermo Íñigo dice: (10:07:37 a.m.)
¿Minerva Cuevas se cambió el nombre a Rosa María?
Óscar. dice: (10:07:48 a.m.)
Maaargoooolleeessss.
Guillermo Íñigo dice: (10:07:53 a.m.)
¿Tú duermes en cobijas auténticas?
Óscar. dice: (10:08:02 a.m.)
Sí.
Guillermo Íñigo dice: (10:08:08 a.m.)
¿Te gusta cuando me hago el culto?
Óscar. dice: (10:08:15 a.m.)
Pues me da risa.
Guillermo Íñigo dice: (10:08:16 a.m.)
El súper interesante.
Óscar. dice: (10:08:17 a.m.)
Porque...
Guillermo Íñigo dice: (10:08:21 a.m.)
Ya.
Óscar. dice: (10:08:27 a.m.)
O sea, sí sabes de cosas y de otras no, y la cagas.
Leo en La Jornada que "Rosa María Robles muestra La piedad en el Museo de las Artes de la UdeG".
"Utiliza una 'cobija auténtica' de una persona victimada por la delincuencia organizada en esa entidad.
Guillermo Íñigo dice: (10:06:32 a.m.)
"Sus obras provocan 'sentimiento de angustia y de soledad', dice Élmer Mendoza".
Óscar. dice: (10:07:20 a.m.)
:(
Óscar. dice: (10:07:27 a.m.)
Qué asco.
Guillermo Íñigo dice: (10:07:37 a.m.)
¿Minerva Cuevas se cambió el nombre a Rosa María?
Óscar. dice: (10:07:48 a.m.)
Maaargoooolleeessss.
Guillermo Íñigo dice: (10:07:53 a.m.)
¿Tú duermes en cobijas auténticas?
Óscar. dice: (10:08:02 a.m.)
Sí.
Guillermo Íñigo dice: (10:08:08 a.m.)
¿Te gusta cuando me hago el culto?
Óscar. dice: (10:08:15 a.m.)
Pues me da risa.
Guillermo Íñigo dice: (10:08:16 a.m.)
El súper interesante.
Óscar. dice: (10:08:17 a.m.)
Porque...
Guillermo Íñigo dice: (10:08:21 a.m.)
Ya.
Óscar. dice: (10:08:27 a.m.)
O sea, sí sabes de cosas y de otras no, y la cagas.
Friday, August 06, 2010
El arte de ser
"¿Pero qué hacemos si lo que queremos es que el mundo nos observe? Mira, mamá, estoy respirando. Mírame hacer mis primeros pinitos, usar la bacinica, arañar a mi hermanita; jugar a la botella. ¡Diablos, es la primera vez que cometo adulterio! ¡Qué gran tipo! Eso de seguro amerita una marca conmemorativa en la supercarretera de mi propia vida. Así que ahora escribo mi emocionante historia. Existe, sin embargo, un problema".
El resto, acá. De William Gass.
El resto, acá. De William Gass.
Tuesday, August 03, 2010
La Tempestad 73, la intemperie del amor*

Miren. Pasan muchas cosas en este número. Una de ellas, no la más importante, es que se publica mi cuento "Retrato de un hombre cansado", que finaliza con una línea que le robé a un escritor que me gusta. Les pido perdón por eso. Otras cosas que pasan son: Eduardo Abaroa escribe una columna de artes visuales titulada "Teoría del superfundamento". David Miklos publica, en el dossier Repetir, reanudar, crear, un texto titulado "Tres glosas y un colofón" a propósito de la relectura de Elizabeth Cook de la Ilíada. En ese mismo dossier Patricio Fontana escribe sobre Las cinco obstrucciones de Lars von Trier, realizadas a partir de El humano perfecto de Leth. Vesta Mónica Herrerías, por su parte, escribe "Reinventar los iconos", sobre las fotografías de Zbigniew Libera. Shaday Larios Ruiz escribe sobre una reescritura de Dido yEneas a cargo de Sasha Waltz. Gustavo Prado también discurre sobre reinterpretaciones, desde el lado del diseño, abordando la influencia decisiva que fue Dieter Rams en Jonathan Ive. Finalmente, David Buchanan le da un vistazo a la reinterpretación que los Flaming Lips (y otros) hicieron del Dark Side of the Moon. Estas cosas no están en la revista en este orden.
Hay más.
Otro dossier, el de portada: La intemperie del amor. Ahí pueden encontrar "Las perversiones del amor", una lectura de la obra de Jelinek realizada por Asunción Sainz Lerchundi. Les copio un fragmento donde Sainz Lerchundi señala el "implacable análisis" de Jelinek, quien "reduce las relaciones familiares a una serie de comportamientos fatales: la mujer labora hasta encontrar un hombre que la retire del trabajo. Ésta, a cambio, le proporciona cierto desahogo sexual y un par de hijos, se deja maltratar sumisamente al tiempo que se ocupa de la limpieza y el alimento familiar.". También: "Hombres y mujeres sueñan con relaciones amorosas y sexuales totalmente fuera de su alcance". Etcétera: Abel Cervantes escribe sobre la obra de Christoffer Boe en "El instante que se desvanece" ("Los personajes de Boe son marionetas que el autor manipula a placer arrebatándoles recuerdos, alterando sus sentimientos..."); Diego Fischerman escribe sobre Keith Jarrett en "Tormenta e impulso"; Daniel Montero sobre Nan Goldin en "La negación de Narciso"; Robert Stejin sobre MaisonDahlBonnema en "La excepción del amor", ópera de la que se desprenden estas líneas:
"Cerré la puerta con el viento/ y me deslicé por las escaleras / en mi senda viscosa / en mi bola de nieve / rebotando en la pared / con mis vientos / delicadamente, rebotando delicadamente / llorando delicadamente, cantando delicadamente / una canción de espermabebé / una canción para mi espermabebé / llena de viento / nunca antes escuchada / mi niñobaba virgen / lleno de nieve / nieve de bebé rosa / sobre su féretro / amarillo de baba".
Mencioné la columna de Abaroa, también hay otras, en la sección de agenda: "El dolor de Carmen Balcells" de David Miklos; "La publicidad y el acto de ver" de Larissa Ferrer; Miguel Galperin escribe sobre "Música, disonancia y terror"; Samael Barrios sobre los "desarrollos inteligentes" de suburbios... Chale, es que todavía hay mucho material que no alcanzo a cubrir aquí. En la sección de actualidad, por ejemplo, hay una entrevista con Annette Messager, reseñas de obras de Abraham Cruzvillegas, de Messager, de Efecto Drácula y Pierre Soulages, de Enrique Vila-Matas, Eduardo Milán, Hugo Gola y Horacio Castellanos Moya; también de Jacques Audiard, de Sebastián Silva, Diego Luna y Steve McQueen. Y de Xiu Xiu, y de Salvatore Sciarrino, y de LCD Soundsystem y de Vijay Yver Trio. Y de: Grace Allen Barkey, Juan Ríos, Raúl Parrao y Barutta + Lamas. También hay textos sobre el Salón internacional del mueble de Milán, sobre Theurel & Thomas, Martin Margiela, sobre el nuevo museo del Chopo y sobre el diseñador gráfico James Joyce (el otro).
Además... se seleccionan las mejores exhibiciones, en artes visuales, de 2009-2010 y se cuestiona, con el cuestionario LT (esa serie de preguntas "inocentes") al compositor Peter Ablinger. Por ejemplo, ¿saben cómo descubrió Ablinger su vocación? "Seguramente", dice, "cuando, a los 14 años, leí aquella biografía kitsch sobre Van Gogh".
En CPI (Cuaderno para invenciones, a veces llamado "Carpeta de inventos", por los no iniciados), hay, además de mi cuento, textos de Román Luján (poemas), una crónica de Carlos Jesús González sobre su paso por la Bienal de Berlín, un cuento, muy bueno, de Oliverio Coelho, titulado "El traidor" y unas piezas de Carlos Laszlo, con introducción de Óscar Benassini, que se presentan bajo el título de Ante la bandera de la juventud todos somos iguales, lo cual es cierto, pero también es cierto que sólo los jóvenes mueren jóvenes (es algo que leí en Internet).
Hasta pronto.
*No sé por qué pero ahora se me ocurre citar esta cita de Lacan que aparece en la introducción del dossier que le da título a este número, a saber, "El amor es dar lo que no se tiene a alguien que no lo quiere".
Hay más.
Otro dossier, el de portada: La intemperie del amor. Ahí pueden encontrar "Las perversiones del amor", una lectura de la obra de Jelinek realizada por Asunción Sainz Lerchundi. Les copio un fragmento donde Sainz Lerchundi señala el "implacable análisis" de Jelinek, quien "reduce las relaciones familiares a una serie de comportamientos fatales: la mujer labora hasta encontrar un hombre que la retire del trabajo. Ésta, a cambio, le proporciona cierto desahogo sexual y un par de hijos, se deja maltratar sumisamente al tiempo que se ocupa de la limpieza y el alimento familiar.". También: "Hombres y mujeres sueñan con relaciones amorosas y sexuales totalmente fuera de su alcance". Etcétera: Abel Cervantes escribe sobre la obra de Christoffer Boe en "El instante que se desvanece" ("Los personajes de Boe son marionetas que el autor manipula a placer arrebatándoles recuerdos, alterando sus sentimientos..."); Diego Fischerman escribe sobre Keith Jarrett en "Tormenta e impulso"; Daniel Montero sobre Nan Goldin en "La negación de Narciso"; Robert Stejin sobre MaisonDahlBonnema en "La excepción del amor", ópera de la que se desprenden estas líneas:
"Cerré la puerta con el viento/ y me deslicé por las escaleras / en mi senda viscosa / en mi bola de nieve / rebotando en la pared / con mis vientos / delicadamente, rebotando delicadamente / llorando delicadamente, cantando delicadamente / una canción de espermabebé / una canción para mi espermabebé / llena de viento / nunca antes escuchada / mi niñobaba virgen / lleno de nieve / nieve de bebé rosa / sobre su féretro / amarillo de baba".
Mencioné la columna de Abaroa, también hay otras, en la sección de agenda: "El dolor de Carmen Balcells" de David Miklos; "La publicidad y el acto de ver" de Larissa Ferrer; Miguel Galperin escribe sobre "Música, disonancia y terror"; Samael Barrios sobre los "desarrollos inteligentes" de suburbios... Chale, es que todavía hay mucho material que no alcanzo a cubrir aquí. En la sección de actualidad, por ejemplo, hay una entrevista con Annette Messager, reseñas de obras de Abraham Cruzvillegas, de Messager, de Efecto Drácula y Pierre Soulages, de Enrique Vila-Matas, Eduardo Milán, Hugo Gola y Horacio Castellanos Moya; también de Jacques Audiard, de Sebastián Silva, Diego Luna y Steve McQueen. Y de Xiu Xiu, y de Salvatore Sciarrino, y de LCD Soundsystem y de Vijay Yver Trio. Y de: Grace Allen Barkey, Juan Ríos, Raúl Parrao y Barutta + Lamas. También hay textos sobre el Salón internacional del mueble de Milán, sobre Theurel & Thomas, Martin Margiela, sobre el nuevo museo del Chopo y sobre el diseñador gráfico James Joyce (el otro).
Además... se seleccionan las mejores exhibiciones, en artes visuales, de 2009-2010 y se cuestiona, con el cuestionario LT (esa serie de preguntas "inocentes") al compositor Peter Ablinger. Por ejemplo, ¿saben cómo descubrió Ablinger su vocación? "Seguramente", dice, "cuando, a los 14 años, leí aquella biografía kitsch sobre Van Gogh".
En CPI (Cuaderno para invenciones, a veces llamado "Carpeta de inventos", por los no iniciados), hay, además de mi cuento, textos de Román Luján (poemas), una crónica de Carlos Jesús González sobre su paso por la Bienal de Berlín, un cuento, muy bueno, de Oliverio Coelho, titulado "El traidor" y unas piezas de Carlos Laszlo, con introducción de Óscar Benassini, que se presentan bajo el título de Ante la bandera de la juventud todos somos iguales, lo cual es cierto, pero también es cierto que sólo los jóvenes mueren jóvenes (es algo que leí en Internet).
Hasta pronto.
*No sé por qué pero ahora se me ocurre citar esta cita de Lacan que aparece en la introducción del dossier que le da título a este número, a saber, "El amor es dar lo que no se tiene a alguien que no lo quiere".
Realidad daimónica
Monday, August 02, 2010
Una biblioteca especializada en demonología

Al día siguiente de haber leído lo que a continuación transcribiré, correspondiente al capítulo "Los subterráneos de Neudegg" de Los demonios de Heimito von Doderer, una mujer leía, en la mesa contigua a la mía en el café de todos los días, un volumen titulado Brujas medievales, en una edición de bolsillo. Se lo pedí prestado, momentáneamente. Lo examiné. Se lo devolví. Eran cuentos.
Esa misma tarde descubrí el nombre del demonio que supuestamente me tienta -en un examen que alguien me mandó y que pueden tomar aquí. Lo que sigue es lo que encuentra René Stangeler en la biblioteca del castillo Neudegg:
"Parecía una biblioteca especializada en demonología. No obstante, igual que sucedía con las obras literarias, la colección obviaba la abundante bibliografía que había aportado la Edad Moderna sobre la brujería y los procesos contra brujas: no encontró ni un Soldan, ni un Hansen. En cambio, dio con un ejemplar muy bien conservado de la Démonomanie, de Bodin, en la edición de París de 1581. René se quedó asombrado al encontrar junto a él a Ambroise Paré, renovador de la cirugía. Sin embargo, cuando abrió el pequeño volumen infolio, encuadernado en cuero de ternera, se dio cuenta de que en medio de las "opera chirurgica" había algo más. Era una edición de comienzos del siglo XVII de un tratado traducido del francés al latín: De monstris et prodigiis -"Sobre monstruso y prodigios"-. Después de este volumen -clasificado por materia a pesar de su pequeño formato-, empezaba una serie disparatada. Comenzaba con un libro plenamente moderno, uno de los más extraños que existen: la Histoire des monstres, de Ernst Martin; contiene la biografía exacta de todos los monstruso conocidos de la Edad Moderna, desde "gemelos siameses" a seres de naturaleza horrible. Lo seguían los antiguos trabajos de medicina de Maximilian Markwitz, que también tratan sobre monsutros, así como los de Otto Luther y el francés Cattin. Había una tesis doctoral del año 1854, escrita en latín: De monstro quodam, de Albert Georg Luecke. El grupo se cerraba con el manual de Choulant, un índice bibliográfico sobre la medicina antigua".
Otros autores, obras y obras de consulta encontrados por Stangeler son: Teophrast von Hohenheim; De malfranzos morbo gallico praeservativo ac cura, de Bartholomeus Steber; el Dictionnaire infernal; Le monde enchanté. Cosmographie et Histoire naturelle fantastique du moyen-age, de Fernand Denis; un tratado sobre basiliscos y dragones del conde Luigi Bossi; Cautio Criminales Friedrich von Spee (actas de procesos de brujas) y otros... También el Lumen animae, de Farinatos de Vyena, del cual Stangeler recordó esta frase: "El dragón es el símbolo de la envidia, que él mismo alberga porque no tiene veneno".
Esa misma tarde descubrí el nombre del demonio que supuestamente me tienta -en un examen que alguien me mandó y que pueden tomar aquí. Lo que sigue es lo que encuentra René Stangeler en la biblioteca del castillo Neudegg:
"Parecía una biblioteca especializada en demonología. No obstante, igual que sucedía con las obras literarias, la colección obviaba la abundante bibliografía que había aportado la Edad Moderna sobre la brujería y los procesos contra brujas: no encontró ni un Soldan, ni un Hansen. En cambio, dio con un ejemplar muy bien conservado de la Démonomanie, de Bodin, en la edición de París de 1581. René se quedó asombrado al encontrar junto a él a Ambroise Paré, renovador de la cirugía. Sin embargo, cuando abrió el pequeño volumen infolio, encuadernado en cuero de ternera, se dio cuenta de que en medio de las "opera chirurgica" había algo más. Era una edición de comienzos del siglo XVII de un tratado traducido del francés al latín: De monstris et prodigiis -"Sobre monstruso y prodigios"-. Después de este volumen -clasificado por materia a pesar de su pequeño formato-, empezaba una serie disparatada. Comenzaba con un libro plenamente moderno, uno de los más extraños que existen: la Histoire des monstres, de Ernst Martin; contiene la biografía exacta de todos los monstruso conocidos de la Edad Moderna, desde "gemelos siameses" a seres de naturaleza horrible. Lo seguían los antiguos trabajos de medicina de Maximilian Markwitz, que también tratan sobre monsutros, así como los de Otto Luther y el francés Cattin. Había una tesis doctoral del año 1854, escrita en latín: De monstro quodam, de Albert Georg Luecke. El grupo se cerraba con el manual de Choulant, un índice bibliográfico sobre la medicina antigua".
Otros autores, obras y obras de consulta encontrados por Stangeler son: Teophrast von Hohenheim; De malfranzos morbo gallico praeservativo ac cura, de Bartholomeus Steber; el Dictionnaire infernal; Le monde enchanté. Cosmographie et Histoire naturelle fantastique du moyen-age, de Fernand Denis; un tratado sobre basiliscos y dragones del conde Luigi Bossi; Cautio Criminales Friedrich von Spee (actas de procesos de brujas) y otros... También el Lumen animae, de Farinatos de Vyena, del cual Stangeler recordó esta frase: "El dragón es el símbolo de la envidia, que él mismo alberga porque no tiene veneno".
Thursday, July 29, 2010
Convergencia


Arriba, The Weather Project (2003), de Eliasson. Abajo, bomberos chinos acercándose a la explosión de un oleoducto en Dalian (a mediados de este julio). Una mejor convergencia, acá, en la primera entrada de Matt Haber.
Dinero
Tres titulares del New York Times, hoy:
"As Death Soar in the Desert, a Morgue Grows Crowded", de James C. McKinley Jr., sobre el poco espacio que queda en la morgue de Arizona debido a la cantidad de indocumentados que fallecen en los desiertos cercanos a Tucson.
"Ruling Against Arizona Is a Warning for Other States", de Julia Preston, sobre el fallo de la juez Bolton en el que frena una ley que criminaliza ser inmigrante sin portar documentos legales.
"Congress Rethinks its Ban on Internet Gambling", de Sewell Chan, sobre una propuesta del congreso de Estados Unidos para poner un impuesto a las apuestas en línea, de donde se desprende esta cita del representante Barney Frank: "Algunos adultos gastarán su dinero imprudentemente, pero el gobierno federal no tiene el propósito de impedírselos legalmente".
Tuesday, July 27, 2010
Thursday, July 22, 2010
"Disfruta de los mejores y más variados canales"

Bueno*, quizá les interese saber que el otro día estaba sentado frente a uno de los televisores que se encuentran en mi casa, disfrutando de la conversación que Steve Carrell sostenía con David Letterman. Permítanme enfocarme en el momento en el que Carrell recordaba una conversación que había tenido con una de sus hijas, de nueve años. Le explicaba cómo solía ser la televisión. Para empezar, dijo, "tenía perillas". Uno debía levantarse del asiento y cambiar de canal. Había cierto esfuerzo, ¿lo ven? Aún más: no existían todos los canales que existen ahora. "¿Pero y el Kidz Channel?", preguntaba la hija. "No, nada. Entonces, tenías que levantarte temprano para ver caricaturas. De otro modo, tenías que conformarte con lo que veían los adultos, de los cuatro o cinco canales disponibles". No había Disney Channel. Ni el canal Sony, para el caso. No había canales especializados en cocina, en viajes, en viajes culinarios o culturales. No había canales dedicados exclusivamente a shows de entrevistas ni canales que explotan la melancolía por la antigua televisión. Estuve pensando en esto un rato, momentos más tarde, ya en mi cama, en la oscuridad de mi cuarto. ¿Qué de bueno hay en que uno tenga todo lo que quiere cuando quiere? ¿Son tan interesantes nuestros intereses? ¡Exijo la diferencia impuesta por gente más sabia que yo!
*Historia curiosa: en la preparatoria tenía un compañero que cada vez que entregaba una tarea en la que se nos pedía dar rienda suelta a nuestra opinión (un reporte de lectura o un ensayo) , pero que no involucraba hacerla en la casa sino en el momento ("Tomen una hoja y escriban qué opinan sobre..."), iniciaba sus textos con "Bueno," como si se encontrara en medio de una conversación, algo que, creo, hacía con el objetivo de establecer, para sí mismo, claramente las reglas discursivas de lo que realizaría a continuación. No era el más inteligente de mis compañeros.**
**Esto de "Historia curiosa" es un modo de emular el "Interesting story", que cuenta Dave Eggers al inicio de su A.H.W.O.S.G., a saber: "My father once related how he and his friend Les had come up with a way, when stalling for time in a meeting or disposition [...] instead of saying "Um..." or "Uh..." one could say "Now...", a word that accomplishes two things: it serves the same stalling purposes as "Um..." or "Uh..." but instead of being dumbsounding offputting, it creates suspense for what is coming next, whatever that might be...".
*Historia curiosa: en la preparatoria tenía un compañero que cada vez que entregaba una tarea en la que se nos pedía dar rienda suelta a nuestra opinión (un reporte de lectura o un ensayo) , pero que no involucraba hacerla en la casa sino en el momento ("Tomen una hoja y escriban qué opinan sobre..."), iniciaba sus textos con "Bueno," como si se encontrara en medio de una conversación, algo que, creo, hacía con el objetivo de establecer, para sí mismo, claramente las reglas discursivas de lo que realizaría a continuación. No era el más inteligente de mis compañeros.**
**Esto de "Historia curiosa" es un modo de emular el "Interesting story", que cuenta Dave Eggers al inicio de su A.H.W.O.S.G., a saber: "My father once related how he and his friend Les had come up with a way, when stalling for time in a meeting or disposition [...] instead of saying "Um..." or "Uh..." one could say "Now...", a word that accomplishes two things: it serves the same stalling purposes as "Um..." or "Uh..." but instead of being dumbsounding offputting, it creates suspense for what is coming next, whatever that might be...".
Tuesday, July 20, 2010
Convergencia



El cuerpo del Ché Guevara (que, obviamente, también remite a esto), rescate de bombero chino en el derrame de "mil 500 toneladas de petróleo en el mar causado por un escape en dos oleoductos y que ha creado una mancha que ocupa una superficie de casi 100 kilómetros cuadrados cerca de las costas de Dalian", y Lando Calrrisian, inspeccionando el cuerpo congelado en carbonita de Han Solo, en El imperio contraataca.
Monday, July 19, 2010
F. D. S. D. S.
Sábado. Levantarse, correr, escribir, desayunar, bañarse, arreglar la bicicleta prestada, devolverla, regresar a casa en Metrobús, ver televisión. Leer algo de Curso de literatura europea, de Nabokov. No tomar apuntes excepto una nota, mental: no leer a Jane Austen. Volver a considerarlo, unas medias horas más tarde. Comer: sopa, empanizada, arroz, agua de limón, café. Más café. Café con Nabokov. Jane Austen, quizá deba leerla. Pero, ¿seguir leyendo a Nabokov? Televisión. Culpa. Pensar volver a Nabokov y saltarse sus lecciones sobre Austen, Dickens y pasar a su lectura de Madame Bovary, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Por el camino de Swann, La metamorfosis y Ulises. No volver a Nabokov, seguir con la televisión hasta que dan las horas de dormir. Domingo. Despertar, levantarse, correr, escribir, desayunar (mal), bañarse, leer a Nabokov, decidirse a no leer a Jane Austen a menos que se consiga una vida con más tiempo, cambiar de Nabokov a Heimito von Doderer, Los demonios. Salir de casa, Los demonios en mano. Comprar boleto (1) para el cine. Comer, hamburguesa, cerveza, papas fritas, leer Los demonios. Dejar el restaurante. Ver revistas. Ver libros. Comprar café, leer Los demonios. Entrar al cine. Salir del cine. Regresar a casa. Ver televisión, nada. Culpa. Leer Los demonios. Cenar (mal). Dormir. Lunes.
Friday, July 16, 2010
Thursday, July 15, 2010
Gusanos macabros en el fondo marino
De casualidad, releí "El Gusano", un cuento de Llamadas telefónicas que me hizo recordar esto. Hay un momento en que el narrador, Arturo Belano revela que su abuelo vivió en Santa Teresa, el pueblo maldito de 2666:
"Pronto supe que era del norte o que había vivido mucho tiempo en el norte, que para el caso es lo mismo. Soy de Sonora, dijo. Me pareció curioso, pues mi abuelo también era de allí. Eso interesó al Gusano y quiso saber de qué parte de Sonora. De Santa Teresa, dije. Yo de Villaviciosa, dijo el Gusano."
Pero lo interesante era ver cómo Arturo Belano mira a El Gusano :
"De golpe me encontré sin ganas de librerías, sin ganas de paseos, sin ganas de lecturas, sin ganas de cines matinales (sobre todo sin ganas de cines matinales). La proa de una nube enorme apareció sobre el centro del D.F., mientras por el norte de la ciudad resonaban los primeros truenos. Comprendí que la película de Jacqueline se había interrumpido por la proximidad inminente de la lluvia y me sentí solo. Durante unos segundos no supe qué hacer, hacia dónde ir. Entonces el Gusano me saludó. Supongo que después de tantos días él también se había fijado en mí. Me volví y allí estaba, sentado en el mismo banco de siempre, nítido, absolutamente real con su sombrero de paja y su camisa blanca. Al marcharse los técnicos cinematográficos, comprobé asustado, el escenario había experimentado un cambio sutil pero determinante: era como si el mar se hubiera abierto y pudiera ahora ver el fondo marino. La Alameda vacía era el fondo marino y el Gusano su joya más preciada".
"Pronto supe que era del norte o que había vivido mucho tiempo en el norte, que para el caso es lo mismo. Soy de Sonora, dijo. Me pareció curioso, pues mi abuelo también era de allí. Eso interesó al Gusano y quiso saber de qué parte de Sonora. De Santa Teresa, dije. Yo de Villaviciosa, dijo el Gusano."
Pero lo interesante era ver cómo Arturo Belano mira a El Gusano :
"De golpe me encontré sin ganas de librerías, sin ganas de paseos, sin ganas de lecturas, sin ganas de cines matinales (sobre todo sin ganas de cines matinales). La proa de una nube enorme apareció sobre el centro del D.F., mientras por el norte de la ciudad resonaban los primeros truenos. Comprendí que la película de Jacqueline se había interrumpido por la proximidad inminente de la lluvia y me sentí solo. Durante unos segundos no supe qué hacer, hacia dónde ir. Entonces el Gusano me saludó. Supongo que después de tantos días él también se había fijado en mí. Me volví y allí estaba, sentado en el mismo banco de siempre, nítido, absolutamente real con su sombrero de paja y su camisa blanca. Al marcharse los técnicos cinematográficos, comprobé asustado, el escenario había experimentado un cambio sutil pero determinante: era como si el mar se hubiera abierto y pudiera ahora ver el fondo marino. La Alameda vacía era el fondo marino y el Gusano su joya más preciada".
No tengo el libro a la mano -me hicieron el favor de pasarme el párrafo en cuestión- no sé dónde ande, carajo. Estuve buscando el fragmento en línea. Y di con esto, un texto de ciencia titulado "Macabros gusanos en el fondo del mar", en la revista de ciencia ficción argentina (ahora en línea), Axxon. Más sobre ella, en la columna de Alberto Chimal en el número 72 de La Tempestad.
Tuesday, July 13, 2010
Se me cae el pelo, mientras leo esto
Un fragmento de Levemente ondulado de Roberto Appratto:
Hablo con voz pausada, serena, para decirte/ que te quedes así, sentado, / si es posible, en actitud de cumplir / estrictamente mis palabras: es en presente, es en imperativo, que te digo que te concentres / que te mantengas alejado del alcohol / y de las malas compañías: que estés solo, / profundamente solo, / aún en presencia de los otros, / que no harán sino molestarte / con textos imprecisos, torpes, mal puntuados, / la impresión indirecta y borrosa de sus almas;
[...]
Deja que tu pasado, / a menudo abrumado por el dolor, / por la incertidumbre, / por la entrega absoluta a causas imposibles / por la lenta pero implacabale corrosión de tu orgullo / se evapore...
Hablo con voz pausada, serena, para decirte/ que te quedes así, sentado, / si es posible, en actitud de cumplir / estrictamente mis palabras: es en presente, es en imperativo, que te digo que te concentres / que te mantengas alejado del alcohol / y de las malas compañías: que estés solo, / profundamente solo, / aún en presencia de los otros, / que no harán sino molestarte / con textos imprecisos, torpes, mal puntuados, / la impresión indirecta y borrosa de sus almas;
[...]
Deja que tu pasado, / a menudo abrumado por el dolor, / por la incertidumbre, / por la entrega absoluta a causas imposibles / por la lenta pero implacabale corrosión de tu orgullo / se evapore...
Saturday, July 10, 2010
¡Aventuras a la hora de la comida!
-Mira, Blue Demon.
Blue Demon estaba sentado a la cabecera de una mesa, platicando. Parecía encontrarse en una posición incómoda (¿o es que todos los hombres corpulentos siempre parecen estar incómodos?). Nosotros íbamos, también, a comer.
-¿Sí sería Blue Demon?, se preguntó unos cuantos metros más adelante.
-Llevaba la máscara de Blue Demon.
-Pues sí, pero...
Etcétera.
-¿Sí sería Blue Demon?, se preguntó unos cuantos metros más adelante.
-Llevaba la máscara de Blue Demon.
-Pues sí, pero...
Etcétera.
Thursday, July 08, 2010
Leo a Donald Barthelme
De "Daumier", del apartado Two whiskeys with a friend, transcribo:
"I myself," said Gibbon, "am slightly underdone in the personal worthlessness line. It was Papa's fault. He used no irony. The communications mix offered by the parent to the child is as you know twelve percent huggles and endearments. That is standard. Now, to avoid boring himself or herself to death during this monition the parent enlivens the discourse with wit, usually irony of the cheaper sort. The irony ambigufies the message, but more importantly establishes in the child the sense of personal lack-of-worth".
Creo que es suficiente, de este texto. Iba a transcribir más pero recordé esto otro, de "Kierkegaard Unfair to Schlegel", donde la ironía se enlaza también con el aburrimiento:
Q: You are an ironist.
A: It's useful.
Q: How is it useful?
A: Well, let me tell you a story. Several years ago I was living in a rented house in Colorado. The house was what is called a rancher -three or four bedrooms, knotty pine or some such on the inside, cedar shakes or something like that on the outside. It was owned by a ski instructor who lived there with his family in the winter. It had what seemed to be hundreds of closets and we immediately discovered that these closets were filled to overflowing with all kinds of play equipment. Never in my life had I seen so much play equipment gathered together in one place outside, say, Abercrombie's. There were bows and arrows and shuffleboard and croquet sets, putting greens and trampolines and things that you strapped to your feet and jumped up and down on, table tennis and jai alai and poker chips and home roulette wheels, chess and checkers and Chinese checkers and balls of all kinds, hoops and nets and wickets, badminton and books and a thousand board games, and a dingus with cymbals on top that you banged on the floor to keep time to the piano. The merest drawer on the bedside table was choked with maked cards and Monopoly money.
Now, suppose I had been of an ironical turn of mind and wanted to make a joke about all this, some sort of joke that would convey that I had noticed the striking degree of boredom implied by the presence of all this impedimenta and one which would also serve to comment upon the particular way of struggling with boredom that these people had chosen [...]".
El texto sigue, claro, pero, también, creo que hasta aquí es suficiente. Lo recomiendo mucho, sin embargo. Aún sigo pensando en la razón que revela el ironista de este texto para atacar el sentido de la ironía de Kierkegaard y la preocupación de Kierkegaard por el modo en que la ironía destruye sin construir (por decirlo de algun modo); y el sentido de su ataque, es, sencillamente (y es más sencillo que, digamos, provocar), poder lidiar con la desaprobación de Kierkegaard.
Es muy agradable encontrar textos literarios que plantean preguntas sobre la ironía sin atacarla directamente. Exponiendo, nada más. Ni eso, digamos. Lo mismo sentí leyendo algunos pasajes de La montaña mágica.
Q: You are an ironist.
A: It's useful.
Q: How is it useful?
A: Well, let me tell you a story. Several years ago I was living in a rented house in Colorado. The house was what is called a rancher -three or four bedrooms, knotty pine or some such on the inside, cedar shakes or something like that on the outside. It was owned by a ski instructor who lived there with his family in the winter. It had what seemed to be hundreds of closets and we immediately discovered that these closets were filled to overflowing with all kinds of play equipment. Never in my life had I seen so much play equipment gathered together in one place outside, say, Abercrombie's. There were bows and arrows and shuffleboard and croquet sets, putting greens and trampolines and things that you strapped to your feet and jumped up and down on, table tennis and jai alai and poker chips and home roulette wheels, chess and checkers and Chinese checkers and balls of all kinds, hoops and nets and wickets, badminton and books and a thousand board games, and a dingus with cymbals on top that you banged on the floor to keep time to the piano. The merest drawer on the bedside table was choked with maked cards and Monopoly money.
Now, suppose I had been of an ironical turn of mind and wanted to make a joke about all this, some sort of joke that would convey that I had noticed the striking degree of boredom implied by the presence of all this impedimenta and one which would also serve to comment upon the particular way of struggling with boredom that these people had chosen [...]".
El texto sigue, claro, pero, también, creo que hasta aquí es suficiente. Lo recomiendo mucho, sin embargo. Aún sigo pensando en la razón que revela el ironista de este texto para atacar el sentido de la ironía de Kierkegaard y la preocupación de Kierkegaard por el modo en que la ironía destruye sin construir (por decirlo de algun modo); y el sentido de su ataque, es, sencillamente (y es más sencillo que, digamos, provocar), poder lidiar con la desaprobación de Kierkegaard.
Es muy agradable encontrar textos literarios que plantean preguntas sobre la ironía sin atacarla directamente. Exponiendo, nada más. Ni eso, digamos. Lo mismo sentí leyendo algunos pasajes de La montaña mágica.
Sunday, July 04, 2010
...
"We hope you have a very succesful day".
"Welcome to the [...] hotel".
"That's a very good question".
"We should keep in touch".
"Thank you for your stay".
"Are you business class?"
"Checking in?"
"Checking out?"
"Do you have a Gold Member card?"
"Fragments are the only forms I trust", D. B. en Views of my Father Weeping.
"Welcome to the [...] hotel".
"That's a very good question".
"We should keep in touch".
"Thank you for your stay".
"Are you business class?"
"Checking in?"
"Checking out?"
"Do you have a Gold Member card?"
"Fragments are the only forms I trust", D. B. en Views of my Father Weeping.
De algún modo me hubiera gustado ofrecerles una imagen de las muchas que pude haber capturado de los varios campamentos improvisados que se han formado espontáneamente en distintas salas del aeropuerto internacional en el que me encuentro. Son diez minutos después de las 4.a.m. y es comprensible que el aeropuerto se encuentre sembrado de almas exhaustas, periódicos sobre los rostros, posiciones fetales, calcetines, creo. Pero me sorprendí a mí mismo confiándome que registrar el cansancio de los demás tiene algo de perverso.
¿Nada más siniestro que un hotel frente a un aeropuerto iluminado a todas horas, música electrónica de ritmo animoso transmitida en los pasillos, un camarero recorriendo pisos con un atril portátil a las tres de la mañana, canales bloqueados, canales de noticias, canales internacionales en el televisor, una regadera incómoda?
¿Nada más siniestro que un hotel frente a un aeropuerto iluminado a todas horas, música electrónica de ritmo animoso transmitida en los pasillos, un camarero recorriendo pisos con un atril portátil a las tres de la mañana, canales bloqueados, canales de noticias, canales internacionales en el televisor, una regadera incómoda?
Friday, July 02, 2010
Lobby
El esloveno lleva tres maletas y una PC, ahora mismo la guarda pues esperamos irnos pronto. El norteamericano lleva una mochila, un mohawk discreto y una Mac, algunas de sus esquinas cubiertas con cinta de aislar. Cuando lee, lee en voz alta, apenas un murmullo, me di cuenta ayer en el camión. El español lleva corbata y camisa de manga corta, escribe sobre un Ipad. La estrella de televisión eslovena, una mujer con un ligero aire veterano pero aún bella, escribe sobre la máquina que el hotel proporciona a los clientes. La chica tailandesa espera sin decir nada, observando. La puerta giratoria del hotel gira sin que nadie pase por ella. Esperamos al resto.
...

Viajar para que a uno le cuenten que en una de las columnas del templo de Poseidón, Byron, como muchos otros viajeros románticos, talló su nombre. Viajar para que a uno le cuenten que realmente no puede ver eso porque desde hace años ya no se puede acercar, el visitante, a las columnas, por razones de seguridad. Intentar, entonces, ver la firma. El sol en la cara, haciendo bizcos. Verla, entonces, a través del zoom de la cámara de alguien más. Buscarla, entonces, en Internet. Preguntarse, ¿salir de casa para esto? Salir de casa. Pensar en el retrasamiento romántico. Escribir sobre el retrasamiento romántico. Retrasarse para el vuelo.
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