Sunday, September 25, 2005

El afán de la novedad

a.
Esta actualización constará de tres partes, la primera es una explicación sobre las partes de las que consta esta actualización, la segunda es una especie de catálogo (una tontería, en realidad, pero que es algo novedoso) y la tercera es un relato o para ser más precisos la narración de una experiencia, que es lo que se acostumbra escribir en esta bitácora electrónica.
b.
Están los que escriben. Están los que escriben y aman la vida más de lo que aman el acto de escribir. Y los que escriben porque odian la vida o no saben disfrutara. Están los que escriben de pie, sentados, con lápiz sobre papel cebolla, sin ritual alguno, exclusivamente con las ventanas cerradas o asustando los moscos pues viven en un clima caluroso. Están los que escriben porque les gusta escribir y los que escriben porque quieren ser escritores. Están los que escriben enemistados, los que lo hacen enojados y quienes ni siquiera se dan cuenta de cómo han conseguido escribir tantas cosas sin sentir apego alguno. También están los que escriben cosas por encargo y los que escriben cosas porque están aburridos. Hay quien escribe poesía. Hay quien escribe en un teleprompter. Están los escritores de culto y los que escriben en un papelito que esconden entre el papel de baño del hotel que están visitando, o en la Biblia o la sección amarilla que seguramente encontrarán en un cajón. Hay quien escribe bien. Hay quien escribe mal. Hay quien escribe pero pinta mejor. Hay quien escribe de prisa y quien prefiere escribie a máquina y quien escribe a mano y no pasa el texto en limpio sino hasta mucho después, o simplemente no lo hace. Hay quien escribe porquerías morbosas. Hay quien escribe cosas peores. También hay carpinteros.
c.
Bailas o al menos intentas bailar, Guillermo, pero en realidad sólo estás actuando como si supieras bailar (sabes bailar, en el fondo sabes que sabes bailar, pero no es algo de lo que estés orgulloso e ignoras por qué; es una especie de fuerza que si liberas, sabes, en el fondo de tu oscura y retorcida mente que intentas comprender día a día, no serás esa persona que intentas ser). Así que la pisas. No es intencional, sólo es algo que haces pues estás acartonado. A ella no parece importarle. Tu mano podría ser cualquier mano. "No me agarres así", te dice, "es como de papá". Sonríes y te ríes como lo estuvieras haciendo con verdad. Lo haces con verdad, decides. La vuelves a pisar, con torpeza real. No sientes la música. La sigues. "Lo más importante", continúa, "es no bailar como papá". Esto es gracioso y divertido, decides. De la misma manera en que es gracioso y divertido actuar una canción, es gracioso y divertido bailar una canción. No harás el venado. No harás el gallinazo. Cuando en la canción hablen de la carcachita, no actuarás como si estuvieras manejando una carcachita. Es muy importante que no hagas esto. Y que no bailes como papá. Y que no la pises. Y que no le sostengas la mano así. Y que cuando le des la vuelta no confundas qué brazo va arriba, qué brazo va abajo, y qué paso es primero y qué paso es después. Cachatum. Ca-cha-tum.

Saturday, September 24, 2005

Nos esforzamos, caemos.

No tengo ganas de escribir. Más.

Friday, September 23, 2005

México mágico

Temprano por la mañana, camino a Gandhi, un hombre se paró frente a mi auto. Llevaba jeans, camisa blanca y escupió sobre mi cofre. Me vio con cara de ojete y cuando la luz pasó de rojo a verde avancé porque eso es lo que se hace. Debo confesar que me sentí más sorprendido que ofendido.
También debo decir que las personas que atienden en Gandhi están de peor humor por la mañana que por la tarde. Y que los clientes son pocos y en general ancianos que caminan con lentitud y usan accesorios de vestir poco usuales, como boinas.
Compré tres copias de un libro de mi jefe y una copia de un libro de Lezama Lima.
Más tarde, en la misma mañana, una silla cayó del auditorio de la Universidad sobre el automóvil de mi jefe. Estoy esperando al seguro.
Número de mentiras que escribí en esta actualización: Una.
Razón por la que hice esto: Mi vida no es tan interesante.
La mentira: El escupitajo del hombre no cayó en mi cofre sino en la calle.
Pero: Estoy seguro de que el gesto estaba dirigido a mí.

Thursday, September 22, 2005

La ignorancia

Sé que esta actualización tiene título de novela de Kundera, pero no desesperen. No es tan grave. Sólo era advertirles que si algún día están cerca de mí y estoy hablando de algo o explicándoles algo, por favor, por el amor de todo lo sacro, en lugar de decir "no entiendo" no se rasquen la cabeza como orangutanes deliberadamente. Si es accidental lo olvidaré y perdonaré. Si no, tendré que golpearlos. Me caga ese gesto.
Ay, repentinamente advertí que soy un licenciado asalariado, bebiendo café de asalariado, vestido de traje de asalariado que se queja. Como asalariado.

Wednesday, September 21, 2005

La palabra

El otro día leí sobre uno de los pasatiempos favoritos de la juventud de Los Cabos. El aburrimiento y la estupidez ha llevado a los muchachos de pasearse en sus camionetas en el malecón, a los arrancones. Pero el dominio de la imbecilidad no se detiene ahí, ahora se ha expandido a los enfrenones. El autor del artículo relata que la única vez que presenció una de estas reuniones un chico enfrenó pero sus llantas derraparon y chocó con el otro auto, que lo embestía de frente. Cruzó el parabrisas y murió.
El otro día una amiga me escribió una carta y me regaló una libreta. Desde entonces he releído su carta varias veces, me hace sentir bien; es uno de esos textos que unen. Está escrito a mano y no supera una página.
Y ahora, en la libreta que me regaló y que fabricó no sé qué escribir. Supongo que lo que quiero decir es que la potencia de la palabra, que puede nombrar como "Operación Sol Naciente" a un bombardeo nuclear, me impresiona. Por otro lado, cuando pienso en la capacidad humana para crear y para destruir, para asesinar y para amar, me parece algo casi accidental y falto de interés.

Sunday, September 18, 2005

Demócrito

"Sólo hay átomos cayendo en el vacío".

Pero entonces, ¿todas estas madres qué?

Contra el mundo, contra la vida

La vida es dolorosa y decepcionante. En general sabemos qué lugar ocupamos en relación con el resto de la realidad y no nos preocupa saber más. La humanidad, tal y como es, nos inspira sólo una atenuada curiosidad. Todas aquellas prodigiosas y refinadas "anotaciones", "situaciones", anécdotas... Todo lo que hacen, una vez que las hemos escuchado o leído, es reenforzar la ligera repulsión que ya se ha nutrido adecuadamente por cualquiera de nuestros días cotidianos.
El universo no es sino el provicional orden de unas cuantas partículas elementales. Una figura en transición hacia el caos. Los cielos serán glaciales y vacíos, apenas iluminados por la débil luz de estrellas moribundas. Y esto también desaparecerá. Todo desaparecerá. Las acciones humanas están tan separadas como libres de significado como los erráticos movimientos de las partículas elementales. ¿El bien, la maldad, la moralidad, los sentimientos? Puras "ficciones victorianas". Todo lo que existe es el egoísmo. Frío, intacto y radiante.
Me encantaría ahora decir que esto es sólo lo que opina Houellebecq y lo que late en el fondo de las personas que no han sido correspondidas, las que no han gustado, las que han comprendido; y que es bueno tener a alguien así, un maravilloso contraste a partir del cual podemos medir nuestras maravillosas y brillantes vidas. "Hay que conocer lo dulce y lo amargo para apreciar verdaderamente el dulce". Me gustaría decir que en efecto, desde acá, donde pasamos fines de semana en compañía de nuestros amigos y nuestra familia, donde creemos que existe una vida después de la muerte, en lugares soleados donde se dan competencias de autos y el alcohol nos alegra o donde nuestras parejas nos hacen regalos y gestos de cariño, todo esto podría parecer verdad pero no algo que nos preocupe.
¿Quién lee? ¿Quién escribe? Aquellos que no aman la vida, concluye Houellebecq a partir de su lectura de Lovecraft.
Aquí hay humor. Aquí está la sal de la vida. Aquí, en mí. En estas líneas. Esto debe comprenderse. Veo las cosas con claridad y no me importan. Así como el diagnóstico jamás curará una enfermedad por sí solo, una enfermedad no permanecerá sólo porque sabemos de qué trata.
Ahora, una anécdota sobre la vida de Max Brod:
-¿Por qué llora Max?
-Acabo de enterarme de la muerte de Franz Kafka.
-Oh, lo siento. Sé cuánto apreciaba usted a ese joven.
-No lo entiende. Me mandó quemar sus manuscritos.
-Entonces, el honor lo obliga a hacerlo.
-No lo entiende. Franz era uno de los más grandes escritores de la lengua alemana.
Un momento de silencio.
-Max, tengo la solución. ¿Por qué no quema usted sus propios libros en lugar de los de él?

Thursday, September 15, 2005

Las cosas que no harás.

1. No te sentirás liberado por la literatura.
2. No usarás expresiones como "hermanos de leche".
3. No leerás más a Houellebecq.
4. No leerás la Intrusa de Borges, porque Borges te caga.
5. No escribirás con segundas intenciones.
6. No dejarás el humor.
7. No imaginarás.
8. No subirás este post.
9. No confiarás en lo que te dices a ti mismo.
10. No confiarás.
11. Confiarás.
12. No escribirás enojado.
13. No pedirás perdón.
14. No deliberarás demasiado.
15. No serás una mejor persona.
16. No dejarás de ser persona.
17. No comprenderás.
18. Comprenderás.

Wednesday, September 14, 2005

Tiempos venideros

Todo indica que pronto escribiré mejor.

Monday, September 12, 2005

Licenciado

Ahora soy licenciado.

Actuar raro

Esa insistencia por hacer cosas raras, por subir en un elevador que parece frigorífico con dos muchachos que procuran comportarse con las herramientas de Ulises: la prudencia, el silencio y el ingenio. Esa insistencia, decía, es algo que veo a menudo en mí, el esforzarse por hacer cosas como acompañar a una amiga a un departamento de personas que no conozco pero a as uqe trato con cordialidad pues reconozco algo en ellos, algo con lo que estoy familiarizado: la insistencia en el comportamiento errático, tipo acompañar a un amigo de la infancia al que se ve una vez al año, a lo mucho, y a su amiga, a quien no conoce; les acompaña al departamente de un amigo de ella, a quien, por supuesto, el amigo de la infancia tampoco conoce.
A veces, quiero decir, hago cosas extrañas. Por ejemplo, la otra noche, en el departamente de un amigo de mi amiga, creí que era una virtud identificar películas con sólo ver una de sus escenas. Esta virtud la he cultivado principalmente en las carreteras y de noche, cuando no voy manejando y se hacen embotellamientos que me permiten ver, desde mi coche, por las ventanas de los camiones turísticos, mismos que generalmente pasan películas que puedo identificar sólo por la escena que fugazmente consigo ver.
En la pared del departamente se proyectaba el rostro de Paul Newman y de Robert Redford. Por un momento creí que se trataba de El golpe. Después recordé que en ningún momento de El golpe salía el ejército mexicano, como en esta.
No me enteré de qué película veían las personas que estaban ahí, tendidos sobre camastros de playa cubiertos con cobijas, frente al muro. Imaginé, en ese momento, una sábana blanca estirada entre dos árboles de un bosque cerca de Amberes.
Mi amiga platicaba con su amigo en otra habietación mientras yo deliberaba frente a la película si debía permanecer o no dentro del departamento. Algo, presentía, no estaba bien. Después de un rato de esperar afuera, esperando el elevador con mi amigo de la infancia, una de las pesonas que veían la película slaió para preguntarnos si no queríamos pasar y ver la película. Entramos de nuevo. Ella seguía en la otra habitación. Podía escuchar su voz pero no lo que decía. Pensé en el nombre de Arturo Belano, y lo que le decía al Rey de los Putos mientras Ernesto, valiente, bajaba al muchacho enfermo ayudado por la protagonista de Amuleto. Después pensé en mi vida, en la muerte de Bolaño, en que no quería seguir ahí, viendo imágenes proyectadas en un muro de un departamento de la Condesa; quería estar en mi casa, leyendo, sin tener que escuchar la respiración de mi amigo de la infancia a mis espaldas, o voces en cuartos contiguos, o mexicanos acribillando gringos. No sé qué fue más extraño: si mi insistencia de pensar que algo estaba mal, si mi insistencia de permanecer ahí a la expectativa de algo funesto o mi insistencia de desear siempre estar en otra parte o la insistente redundancia de la literatura. Afuera, en las calles y en la noche y en el mundo, la vida discurría con normalidad.

Tuesday, September 06, 2005

Literatura portátil

Opino que la prueba de fuego para saber si un libro es portátil o no, no es si lo puedes llevar de un lugar a otro sino si puedes sostenerlo con una sola mano mientras orinas. Con esto en mente, debo decir que la Enciclopedia de obras de filosofía, editado por Franco Volpi (tres volúmenes publicados por Herder en su versión española) no es portátil.

Sunday, September 04, 2005

Los hombres duros no bailan.

Había algo que quería citar de un libro que estoy leyendo, Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, pero olvidé la línea. Ahora sospecho que simplemente no tenía nada que ver con mi físico, que es sobre lo que voy a escribir a continuación.
No soy un adefesio, los niños no lloran ni corren ni se esconden cuando me ven. Más bien se ríen. No soy guapo, soy chistoso. Una amiga alguna vez me dijo que tenía cara de azteca. Nadie me había dicho algo así antes. No supe si debí indignarme o considerar su comentario algo racista, o si el tildar su comentario de racista me haría a mí un racista cuando en realidad lo que ella dijo sólo era un diagnóstico sobre mis características; mi nariz de tabique grueso, mi tez morena, mis cabellos grifos. A menudo mi pelo es un tema de conversación con ella. A veces, según lo lleve, me llama niño de hospicio, en parte por la poca edad que aparento y creo porque alguna vez le dije que con la manera en que llevaba el pelo me sentía niño de la calle.
Hace mucho tiempo que no le doy limosna a los niños de la calle. Tengo dinero. Esto, en su justa medida, aminora el impacto de mi fealdad y me hace sentir culpable porque me obliga a ver las cosas de manera distinta, como en Luces artificiales, de Daniel Sada. La última vez que le di algo a un mendigo fue una caja de papas McDonalds. Antes de entregárselas, le dije: "Están limpias", e inmediatamente me arrepentí. Estoy casi seguro de que no le hubiera importado. Después pensé que no debería pensar esas cosas pues me hacían una mala persona. Claro que le hubiera importado. Al acelerar vi por el retrovisor cómo la señora le puso catsup a sus papas. Llevaba un reboso de colores y trenzas que medio le peinaban el pelo.
El otro día descubrí que los Jáuregui y los Núñez, la familia de la que vengo, son descendientes de españoles que se mezclaron con indios en Guanajuato. ¿Qué tipo de indios? No lo sé.
Creo que una de las razones por las que no me gusta comprar ropa y mandarme hacer trajes es que me recuerda que soy chaparro, que casi no hay ropa a mi medida y que casi siempre me veo en la situación de pararme frente a un espejo de tres caras para que el sastre tome mis medidas. Estos espejos te permiten ver el frente y los lados de tu cara simultáneamente. Puedo observar con frialdad clínica, mientras el sastre le dicta a su asistente las dimensiones de mi cuerpo, mi perfil indio, mi pelo grifo, ralo y picudo, y la grasa de mis cachetes.
"Me gustan tus nalgas", me dijo en otra ocasión la misma amiga que opina tengo cara de azteca. No es la primera persona en opinar sobre mis nalgas. Recuerdo que un día, después de clases, en la primaria, estaba esperando a una amiga de mi madre que me iba a recoger. Tardaba en pasar por mí. Un niño más grande que yo, de secundaria, empezó a hablar a mis espaldas. "Mira a ese chaparro nalgón", le escuché decir.
Siempre me han gustado las niñas guapas. También me gustan las niñas que son más altas que yo. Cuando me hacen notar esto mis amigos les digo que no es que tenga mucha opción: casi todas las niñas son más altas que yo. Les da risa porque estas cosas, la verdad, son graciosas. También me gusta la pornografía, especialmente cuando las chicas que salen en las imágenes son rubias. En realidad no tengo preferencias. Vuelvo a la amiga que opinó sobre mi físico: Le molesta la pornografía. Le parece algo terrible. Tengo otra amiga a quien la pornografía no le parece terrible, incluso, sospecho, le gusta. Tengo otra amiga con la que no hablo sobre estos temas. Tengo varias amigas. Algunas de ellas no son guapas. Son a las que frecuento menos. No, en realidad no es así. A las que frecuento menos son a las más guapas. Los feos están condenados. Los feos que no son malas personas están aún más condenados. No sé porqué tienen que ser las cosas así, pero lo son. También está condenada la cultura de la queja. Y ahora no sé qué escribir.
Me pregunto si los feos que además son bondadosos de manera resignada se permiten escribir sobre su fealdad de manera desapegada. También me pregunto cómo sería esa literatura. Supongo que necesitaría como motor cierto orgullo y cierta autoestima. O poca autoestima y mucho orgullo, no lo sé. Hoy leí en Quién (una revista que ojeo porque me gusta ver a las niñas y mujeres guapas que generalmente salen en sus fotografías) que Jean Paul Sartre llevaba una relación con Simone de Bouviour (el primer comment que tendré sobre este post me corregirá cómo se escribe el apeyido, estoy casi seguro) un poco extraña: eran amantes, o amigos, desde hacía más de una década pero no vivían bajo el mismo techo y tenían varios compañeros. La única condición era que se contaran todo. No sé por qué se me pegó aquello. Pensé en Sartre y su ojo virulo y me costó trabajo creer que tuviera varias amantes. Se me hacía claro, en cambio, por qué Simone no habría querido vivir con él.
Es un poco triste pero creo que a los amigos a los que más les tengo confianza son a los que me parecen más feos que yo, pero con los que me gustaría pasar más tiempo es con los que son más atractivos que yo. Busco el justo medio. En una ocasión leí una especie de cuento escrito por Lidya Davies, compilado en su Samuel Johnson is indignant donde afirmaba que todos tenemos amigos más interesantes que nosotros, son los primeros que perdemos así como nosotros dejamos de frecuentar a los amigos que son menos interesantes que nosotros; todos desconfiamos de aquellos amigos que son tan interesantes como nosotros, pues en cualquier momento esto puede cambiar.
Vi el nuevo número de la revista Max, con Bárbara Mori en la portada y pensé en estas cosas.
Una vez, en Quién, vi una fotografía de Paulino Rubio leyendo El Aleph de Borges.
Borges no podía ver.
María Kodama tiene la nariz bien chiquita.
Un amigo conoció a María Kodama y le cayó muy bien, la conoció en un congreso sobre Borges.
Otro amigo, que es más guapo que aquél amigo, y más joven, también conoció a María Kodama en aquél congreso. A diferencia del primer amigo, quien se refería a ella como señora Kodama, se refería a ella como María.
Otro amigo, quien acompañó a ellos dos al mismo congreso con una ponencia, consideró que todo esto era muy gracioso y se casará en unas cuantas semanas con una niña muy buena onda a quien considero mi amiga. Es guapa y más alta que yo, pero no la encuentro atractiva, tal vez porque es novia de mi amigo, no lo sé, sólo espero que de asistir a la boda pueda pasármela bien, hace mucho que no lo hago (en una boda).
Me caga bailar.

La violencia

-Supongo que ahora me iré con unas mujerzuelas.
-¿Para pegarte el sida que yo te pegué?
-Sí, para eso.

Thursday, September 01, 2005

Monday, August 29, 2005

Drama cotidiano

Hubo un tiempo en el que todo era paz y la separación no existía. Un tiempo en el que mi trabajo era más sencillo pues mi computadora podía entrar a Internet sin necesidad de un cable. Eran tiempos mejores. Ahora debo correr desde mi oficina a la biblioteca de la universidad para que pueda mandarle correos y trabajos a la computadora de mi jefe. ¿Por qué? Porque la tecnología ha avanzado y cada vez necesita menos materia, ya no poseemos entradas de floppy disks a nuestras computadoras y los usb's se han estropeado. Antes de la carencia de unidad que nos proporcionaba Internet, esto no era un problema.
Soy un imbécil, me repito. Esto no es en realidad un problema. Es un particular que quieres subir a un universal, es una pequeña y estúpida anécdota que quieres engrandecer para que parezca que tu vida es mucho peor de lo que imaginas y experimentas. Pues, sospechas, imbécil, que tu vida debería poseer un mayor sinigificado y que te sientes ligeramente culpable porque no es así. Tus preocupaciones, en el gran esquema de las cosas, son nada. Y ahora, peor, quieres hacer parecer que esta revelación añade cierta desesperación a tu existencia. Pero la verdad es que la pasas muy bien. Te divierte inventarte problemas. Y te divierte aún más advertir que te imaginas pequeños dramas personales como si esto fuera una virtud.
Pues no es una virtud.
La verdad es que cada vez te cuesta más escribir en tu bitácora. Primero porque sabes que ahora te leen, algunas personas, y no te puedes obligar a escribir ciertas cosas que realmente te preocupan. Segundo, porque comienza a aburrirte. Jugueteas con la idea de escribir poesía en secreto, en un cuaderno que guardarás debajo de tu colchón. La única manera de avanzar, descubres, es hablando de ti mismo y de tus pequeños truquitos literarios. Piensas que piensas que piensas que hace un momento estuviste a punto de tirar la coca-cola sobre tu teclado (por torpe) y que en el fondo lamentas que no haya sido así. Hubieras tenido un pequeño drama que contar. Y luego contarías sobre tus pequeños dramas. Y entonces dejarías de hacer literatura y comenzarías a escribir algo de importancia. Pero no tiraste tu coca-cola (porque tienes reflejos de lince). Este es tu nuevo drama.
Esto debería constituir un vistazo a la naturaleza del horror.
Pero no constituye nada.
Quiero escribir sobre cómo se desgarran los cuerpos en el vacío. Jodida moral.

Friday, August 26, 2005

Las cosas que debe hacer Adriana Degetau

1. Regresarme mis libros.
2. Ver Harry Potter y darme la razón.
3. Comer pizza.
4. ¡Regresarme mis libros! ¡Umph!

Carver

Hoy al salir de casa vi una gran paloma negra en una esquina de la cochera. Uyuyuy.

Granitos en la cara

Asumió que me había encontrado en internet porque en Amazon.com vio que una persona había comprado el número trece de McSweeneys, editado por Chris Ware, la novela gráfica Jimmy Corrigan: the smartest kid on earth, también de Chris Ware y Blankets de Craig Thompson. Asumió esto porque le presté Jimmy Corrigan y porque vio Blankets y el McSweeneys número trece en mi librero. Y pensó que nadie más compraría esos libros y los tendría alineados en uno de los anaqueles más bajos de su librero. Y yo también lo hubiera creído, pues aunque no me parece improbable que alguien comprara estos libros, sí me sorprende que alguien los compre al mismo tiempo. A pesar de que yo los tengo amontonados en el mismo lugar, no los compré a la vez. El McSweeneys me llegó por correo y es una gran cosa, el Jimmy Corrigan lo pedí en el Comic Castle de Universidad y lo trajeron desde Monterrey y el Blankets lo compré el San Francisco. Me encantó escribir este post. Me dio la oportunidad de hablar sobre los lugares a los que he ido para comprar mis libros y los rincones de la tierra desde donde llegan a mis manos. Por otro lado, me molestó un poco tener que confesar que aún, a mis veintitres años, con granitos en la cara y la hormona alborotada, leo comics. Sin embargo, como el lectos már atento se dio cuenta, esta vergüenza se vio ligeramente mitigada al llamarlos "novela gráfica"; lo cual suena mucho más hip y cool. Adoro los eufemismos.
Curiosamente en el McSweeneys número 13, dedicado absolutamente al comic, viene el siguiente apartado en una de las cuartas de forro (en letra chiquita y que ahora traduzco para que lo puedan disfrutar, y temer):
Comprendo que si veo este libro y resulta que me gusta alguna de sus imágenes, anécdotas de comics, o historias ilustradas, podré ser considerado por aquellos que son más inteligentes y cultos que yo como un: iletrado, pueril, o, aún peor, virgen. A pesar de esto, puedo probar, bajo la pena de perjurio, que en alguna u otra ocasión, he tenido relaciones sexuales con al menos otra persona:
una vez:___
dos veces:___
más de dos veces:___
un millón de millones de veces:___
El nombre de él o ella:_______
¿Se le puede contactar fácilmente? Sí___ No___ Si es así, ¿cuál es su teléfono?_______
Otros comics que leo: Batman, Superman, Spiderman, Gen 13 (sí, es verdad), Tintin, Astérix, Calvin y Hobbes, Fox Trot y alguna vez Mafalda, The Far Side, Garfield... y Archie.

Sunday, August 21, 2005

Houellebecq

Lo encontré en un cajón. Antes llevaba este poema en la cartera, escrito rápidamente en una hoja bien doblada, y quería que significara algo. Ahora sé que simplemente me gusta. Apenas lo transcriba, lo haré bola y lo tiraré al cesto de basura.
En una sala porno, jubilados jadeantes
contemplaban escépticos
los brincos mal filmados de parejas lascivas;
sin ningún argumento.
He aquí, yo me decía, el rostro del amor,
el auténtico rostro
Seductores, algunos; esos siempre seducen;
los otros sobrenadan.
El destino no existe ni la fidelidad,
mera atracción de cuerpos.
Sin apego alguno, sin ninguna piedad;
juegan y se desgarran.
Seductores algunos, por ende, codiciados,
llegarán al orgasmo.
Hartos ya, tantos otros, no tienen ni siquiera
deseos que ocultar;
Sólo una soledad que acentúa el impúdico
goce de las mujeres
Tan sólo una certeza: "Eso no es para mí",
pequeño drama obscuro.
Morirán, es seguro, algunos desencantados,
sin ilusiones líricas;
practicarán a fonto el arte de despreciarse,
de modo bien mecánico.
A quienes nunca fueron amados me dirijo
A quienes no gustaron;
A los ausentes todos del sexo liberado,
Del placer ordinario;
No temáis nada, amigos, mínima es vuestra pérdida,
no existe, no, el amor
es sólo una vícticama cruel cuyas víctimas sois;
juego de especialistas.

Thursday, August 18, 2005

Recomendaciones para hoy.

Sé que en este espacio la tentación de dar opiniones y reseñar novedades y dar recomendaciones es muy fuerte. Incluso tengo amigos que han escrito en este tipo de espacios sólo con la intención de dar recomendaciones de la semana. Generalmente procuro evitar este tipo de impulsos, pero ahora no puedo más. Así que ahí les va una sana y alegre recomendación que habrán de seguir al pie de la letra si quieren ser mejores y más felices personas.

Les recomiendo ser profesores adjuntos en una preparatoria de puros hombres y tener que hacer muchas cosas por la mañana, con el tiempo justo, sin haber desayunado para que después, cuando lleguen a la oficina en la universidad, después del suplicio de la prepa, puedan tener mucha, mucha hambre. Entonces podrán disfrutar enormemente de una tasa de café aguado con unas canelitas de Marinela. Una gloria para el paladar del asalariado (también deben usar corbata y un saco, aunque haga mucho calor, aunque suden, aunque el tiro se les suba por la entrepierna). Les advierto, esto es un gusto adquirido.

Sunday, August 14, 2005

Sobre perder a un amigo

Nunca he perdido a un amigo así que no tengo nada que decir al respecto.

Wednesday, August 10, 2005

Lo que se espera

Esto es lo que va a pasar. Julián, el amigo, agarrará sus chivas y se largará a tierras más cálidas donde el peligro de los huracanes es mayor. Extrañamente, ahí será más feliz o tendrá mayores oportunidades para serlo. Y entonces se le extrañará y podremos afirmar esto sin temor a ser juzgados, sin temor a que él mismo opine que sea una declaración extrañamente torcida y peligrosamente homoerótica, pero no lo será pues estará basada en algo sólido como la amistad.
Y después pasará el tiempo.
Y después nos volveremos a ver.
Y platicaremos de cómo pasa el tiempo, de cómo parecía apenas ayer cuando esperábamos el nuevo disco de Pearl Jam, de cómo esperábamos que fuera el fin de semana para salir de la ciudad o para que saliera tal o cual película. Nada de esto ocurrirá hasta después de este sábado, pero apenas llegue comenzaremos a contar en reversa, esperando el nuevo libro de Houellebecq o el nuevo disco de Pearl Jam o a que finalmente se recopilen los archivos de Bolaño o a que salga la cuarta parte de Indiana Jones o a que llegue la fecha en que veamos a los Foo Fighters y así se nos irá pasando el tiempo y nos preguntaremos si habrá un momento en que dejaremos de esperar a que sucedan estas cosas. No llegará ese momento y será, probablemente, lo único que no esperaremos con ansia pues apenas lo veamos a la distancia advertiremos que habremos perdido esa base sólida que nos permita esperar tonterías con desesperación. Supongo que quiero decir algo con esto, algo que le escribiré a Julián por correo al día siguiente de que se haya ido, o tal vez no al día siguiente si no dos días después pues no querré demostrar ningún sentimiento o en particular. Tal vez debería esperar una semana. Dos, para no ser pesado. Tal vez un mes. Sí, un mes antes de escribirle y decirle que todo está bien por acá, que finalmente me he titulado, que he estado leyendo a Musil. Le preguntaré qué le pareció La literatura nazi en América, le preguntaré qué le pareció Lovecraft: against life, against the world, le preguntaré si leyó el último Replicante. Le aseguraré que habré rockeado. Que seré feliz. Que todo está bien.
Julián, por su parte, sudará.

Tuesday, August 09, 2005

Contagio

Más sobre higiene, tomado de Higiene Escolar, de 1929, por el Prof. L. Burgerstein:

Es preciso inculcar los hábitos de limpieza en la casa, en el vestido, en el cuerpo, especialmente en las manos, incluso las uñas de los dedos; prohibir el uso de objetos que utilizan otras personas, especialmente pañuelos, vasos, gorras, lápices, etc.; además, hay que evitar cualquier contacto de sus propias mucosas (labios, nariz, ojos) con los dedos, sobre todo si están sucios, que humedezcan distintos objetos con la saliva, que se tosa o estornude con la cara dirigida a otras personas, y cuidarse de alimentos crudos. Es de gran valor el abundante movimiento al aire libre, y el endurecimiento corporal.
Pues yo estoy enfermo. Hace unos días comí sushi, toqué mucosas con mis mugrosas manos y no he evitado besar manos. Así que todo se entiende bastante bien. Ahora sudo, visto mi bata morada, escribo y leo en el baño a Kafka.

Friday, August 05, 2005

La lectura, la escritura

Lecciones de Higiene literaria

a) La impresión ha de ser de un color negro intenso y de contornos muy precisos, y el papel no ha de ser brillante ni ha de permitir que las letras se transparenten en el lado opuesto. Durante la lectura, la distancia entre los ojos y el libro ha de ser tan considerable como lo permite la estatura del lector; se tiende a aproximar los ojos al objeto a leer (y escribir), adoptando una posición contraria a las reglas de la higiene, no sólo porque la actitud erguida exige un mayor trabajo muscular que las posiciones encorvadas, antihigiénicas, sino también por la siguiente razón: la imagen del objeto que se produce en el ojo, aumenta por la aproximación; como el ojo inexperto posee una gran capacidad para acomodarse con exactitud a los pequeños objetos cercanos, en la proximidad los objetos aparentan ser mayores que cuando se miran a distancia; esto, por supuesto, da origen a posiciones y actitudes viciosas.
Ha de procurarse no leer con una luz deficiente ni en una actitud viciosa, que no se dedique tiempo excesivo a la lectura, ni se empleen libros impresos con caracteres demasiado pequeños o apretados. Por lo que se refiere a las ventajas e inconvenientes higiénicos de las escrituras redondas y angulares, puede afirmarse que las ventajas están de parte de la primera y las desventajas de la última.
b) La escritura ha de ser objeto de reflexiones más minuciosas que la lectura. Se comenzará, desde luego, con el empleo del lápiz y papel, pasando lo más pronto posible al uso del papel y tinta. Por desgracia, a pesar de los diferentes ensayos practicados, aún no se ha logrado hallar un material que por todos los conceptos sustituya favorablemente estos medios. El papel para la escritura no debe ser áspero, ni brillante, ni ha de permitir que lo escriuto se transparente al lado opuesto; la atura del cuaderno no deberá ser mayor de 20 cm. y la longitud de la línea no ha de exceder de 11 cm; cuanto más alto y ancho sea el cuarderno, tanto más se facilitará que los escritores adopten actitudes viciosas. La altura de las letras minúsculas no ha de ser menor de 3 mm; pero si exceden de 5 mm., no guardan ya relación con las dimensiones de los dedos. También será preciso que se evite adoptar un tipo de escritura demasiado pequeño o demasiado fino.

Monday, August 01, 2005

El abismo

No sé cómo comenzar. Ahora tengo ganas de escribir "para variar". Y dejar estas frases introductorias y entrar directamente al abismo, que es el tema de esta actualización. Desde hace semanas quiero escribir sobre el abismo. A veces, acostado en mi cama, pienso: "Mañana escribiré sobre el vacío". Después, duermo. Más tarde, al despertar recuerdo lo que había pensado, o mejor dicho recuerdo que me había dicho algo precisamente antes de dormir, algo que era importante para mí, en un nivel. Así que paso algo del tiempo de la mañana pensando en qué era precisamente aquello sobre lo que quería escribir (en la regadera, mientras me visto frente al espejo de cuerpo completo que tengo en mi armario, al lavarme los dientes) y luego llega la idea, finalmente, después de años de viaje, después de siglos de haber deambulado en el desierto; pero de otra manera, cambiada, casi no reconocible, un poco coja y mal arreglada: "Más tarde escribiré sobre el abismo", me digo, aunque sé que era otra cosa, muy similar y cercana a la idea que tenía en el principio.
Y es el horror helado.
Siempre pienso un poco antes de comenzar a escribir. No pienso precisamente sobre lo que voy a escribir ni cómo lo haré, no a menudo, al menos, pero pienso lo suficiente como para llegar a ese lugar donde puedo escribir sin demasiadas trabas. Pienso en el pasado y en el presente y en cómo serán las cosas más tarde y pienso en las estrellas y la historia de la humanidad y del pensamiento y de la literatura y en las amebas y en el movimiento de cerrar y abrir lo ojos; también pienso en movimiento de mi pecho cuando estoy agitado, pienso en los fluidos y en los sonidos que hace mi estómago. Imagino que soy una máquina. Imagino que no importo, o lo reconozco. Después, las cosas vienen un poco fácil. Después no lo es tanto pues recuerdo lo que quería contar originalmente, mostrar las imágenes con las que quería presentar esto: el vacío y la falla de Kier que aparece en Garden State, película tan buena.
Y luego pienso en el abismo del que habla Bolaño.
Luego, en el vacío de los cuerpos.
Después, en cómo los llenamos.
Y no consigo escribir bien.
Hoy compré los cuentos completos de Kafka. Hoy vi, también, en los brazos de una persona el libro de Calasso, K. No fue hasta este momento que pensé en la relación. En la fila para pagar mi libro (carísimo), también estaban dos argentinas muy altas y delgadas que me hicieron pensar en la manera en que las nubes, a veces, crecen como montañas. Otro libro que compré fue Los invasores de marte, de Trino. Que la verdad, es bien cagado. Finalmente, pensé, con lo de las nubes, en que el sodio de la ciudad de México hace que la luz se disperse sobre la ciudad, igual que en algunas ciudades costeras. No sé cómo acabar esto.

M.hizo bien

Primero: gracias de nuevo, con todo el cariño que le corresponde. Y ahora:
Obviamente uno sabe que cuando dice "Este es el mejor regalo que me han dado" está exagerando y está utilizando una frase hecha y trillada y terrible, el tipo de frases que deberían guardarse en un cajón de madera, con un montón de ladrillos, y tirarse en las fosas marianas, nada menos; pero extrañamente, cuando las palabras terminan de rodar fuera de la lengua de uno, se da cuenta de que es verdad, pues no sólo es uno de los únicos libros de Bolaño que no ha leído, sino que es uno de los libros de Bolaño que nunca había visto. Y entonces, lo toma, lo palpa y se da cuenta de que es real. Y después lee la dedicatoria, una cosa tan precisa y atinada que le hace pensar a uno que, para escribir dedicatorias, en comparación, quiere decir, uno es bastantes inútil.
Y el regalo incrementa exponencialmente su valor cuando descubre el sello: University of Notredame Library, y después, la colocación:
PQ
8098.12
.Q38
L58
1996
Supone que de alguna manera esto está mal, pero no le importa. Es agradable, el sentimiento. La lista de libros que pospondrá para leerlo es:
1. The infinite Jest.
2. The facts of winter
3. The people of paper
4. Cien años de soledad (de verdad).
5. La boda de Hitler y Maria Antonieta en el infierno
6. Lovecraft: against life, against the world
7. Uniones.
8. Tres mujeres.
9. El hombre sin atributos.
10. Impresiones de África
11. La Rosa
12. Los hechizados
Ay, y tantos otros.

Monday, July 25, 2005

To fuck some trophy, boy, you won at the bar, tonight.

Creo que lo mejor que me ha pasado en los últimos días de las semanas pasadas fue un sueño en el que tenía el poder de mover las cosas con mi mente. Era un sueño lúcido, además, y tenía sus propias reglas. No podía mover cosas, por ejemplo, si no concentraba mis fuerzas telequinéticas con la suficiente enjundia. Y aún soñando, pensaba "Vaya, esto es como si fuera un jedi".
Un buen sueño, muy recomendable. Quería comentárselos antes de comenzar el cuerpo de esta actualización, misma que promete deslumbrarlos hasta cegarlos de sabiduría, arrebatarlos de las tinieblas de la ignorancia y mover su núcleo para que sean mejores personas de lo que son ahora.
Entonces: un buen subtítulo para este post, podría ser "Shooting star, you make me sad". Y deberían leerlo con la tonadita, la misma, idéntica, que utiliza Elliot Smith para cantarla. Lo mismo con el título. ¿Han escuchado esa canción? ¿Shooting star? Dios, deberían escucharla, es algo que necesitan en sus vidas. Sin esto serán la mitad de hombres, o la mitad de mujeres, o la mitad de lo que hayan elegido ser, de lo que podrían ser. Y eso no es algo que se presume, no, estar incompleto a sabiendas de que sólo basta escuchar una canción para no estarlo es imperdonable. Así que vayan y escuchen esa canción hasta que comiencen a tener problemas con su sistema motriz.
Me llegó a cansar el discurso del adolescente ascético que fui durante la secundaria y la preparatoria, pero ahora no comprendo por qué. A lo mejor porque es difícil no querer las cosas que uno quiere cuando tiene calentura. Yo nunca he ligado en un bar. Nunca. Soy un inepto, en ese sentido. Y mucho tiempo conseguí convencerme de que se necesitaba ser una mala persona para ligar en un bar. Lograrlo, llevarte a una chica a tu casa, o a una persona, necesitaba no una sintonía entre dos cuerpos, ni un espacio entre dos personas reducido; se necesitaba desear cosas malas con el espíritu, y en silencio. Se necesitaba saber que uno podría patear niños en la calle, si lo quisiera. Fumar. Beber absenta. Experimentar con drogas. Usar arete. Participar en orgías. Convencer a monjas de que se salieran del conveto, o de que utilizaran vibradores. No pagar impuestos. En suma, ser malo.
Me costó trabajo reconocer que sólo hacía falta un poco de autoestima. Mucho trabajo.
Pero ahora sigo estando convencido de que también se necesita vivir en el juego del macho alfa, de los trofeos y de las medallas, del sexo por deporte y de la extraña pulsión a vivir nuestra juventud con intensidad.
Es difícil escribir sobre esto, porque en el fondo hay algo que aún no me trago. Tal vez es el hecho de mi físico, de mi carisma y de mis posibilidades para relacionarme con las personas. No sé qué sea, pero aún así, cuando estoy en un bar y observo cómo se reducen los espacios en las personas y como actúan de manera tan histriónica para obtener algo que ambas personas quieren pero que no hacen explícito, cuando estoy ante una seducción que acontece, me siento enfermo; me dan ganas de acercarme a las personas y darles un par de cachetadas y de pedirles que actuaran como si estuvieran actuando con verdad. Pero nunca me atrevo. Este es mi rol, me digo, sentado, en el bar, sólo estoy aquí para observar. Y registrar. Y beber. Y pensar que pienso que estoy pensando en cómo mover el cenicero de la barra con mi mente.

Thursday, July 21, 2005

Oficina

Hoy vestí para el trabajo un pantalón café que es muy agradable al tacto y tiene unas bolsas traseras muy amplias. También llevé un suéter negro de un material que siempre me pone a dudar sobre la ortografía en general, a saber, cashimire; era una apariencia muy seria, este color negro, así que debajo llevé mi playera azul que tiene un estampado y que reza así: El festejado, mismo que mandé estampar ex profeso, para una fiesta de cumpleaños que me celebraba a mí, sobre todas las cosas.
Tambié usé unos tenis verdes, Puma, sobre los que alguna vez tuve la siguiente conversación con mi jefe:
-¿Para qué son tus tenis?
-¿Qué quieres decir?
-Pues sí, ¿para qué?
-...
-¿Tienen alguna función en particular?
-Camino con ellos.
-No, pero son para correr o algo así.
-Ah, este, no lo sé. Supongo que son para uso casual.
-...
Más tarde descubrí que, según el dibujo de la suela y lo que me dijo un amigo y mi experiencia persona, son muy eficientes para manejar mi auto, que es de velocidades.
Las cosas que hice hoy en el trabajo:
1.Bebí algunos líquidos (un vaso de agua y dos tasas de café).
2.Llegué diez minutos tarde.
3.Revisé mi correo, actualicé mi blog y visite www.mcsweeneys.net así como www.elpolemista.com
4.Escribí un texto sobre la depresión laboral, para mi jefe.
5.Busqué un libro en la biblioteca.
6.Lo encontré.
7.Tiré una caja de cartón a la basura.
8.Hice reír a mi jefe colocándome la caja de cartón sobre la cabeza, antes de tirarla.
9.Momentáneamente, jugué solitario.
10.Mandé un libro por mensajería.
11. Acomodé algunos libros.
12.Llené un formato que debía ser formado.
13.Encontré unos archivos que debían ser encontrados.
14.Revisé un texto.
15.Pensé en que algunas obras de arte no sobrevivirán a sus artistas.
16.Tecleé varias, muchas cosas.

Las Putas

No hace sol ni es de día, llueve y es de noche. La dejas en su casa después de cenar y tomas Nuevo León y rumbo a Insurgentes y haces contacto visual con tres prostitutas paradas en la esquina y piensas en ti mismo, Guillermo, pues esto es algo que haces a veces, pensar en ti mismo, y ves la hora que marca el reloj de tu automóvil, pues tú no traes reloj, y aceleras rumbo a tu casa y ves las pastrullas y sus luces azules y rojas y los alcoholímetros y piensas que tu hermana ya está de vuelta en México y que en realidad nada ha cambiado, comenzando por ti, y aceleras más y después piensas que el sábado pasado chocaste por estos rumbos, precisamente a esta altura de Insurgentes, pasando el parque hundido donde también hay personas que venden su cuerpo, personas a las que no querrías conocer pues son mucho más extrañas que tú, personas que se asemejan al demiurgo que aparece al final de La otra parte de Kubin, un demiurgo hermafrodita, o personas que sin haber leído El banquete les gustaría ser, o son, mejor dicho, como algunas de las ensoñaciones de ese cadáver que ya no existe, Platón. Así que sigues y vas a tu casa y todo mujndo está dormido y ves la televisión y casi por azares del destino resulta que también en la televisión pasan un programa conducido por trannies y es terrible y casi asqueroso, pero en realidad te da risa porque a altas horas de la noche estas son las cosas que te dan risa. Apagas la televisión y no abres ningún libro antes de dormir.
Al día siguiente, te levantas tarde para el trabajo y entras y sales de la regadera, abres y cierras el lugar donde guardas la mayoría de tus artículos de higiene personal (excepto el cortauñas, que guardas en un cajón), de donde sacas y metes un desodorante. Un desodorante nuevo que arde porque tiene mucho alcohol. Y ahora trabajas. Y escribes esto, en la universidad, y piensas en qué título es más apropiado para el presente post: Si "Las putas", o si sería mejor poner "El desodorante nuevo". No te decides.

Sunday, July 17, 2005

El choque y el susto

Existe un tipo de personas que no piensan muy bien lo que van a hacer, personas que tienen amigos, de los cuales algunos se llaman Julián, otros se llaman Fernando, y conocen y extrañan a personas que ahora están en el extranjero, y de vez en cuando escriben frases capciosas que hacen dudar a las personas.
Este tipo de personas, decía, además de no pensar bien las cosas, toman decisiones de las que tal vez se arrepentirán más tarde. Aunque en el momento en que las llevan a cabo, estas malas y retorcidas ideas, les divierten muchísimo. Como cuando Hernán, otro amigo de una de estas personas, habla por teléfono para avisar que verá a una de estas personas en su casa pues le lleva el libro que le ha pedido. Así que la persona lo espera abajo, pues esta persona tiene una perra labrador que insiste en entrar a la casa o intentar salir, dependiendo, cada vez que alguien toca el timbre, así que la persona sale de casa anticipando la llegada de Hernán, que es inminente, para que Hernán no toque el timbre y la perra labrador no salga de casa corriendo, cuando se abra la puerta. Así que la persona está ahí afuera, un momento nada más, esperando ver los faros del auto de Hernán, que se aproximan. Y entonces se le ocurre. Le parece una excelente idea, esto de agacharse y correr hasta que se arrincona detrás de la cajuela de un auto y ve pasar el auto de Hernán y observa cómo se estaciona frente a su casa y corre como ninja, rápido y en silencio, hasta que se encarama detrás del auto de Hernán y cuando éste sale le grita y lo asusta y Hernán grita también y pone cara de que 1) algo no está bien, 2) se está cagando los pantalones, 3) está estornudando, 4) está ante algo que nunca había visto, 5) lo quiere matar, simultáneamente.
Hernán ya no le quiere prestar el libro a esta persona, y duda en invitarlo al Bull, y tiene razón. Y todo es muy gracioso. Pero en el fondo, la persona se siente mal, porque lo está disfrutando demasiado.
En fin. Otra cosa: hoy choqué con la patrulla de un policía. No pasó nada.

Friday, July 15, 2005

Rushmore y la bondad de las personas

Estimado Hijo de Puta Que Se Robó Mi Única Copia del DVD de Rushmore:

Hace poco conseguí el DVD de Life Aquatic, de Wes Anderson, esteralizada por Bill Murray. La he visto un par de veces desde que la compré. Trae varias cosas en el detrás de cámaras. Hay una cosa en particular, muy curiosa, que es un documental elaborado por uno de los pasantes de Anderson (y que también actúa en la película, como un pasante).
Ahora la película está aquí, en mi librero, entre el DVD de The Royal Tenembaums, también de Anderson (¡como ya sabrás!) y de la trilogía de Indiana Jones.
¿Lo ves imbécil?, por tu culpa, no está entre The Royal Tenembaums y Rushmore. Ese es su lugar natural. ¡Regrésamela o sufrirás mi furia!
Cambiando de tema, estoy pensando en comprar Bottlerocket. A ver si la venden en Videodromo.
Saludos cariñosos,
Guillermo.

Wednesday, July 06, 2005

Pies griegos

Esto será rápido. Existen varios tipos de pies. Los egipcios (que son como los que yo tengo, similares a los de Pedro Picapiedra, con los dedos bajando en estatura), los griegos (que tienen el dedo de enmedio más largo que el resto, un poco como E.T.) y otro tipo que no recuerdo ahora pero que deben ser poco interesantes.
Esto será rápido porque quiero ir a casa, a comer. Y porque no hay mucho que decir al respecto, excepto afirmar que a mí me gustan los pies griegos. En las mujeres, sobretodo. O mejor dicho, exclusivamente. Y es raro, porque en general los pies me causan un poco de repulsión. No comprendo, por ejemplo, la fijación que tiene Tarantino con los pies (como en From Dusk till Dawn, donde permite que Salma Hayek le meta sus pezuñas en el hocico, o como en Kill Bill Vol. 1, una de las películas con mayores tomas a los pies --nótese que Uma Thurman tiene pies griegos). Hay un libro de Jordi Soler que se llama La mujer de los pies feos. No lo he leído. Sólo quería decirlo.
Creí que esto sería más interesante. Hay veces que sólo escribo por escribir.

Tuesday, July 05, 2005

Visiten, a menudo

Estos lugares:
(Gran, gran cosa, hecha por personas que no saben muy bien lo que están haciendo; supuestamente, fungiré como editor de la versión electrónica, busquen y preguntan por la versión impresa).
Donde a veces, hay buenas cosas.
Que siempre es bueno.
También vayan a París. En esta época del año es muy bonito.

Sunday, July 03, 2005

Literatura

Cuando Ulises escuchó la historia de la Odisea, contada por un viejo y ciego poeta, se soltó a llorar al advertir que su cuerpo se desmoronaba y permancía en la historia, al descubrir que el duro deseo de durar no sería suficiente para evitar que su imagen le sobreviviera.

¿Qué es la historia? La Reina Católica.
¿Qué es la literatura? La ropa de la Reina Católica, la ropa que le confecciona un sastre real, el olor que desprende la Reina Católica, quien no se bañaba, como sabemos, a menudo, y que el sastre real percibía cada vez que bajaba la cabeza para tomarle las medidas de la cintura.

Aunque no podía decir qué era, sabía que algo estaba mal, y debía estarlo pues mi madre lloraba desconsolada o con arrebato y furia y mis hermanas veían por la ventana la casa donde, repetía mi madre, "Ella vivía".
No fue sino hasta tiempo después que comprendí lo que sucedía, los gritos que venían del cuarto de mis padres y lo que significaba la palabra divorcio, que en aquél momento sólo me hizo llorar, como si fuera un botón que alguien activara o, mejor, un machete, porque mis hermanas lloraban también. Todo mundo lloraba. Yo, simplemente, lo hacía momentos más tarde.
"Mírenla bien", dijo, "ahí es donde vive". Fue después de la escuela, nos llevó en el auto y guardó silencio en todo el trayecto. Era un fraccionamiento. Los niños jugaban en sus bicicletas. Las casas eran pequeñas y de un color amable. El cielo estaba nublado y no comprendí, cuando entendí qué hacíamos ahí, porqué mi madre haría algo así. ¿Por qué nos llevó a ese lugar? ¿Sabría que esa imagen se quedaría en nuestra cabeza?
No hablamos de eso.
"...meneando las nalgas..."
"Escucha lo que estás diciendo", le dijo mi padre.
Escúchalo tú!", le contestó mi madre.
Estábamos comiendo.
Y ahora aquello no existe. La gente sabe. Lo ha sabido. Pero ya no hablamos al respecto. Y hoy, que los vi juntos, a mi padre y a mi madre, intercambiando besos y miradas, descubrí algo. Algo fuera de lugar. Y era mi jodida memoria. No siempre pienso en esto. Ni siquiera cuando abrazo a mi madre con verdadero cariño, o a mi padre con confianza real. Es sólo algo que, por las noches, me asalta.
Conozco personas que tienen miedo de que algún día escriba cosas. Las comprendo.

Friday, July 01, 2005

¿Tesis? Por favor, ya la terminé.

Ahora, los tres epígrafes que preceden a todo mi trabajo de tesis de licenciatura, y que espero poder defender pronto.
Noten las siguientes cosas sobre los tres siguientes epígrafes:
1. Son tres.
2. Probablemente, son lo mejor que hay en mi tesis.
3. Resumen mi tesis.
4. Los tres autores que escogí, ¡son tocayos!
---
Los dioses son huéspedes huidizos de la literatura. La atraviesan con la estela de sus nombres. Pero, con frecuencia, también la abandonan. Cada vez que el escritor apunta una palabra debe reconquistarlos. La mercurialidad, anuncio de los dioses, es también la señal de su carácter evanescente. Sin embargo, no siempre ha sido así. Las cosas fueron distintas mientras existió una liturgia.
Roberto Calasso, La literatura y los dioses


Mucho más importante que la cocina literaria es la biblioteca literaria (valga la redundancia). Una biblioteca es mucho más cómoda que una cocina. Una biblioteca se asemeja a una iglesia mientras que una cocina cada día se asemeja más a una morgue. Leer, lo dijo Gil de Biedma, es más natural que escribir. Yo añadiría, pese a la redundancia, que también es mucho más sano, digan lo que digan los oftalmólogos. De hecho, la literatura es una larga lucha de redundancia en redundancia, hasta la redundancia final.
Roberto Bolaño, Un narrador en la intimidad

Pero cuando, afligido, pasaba un rato leyendo sus libros, quedaba singularmente tranquilizado. Verdad es que la melancolía no perdía nada de su peso; por el contrario, la tristeza se acentuaba, pero ya no le oprimía. Se sentía entonces como abandonado y en un lugar perdido; pero en ese doloroso sentir había un sutil placer, un orgullo, el sentimiento de hacer algo singular, de servir a una divinidad no comprendida. Y en tales momentos, quizá pudiera descubrirse en sus ojos un pasajero destello, que recordaba el desvarío del éxtasis religioso.
Robert Musil, Las tribulaciones del estudiante Törless

Wishlist

Ahora que tiene una recién nacida sobrina, mi amigo, uno de mis amigos, ha descubierto una nueva manera de rechazo y crueldad. Cada vez que se acerca a ella, comienza a llorar. Sospecho que se debe a sus dimensiones y que su sobrina siente este gran volúmen como una especie de amenaza, como si Júpiter la atacara.
Por mi parte, nunca he experimentado ese tipo de rechazo. Lo cual, como sabrán los que han palpado mis dimensiones, es comprensible.
En fin, eso sirve como introducción (en realidad no) a los anuncios parroquiales que comienzan ahora: ¿Alguien está interesado en comprar La broma infinita de Robert Foster Wallace? La compré a cuatrecientos pesitos, estoy dispuesto a bajar el precio. Está en perfecto estado, no le faltan hojas, todas las letras están ahí, y fue editada por Mondadori. Lo cual puede considerarse una contradicción pues la serie de literatura de Mondadori normalmente es subnormal. En mi opinión, cuatrecientos pesitos por mil doscientas ochenta hojas es una ganga. Cualquier precio bajo eso, es un regalo.
Cuando digo que está en perfecto estado quiero decir que está en perfecto estado y que no la he leído. Conseguí otra versión, en inglés, y esta ahora me sobra. No me estorba, pero me sobra. Y estoy ahorrando para comprar las Memorias de ultratumba de Chateaubrand. Puedo considerar, incluso, hacer un intercambio.
Ahora, que si sólo me quieren dar el dinero para que compre Memorias, está bien también.
O que si simplemente me quieren regalar Memorias y conseguirme los números de McSweeneys que faltan, está bien también.
Y que si están dispuestos a hacer todo esto como si, además, fuera un favor que yo les estuviera haciendo a ustedes, incluso, si pudieran sentir un poco de culpa por todo ello, ¿pues qué más puedo pedir? El mundo, claro.

Tuesday, June 28, 2005

Sunday, June 26, 2005

Sobre ser famoso

Ahora que soy famoso me gustaría compartir un poco la sabiduría que esta nueva experiencia me ha brindado. De otra manera, ¿cómo podrán, ustedes mortales, acercarse a este claro en el bosque?
Si no tienes una imagen que te vaya a sobrevivir, no eres famoso ni podrás serlo. Debes tener una imagen en el blog de una persona a la que conozcas y a quien llamas amigo, a pesar de que ignoras la mayoría de sus hábitos. Muy importante: Si buscas tu nombre en Google y no superas las veinte hojas de información sólo significa que no estás esforzándote lo suficiente. No eres famoso aún.
Para ser famoso debes tener una imagen que te sobreviva en un página como www.majaderia.blogspot.com. No es, por otro lado, necesario que sepas cómo poner un link directo a esa página. La máquina lo hará por ti (ah, las ventajas de ser famoso...). Tampoco es necesario que en la fotografía sostengas el diploma de ese premio que te ha vuelto, en parte, famoso, de la manera correcta. De hecho, es necesarios que lo sostengas de cabeza y que muestres todos tus dientes, como a veces lo hace tu perra. Estas cosas, las harás intencionalmente.
Si eres famoso irás a San Francisco y entrevistarás a personas de suma importancia para la historia universal, o a personas como Salvador Plascencia (en todo caso, su nombre deberá aparecer en Google). Y como quien no quiere la cosa, caminarás a lado de esta persona, y de Eli Horowitz (quien obviamente es famoso pues es el editor de McSweeneys pero sobretodo porque ha aparecido en DVD's; de hecho, lo reconocerás porque ha aparecido en DVD's que has visto, y aún más importante, cuando le preguntes si a menudo lo reconocen por el DVD y te diga que no, todo deberá ser dicho con un tono bastante amigable y lleno de una fama desinflada; de nuevo, como si estas cosas, en el gran marco del universo, no importaran). Eli Horowitz quien, como tú, parece más joven de lo que es, te preguntará si Letras Libres es una revista importante en México. Te dirá que hace rato, justo antes de que te viera, recibió un correo de Julio Trujillo y entonces tú le dirás que sí, que es una buena revista, pero en el fondo pensarás que, en comparación con el universo no somo más importantes que las amebas. También recordarás el pelo de Trujillo y cómo la vez que lo conociste pensaste que lo traía demasiado largo y grasoso. Uno debe cuidar estas cosas, al ser famoso. Uno debe tener un agudo sentido de la moda, cuando se es famoso. Y uno debe caminar con desenfado, de manera casual, pero de una manera concientemente casual; es decir, de una manera falsamente casual pero con cierta verdad que reside precisamente en el esfuerzo por ser normal --a pesar de que eres increíblemente famoso.
Como personaje famoso, a pesar de que no te has graduado ni titulado, recibirás entrevista de personas que entrevistan a personajes famosos de la facultad de filosofía, de cual aún no has egresado. En las múltiples publicaciones en las que tú nombre ha aparecido se encontrará, siempre, al lado de este, el título de licenciado en filosofía.
También, como personaje famoso, tú harás entrevistas. A Plascencia, por ejemplo, como no sabrás qué preguntarle, le preguntarás cuál es la pregunta que más le ha gustado de todas las entrevistas que ha hecho. Te contestará algo que no escribirás aquí. Pero, al terminar la entrevista, hablarán sobre esa elusividad que parece caracterizar a Horowitz, y de la cual, sospechan ambos, está demasiado consciente. "I'm aware of it", dirá Horowitz al ser cuestionado al respecto, "but that does not mean I desire it".
Te la pasarás bien, ahora que eres famoso y caminas sobre Valencia y Van Ness, en the mission y en San Francisco y en el mundo, y después, cuando hayas desaparecido y el registro de un disco duro aún guarde tu nombre, y tu imagen, lo único que le dará cierta unidad a tu ser no será el Ente o el Motor Inmóvil o el Gran Arquitecto, o Diosito; no, será este gran sabiduría que te acabo de brindar. Aprovecha bastardo.

Tuesday, June 21, 2005

Post poco interesante

Me intercambiaron mi ensayo La responsabilidad del escritor, Roberto Bolaño y Sergio Pitol por los siguientes:

1. La estética de lo obsceno
2. La vida básica
3. Minificciones mexicanas
4. La vanguardia extraviada
5. Reliquias ideológicas
6. Moscas, niñas y otros muertos
7. Elegías de Duino
8. Número de Punto de Partida, revista
9. Número de "P", periódico de poesía
10. Jaime Sabines, poemas en cd.
11. Antología Poética de Gonzálo Rojas, cd.
12. Antología de Fabio Morábito, cd.
13. Poemas de Nicolás Guillén, cd.
14. Números de "Material de Lectura" (#6, cuentos de Italo Calvino; #120, cuentos de Quim Monzó; # 2, cuentos de Inés Arredondo; #4, poesía de Pessoa; #8, poesía de Ezra Pound; #91, poesía de Hugo Gutiérrez Vega; #116, cuentos de Jorge López).

Me interesan el 1, 2, 3, 6 (sólo por el título), 7 (sólo por el autor), 10 y 14.

Mañana, San Francisco. Después, el mundo.

Monday, June 20, 2005

El rol

¿Por qué le molesta el entusiasmo? ¿Por qué cuando una persona que conoce muestra entusiasmo por cualquier cosa que no venga de algo que tengan en común le parece falso e impostado? Porque ese es su lugar.
Esa es la función que desempeña. La de juzgar en silencio. Puede afirmar algo así sin ser juzgado, considera. Debería poder decir esto sin tener que dar explicaciones. También podría pensar en sí mismo como poco adecuado y siempre consciente de sus acciones sin tener que darle razones a nadie. Cuando esté en el automóvil con una niña que le parezca guapa, y se sienta demasiado consciente de la manera en que su perfil se ve, no tendría por qué explicarse. No debería haber una necesidad por decir que cuando camina junto a ella y nota que las personas los observan, se siente extraño y fuera de lugar.
Cuando ella le está explicando algo que le parece grandioso y a él no nota ningún entusiasmo falso, ningún hábito extraño que ha adiquirido lejos de él o que no había notado sino hasta ese momento, cuando todo está en orden, quiere tomarla y acerca su cara y lamerla. O darle un beso o una mordida que deje marca. Cuando se asoma a su oficina y le mueve las manos como niña, cuando le platica sobre otros hombres o sus hábitos sexuales; él se comporta con cautela. Debe hacerlo. Se limita. Este es su lugar. Siempre ha sido el buen amigo. Quien la escucha en silencio. Quien le recomienda libros. Quien la apoya. Y quien espera.

Wednesday, June 15, 2005

Fragmento de una novela (que no es mía y que es buena)

De Lessons in virtual tour photography de Chris Bachelder, la mejor novela electrónica que he leído jamás. Gracias, gracias, gracias a la buena gente de McSweeneys:
Lesson 8
Warning About The Sex Act

There will be a moment during the sex act when The Estranged Girlfriend goes away or disappears. She will close her eyes tightly and purse her lips. Just as she is squeezing and kneading you, just as she is pushing you more deeply inside of her, she will simultaneously seem to disappear altogether and travel far far away from you, far away to a mysterious place where you are not invited. It will seem to you that you are suddenly and desperately alone, suddenly not important in this transaction at all. It may even seem to you that your presence there, with her, in her, is unseemly, that you are somehow trespassing or spying, witnessing something private. It will seem as though you have very little to do with the serious pleasure that she seems to be experiencing at the undisclosed location. Although this is a moment, always, of considerable weight and sadness, it is completely normal and you should proceed, as enthusiastically as possible, with the sex act.
Important Safeguard: While it is totally understandable that you would be moved to honesty and sincerity and disclosure, it is absolutely crucial that you not, in a moment of vulnerable post-coital gravity, tell The Estranged Girlfriend about your sad sense of her absence at the key moment in the union. This could result in The Estranged Girlfriend snorting, throwing her lovely legs off the side of the bed, and saying, while walking tight-legged toward the bathroom, where she will get rid of everything you just gave her, “Well. Now you know how it feels.”

Tuesday, June 14, 2005

Sobre la alegría, pero no tan cursi.

Ahora escribiré sobre la alegría que me da la anticipación de dos eventos cuya relación, el núcleo de su relación, sólo se encuentra en mí. Pero como bien apuntaba Sergio Pitol, es difícil escribir bien sobre la alegría; es mucho más sencillo escribir sobre la tristeza o el terror y la angustia. La Guerra y la Paz, de Tolstoi, según Pitol, es uno de los pocos ejemplos donde se describe la alegría con fidelidad.

Los dos eventos que anticipo con felicidad:
1. La culminación de mi tesis.
2. El viaje a San Francisco.

Y esto me pone feliz, como en su momento me alegró que aún había libros de Bolaño por esperar, o que vendría Pearl Jam o México, o que habría un nuevo libro de Houellebecq pronto (y lo habrá, en Agosto, se llama "La tentación del hijo", o algo parecido; ignoro cuándo lo traducirán al español, y me pregunto si podré aprender francés para entonces).

En San Francisco entrevistaré a Salvador Plascencia, autor de The people of paper, publicada por, oh sí, orgasmo literario, McSweeneys. Y ahora, el pánico: me han dado una hora con él, y aunque sé con seguridad las cosas que quiero saber sobre él, el peso de la certidumbre sobre cómo me comporto con gente a la que recién conozco es más fuerte.

Pero por ahora todo es alegría. De verdad. Quiero decir esto: soy feliz. Estas cosas me ponen feliz. Y lo quiero decir con fuerza, como, sí, demonios, como hombre; y no como, oh, no sé, una nena que se pone feliz con cualquier cosa y da brinquitos de alegría --mi felicidad es de fiebre, una felicidad dionisiaca. Tal vez no debería exegarar. Dionisiaca no, mi alegría, sino colorida (oh, terrible metáfora), o mejor, carnosa; sí. Es una alegría de, en fin, sangre caliente. De revolución congelada. De muchachos son encías sangrantes.

No he leído La Guerra y la Paz. No sé cómo es una descripción fiel de la felicidad. La mejor que tengo, la mejor que he visto, es la de Bob Esponja. Me siento así, como si viviera en una piña, en el fondo del mar, en el fondo de bikini.

Sunday, June 12, 2005

Más sobre Refu

Mi hermana me grita y me dice que algo ocurre, afuera llueve y está oscuro. Veo lo que ve por la ventana de su cuarto y que da al patio. Bajo corriendo. Antes de salir, me detengo y regreso a mi cuarto por un par de guantes e inmediatamente me arrepiento, cuando ya los tengo en las manos y mientras bajo, por segunda ocasión, las escaleras. Estoy perdiendo el tiempo. Escucho un chillido.
Tomo un palo que normalmente utiliza mi madre para romper piñatas y salgo al patio. Ya no está ahí. Me muevo con cautela y enciendo una luz, Refu olisquea para ver si da con algún rastro de la rata.
No quiero hacer movimientos bruscos, cuando la veo parada sobre dos patas en el garage. Es enorme, está mojada y ensangrentada. Me muestra los dientes. Avanzo para darle un palazo pero Refu se adelanta. Grito cuando la muerde en el hocico. Quiero alcanzarla, con el palo, pero Refu está sobre ella. La rata brinca y muerde de nuevo, en las patas y la nariz de mi perra. Todo es demasiado rápido y cuando mi padre baja y le da un cucharazo --es una cuchara para mole, de las grandes, de las de madera-- me siento lento y torpe y pienso y deseo que la rata esté muerta, pues el golpe la ha mandado a mis pies; todo esto sucede simultáneamente.
La sangre brota de su boca, y lo agradezco. Mañana llevaré a Refu con el veterinario. Está vacunada contra la rabia, pero ahora tiene una mordida en la nariz. Después de meter el cuerpo en una bolsa de plástico y de tapar las coladeras, subo a mi cuarto. Mi padre me hace algunas preguntas y me dice: "Bueno, ahora tendrás una historia que contar".

Saturday, June 11, 2005

Menos Bolaño

Ahora que Bolaño está irremediablemente cremado, ¿significa que la gente que escribe se puede despreocupar y comenzar a escribir con las patas?

Musil, me contó un amigo, era muy inteligente. Fue matemático y otras cosas que son las personas que son inteligentes. Y el día de su muerte, en la regadera, antes de colapsarse, dijo en voz en alta: "No, Dios mío, no". Y plaf.

¿Por qué me aburre platicar sobre literatura con mis amigos si es lo que más me gusta? Sólo me divierten las anécdotas.

Hay un mosquito aquí, en este momento. Lo mataré.

Thursday, June 09, 2005

Malas noticias

Hoy salí por el periódico y descubrí que ya no existía o que existía pero que había sido transformado en un montoncito de confeti. Confío en el buen juicio de mi perra, así que seguramente hoy, nueve de junio de 2005, el periódico estaba lleno de malas noticias --y como mi perra me aprecia tanto (le doy de comer, no le pego), decidió que era mala idea que yo tuviera una mala mañana, amargada por las terribles noticias que acontecen en nuestra zoociedad.

Wednesday, June 08, 2005

Sobre tener fans

Me gustaría tener fans. En lugar de eso, tengo amigos críticos --y según acabo de constatar, durante una brevísima pausa, cerilla en el oído.
Esto es así:
Estoy en la biblioteca de la Universidad Panamericana, donde el aire no es pesado, cálido ni pegajoso, sino artificial, fresco y lleno de gérmenes. Ahora, en este momento, he decidido que siempre es mejor estar un poco friolento y enfermizo que sudoroso y apestoso --además, también he decidido, preocuparse por la cantidad de gérmenes y esporas que se encuentran circulando en el aire acondicionado de la biblioteca, es un poco de maricas.
Y yo no soy marica, oh no. Yo soy un joven nuevo y duro, el tipo de jóvenes que no bailan en las bodas y que leen a escondidas y escriben poesía a mano y en cuaderno que no le enseñarán a nadie jamás. No. A nadie. Ni a ti. El tipo de personas que le aseguran a su jefe que trabajarán en ese maldito texto sobre la metáfora aristotélica pero en lugar de eso --porque es dueño de su destino y porque hace con su vida lo que se le hincha-- se dedica a escribir sobre los fans que le gustaría tener.
Así que le mando la novela que estoy escribiendo a distintos amigos. Uno de ellos me hace comentarios puntuales y útiles, otro no lo ha leído, otra amiga no me ha dicho nada al respecto y hoy, otra de ellas, finalmente, me dice: "Ya voy en la página seis".
"¿En la página seis? ¿De qué?", pregunto, como si no supiera.
"De tu novela", me dice.
"Ah, sí, eso", digo, tan alieando y extranjero como puedo.
"..."
"¿Y qué tal? ¿Te está encantando? ¿Verdad que es buenísima?", pregunto. Con ese tonito. Ese tonito que dice que digo estas cosas en broma.
"¡Sí, buenísima! ¡Soy fan!".
Ah, fans.

And I sit and I watch and I wait

Abandoné, me temo, a Bukowski demasiado rápido. Leí algunas de sus novelas, algunas de sus poesías y después vi Barfly y comencé a leer Hollywood pensando que al terminarlo leería El capitán salió y los marineros tomaron el barco, pero me rendí.
La pelea de las mujeres en Barfly, ¿la han visto? ¿O The Big Lebowski? Según un amigo, está basado en Chinaski, el personaje. Yo disfrutaba a Bukowski. Enormemente, sobretodo al principio de la carrera. Y ahora no tanto. Abro sus libros y siento que ya los he leído. Me cuesta trabajo ahora y me he rendido.
Me duele la cabeza. Su poesía, debería leer un poco más de su poesía. Creo que el primer libro que leí de él fue Factotum y después el libro de cuentos Hijo de satanás.
Tengo calor. Estoy sentado en mi jugo. Sospecho que apesto. Anoche, durante la presentación de un libro sobre camiones y carreteras, entre gente muy acicalada y perfumada, comencé a sospechar lo mismo. Me olí con discreción y no supe a bien si era yo o mi amiga. Me incliné para olerla y al darse cuenta, me dijo: "Sí, sí, soy yo". Entonces, quise abrazarla.
En realidad, a menudo.
Ahora, una lista sobre las novedades que le han ocurrido a mi perra:
1. Por el calor, está perdiendo el pelo.
2. Ahora intenta morder a mi madre.
3. Ya no corre tanto como antes. Por el calor.

Tuesday, June 07, 2005

Calor

Envejezco. Crezco. Las células se separan, el pelo se cae, brinco y vibro con música rock en un lugar oscuro donde hay cuerpos envueltos en carne, piel y tela; sudo porque ha hecho un jodido calor desde hace días, y por las noches no puedo dormir. Despierto con ronchas en los pies y con dificultad, pues me cuesta trabajo cerrar los ojos e ignorar el sonido de los mosquitos, simultáneamente. Ya no la paso bien a menudo, cuando salgo por la noche. Tal vez se debió a que era lunes o que la gente no estaba tan animada; tal vez porque Margo Glantz me puso ligeramente de mal humor cuando no contestó mi pregunta.
Mi pregunta fue: "¿Cuál es la importancia de separar o distinguir el fenómeno de la violencia contra las mujeres de la violencia en general?". Yo quería decir que la violencia contra las mujeres no era más, pero tampoco menos, que la que violencia que se vive a diario y en todas partes y entre todos. Sólo repitió que había una larga historia de violencia contra las mujeres y que se había asimilado a tal grado que las personas no hablan al respecto. También habló de la trivialización y de 2666 y de Huesos en el desierto y de Calasso.
Cuando me levanté para salirme de su clase, sin demasiado dramatismo, lo hice con una gran preocupación: por favor, por favor, por favor que no piense que estoy saliendo porque estoy en desacuerdo con ella, por favor, que entienda que tengo otro compromiso, que se entere, por mi pausada manera de caminar y por mi poca prisa por salir, que en realidad me dirijo a casa de un amigo, donde lo veré a él y a su hermana y a una amiga de su hermana, unas niñas, en realidad, y que más tarde, se entere, de que brincaré en la oscuridad y me arrimaré a otros cuerpos y beberé cerveza y comeré una hamburguesa y me preocuparé por mi creciente barriga; y que se entere, ojalá, de que en esa oscuridad advertiré que aunque vivo mi juventud con intesidad moderada, temo que se acabará pronto y que comienzo a comprender el temor animal que le tiene mi padre a la muerte; y que también, en medio de esa gente y sangre caliente, extrañaré a personas que ya no están aquí (ya sea por la geografía, o porque la carne, en efecto, es débil).

Sobre Heidegger y la pregunta, de Derridá

Heidegger y la pregunta, de Derridá, es un mal libro y nadie debería leerlo.

Monday, June 06, 2005

En pro de las presencias reales

Cuando le comenté a un amigo que utilizaría Espolones de Derridá para mi tesis, me contestó: "¿Espolones? ¿Qué es eso? ¿No es lo que tienen los gallos en las patas?". Se estaba burlando. Mi amigo domina la hermenéutica y la fenomenología. Y, con razón, le caga Derridá. Yo usaré Espolones en mi tesis porque no he tenido nadie con quién pelearme y según me han enseñado filosofía en la Panamericana, siempre es bueno tener alguien con quién pelearse. Muy escolástico el asunto. Muy todo mundo podría tener la verdad. Muy démosle voz a quienes no la tienen, para que podamos pelearnos a gusto.
Según Derridá, según el Derridá de Espolones, todo Nietzsche gira alrededor de sus relaciones con las mujeres. La mujer como verdad que se maquilla y la verdad como una mujer que seduce al filósofo teto, adolescente y de granitos en la cara que le llama ocho veces a la misma vieja y le deja mensajes en su página web y que se deja utilizar a cambio de un acercamiento moderado, de un espacio, entre dos personas, reducido.
Nietzsche como puberto. La filosofía de Nietzsche como el manifiesto de una especie de Club de Toby; la filosofía del martillo, de Nietzsche, como la gran verga que permanece erecta y que embiste y abre camino, como un submarino que se abre paso a través de un océano helado. "¿Espolones? ¿Qué es eso? ¿No es lo que traen los vaqueros en las botas?". Nietzsche como el vaquero que monta y espolea.
Ay, Derridá. Ay, Deleuze. Ay, la humanidad.
No se necesita una antipatía física para que las personas, hombres y mujeres, puedan tener relaciones amistosas. No hay un destiempo sentimental marcado entre hombres y mujeres, al menos no más de lo que hay entre todas las personas.
Lo que necesitamos es rock. Y literatura. Y Eggers. Y viajes a Alemania y a San Francisco y a Chicago y a la India. Y pizza. Y Dr. Peppers. Y literatura.

Sunday, June 05, 2005

The importance of writing


A few days ago I said it was convenient to read Saul Bellow. Later, I found out he had recently died.
Saul Bellow was an author read by Eggers.
Someone, perhaps my good friend Julián, who knows, gave me a few copies of articles that appeared in The Guardian, the English reviewer on the internet. All of them dealed either with McSweeneys or Dave Eggers. Thank you for this. I read them yesterday and found a renewed force of writing. Because of these cheaply printed pages, I remember that one does not yell, one bellows.
Stop complaining. Move on.

Thursday, June 02, 2005

Lista

Los libros que se llevó y que espero le sirvan:
Porque nunca hay suficiente Bolaño
1. 2666
2. Los perros románticos
Porque me lo pidió
3. I., de Stephen Dixon
Porque se lo sugerí y es un libro perfecto para los viajes
4. You shall know our velocity, Dave Eggers
Porque ya no sabía que darle
5. Cuentos completos tomo uno y dos, Cortázar
6. Catedral, Carver
(Pásala bien).

Wednesday, June 01, 2005

Fin de semana del Rock.

Rockearemos. Rockearemos juntos. Rockearemos el jueves por la noche, con Nine Inch Nails. Tendremos la intención de hacerlo. Rockearemos en nuestra intensión intensamente; rockearemos el viernes con porter en el Bull. No escucharemos Bright Eyes, no. Bright Eyes está muy bien cuando quieres tocar fondo, cuando llueve y tienes agua en los calcetines o cuando recién atropellaron a tu perra o cuando tus amigos se van del país o cuando alguien tuvo la excelente idea de quemar tus libros, golpearte en la cabeza y escupirte en un ojo; pero no ahora. Ahora escucharemos a Café Tacuba, el sábado, y seremos un solo ente que brinca y se mueve, porque está vivo y es duro, duro y puro como el cuarzo, como mi alma, como la velocidad del tranco de un perro rabioso. Rockearemos hasta el lunes por la noche, rockearemos en la regadera y salpicaremos con sudor parabrisas y romperemos quijadas y brincaremos maldita sí, sí, sí. Y habrá amor. Y habrá carne. Y habra Rock and Roll. Habrá Bolaño, carajo. Habrá Eggers. Habrá Beckett. Habrá alegría en formas concretas, formas redondas y torneadas, enfundadas en suave mezclilla y duros cartílagos; habrá alegría en forma de cerveza y tequila, de pizza caliente quemándote las encías.
Y ay, se acabará. Y escucharemos Bright Eyes.

Busted

So, we decided to drink soft drinks, eat pizza, smoke and work on the first issue of El Inquilino. And there we are, laughing and making ourselves believe that something real and good was being made with our hands, minds and talents. I felt alive. Almost, but not in the same way, not by a longshot, as I did later on that night. I will not discuss that here. Instead, I'll say this:
Walking Hernán to the door, he asked me: How come you never mention my blog? I have a link to your .blogspot from mine, you should post one too.
I remained silent with the intention to transmit this truth: "I do not wish to refer to other blogs. Otherwise, we'd be like the Ourobarous, the Mouebius circle, or something; we'd be like cannibals, zombies that eat their own. I refuse to be a comment on a comment, a common parasite; I refuse to talk about the blogs of my friends; I will not fall on the trap set by Derrida; I will not be a part of the network of references in the world; I'll contribute only to myself, I will not become an estadistic, I will not--"
Instead, Hernán saw right thru me: "You don't know how to do it, do you?"
"What?", I said.
"To link a page to yours"
"No, I do not", I said and opened the door for him.

Monday, May 30, 2005

Fechas de caducidad y el encanto de Alemania

No comprendo la atracción que provoca Alemania en personas cercanas a mí, así como tampoco entiendo la manera en que me atrajo alguna vez. Alemania es aburrido, debe serlo, cuando no tienes parientes allá, cuando no estás recién casado y te ofrecen una beca o cuando quieres estar recién casado y para mantener a tu esposa, en la carrera de la filosofía, debes tener una maestría en la universidad de una ciudad alemana.
Fernando Galindo, un amigo, está estudiando su maestría en Alemania, mi hermana Mónica acompaña a su marido Bruno y a veces comen würsts y hacen parrilladas en los parques porque es lo que se acostumbra; Adriana se irá el próximo jueves para visitar a sus familiares y pasará mucho tiempo leyendo y conectándose y desconectándose a la red. A todas estas personas las extraño o extrañaré (Fernando y su novia Isabel, a partir de Septiembre, pasarán mucho tiempo en el país).
La última vez que Adriana comió en mi casa abrimos el refrigerador para tomar helado de postre. Creo que escribí al respecto, sobre las fechas de caducidad (2000, 2003) y de cómo tuvimos que tirar los helados llenos de una escarcha amarillenta.
Hoy comí salchichas con puré de papa de Kentucky Fried Chicken y cuando fui por la mostaza me sorprendí. En lugar de sacar la Helmans tomé una que se veía muy elegante y fuerte, color marrón con algunos brumos, que eran semillas de mostaza. La abrí y el interior de la tapa estaba negro. Había un centro líquido rodeado de costra marrín. Chequé la fecha: 1999.
"No puede ser", me dije, "esto lleva más de un sexenio en el refrigerador." "No puede ser", le grité a mi hermana, quien esperaba en la mesa, "esta mostaza lleva años aquí".
"¿Todavía sirve?", me preguntó. No sé, pruébala, quise contestarle, pero a preguntas necias --tiré el contenedor.
No importa, pensé, aún había otro frasco con mostaza, y que no era del Helmans. Se veía buena, de esa mostaza elegante un poco fuerte y ácida. Sin abrirla, para no llevarme más sorpresas, vi la fecha de caducidad. En una etiqueta que decía Aurrera (que ya no existe), decía: "Febrero de 1994". Tenía trece años cuando la compraron. Tres años después de su compra estaba llorando en un cuarto de Düsseldorf y leyendo a Tolkien por las noches, viendo pornografía por la madrugada, completamente enfermo de una depresión que es como la gripa. ¿Lo han notado? Se parecen mucho.

Joyas de la cinematografía mundial

Old School, gran gran película. Gracias a Julián Zárate por su recomendación. Cuando salió en el cine no quise verla pues pensé que sería una película estúpida. Es una película estúpida, pero una buena película estúpida. ¿Por qué no la había visto?
El santo contra los zoombies (sic., de 1962). No es una buena película de zombies. Desde la Biblia, las buenas historias de zombies tienen al menos un muerto que resucita y hace de las suyas después de la muerte. Aquí, tal vez con un giro demasiado arriesgado, los zombies no son muertos sino autómatas que no hacen de las suyas, sino de las de alguien más. Tal vez si se hubiera llamado El santo contra los tres autómatas (porque sólo son tres), no la hubiera visto con tan malos ojos.
¿Podría considerarse Casablanca una película de zombies? Y para esos casos, todas las películas en las que actúe una persona que ya esté muerta, ¿no debería ser una obra de muertos vivientes? ¿Como la literatura?

Hoy desperté temprano, desayuné y pensé y ya.

Islandia es el país con mayores escritores per capita. Aparentemente, se escribe mucho sobre la nieve. Yo entiendo que la nieve es blanca y fría. Que uno puede dibujar sobre ella con la orina y que si permanece demasiado tiempo acostado sobre ella, sobre la nieve, ésta tiende a mojarte el trasero.
En www.believermag.com leí la entrevista que le hacen a Steve Martin sobre su último libro y, entre otras cosas, sus opiniones sobre la mediatización. Comulgo con su idea de que se ha perdido la línea entre lo relevante y lo irrelevante. Asesinan a un hombre, ejemplifica, y el reportero le pregunta a un niño de seis años lo que siente.
Esto no significa, creo, que para el niño sus sentimientos no sean importantes. Significa que el reportero hace trampa. Que construye. Ya no existe una autoridad pues todos somos autoridad. Ya no existen los clásicos, sólo textos sobre textos. Pretextos.
Vi el otro día en la televisión el día infantil en el congreso. Una niña decía para las cámaras: "Sólo espero que los diputados no nos recuerden como un montón de niños que venimos para hablar y ya; espero que tomen conciencia sobre nuestras opiniones y peticiones y que hagan algo al respecto. Porque, si no son ellos, ¿quién lo hará?" Después le cambién a Fashion TV.
El otro día leí en el blog de un amigo que los blogs estaban hechos para poder decir algo, para ser críticos; no auto-críticos, no, sino que era una herramienta: ¡Se le había dado voz a las masas, o al menos, a las personas con algo que decir! ¡Oh!
En efecto, antes de la red, el papel no existía y a todo mundo se le obligaba a cerrar el pico. Y todas las personas que querían decir algo no podían hacerlo y debían hacer otras cosas con sus vidas, como trabajar en una carnicería. Gracias a la red, el hombre ha sido liberado de la tiranía. Las voces finalmente, las de todos y al mismo tiempo, podrán ser escuchadas con claridad. Todo mundo podrá opinar y supongo que esto debe celebrarse. Hay que celebrarlo leyéndonos entre nosotros, sí. Así todo mundo tendrá su lugar. Y su opinión sobre temas importantes. Los temas importantes ya están decididos. No hablemos sobre nosotros, hablemos de temas de relevancia. ¡Es nuestro compromiso! ¡Tomemos conciencia! ¡Una sola y polifónica conciencia!
Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror. Horror.Horror. Horror.

Friday, May 27, 2005

Almemania

Hoy encontré un comentario a una de mis últimas actualizaciones. Lo dejó Adriana, a quien acoso y persigo y espío desde el edificio de enfrente de su casa, el que está en ruinas. Me preguntó, a partir de las cosas que escribí, si me sentía como un parásito sin identidad. No, no me siento así, no precisamente ahora. También, como me había avisado ya, me dijo que se iría pronto del país. Se va a "Almemania". Nunca había escuchado de ese país y espero que la pase muy bien durante su estadía.
¿Y si Almemania me declarara la guerra personalmente? Perdería.
Almemania, país de las almejas. País de las lentejas, que resaltan mi belleza.
Mis hermanas, en los ochentas, usaban lentejuelas brillantes en sus camisas de mezclilla. Mi madre se las pegaba con un pegamento especial. En sus zapatos también, pero les ponía un producto que dejaba pequeñas gotas fosforecentes. Y así, neta, las dejaba salir a la calle.
Los dos discos que compré hoy antes de que fuera al corralón sólo para corromper a un elemento de seguridad de nuestra Capital, después de platicar largo y tendido sobre lo poco agradecido que es el trabajo de policía, y de su tiempo en la divisón de granaderos, en la caballería, en tránsito (donde está desde hace más de veinte años) y de su tiempo en la academia:
1. Antics, Interpol.
2. Out of exile, Audioslave.
Y ahora, los dos grupos de quienes no pude comprar discos porque ya no me alcanzaba el dinero, pues pagué la mordida que corrompió al elemento de seguridad de nuestro país, a pesar de que estaba dispuesto a sacar mi auto del corralón de las Águilas, o bien, la multa de cuatrocientos setenta pesos; la mordida que corrompió al hombre que no me quiso estrechar la mano pues las tenía sucias de grasa y quien asumió que yo era un abogado, a quienes, genéricamente, se refería como Licenciados,
1. Bright Eyes
2. The Fancy Free

Sobre el nuevo libro de Salvador Plascencia

El nuevo libro editado por la editorial McSweeneys me hace preguntarme qué pasaría si, en efecto, el planeta Saturno decidiera declararme, personalmente, la guerra.

Thursday, May 26, 2005

Las lentejas que resaltan mi belleza

I really enjoy María Daniela and her Lasser Sound. It's not something I should be embarrased about. Everybody should pay more attention to her and to the rest of the Nuevos Ricos label artists.
Why did Beckett decided to write in french? What makes a good writer stay away from his natal home, from the secure places he knows? Artists, I heard on the radio today, have no nation. Nations are made to provide identity, they said. Artists, it appears, are rare species of parasites. Nomad and not too dangerous parasites.
I'm writing in a slower pace today. Find it hard to keep up with my thoughts. Hate it.